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ONU: Los pueblos indígenas quieren ser escuchados en la lucha contra el calentamiento global

Por Juan Ignacio Manchiola

RENA.- El impacto del cambio climático en las comunidades originarias se hizo presente en la séptima sesión del Foro Permanente paras las Cuestiones Indígenas, que comenzó el lunes 21 de abril. La ocasión sirve para que los más afectados por un fenómeno que no ayudaron a crear puedan manifestar, una vez más, su parecer sobre las negociaciones sobre mitigación y adaptación, donde han quedado completamente relegados, según sus propias denuncias.

El séptimo período de sesiones del Foro comenzó el 21 de Abril y culmina el 2 de Mayo, en la sede de la ONU en Nueva York. El tema especial es El cambio climático, la diversidad biocultural y los medios de vida: la custodia por los pueblos indígenas y nuevos retos.

Se trata de la primera sesión desde la aprobación, en septiembre de 2007, de la Declaración de los Derechos de los Pueblos Indígenas. En su apertura se esperaba la presencia del presidente de Bolivia, Evo Morales Ayma, el primer mandatario de origen indígena en la historia de ese país.

Es importante que se trate el tema, ya que las comunidades indígenas están dentro de las más vulnerables a sufrir los impactos del cambio climático, pese a que somos los que más contribuimos a la preservación de la biodiversidad. Parte de esta realidad ha quedado evidenciada con las inundaciones por el desborde de los ríos Pilcomayo y Bermejo, dijo a RENA la abogada e investigadora kolla Viviana Figueroa, docente de la cátedra Derechos de los Pueblos Indígenas (UBA), ex becaria de la oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas.

Figueroa, o Miski Mayu, su nombre nativo, explicó que en el Foro se tratarán las negociaciones sobre mitigación y adaptación al cambio climático que se llevan a cabo en el ámbito de la Convención Marco de la ONU sobre el tema, y su protocolo de Kyoto, y en la Convención sobre Diversidad Biológica. Se analizarán, dijo, las maneras y medios para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y el negocio del mercado del bono de carbono basado principalmente en los bosques.

Todas esas negociaciones –criticó- han tenido lugar y continúan teniendo lugar sin ninguna participación plena y efectiva de los Pueblos Indígenas. Y sin que se reconozcan todas sus contribuciones a la preservación de los bosques nativos, donde aún viven y mantienen su cultura e identidad. El interés de comercializar la vida en pos de reducir los impactos del cambio climático va a afectar sin duda alguna a cientos de pueblos indígenas en todo el mundo, sentenció.

En diálogo con esta agencia, Germán Bournissen, ex Coordinador del Equipo Nacional de Pastoral Aborigen (ENDEPA), consideró muy importante el debate ya que los pueblos indígenas -por vivir una gran mayoría en zonas rurales y en estrecho contacto e interdependencia con la naturaleza- son los primeros que han sufrido y sufren los problemas derivados del calentamiento global.

Según su experiencia, la visión indígena es fundamental y su aporte valiosísimo pues todas las culturas originarias parten de un respeto profundo de la naturaleza. Ese respeto es lo que, por milenios, les ha permitido buscar en ella sus alimentos, abrigo, medicinas, pero sin depredarla ni agotarla, explicó.

Un remedio tan malo como la enfermedad

La organización Mapuche de Chile Consejo de Todas las Tierras hizo público en Nueva York que valora muy positivamente que el Foro Permanente haya incluido en su agenda de trabajo los asuntos relativos al cambio climático.

Para los Pueblos Indígenas esta cuestión tiene un carácter crucial, considerando que afecta transversalmente todos los derechos colectivos, pero también tiene un carácter determinante para el futuro inmediato y por sus consecuencias nocivas plantea desafíos tanto para los Pueblos Indígenas y responsabilidades jurídicas e institucionales para los gobiernos y muy particularmente para el sector privado causante principal de la catástrofe, a raíz de las actividades económicas sin control y que amenazan la diversidad biocultural del conjunto de la humanidad, manifestó.

La organización lamentó que los gobiernos, en el contexto de la Conferencia de la Partes (COP) de la ONU y los organismos subsidiarios de la Convención Marco sobre Cambio Climático no han tenido la voluntad política para tomar decisiones y subsanar la amenaza, pero al mismo tiempo los gobiernos se resisten asegurar la participación plena y efectiva de los pueblos indígenas en los asuntos que les conciernen.

El Consejo manifestó su profunda preocupación por la política de mitigación impulsada por los gobiernos, la compensación de emisiones de carbono, el comercio de emisiones para los bosques y los agrocombustibles. Esto último constituye una amenaza a los derechos colectivos de los Pueblos Indígenas, aseveró.

Entre el 2 y el 4 de abril se llevó a cabo la Reunión Internacional de Expertos sobre Pueblos Indígenas y Cambio Climático en Darwin, Australia. Allí pudo escucharse fuerte la crítica al desarrollo de las negociaciones en torno del calentamiento global.

En un documento de debate preparado por Estebancio Castro Díaz, del International Indian Treaty Council, quedó claro que a pesar de los desarrollos recientes en el derecho internacional sobre derecho indígena, estos pueblos todavía tienen límites o en algunos casos ninguna participación en los procesos de toma de decisiones.

Uno de los puntos tiene que ver con la promoción de las maneras y medios para Reducir las Emisiones de la Deforestación y Degradación (Reducing Emissions from Deforestation and Degradation, REDD) en países en vías de desarrollo. Esas negociaciones han tenido lugar y continúan teniendo lugar sin ninguna participación significativa por los Pueblos Indígenas, algo que es imperativo para evitar que fracasen, según Castro Diaz.

Las propuestas actuales de REDD amenazan con dañar tierras y territorios de los Pueblos Indígenas como los proyectos de desarrollos anteriores y existentes han hecho. Es imperativo que la comunidad internacional, incluyendo pero no limitados a Miembros de las Partes y organismos internacionales, reconozcan el libre consentimiento previo e informado de los Pueblos Indígenas. Así, podrán ejercitar su libre determinación y su responsabilidad constante de proteger sus tierras, territorios y recursos, reclama el trabajo.

Entre el 17 y el 19 de marzo pasado, los pueblos Indígenas de Abya Yala (América) llevaron a cabo en La Paz, Bolivia, la Conferencia Internacional La Custodia de los Pueblos Indígenas a la Diversidad biocultural: Los efectos de la deforestación y las emisiones de gas en el Cambio Climático.

Los pueblos de toda la región culparon por el fenómeno climático al modelo de desarrollo occidental, basado en un capitalismo voraz que no contempla el respeto por la Madre Tierra. Según la visión de los más vulnerables, la implementación de políticas de mitigación y adaptación propuestas por los organismos multilaterales, el sector privado, organismos internacionales, ONG y gobiernos, entre otros actores, como la generación de monocultivos, la producción de biocombustibles, el secuestro de carbono, la reducción de emisiones por deforestación evitada y áreas protegidas, están siendo planteadas como soluciones pero en cambio están afectando el ejercicio de nuestros derechos y atentando contra nuestra existencia.

Los pueblos indígenas gracias a nuestros conocimientos tradicionales, hemos tenido y tenemos la capacidad de adaptarnos a nuestro entorno como a diferentes presiones ambientales que han sucedido históricamente, por lo tanto contamos con alternativas de solución que pueden aportar a los procesos de mitigación y adaptación, explicaron.

Para que de una vez por todas los nativos sean habilitados a ayudar a cambiar el orden imperante, pidieron, entre otros puntos igualmente importantes, la participación plena y efectiva en el proceso del Convenio de la ONU sobre Cambio Climático, sobre Diversidad Biológica y sobre Áreas Protegidas, y el establecimiento de un grupo de expertos indígenas sobre cambio climático y conocimientos tradicionales dentro del Convenio.

Los más vulnerables

RENA accedió a la declaración de la Unión Internacional Para la Conservación de la Naturaleza (UICN) ante el Foro de la ONU, presentada por el Asesor Senior en Políticas Sociales, Gonzalo Oviedo.

El Cuarto Informe de Evaluación del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC), publicado a comienzos del 2007, reveló que el cambio climático global ya es una realidad y estimó que sus impactos adversos afectarán con mayor severidad a los pueblos más vulnerables de las regiones más pobres del mundo. Los pueblos indígenas y tradicionales, que en muchos casos han sido empujados a tierras menos fértiles y más frágiles como consecuencia de la exclusión histórica social, política y económica que han sufrido, y cuyos medios de subsistencia dependen en gran medida de los recursos naturales, pertenecen a los grupos que están en mayor riesgo, recordó Oviedo.

Hasta hoy, dijo, sólo existe una comprensión limitada de los impactos potenciales del cambio climático en los medios de subsistencia y en las culturas de las comunidades indígenas y tradicionales de muchos lugares del mundo y de las opciones con que estas disponen para su adaptación al fenómeno.

Los estudios de la UICN se han concentrado, por una parte, en tratar de identificar las áreas del mundo donde se concentran en mayor medida los riesgos bio-culturales (que afectan simultáneamente a los ecosistemas y las culturas asociadas), y, por otra, en el análisis de los factores de la vulnerabilidad ecológica y social.

El examen de los efectos del cambio climático en cuanto a temperatura, precipitaciones y elevación del nivel del mar muestra importantes impactos potenciales en pueblos indígenas y tradicionales de ciertas regiones del mundo, reveló.

Si bien la predicción de los tipos y magnitudes de los cambios a escala regional y local -a efectos de determinar cuáles grupos específicos están en peligro- aún es difícil, dado el insuficiente nivel de detalle en los modelos mundiales y regionales de proyecciones de cambio climático, sí es posible identificar extensas regiones propensas a experimentar ciertos tipos de cambios climáticos y eventos extremos, afirmó el especialista.

Se trata de áreas de alto riesgo con respecto a cambios en la precipitación y en la temperatura de la superficie, que incluyen -por ejemplo- la región ártica, el Caribe y el Mediterráneo, el sur de América Latina y el Amazonas, el sur y otras porciones de África, la península arábiga y áreas de Australia. Con relación a la elevación del nivel del mar, entre las áreas expuestas se encuentran las islas en general, pero especialmente las pequeñas, la región ártica y las áreas costeras bajas de Asia.

Las discusiones oficiales y la elaboración de planes de mitigación y adaptación a los cambios climáticos aún no están prestando suficiente atención a los factores de vulnerabilidad de las comunidades humanas, y en particular de los pueblos indígenas. Es preciso aprender de las lecciones que en las últimas décadas ha arrojado la experiencia mundial sobre desastres naturales y reducción del riesgo, alertó Oviedo.

Una de las lecciones más importantes, dijo, es que los impactos de los fenómenos naturales actúan a través de los factores de vulnerabilidad social, y que si se busca reducir el riesgo es preciso reducir la vulnerabilidad y aumentar la resiliencia (capacidad de respuesta) de las comunidades antes de los desastres.

Es de gran importancia analizar en este momento cómo se manifiestan los factores de vulnerabilidad social al cambio climático en el caso de los pueblos indígenas. Si esto no se comprende, las soluciones tecnológicas pueden ser aún más nocivas para los pueblos indígenas que los mismos efectos del cambio climático, alertó.

La vulnerabilidad –dijo- es un concepto multidimensional que involucra exposición, sensibilidad y resiliencia. Eso implica que, para evaluar la vulnerabilidad de un sistema al cambio climático, se debe considerar no sólo su exposición al riesgo biofísico, sino también la susceptibilidad de los grupos vulnerables a los impactos y su capacidad de adaptación.

Los especialistas consideran que los principales factores de vulnerabilidad son el grado de bienestar anterior a los impactos ambientales, el grado de resiliencia en cuanto a los medios de subsistencia, la capacidad de auto-protección de los grupos, el grado de protección que puede ofrecer la sociedad, y el capital social de las comunidades, dijo.

De una manera general –afirmó- los pueblos indígenas se encuentran en una situación de desventaja marcada en los cuatro primeros factores, pero en muchos casos disponen de ventajas en cuanto al capital social, porque sus conocimientos y prácticas culturales y sus redes sociales les confieren una base que puede ser decisiva para la adaptación y la resiliencia.

Si se quiere reducir la vulnerabilidad indígena a los impactos del cambio climático, hay que concentrarse en aumentar su resiliencia antes de que los impactos más graves ocurran. Para eso, agregó, hay que resolver los problemas que sufren los pueblos en cuanto a su acceso a medios de subsistencia y a su marginación social, y fortalecer su capital social representado en sus conocimientos, prácticas, valores e instituciones tradicionales.

La experiencia de los desastres naturales pasados nos permite prever que las mujeres de las comunidades vulnerables se verán particularmente afectadas por los efectos del calentamiento global, como resultado de su participación desigual en el trabajo reproductivo, la incertidumbre en torno a sus derechos sobre la propiedad y sobre el acceso a los recursos, así como su reducida movilidad en períodos de estrés, debido a sus funciones de cuidado de niños, ancianos y enfermos, develó.

Sin embargo, la experiencia muestra que, debido a su papel en los grupos familiares, las mujeres de las comunidades vulnerables son un factor crucial para la reducción del riesgo y para la adaptación a los cambios climáticos, por lo que deben recibir una atención especial en los planes de respuesta a dichos cambios, explicó Oviedo.

Una Declaración desconocida por muchos

Las agrupaciones nativas de la región han reclamado que todas las políticas sobre cambio climático sean compatibles con la reciente Declaración de los Pueblos Indígenas. Consultados por RENA, Viviana Figueroa y Germán Bournissen analizaron su impacto en los pocos meses que lleva de vigencia.

Recién se está en un proceso de difusión de la Declaración y muchos la desconocen, principalmente los funcionarios públicos. Ha sido una herramienta utilizada por los líderes indígenas en todas las instancias para reafirmar los derechos de sus pueblos, incluyendo que algunos países como México y Bolivia la han hecho de carácter vinculante con la aprobación de una ley nacional, resaltó la abogada y activista Kolla.

Para el ex coordinador de ENDEPA, la Declaración ha sido un paso muy importante en el reconocimiento de los derechos indígenas por parte de la comunidad internacional. Pero sólo pasaron siete meses desde su aprobación por parte de la Asamblea General de las Naciones Unidas y por eso es algo prematuro evaluar sus efectos.

Sin embargo, aclaró, a partir de ella se han dado dos hechos importantes en América Latina: en primer lugar que en diciembre pasado Bolivia adoptó la Declaración como ley de la nación, es decir que misma rige y se aplica como legislación interna. Esto sería deseable que ocurriera también en otros países, entre ellos Argentina, afirmó.

Otro hecho importante relacionado fue la Conferencia Internacional: formulación y socialización del Plan Estratégico para la aplicación de la Declaración sobre los Derechos de los pueblos Indígenas, realizada en Quito, Ecuador, del 16 al 18 de diciembre de 2007.

En el encuentro, organizado por la Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador (CONAIE), la Escuela de Gobierno y Políticas Públicas, el Ministerio de Cooperación Económica y Desarrollo de Alemania y la Fundación Esquel, se coincidió en que la Declaración debe ser socializada para que pueda ser aplicada en sus aspectos fundamentales y que ésta deber ser tomada como un proceso, para seguir avanzando y lograr la plenitud de los derechos que todos los pueblos tienen en el campo internacional, explicó Bournissen.

Fuente: Servicio informativo RENA

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Comentarios

El desastre de los biocombustibles
"Para que usted pueda echar biocombustible en su Prius y sentirse bien consigo mismo sin motivo alguno, gente de carne y hueso en lugares lejanos tendrá que pasar hambre hasta morir de inanición."
Mark Steyn
Para este viaje no hacÃan falta alforjas.

Carlos Menéndez
http://www.creditomagazine.es

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