Colombia: Indígenas advierten pacto perverso entre actores de la guerra

Por Consejo Regional Indígena del Cauca (CRIC)

Es claro que los actores armados, Estado e insurgencia, han convertido en objetivo de sus acciones a la población indígena, a la cual toman de escudo, utilizan sus viviendas sin permiso ni orden judicial, usan los centros educativos para acampar y realizan sus operativos militares dentro de la propiedad colectiva de los resguardos, tal como viene sucediendo en Toribío, Corinto y Tierradentro.

"...Colombianos con sus corazones limpios de rencor por no haber padecido las humillaciones ni las atrocidades de los dos antagonistas más parecidos que ha conocido la historia colombiana"

Aparte del texto leído por Carolina Charry, durante la manifestación de rechazo a la matanza de los diputados del Valle, siendo tratada de inmadura y sus palabras calificadas de "infames" por el entonces ministro Carlos Holguín Sardi.

El progreso y la civilización continúan entregando mensajes y acciones de terror a la sociedad en general, especialmente en los territorios y pueblos indígenas de Colombia, con hechos que se han repetido con crueldad desde la invasión española del siglo XVI y que en los últimos años el paramilitarismo ha practicado en nombre de la defensa del gobierno. Barbarie que actualmente ejercitan todos los grupos armados en el país.

1° Ametrallamiento por parte de la Fuerza Aérea colombiana sobre la comunidad de Las Guacas en Corinto, el 27 Julio de 2008, que dejó, según informe de la comunidad, como saldo lamentable una joven herida de gravedad y múltiples daños causados por los impactos en las casas del sector, especialmente contra una institución Educativa. Este hecho realizado bajo el pretexto de combatir a las FARC, muestra que la guerra en el país no es entre actores armados sino de éstos contra la población civil.

2° Asesinato del gobernador Hugo González Bernaza, Autoridad Tradicional del Gran Resguardo Unificado Embera Chamí de Mistrató y Pueblo Rico, departamento de Risaralda. Hecho que muestra la sevicia, demencia y saña que aplican los autores, tanto materiales como intelectuales, contra nuestros pueblos y comunidades, pues la descripción de su levantamiento indica que fue ultimado a puñaladas y disparos con arma de fuego por la espalda, al típico estilo de los invasores de América.

Situaciones como la narrada se han repetido con crueldad en los últimos 15 años por el paramilitarismo y continúan siendo practicadas por todos los grupos armados en Colombia. La noticia de su muerte dice que fue obligado, por tres encapuchados, a bajarse del vehículo en que viajaba, los cuales, una hora más tarde llamaron para revelar su crimen. Se ha recordado que la Autoridad Indígena asesinada, había puesto en conocimiento de las instituciones del Estado y de la opinión pública, un año atrás, la amenaza de muerte que había recibido mediante un panfleto anónimo.

3° Amenazas en todo el país, marcan la ruta de muerte, como ha sucedido por varias ocasiones contra las organizaciones sociales del Departamento de Nariño, unas veces por las FARC y otras de parte de los paramilitares, como la conocida contra la Unidad Indígena del Pueblo Awá, UNIPA. Allí, esta vez, lo hace un grupo que dice llamarse nueva generación, el cual continúa impunemente su proceso de terror para intimidar a la sociedad y propiciar el desplazamiento forzado de las comunidades en favor del capital multinacional.

4° La OREWA, del Chocó, ha denunciado otros acontecimientos contra los pueblos indígenas, el primero, sucedido el pasado 3 de Julio, sobre la vía que conduce de Quibdó a Medellín, narra la situación generada por el ejército nacional, el cual abordó comuneros tildándolos de guerrilleros y amenazó con matarlos si no informaban cuántos guerrilleros había en la comunidad. Allí ultrajaron y golpearon al indígena Ricardo Tequia, quien se encontraba pescando para su sustento.

El segundo caso da cuenta de un grupo de soldados que dispararon, el pasado 20 de julio, contra las familias Cheché Campo, y Estevez Vitucay, lo cual causó descontrol de una madre y su hijo menor de edad, quienes rodaron por los peñascos y permanecieron desaparecidos por varias horas; situación por la cual la comunidad decidió tomarse la carretera hasta tanto el ejercito no dejara de irrespetarlos y apareciera el menor, tal como sucedió varias horas después.

5° Un mes antes la Organización Indígena de Antioquia, OIA, había denunciado el asesinato del líder indígena embera katío, Octavio Domicó, en el resguardo Dokerasabi de la jurisdicción de Turbo, perpetrado por dos hombres armados vestidos de civil, los cuales amenazaron al exGobernador local y Gobernador del Cabildo Mayor Indígena de Turbo Fidel Domicó, al igual que al fiscal del Cabildo local del Resguardo Dokerasabi, José Antonio Domicó.

Es claro que los actores armados, Estado e insurgencia, han convertido en objetivo de sus acciones a la población indígena, a la cual toman de escudo, utilizan sus viviendas sin permiso ni orden judicial, usan los centros educativos para acampar y realizan sus operativos militares dentro de la propiedad colectiva de los resguardos, tal como viene sucediendo en Toribío, Corinto y Tierradentro. Desconociendo, en este último, la emergencia que viven las comunidades, derivada de la actividad volcánica del nevado del Huila, han minado los territorios y dejado abandonados artefactos explosivos en cercanías de las viviendas de la población civil, justificando así la invasión militar a los resguardos y el señalamiento de que los indígenas son guerrilleros.

Para las Autoridades Tradicionales Indígenas y la Consejería Mayor CRIC este panorama es producto de la política nacional confirmada a través de un procedimiento inconstitucional del presidente Uribe, realizado en el mes de marzo del 2008, en la ciudad de Popayán, cuando propuso variar las leyes penales sobre tierras a través de tácticas conocidas en Colombia como Yidispolítica. En ese mismo espacio ordenó romper la unidad indígena mediante el pago de recompensas, buscando evadir los compromisos que tiene el Estado colombiano con las comunidades indígenas del Cauca.

Esta realidad política, lamentablemente, tiene a las instituciones en defensa del gran capital y del monopolio de la propiedad privada; razón por la cual, la fuerza pública ha dejado cientos de personas lisiadas y varias asesinadas, como sucedió con los indígenas Belisario Camayo, José Pedro Poscué y Lorenzo Largo Dagua, todo ello atendiendo los mandatos gubernamentales en defensa de personajes como los hacendados de la Emperatriz, los cuales según las declaraciones del paramilitar, Villa Zapata, están ligados con el narcotráfico y son los responsables intelectuales de la masacre del Nilo.

El desarrollo de estas prácticas evidencia un pacto perverso entre los actores de la guerra, con lo cual justifican que cerca del 10% del presupuesto de la Nación sea para gastos de seguridad, mantienen vigente el fantasma del terrorismo y argumentan los excesos de la fuerza contra la movilización social.

En síntesis, como ya lo han dicho varios analistas internacionales, en Colombia si no existieran las FARC habría que crearlas, pues solo ellas garantizan el presidencialismo en Colombia, como lo garantizaron los paramilitares cuando el Estado mínimamente era respetuoso de los derechos fundamentales.

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Fuente: Etnias de Colombia

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Comentarios (1)
jessica daniela... (no verificado) Jue, 28/08/2008 - 17:21
muy mala su pg tienen ke agregarle nombres als comunidades
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