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Perú: Territorialidad, zonificación y ordenamiento en la Amazonía

Por Rodrigo Arce Rojas*

Desde una perspectiva convencional los procesos de zonificación ecológica y económica parten desde una mirada horizontal del territorio y con un paradigma claro: la zonificación como una herramienta de articulación al mercado a partir de las capacidades productivas. Esta es una mirada plana donde el factor económico es el eje articulador de las condiciones sociales y ambientales. Esto parece incuestionable pero la situación cambia si es que enfocamos el proceso desde una perspectiva intercultural.

En la situación actual coexisten diversas formas cómo se conceptualiza el territorio entre los pueblos indígenas: i) la reconocida o la titulada por el Estado, ii) los límites planteados por las necesidades de expansión demográfica y iii) los territorios ocupados ancestralmente con fines de satisfacción de las necesidades de subsistencia y las necesidades espirituales. Este último puede ser reconstruido a partir de la toponimia. Pero el tema se complejiza más cuando encontramos que no se trata ni de una mirada horizontal ni vertical sino de enfoque globalizado del territorio que calza perfectamente con la cosmovisión (y cosmo-sentir) indígena. Además no sólo se trata de dos mundos (tierra y cielo) sino de muchos submundos como por ejemplo el submundo acuático. A este panorama se añade la superposición de derechos con fines de explotación o aprovechamiento de recursos por terceros.

Para entender esta situación hay que profundizar sobre el significado de la cosmovisión (cosmo-sentir) indígena. Para el Consejo Indígena de Centroamérica y colaboradores (2009) la cosmovisión indígena es

la forma de concebir, explicar y vivir la vida desde los pueblos indígenas; fundamenta los sistemas de vida, sistemas jurídicos y de organización político, social, económico y cultural, así como el conjunto de valores, principios, creencias, normas y todas las formas de manifestaciones y expresiones propias de los pueblos indígenas. La cosmovisión de los pueblos indígenas se basa en que el universo es un todo, es una integralidad, cada uno de los elementos que lo conforman tiene una razón de ser, están interrelacionados y son complementarios. De esta complementariedad surge el principio de equilibrio, armonía y respeto por Nuestra Madre Tierra, así como el valor de la convivencia comunitaria (entendiendo lo comunitario, como el espacio y el tiempo en que interactúan todos los elementos del universo y no únicamente la convivencia entre humanos).

Como menciona Hammen (1992), citado por la Universidad Nacional de Colombia (2000), al referirse al territorio los indígenas están hablando del espacio que ha dado nacimiento a sus etnias, en el cual se articulan todos los aspectos de su cultura: economía, educación, salud, ambiente, rituales, estructura social y política. Allí se integran los ámbitos materiales y espirituales de la vida indígena. Territorio es más que el suelo y la selva, es además del subsuelo y la atmósfera; es toda la estructura del universo.

En la concepción jurídica occidental la propiedad tiene como razón de ser su función económica. En el caso de los territorios indígenas esa forma de percibir la naturaleza del bien, lo desnaturaliza, le priva de significado y, los pueblos están teniendo serios problemas para el pacífico disfrute, la gestión y el control de sus territorios por esa desintegración jurídica de su patrimonio territorial (FLACSO Sede Ecuador, 2004). Por estas razones la promoción del mercado de tierras pone en dificultades a las comunidades que no tienen seguridad jurídica de sus tierras (FOCAL, 2008). Por lo mismo, hablar de conservación productiva no siempre es la mejor respuesta porque no todas las miradas y sentires están puestos necesariamente desde una perspectiva economicista.

En la cosmovisión de los pueblos indígenas el ser humano pertenece la Madre Tierra pero no la domina. De esta forma el concepto de la acumulación es muchas veces ajeno a la cultura indígena, y de hecho la mayoría de los idiomas indígenas carecen de conceptos como desarrollo, riqueza o pobreza. En la cosmovisión indígena no existe la lógica de un proceso linear progresivo, sino más bien conceptos como la circularidad, el futuro que al mismo tiempo es pasado, el tiempo que se rige por los ciclos naturales del movimiento de los planetas y de los ciclos estacionales y agrícolas. Su racionalidad económica no es de acumulación sino de relación armónica con el entorno y uso respetuoso de los recursos naturales para el bienestar de toda la comunidad. Por lo tanto en la economía indígena rigen los principios de reciprocidad y redistribución para que todos los miembros de la comunidad tengan acceso a los mismos niveles de bienestar (Deruyttere, s.f). Se reconoce, sin embargo que el crecimiento de la población, presiones de mercados y nuevas necesidades económicas han generado procesos de aculturación que afectan en mayor o menor medida la matriz cultural original.

Hay que tener presente además la forma cómo se organiza el espacio física y espiritualmente en los pueblos indígenas. Por ejemplo, para los Kandozi, la casa constituye el centro del sistema topográfico, a partir del cual organizan su espacio. Más allá de la casa y de los círculos concéntricos del patio y de las chacras, se extiende el bosque, magina. Este último está muy lejos de considerarse como un espacio no doméstico opuesto al área socializada de la casa. En realidad el bosque, a pesar de su aparente homogeneidad, es percibido también dividido en espacios concéntricos los cuales, a medida que se alejan del centro constituido por la casa, se vuelven menso socializados y más inhóspitos. Las áreas de recolección intensiva, muy cercanas a la casa, constituyen el primer círculo concéntrico forestal. Luego vienen las grandes extensiones dedicadas a la caza y la pesca cotidiana, las cuales a menudo coinciden parcialmente con las de las unidades domésticas vecinas. Más allá se encuentran áreas más alejadas y menos conocidas, en las cuales se realizan las expediciones de caza de varios días de duración. Más allá de estos espacios relativamente conocidos, se extiende el dominio de las amenazas y de la hostilidad, un territorio por el que un Kandozi generalmente no osa aventurarse. Los límites de este mapa subjetivo pueden ser fácilmente determinados por los nombres de los cursos de agua (Surralles, 2002).

De lo anteriormente expresado se deduce que tanto los temas de zonificación, ordenamiento territorial y propiedad de la tierra tienen que abordarse desde una perspectiva intercultural pues no se trata de imponer un punto de vista en nombre del desarrollo sino del respeto y la humildad para reconocer que desde la cultura de los pueblos indígenas también hay valiosas lecciones de cómo aportar al desarrollo sustentable (aunque ellos y ellas no lo llamen de esa manera) más aún cuando los efectos del cambio climático nos están obligando a revisar los paradigmas de nuestro modelo civilizatorio.

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Literatura citada:

- Consejo Indígena de Centroamérica, CIMA, Red de las Mujeres Indígenas sobre Biodiversidad, Coordinadora Indígena de Mesoamérica y el Caribe. 2009. Agenda indígena Mesoamericana. Ab´ya Yala, 23 p.

- Deruyttere, Anne s.f. Pueblos indígenas, recursos naturales y desarrollo con identidad: riesgos y oportunidades en tiempos de globalización. Unidad de Pueblos Indígenas y Desarrollo Comunitario del Departamento de Desarrollo Sostenible del Banco Interamericano de Desarrollo. 15 p.

- FLACSO Sede Ecuador, 2004. Petróleo y desarrollo sostenible en Ecuador. 2. Las Apuestas. Guillaume Fontaine (Editor). Quito, 230 p.

- Fundación Canadiense para Las Américas. FOCAL. 2008. Oportunidades Económicas y el Desarrollo Indígena. Omaira Mindiola y Jean Pierre Chabot. Otawa, 76 p.

- Surralles, Alexandre. 2002. El Universo subjetivo. Territorio, espacio y cosmos en la cultura Candoshi. En. Una historia para el futuro. Territorios y pueblos indígenas en Alto Amazonas. CORPI/Racimos de Ungurahui/IWGIA. Santa Cruz de la Sierra. 137 p.

- Universidad Nacional de Colombia. 2000. Simposio sobre la territorialidad indígena y ordenamiento en la Amazonía. Juan Vieko, Carlos Franky y Juan Alvaro (Editores). Santa Fé de Bogotá. 247 p.

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* Rodrigo Arce Rojas es Ingeniero Forestal, consultor forestal y facilitador de procesos sociales. Su correo electrónico es [email protected] y su celular el 01-998761315

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Comentarios

Buenas tardes,
¿Me podrían dar la fecha de este artículo? Quisiera citarlo en un trabajo. Gracias.

La hemos publicado el 2 de noviembre de 2009.

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