Un enfoque distinto de ayuda humanitaria: recuperar formas propias de abrigarse

Servindi, 9 de setiembre, 2015.- La Asociación Savia Andina Pukara (ASAP) y terre des hommes Alemania (tdh Alemania) contribuyen a enfrentar la inclemencia climática que asola al sur del país pero con un enfoque distinto de ayuda humanitaria: la entrega de un kit abrigador que recupera formas propias de abrigarse.

Los niños y niñas de tres distritos de la provincia de Melgar, en Puno, reciben un kit abrigador que consiste en un chullo, una chalina y una chompa confeccionados básicamente con lana de ovino.

El propósito es estimular el uso de ropas abrigadoras con productos de la zona, mucho más beneficiosas que las prendas de origen

sintético. De esta manera se promueven las capacidades locales en la confección y uso de prendas abrigadoras con lana y fibra producidas en las comunidades.

Los beneficiarios son 585 niños y niñas en edad escolar comprendidos entre los 6 y 12 años, de los distritos de Llalli, Umachiri y Cupi, y que se desplazan distancias considerables para llegar a sus instituciones educativas.

Cabe precisar que desde inicios del mes de julio de 2015, en toda la sierra sur del país y particularmente en la región Puno, la temperatura atmosférica desciende de manera considerable. Según informó el Servicio Nacional de Meteorología e Hidrología (SENAMHI), se registraron descensos de hasta menos 20ªC afectando varias localidades de la región.

Los adultos mayores, niños y niñas, son los principales afectados por el descenso de las temperaturas lo que provoca afecciones respiratorias sobre todo a los que se encuentran en edad escolar.

El incremento del frío es acompañado por nevadas persistentes y vientos intensos que incluso destechan casas y centros educativos, provocando también la mortandad de ovejas y alpacas.

Las autoridades públicas se ven desbordadas y no se dan abasto para atender las múltiples necesidades, entre otros factores, por la limitada disponibilidad de recursos.

Las poblaciones se hacen mas vulnerables a los efectos del cambio climático, más aun si han perdido paulatinamente las formas culturales propias de abrigarse, de comer y curarse, debido a la asimilación de estilos de vida urbanos.

Si bien está claro que no se puede regular el clima sí es posible adaptarse a él fortaleciendo las capacidades comunales. Esta es una forma de garantizar los derechos de las nuevas generaciones en aras de una existencia armoniosa y el buen vivir entre los seres humanos y la naturaleza.

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