AgroecologÃa: Para mantener la diversidad genética: bancos comunitarios de semillas

Por Vanaja Ramprasad*

A inicios de la década de 1990, la Fundación Recursos Genéticos Ecología Energía Nutrición (GREEN, por sus siglas en inglés) había reconocido la importancia de trabajar con la comunidad de agricultores para conservar la agrobiodiversidad y la trascendencia de ésta para garantizar la seguridad alimentaria y desarrollar la agricultura sostenible.

Por lo tanto, en 1992 iniciamos un programa con agricultores de pequeña escala en las áreas más secas de los estados Tamil Kadu y Karnataka, India.

Las primeras actividades buscaron crear conciencia sobre la rápida pérdida de especies de plantas útiles y el concepto de conservación de la agrobiodiversidad. Para empezar, los agricultores tuvieron que pasar por un proceso de "desaprendizaje", ya que largos años de agricultura convencional los habían distanciado mucho de una producción sostenible.

Muchos agricultores parecían no estar conscientes de que los cultivos y variedades tradicionales se habían perdido, lo que hacía muy difícil hablar con ellos sobre la conservación de la diversidad de las plantas. Era aún más difícil convencerlos de que algunas de las variedades tradicionales podían rendir tanto como las variedades comerciales introducidas a las que se habían acostumbrado.

Nuestra propuesta consistió en promover entre los integrantes de la comunidad un sentimiento de orgullo y pertenencia con relación a sus conocimientos tradicionales comunes. El mensaje más importante fue que ellos eran los custodios de su herencia genética.

Se organizaron yatras de semillas en las que los agricultores, el personal de la ONG y otros simpatizantes, marcharon por varios pueblos para promover la toma de conciencia sobre la globalización y su impacto en el sector agrícola. Esta actividad de toma de conciencia masiva también ayudó a construir vínculos entre los agricultores de diferentes comunidades y estimuló el interés público general en el concepto de agricultura sostenible.

En una yatra se utiliza una combinación de arte, cultura y música para llamar la atención de la gente: una carreta tirada por bueyes, decorada con los productos de diferentes cultivos y vegetales ronda alrededor del pueblo, lo que hace que la gente salga a mirar. Posteriormente, se interpretan canciones tradicionales y se presentan obras de teatro al aire libre que llevan un mensaje.

Un inventario participativo

Durante las reuniones con la comunidad (particularmente con los ancianos) y utilizando las técnicas de Evaluación Rural Participativa (ERP), se recogió información sobre las especies y variedades de plantas que habían estado en uso antes y que, con el pasar del tiempo, se habían extinguido o no se usaban más. Esta encuesta etnobotánica en el área de un pueblo se definió como "mapeo de semillas" y brindó información valiosa sobre la diversidad genética, sobre cómo eran utilizadas las plantas locales por la comunidad y acerca de los lugares donde se podían encontrar estas especies.

El inventario también reveló si las semillas de las especies más interesantes todavía podían conseguirse. Cuando era posible, se recogían pequeñas cantidades de semilla, incluso en otras regiones donde todavía se cultivaban. Uno de estos ejercicios de mapeo de semillas, desarrollado en las regiones secas del norte de Karnataka, permitió identificar 61 variedades diferentes de sorgo y ocho variedades de mijo perla.

Un ejercicio de mapeo de semillas también provoca el diálogo y el debate entre la comunidad. A través de sus discusiones, los agricultores se dieron cuenta de los efectos que había tenido la adopción de variedades modernas de cultivos de alto rendimiento: un sistema basado en el monocultivo y reducción de la diversidad de plantas en sus tierras.

Sin embargo, la Fundación GREEN ha sido siempre muy cuidadosa con el mensaje que ha tratado de trasmitir a los agricultores para que no se sientan forzados a tomar la decisión de cambiar sus prácticas agrícolas. Esto es muy importante pues un agricultor debe decidir de manera autónoma cambiar su sistema de cultivo por uno más diverso e integrado. La Fundación GREEN usa deliberadamente las reuniones con las comunidades para motivar a las mujeres a participar en este esfuerzo ya que, tradicionalmente, las mujeres deciden qué cultivos plantar y los hombres realizan el trabajo en el campo.

La multiplicación de semillas

Después de las actividades de toma de conciencia y del mapeo de semillas, todos los agricultores interesados recibieron semillas de algunas de las especies recolectadas. Algunas mujeres ofrecieron su ayuda al programa voluntariamente, para multiplicar semillas de diversas variedades en sus tierras. De esa manera, más agricultores pudieron ser provistos de semillas en una etapa posterior.

Desde la concepción del proyecto, las mujeres han asumido un papel muy importante en los esfuerzos de la Fundación GREEN destinados a ayudar a las comunidades locales en la conservación de la agrobiodiversidad. Los hombres, sin embargo, mostraron menos interés al comienzo pues estaban interesados en cultivar variedades comerciales para el mercado. Pero Karnataka fue afectada por una sequía en 1995 y los hombres notaron que algunas variedades locales, por ejemplo de mijo africano (Eleusine cornacana), siguieron produciendo, mientras que las variedades "de alto rendimiento" fallaron.

Con el tiempo, la variedad de semillas que el programa logró acopiar se incrementó, proporcionando una base sólida para trabajos adicionales. Más agricultoras se fueron incorporando a las actividades del programa, involucrándose en la multiplicación de semillas de diferentes variedades de arroz, mijo africano y otros cultivos alimentarios que pudieran sembrarse en sistemas de policultivo. Esto generó la idea de establecer un sistema de almacenamiento de semillas en el cual los agricultores pudieran abastecerse para la siembra. El primer "banco de semillas" fue establecido por un grupo de autoayuda en un pueblo llamado Thally. El objetivo original del grupo fue organizar acciones de ahorro y microcrédito para sus miembros.

Bancos de semillas

Un banco comunitario de semillas funciona de forma muy similar a la de un banco comercial, pero las transacciones no son en dinero sino en semillas. Cualquier habitante de un pueblo que cuenta con un banco de semillas puede asociarse a él mediante el pago de una cuota fija anual. Las semillas de cultivos alimentarios almacenadas en el banco son proporcionadas a los afiliados sin costos adicionales. El afiliado siembra las semillas y, después de la cosecha, devuelve al banco el doble de lo que éste le prestó.

Los bancos de semillas no necesitan la construcción de estructuras especiales y las semillas se guardan a temperatura ambiental. El personal de un banco comunitario de semillas tiene varias tareas: asegurarse de que las semillas sean tratadas adecuadamente contra las plagas; monitorear la distribución de semillas manteniendo unas tarjetas de registro para saber quién está sembrando qué; llevar una relación de las necesidades de semillas de los afiliados, y planificar la distribución para la próxima temporada. Los bancos de semillas también desarrollan algunas actividades de promoción de variedades locales de cultivos alimentarios.

Para garantizar la calidad constante de las semillas, los afiliados determinan reglas como la prohibición del uso de fertilizantes químicos y plaguicidas. "Visitamos las granjas de vez en cuando para ver si los agricultores están siguiendo las reglas", dice Kalamma, quien trabaja en el banco de semillas de Thally. "Cuando es la época de cosecha, vamos con frecuencia a las parcelas de afiliados a quienes se les ha prestado semillas, seleccionamos las mejores y les pedimos que sean esas semillas las que devuelvan al banco". A las mujeres que trabajan para el banco se les paga por sus servicios con las cuotas de membresía y con las comisiones por la venta de arroz, sorgo y mijo que el banco hace en nombre de los agricultores. Además, algunos bancos de semillas obtienen ingresos a través de procesamientos que añaden valor al producto cultivado.

Desafíos iniciales

La comunidad respondió lentamente ante el primer banco comunitario de semillas en Thally. Como el concepto era nuevo para ellos y habían perdido el sentido de propiedad de sus semillas, tomó algo de tiempo para que los agricultores apreciaran la importancia de la oportunidad de sembrar variedades tradicionales otra vez.

La Fundación GREEN organizó visitas de los agricultores a bancos de semillas bien establecidos, buscando propiciar el aprendizaje entre agricultores de diferentes regiones. Cuando los agricultores interactúan entre sí se genera una comprensión, una conciencia y un conocimiento más amplios sobre el proceso que están desarrollando. Persistiendo en el esfuerzo, la confianza en el concepto del banco de semillas creció y los agricultores locales también empezaron a ver las diferencias entre las variedades tradicionales y las comerciales, tanto en términos del costo de producción como en la fiabilidad de la cosecha.

La actitud de la comunidad científica y comercial, desmoralizadora de alguna manera, estuvo a un nivel completamente diferente. El equipo de la Fundación GREEN se sintió muchas veces minimizado por la oposición de las grandes multinacionales, universidades y científicos, que lo veían como un grupo de reaccionarios que trataban de hacer retroceder a la ciencia al promover el uso de cultivos o variedades tradicionales.

Pasamos ciclos de desesperación y frustración pues nuestro trabajo era visto frecuentemente con escepticismo. Pero la fuerte confianza que teníamos en nuestro trabajo nos permitió continuar. Mientras crecía la atención de los medios de comunicación en la conservación de la agrobiodiversidad, más agricultores se asociaron a los bancos de semillas y divulgaron el mensaje a otros interesados. Eventualmente, el mensaje fue lo suficientemente convincente para que personas de universidades agrícolas, de la industria y de otras ONG participaran también en acciones de capacitación de agricultores a nivel de pueblo y de distrito.

Ampliando el impacto

Una vez que el programa se había asentado en Thally, la Fundación GREEN buscó expandir sus actividades. En 1999, los programas de toma de conciencia sobre la necesidad de preservar la agrobiodiversidad y de difundir métodos para la conservación eficaz de semillas fueron desarrollados en los pueblos de los alrededores. Se llevó a cabo el mapeo de semillas y se rastrearon y recolectaron semillas locales entre los agricultores que las habían conservado.

Se establecieron más bancos de semillas en diferentes pueblos, abasteciendo a un mayor número de agricultores. Se creó una red con otras ONG para expandir las actividades de conservación de la diversidad entre organizaciones de sus áreas de influencia en sus propias regiones. De los 45 bancos de semillas que funcionan actualmente en Tamil Nadu y Karnataka, la Fundación GREEN ha facilitado 14, las cuales abastecen a cerca de 100 pueblos.

Inmediatamente después de las cosechas, se organizan ferias de semillas. Es el momento en que tradicionalmente se celebran muchos festivales pues es cuando las actividades agrícolas son menos intensas, así que los agricultores tienen tiempo para participar. Una feria de semillas se parece al mercado tradicional, donde los agricultores, además de abastecerse para satisfacer sus necesidades semanales, interactúan socialmente e intercambian conocimientos e información sobre ciertas prácticas.

Al revivir el concepto de mercado, la Fundación GREEN reúne a varias comunidades de agricultores y, durante las ferias de semillas más agricultores se convencen de la necesidad de conservar la agrobiodiversidad. Las ferias de semillas también permiten dar a conocer a los agricultores técnicas para almacenar semillas y otras prácticas de agricultura sostenible, como el manejo de los nutrientes para el suelo, el control de plagas y enfermedades, y el manejo de la diversidad de cultivos.

A lo largo de los años, la Fundación GREEN se ha convertido en una organización "sombrilla" que capacita y atiende a más de treinta organizaciones locales de agricultura sostenible en Karnataka y el norte de Tamil Nadu. La capacitación y otras actividades para el desarrollo de capacidades están basadas en un modelo de extensión "de agricultor a agricultor", en el que algunos agricultores-maestros reciben una compensación por su participación.

La capacitación también se da a través de programas del gobierno local, los cuales sirven de medio para que un pueblo pueda solicitar ayuda del gobierno estatal durante el proceso de transición para cultivar orgánicamente. Los bancos comunitarios de semillas son un aspecto importante del programa para la preservación segura de las variedades tradicionales de cultivos alimentarios. La Fundación GREEN cree que el banco de semillas no es solamente un almacén donde se guardan las variedades tradicionales de semillas para distribuirlas a los agricultores. Más que esto, es una estrategia importante de autoayuda para mantener la diversidad genética en los cultivos y especies de plantas en las fincas.

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* Vanaja Ramprasad es Director de la Fundación GREEN, Bangalore, India, Correo electrónico: earthbuddy@gmail.com

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Fuente: Revista Leisa, N° 23.2, Septiembre de 2007

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Comentarios (1)
Juan Federico A... (no verificado) Jue, 13/08/2009 - 12:18
Es una excelente tarea y de identificación de la necesidad de la humanidad y del ambiente, puesto, que nuestro principal problema es el hambre y el deterioro ambiental. Las semillas tradicinales se combierten en el principal recurso de los pobres para la subsistencia. Además, los felicitos por ese gran esfuerso y la creatividad para creaqr conciencia. Soy agrónomo y toda mi experiencia demás de 20 años ha sido promor en las comunidades indÃgenas y campesinas la conservación de semillas tradicionales. Un pequeño equipo de profesionales contamos con una ONG y su propósitos es la defenza de estos recuros geneticos pero estamos limitados económicamente para su desarrollo y si es posible que cuenten con alguien nos informen para enviar un proyecto también de bancos de semillas en difentes regiones de Colombia. En el paÃs la violencia es producto del hambre y con esto aportamos también un granito para la solución de nuestro conflicto. Atentamente, Federico Alvarez, ingeniero agrónomo, con muchos años de experiencia agrÃcola indigena.
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