Bolivia: Economía socialista para comunidades originarias. Entrevista a Javo Ferreira

Por Mariana Mamani*

El Tribuno de Jujuy, 27 de setiembre, 2011.- Dirigente de la Liga Obrera Revolucionaria (LOR-CI) de Bolivia presentó su libro “Comunidad, indigenismo y marxismo”, en la Facultad de Humanidad de la Unju. Se planteó un debate sobre la cuestión agraria y nacional indígena en los Andes.

-¿Cuál es el eje del libro?

Establece  la vinculación entre lo político y lo teórico. El texto intenta hacer una definición sobre las comunidades agrarias que en Bolivia tiene mucho peso. Acá en Argentina y en Arica sirve como una guía metodológica. El capítulo I aborda la relación de las comunidades originarias con la economía capitalista, qué nivel de hibridez hay en el capitalismo agrario boliviano. Después se pone de relieve la visión del marxismo clásico sobre las comunidades. Es decir los diversos partidos políticos que se reivindicaban marxistas comprendían la comunidad originaria como una forma económica social destinada a desaparecer. Entonces diversos partidos comunistas apoyaban el desarrollo del capitalismo agrario y la disolución de la comunidad.

-¿Cuál es la concepción que pretende establecer el libro?

Soy trotkista y militante de la Liga Obrera Revolucionaria en Bolivia, que es la organización hermana del PTS acá. Es una visión al revés, rescatar la visión de Marx de las comunidades, las cuales no solo pueden mantenerse sino desarrollarse, pero solo pueden desarrollarse en el marco de una economía socialista y no capitalista, porque el capitalismo  es un sistema que universaliza todo, pero lo hace homogeneizando y revalorizando en función de las necesidades del capitalismo formas culturales de organización social del trabajo, de la propiedad de la tierra, de otras formaciones económicas sociales. Entonces la  intención del libro es rescatar el marxismo ortodoxo, establecer  una comprensión metodológica como abordar las relaciones comunidad- capitalismo, y finalmente establecer una discusión alrededor de la cultura.

-En cuanto a esa discusión de la “cultura”, los gobiernos latinoamericanos como Venezuela, Bolivia, y Argentina plantean la interculturalidad, y la reconocen…

Si, una interculturalidad que según dice no debería ser asimétrica sino inclusiva de los  pueblos indígenas. Hay un reconocimiento formal de los pueblos indígenas, pero va acompañado de una integración a la economía capitalista, por lo tanto una desvalorización de la cultura. El libro intenta poner de relieve que no hay posibilidad de establecer una interculturalidad que no sea asimétrica. Es ahí donde se cuestiona la multiculturalidad neoliberal que está vigente en Chile, y se cuestiona mucho la interculturalidad “democrática y popular” en otros países como Bolivia.

Es decir, pese al Convenio 169 de la OIT  y un reconocimiento formal de la cultura, derechos, organización del territorio indígena, los gobiernos rápidamente se olvidan de esos derechos en función de una necesidad pragmática de acumular capital. Ese desarrollo no toma en cuenta las necesidades ni las potencialidades de los pueblos indígenas; entonces es un desarrollo que avanza como una topadora arrasando cultura, derechos, pueblos.

-¿Qué repercusión tuvo el libro en Bolivia, particularmente?

Buena recepción, destapó polémica porque tenemos un gobierno indígena, que para mí no lo es una discusión legítima. Se vendieron 700 ejemplares del texto en 7 meses, cuando Bolivia no tiene mucho consumo de literatura, hay mucha cultura oral, porque hay mucho analfabetismo, pese a que no  pudimos llevar el libro a Santa Cruz o el Oriente del país.

-Este sector de Bolivia debe tener otra lectura…

Si porque son pueblos más selváticos, y tenemos diferencias; pero el libro ayuda a comprender la mecánica del funcionamiento de estos pueblos.

-¿Qué lectura hace Ud, de la situación habitacional en esta provincia?

Tratamos de integrar diversas identidades al marxismo dogmático que primó durante el siglo XX, donde solo jerarquizaba la identidad de clases. El problema es que un obrero no solo es obrero, es un obrero argentino de una región con patrones culturales y una determinada característica lingüística, incluso género; entonces hay muchas identidades. El problema de la tierra nacional indígena es la identidad originaria, es necesaria abordarla desde una identidad de clases. Entonces tratamos de integrar todo eso, el problema indígena no es solo agrario sino urbano del salario, vivienda. Vemos muy importante la discusión de la tierra integrándola a la cuestión de clases.

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*Mariana Mamani, periodista de diario El Tribuno de Jujuy

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Fuente: http://www.eltribuno.info/jujuy/73002-Economia-socialista--para-comunidades-originarias.note.aspx

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