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Perú: Saludan a comunidades del Alto Tigre por preferir ambiente sano a actividad petrolera

José Manuyama Ahuite, vocero del Comité del Agua de Iquitos

Servindi, 10 de abril, 2013.- José Manuyama Ahuite, vocero del Comité del Agua de Iquitos, saludó la decisión de las comunidades bases de la Federación de Comunidades Nativas del Alto Tigre (Feconat) que el 24 de marzo acordaron priorizar la vida y la salud y en consecuencia no permitir nuevas operaciones petroleras en sus territorios.

Reunidas en la localidad de Santa Elena las comunidades nativas de la cuenca del río Tigre acordaron evitar a cualquier costo otro desastre ambiental como el que ha puesto en peligro la vida de los pobladores de la cuenca del Pastaza.

El Comité del Agua de Iquitos es una plataforma de organizaciones sociales que desde inicios de 2012 han iniciado una decidida defensa de la cuenca del Nanay, amenazada por las operaciones que pretende realizar en los lotes 123 y 129 la empresa canadiense Gran Tierra Energy, las que afectarían a parte de las comunidades del Tigre.

A continuación las impresiones de José Manuyama quién fue enytrevistado por Solsticio Perú.

- Señor Manuyama, las comunidades del Tigre han señalado que están dispuestas a defender su vida y su territorio por ello no permitirán más operaciones petroleras eso implica los lotes operados por Gran tierra. ¿Cómo toma el Comité del agua esta decisión de las comunidades?

Para nosotros ha sido, en lo que va el año, la noticia más acertada y necesaria que hemos sabido. Hasta antes de ésta, sólo las comunidades Iquito del río Pintuyacu, se habían pronunciado en contra de cualquier actividad petrolera en la zona. Significa que se amplían las fronteras para evitar de todos modos que los 51 pozos petroleros no se instalen en el río Nanay, amén de otras actividades extractivas nocivas como el cultivo industrial de palma aceitera.

A estas alturas de la vida en la Amazonía, hablar de petróleo no es para nada alentador. El futuro está en el manejo de nuestros bosques, en la biodiversidad, en nuestros ríos. Cualquier actividad que menoscabe su equilibrio debe ser evitada. Es una torpeza insistir en que se puede extraer petróleo de cualquier parte.

- La decisión de las comunidades del Tigre es porque han visto todos los daños ambientales que se han producido en el lote 192. ¿Consideran ustedes que también se corre un riesgo similar con los lotes operados por Gran Tierra?

Por supuesto, la devastación ambiental que viven los pueblos en zonas petroleras es una prueba del futuro que nos espera en el Nanay y en cualquier otra zona donde se extraiga petróleo en un contexto donde muy pocos cumplen con la ley.

Tenemos todo el derecho de sopesar la realidad y un futuro donde es posible que nuestros ríos estén no contaminados sino envenenados, y del río al bosque, a los animales y luego a los humanos. No hay derecho para poner en riesgo la vida de esa manera.

Que se nos demuestre que se puede extraer petróleo en zona frágil, no con el engaño ni con realidades imposibles de cumplir, sino con la verdad científica. Y ahí está el problema para las petroleras, nada garantiza que no pueda pasar una catástrofe en una zona tan impredecible como la Amazonía. Nada más veamos lo que nos dicen las cifras: desde el 2007 hasta el 2011 más de 112 derrames registrados en el Marañón.

- ¿Qué acciones están pensando impulsar para fortalecer y respaldar esta decisión de las comunidades?

Esperamos hacer llegar nuestra felicitación y apoyo total a la decisión valiente e inteligente de las comunidades del Tigre. Esperamos contar con su representación en las próximas actividades del Comité del Agua, pendientes para asegurar la exclusión de actividades destructivas en la cuenta del Nanay y ahora del Tigre.

La unión hace la fuerza, en este sentido esperamos que las otras cuencas y comunidades el peligro se sumen de modo que podamos a la vez de defender nuestro sustento de vida, nuestra cultura amazónica, desarrollarla, manejarla, garantizar nuestra seguridad alimentaria, pero al mismo tiempo, ser capacidades de aprovecharla para un desarrollo pleno de todos cuanto habitamos la Amazonía.

En el pasado, nuestros recursos naturales, incluso han mantenido las arcas fiscales de la nación, por qué no ahora, con inteligencia, no puede pasar lo mismo. Es lo que tienen que responder nuestras autoridades en vez de coludirse con el facilismo, con el cortoplacismo, de grupos que están llevando a nuestro planeta al colapso general.

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