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Perú: Magia y realidad de los Andes: Machupiqchu y los alimentos

Por Alfonsina Barrionuevo

Agronoticias, 31 de agosto, 2011.- A cien años de abrirse al mundo recién se puede conocer la relación de Machupiqchu con el agro.

  • Examinando el documento de Juan Santa Cruz Pachacuti Yanqui  Salcamayhua, sobre el Qorikancha, se observa la presencia de la tierra, la lluvia y el rayo, conocido en los Andes como fertilizador. En un recorrido especializado por el Santuario Inka es posible determinar la ubicación de estos y otros templos que figuran en el plano del cronista de siglo XVI.

  • Allí están el astro radiante, que da color a las plantas; la luna, que rige la abundancia o la escasez, así como los movimientos de las aguas; el viento, que contribuye a la polinización de los cultivos, y, el cóndor que es partícipe en el transporte de las semillas a las nubes.

  • Estos aspectos no se menciona en dicha crónica, porque la información sobre Machupiqchu, como conjunto de templos dedicados a las fuerzas cósmicas y terrígenas, recién empieza. La existencia del gran centro religioso, se distingue por su airosa arquitectura, sus acrobáticos andenes, sus viejas parcelas de hierbas, sus muros con portadas y hornacinas. Por ser una edificación que parece suspendida entre el cielo y la tierra, en cuyos costados crecen los abismos y por cuyas aristas se desgalgan las nubes.

  • Los antiguos peruanos siempre pensaron en la agricultura como la más importante de sus actividades. Los Inkas destacaron en su ciudad capital, como en Machupiqchu, la energía que se desprende del ambiente andino. Las wakas de Cusco y  la señalización de los seqes se trasladaron en una parte representativa a la famosa construcción que mandó hacer  el Inka Pachakuteq en el Cañón del Urubamba.

  • La obra resultó espectacular por las condiciones del batolito en el que se halla, como por el bosque de neblina  que la rodea, abriéndose cuando las corrientes de aire hacen piruetas y la llevan de un lado a otro. La piedra es su constante. Cientos de gradas inician en cualquiera de sus puntos vitales una ascensión a los espacios. Emplazada en el pico del Cerro Viejo, su posición geográfica fue su mejor defensa, reforzada con creces.

  • Los arquitectos Haytapuma y Choqetarki, cuyos nombres se descubren en un relato captado en el Valle Sagrado, le colocaron un cinturón de piedra, mientras el Willkamayu -legendario río- tiende a sus pies sus zarpas de agua como otro muro infranqueable.

  • En la cima, poblada ahora de silencios, se presiente “una intención de la naturaleza que presionó” al príncipe Kusi Yupanki, heredero del trono inka, para tener un lugar “donde realizar sus asambleas”. Un poderoso retiro que, en las últimas décadas, es la admiración de miles de visitantes; elegido  dos veces como Maravilla del Mundo y, por cierto, Patrimonio  Cultural de la Humanidad.

  • Entre los legados arqueológicos que existen en el territorio patrio, Machupiqchu desafía al rodar del tiempo en la eternidad de la piedra. Describirlo fue siempre reiterativo, porque -al parecer- su historia estaba perdida por la ausencia de escritura a la manera occidental. Sin embargo, se conserva en las crónicas históricas donde se hallan coincidencias con otros santuarios del Cusco. Sólo así se puede hablar de sus templos.

  • La genialidad de arquitectos, ingenieros y matemáticos se manifiesta en el todo el territorio. Son los mismos que hicieron caminar al agua por el espinazo escarpado de las rocas, los que convirtieron en surcos las empinadas laderas de los cerros, los que lograron hacer germinar el grano en las alturas.

  • Machupiqchu no fue solamente otra construcción en una cadena que ingresaba en punta de lanza a la desconocida y exótica región de los antis: Runku Rakay, Sayaqmarka, Phuyupamarka, Wiñay Wayna, Wilkapampa. Sus constructores debieron sentir el sortilegio que emanaba de sus flancos olorosos, su cercanía a los astros, el poder convergente del cosmos y de la tierra, la extraña fuerza ejercida por las cumbres de picos elevados y la dulzura del agua en su rol de profetisa.

  • El santuario se edificó bajo esa influencia. No habría estado equivocado el padre agustino Antonio de la Calancha al asegurar que había una “universidad de la idolatría” en alguna parte, perdida entre la cerrada vegetación de la selva, oculta a los ojos profanos y visible sólo a una élite. Los días de su construcción debieron ser grandiosos. Un hormiguero de hombres moviéndose en el cañón. Brazos trabajando bajo el yugo del sol y haciendo crujir las rocas a su impulso. Frentes sudorosas orladas de celajes, de los wallas,  espaldas en arco para hacer un puente desde las playas del Wilkamayu hasta la cima del Cerro Viejo, venciendo  las leyes de la gravedad y la inercia.

  • Sólo dos leyendas han podido explicar cómo se hizo Machupiqchu, luchando contra la verticalidad de su talud, venciendo su inexpugnable ubicación, corriendo las hiladas sobre el mismo vacío en lugares que dan vértigo.

  • Según la primera, mitad a pulso de hombres y mitad don de las fuerzas cósmicas y telúricas. Ambas revelaron a sus sacerdotes el secreto para convertir la piedra en barro, entregando además a sus hijos, en señal de aquiescencia, una planta de mágicos poderes: la sin igual koka akulli, que disipa el cansancio, que renueva los bríos, que adormece el hambre y da fuerzas al corazón.

  • De acuerdo con la segunda, ciudad fue hecha con hombres que fueron condenados a vivir en el interior de las rocas, por haber maldecido el mandato. Hombres de piedra que fueron caminando hasta tomar sus posiciones en los muros periféricos y recintos, donde quedaron hasta la consumación de los siglos.

  • Su historia total nunca será descifrada y cuanto se diga será siempre poco para el excelso santuario. Pero, con trabajo, mucho se puede lograr. Las comunidades, que viven en las partes altas del Valle Sagrado y el Cañón del Urubamba, tienen mucho que contar. Hay que acercarse a ellas y compaginar los conocimientos que todavía conservan con los que entregaron sus abuelos a los españoles que, en el siglo XVI y sucesivos, buscaban solamente el oro de los Inkas.

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Fuente: Publicado el 22 de agosto en la revista Agronoticias: http://www.agronoticiasperu.com/367/magiayrealidad-367.htm

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