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“Para una especie en peligro de extinción, la pérdida de sus crías es un golpe brutal”

Por Milton López Tarabochia

Servindi, 23 de febrero, 2014.- El Centro de Rescate Amazónico (CREA), organización que desde hace más de cinco años realiza actividades en la región de Loreto, en Perú, para la conservación de especies en peligro, así como en la concientización del cuidado amazónico en la población, conversó con Servindi.

Javier Velásquez Varela, director de CREA, cuenta que el proyecto nació como un sueño con un grupo de colegas biólogos egresados de la Universidad Nacional de la Amazonía Peruana.

El interés común que tuvieron al dejar la institución superior fue el tema del tráfico ilegal de especies de la fauna silvestre. “Entre las que más sufrían estaban los manatíes”, explica Javier.

El manatí, Trichechus inunguis, es un mamífero que habita en las lagunas y ríos de la Amazonía peruana. “Lo consideramos la especie más noble de la selva porque no hace daño, no tiene colmillos”, manifiesta el director de CREA.

2007 fue el año en el que Javier y sus colegas encontraron quince bebés manatíes muertos en cautiverio. “Para una especie que está en peligro de extinción, que se pierdan las crías es un golpe brutal para la conservación”.

Es así que frente a esta terrible experiencia deciden actuar y fundar el Centro de Rescate Amazónico.

Existen diferentes escalas para poder calificar una especie en peligro: en situación vulnerable, en peligro crítico, en peligro de extinción. Los manatíes se encuentran en la última.

En aquel entonces no existía una institución con la capacidad técnica para dedicarse al rescate y rehabilitación de esta especie. Esta era la gran oportunidad para un grupo de jóvenes que querían que la especie más noble del pulmón del mundo no se extinga.

Un comienzo difícil

El biólogo Velásquez Varela junto a sus compañeros, comenzaron trabajando en la casa de algunos tíos que les cedían el espacio para tratar a los manatíes rescatados.

“Tocamos muchas puertas, pero a la mayoría no les interesa la conservación de especies”, recuerda Javier. Con el tiempo se sumaron organizaciones que los apoyaron, y que lo hacen hasta la actualidad.

El Gobierno Regional de Loreto a través de la Dirección Regional de Producción, el Instituto de Investigaciones de la Amazonía Peruana (IIAP), quienes apoyan institucionalmente al centro mediante licencias de rescate, ingreso a zonas restringidas, etc. Así mismo, el Dallas World Aquarium los ayuda económicamente.

Gracias al apoyo de dichas instituciones son veinticinco los manatíes que han rehabilitado hasta el momento.

“Doce de ellos ya han sido liberados en sus áreas naturales, la Reserva Pacaya Samiria y algunos en la laguna de Quistococha. Este año se piensa liberar seis manatíes”, comenta emocionado Javier Velásquez.

Javier Velásquez rehabilitando a un manatí

- ¿Cuáles son las principales causas de la situación de peligro de los manatíes?

La destrucción del hábitat natural y el tráfico ilegal son los principales enemigos del ecosistema amazónico.

- ¿La ignorancia, también…?

Cuando nosotros iniciamos el proyecto hicimos una encuesta, y cerca del 80 por ciento de la población de Iquitos no conocía la existencia del manatí. Pese a ser el mamífero más grande de la Amazonía es el menos conocido.

Desde siempre los pobladores de las riberas de los ríos capturan a los manatíes por su carne, esto, en efecto, es ilegal. O cuando también los capturan los venden como mascotas. Especialmente a haciendas que tienen piscigranjas en ciudades grandes como Iquitos, Nauta o Requena.

Estas crías de manatí que son llevadas a cautiverio por gente que tienen piscigranjas terminan muriéndose, en todos los casos, no hay excepción.

- ¿Por qué?

Porque son mamíferos, y ellos necesitan tomar leche de la madre, ellos lactan durante dos años. Entonces un manatí bebé que no recibe los cuidados de veterinarios, de alimentación, terminan muriendo, y de forma muy trágica, pierden peso y sufren mucho de enfermedades.

El manatí lacta cada tres horas, y no cualquier leche, es una especial que no se encuentra en Perú, por ello, el Dallas World Aquarium nos provee de dicho producto, que se importa de Estados Unidos.

- ¿CREA siempre se ha dedicado al rescate de  manatíes o existen otras especies a las que han podido socorrer?

Al principio comenzamos con el tema de manatíes, pero también hemos colaborado con rescate a nutrias, lobos de ríos, primates, reptiles, incluso hemos rescatado y liberado dos delfines rosados.

Javier Velásquez liberando junto a los niños a un delfín rosadoLa liberación de un delfín rosado se realiza en compañía de los niños

- ¿Por qué son importantes los centros de rescate?

El Gobierno tiene la obligación de decomisar las especies en tráfico ilegal, pero muchas veces no tienen el lugar donde alojarlas, y se mueren. Así sucedió con los manatíes antes del 2007. Los centros de rescate cumplen este rol de colaborar con el Gobierno para poder ayudar a estos animales a que regresen a su hábitat natural.

El cambio comienza por los más pequeños

De nada sirve que salvemos 200 o 300 manatíes si la gente los sigue matando. Por esto el rol más importante del Centro de Rescate es el de educación ambiental”, enfatiza Javier Velásquez.

El director de CREA manifiesta que la organización ha trabajado con más de 8 mil niños de Iquitos y comunidades aledañas. Ellos buscan hacer una educación diferente, una instrucción no solo de conocimientos, sino de emociones hacia la naturaleza.

“Muchas veces vamos a lugares en los que los niños dicen que saben que es importante cuidar la naturaleza, al manatí, pero en la práctica no les importa”.

Es así que CREA ha desarrollado el proyecto de Educación Ambiental Vivencial. El programa consiste en que los niños vayan al centro de rescate, dejen de lado los libros, cuadernos, separatas, y lo que hacen es jugar con la naturaleza.

Niños en el programa de Educación Ambiental

- ¿Con qué fin?

“Si uno hace una encuesta, las personas que se dedican a la conservación, sean activistas, ingenieros forestales, todos ellos tienen algo en común: han tenido la oportunidad de jugar con la naturaleza, sus papás los han llevado al río, a la selva”.

Javier reflexiona, “Los niños de las ciudades han perdido por completo ese contacto, los juegos solo son los videojuegos”.

A través de las actividades recreativas que realizan en CREA, los niños se divierten y se les brinda información acerca de la conservación de la naturaleza.

“En estos años cuando vas a un colegio amazónico y le pides a un niño que dibuje un paisaje, siempre vas a encontrar a un manatí, esto quiere decir que la idea ya la tiene interiorizada el niño”.

- ¿Y los padres?

“Lo más interesante es que este tipo de educación tiene una repercusión inversa, los niños también educan a sus padres, le dicen ‘papá, cuidado vayas a matar a un delfín, a un manatí, hay que cuidar la selva’”.

- Han sido declaradas en emergencia ambiental tres cuencas en la región de Loreto y el papel de las empresas extractivas es determinante, ¿este tipo de actividades también tienen su efecto en los animales que han podido salvar?

“Es evidente. Todas las actividades que tienen impacto en el medio ambiente afectan tanto a los pobladores amazónicos como a la flora y fauna que tratamos de conservar. Es triste la relación que existe entre la sobreexplotación de recursos y la generación de pobreza.

Por eso es tan importante llevar el mensaje de conservación de los recursos, no solamente porque tratamos de salvar animales y árboles. Sino que al tener ecosistemas sanos y productivos estamos velando por la calidad de vida de las familias amazónicas”.

La conservación ambiental como atractivo turístico

“En la actualidad el centro de rescate está caracterizado en nivel 3 por el Ministerio de Turismo”.

- ¿Qué quiere decir esto?

“El Centro de Rescate aparte de su rol de conservación, se ha convertido en uno de los puntos más importantes de turismo de Iquitos. Anualmente recibimos cerca de 35 mil turistas”.

- ¿Por qué la categoría 3?

“Porque es un sitio único a nivel nacional en donde el turista recibe un “ecoturismo”, donde aparte de disfrutar de la visita recibe mucha información sobre la conservación de la Amazonía. CREA es el único lugar en donde pueden ver a los manatíes directamente y el proceso para poder salvarlos.

Todavía tenemos por delante una lucha contra la destrucción ambiental y el tráfico ilegal. Instituciones como nosotros combatimos estos males con la educación ambiental, pero también el Gobierno debe estar activo en el ámbito del control del tráfico ilegal.

En el mercado central de Belén podemos encontrar aves, monitos en jaula, que están siendo comercializados a vista y paciencia. Debe haber sanciones fuertes contra los traficantes”.

- Tengo entendido que muchas especies se han vuelto adictas a los pasivos ambientales provenientes de las empresas extractivas de la zona, ¿qué sabes de esto?

En efecto, las plantas acuáticas de la Amazonía tienen un alto potencial para absorber, a través de sus raíces, sustancias tóxicas de metales pesados como el mercurio. Estas sustancias se acumulan en plantas como la guana o el gramalote, plantitas que flotan sobre los ríos.

Y el manatí es un consumidor total de estas plantas, es su único alimento. Esto quiere decir que el manatí vivo acumula en su carne todas estas toxinas que la planta absorbe. Si nosotros los humanos comemos la carne de manatí tenemos un alto riesgo de poder contaminarnos.

Existen varios casos por culpa de las dragas que extraen oro, por ejemplo en los ríos Nanay y Napo.

CREA es financiado por Dallas World Aquarium y por donaciones de particulares. Si desea tener más información del centro puede revisar su Facebook aquí, o visitar su sitio web aquí.

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