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Hacia el co protagonismo comunitario desde sus juventudes

Por Marco Bazán*

7 de mayo, 2013.- Cada vez convence más que la orientación de la acción desde los jóvenes, ha de ser de corte comunitario, vecinal, barrial, territorial, en el sentido que los jóvenes tengan que actuar en sus lugares con sus padres y vecinos y con los niños. Ello ha de ser con temas que les inquieten a todos y todas las personas que son parte de la comunidad: niños, niñas, jóvenes, adultos, ancianos.

En los últimos tiempos los jóvenes se van del barrio no solo por su afán de aventura, tan sano y milenario, sino por insatisfacción en cubrir el ejercicio de sus derechos en trabajos y participación principalmente, entendiendo los derechos como responsabilidades sociales que configuran pertenencia e identidad con su barrio y sociedad. En sus localidades a veces se quedan por carencia de oportunidades de educación y laborales, no por decisión legítima de aquí la hago, acumulando frustración que luego revienta en pasividad o violencia.

Es urgente que todos los pobladores de cultura trabajadora encuentren en su territorio los elementos que les permita vivir bien, vivir bonito, una vida buena entre alegrías, buen trato y ayuda mutua.

El pandillaje es un acto manifiesto de una descomunalización descomunal, es manifestación de individualismos familiares y egoísmos personales de quienes se preocupan de lo que pierden y no de lo que pueden darle a sus hijos e hijos de su pueblo.

Varios de los jóvenes se han ido dedicando a tirar piedras éticas, piedras políticas, desde una generación que no le dejan poner la primera ni la última piedra de lo que se hace o se construye, no vivencian los esfuerzos y angustias, menos las alegrías y triunfos de los actores reales.

Recomunalizarnos es la acción de re-generación, ello de por si es inter-generacional, hay que descargar a las adulteces del stress de asumir solos la vida familiar y barrial y aumentar la mochila ligera y libre de los jóvenes y niños, con responsabilidades sociales en proporción a sus fuerzas y disponibilidad. En esto consiste el co-protagonismo comunitario de los jóvenes y niños.

Los jóvenes y niños pueden aprender los oficios que saben los ancianos del barrio. Los jóvenes y niños pueden ser asumidos como hijos de pueblo y no solo de sus quizás padres que no existen o que ya perdieron autoridad.

Para ello se hace necesario contar con un equipo directivo capaz de acompañar este desafío, garantizando institucionalidad administrativa y contable y las orientaciones de la acción. Así como una convivencia amical y de compañerismo entre miembros.

Además hace falta una propuesta de formación desde la acción que ya existe y que habría que actualizar.

Hace falta un espacio físico, casa de formación vivencial de comunidad barrial donde haya lugar para la formación espiritual y política desde prácticas de expresión productiva y artística, y de otro lado desde cómo vivir bien consigo mismo y con los demás con aportes de la biogrupodanza y de salud mental. La expresión y la vivencia son dos pilares de la formación política y espiritual.

Una casa que permita inspirar a los barrios a la vida buena, comunitaria, de ayuda mutua, de trueque, de sana relación entre generaciones y de éstas con su entorno ambiental.

Desde allí imaginar la cultura del trabajo, de la participación, de la educación, de la autogestión, de la buena comida y de su cultivo saludable y orgánico.

Sigamos conversando.

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*Marco Bazán es filósofo social, dedicado acompañar y aprender de las juventudes. Es miembro de la institución Terre des Hommes - Alemania.

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