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Bangladesh: Una campaña internacional para no repetir tragedias

Por Gisella Evangelisti*

13 de mayo, 2013.- Cuando llegaron los equipos de rescate, Reshma Begum, inmovilizada desde 17 días bajo los escombros del edificio Rana Plaza, que se había derrumbado el 24 de abril, casi no  tenía voz, pero logró pedir ayuda. En esos terribles días en el sótano del edificio, se había nutrido de frutos secos y tomado agua de unas botellitas, midiendo los sorbos, pero desde dos días también el agua había terminado y sus fuerzas estaban menguando. Los hombres al oír su voz gritaron al milagro. En total hasta ahora 1126  personas han sido encontradas sin vida, y otras 2500, heridas, entre las ruinas.

Reshma Begum había migrado de un pueblito del norte hacia la capital para trabajar en Dacca en la industria textil, asomándose al ejército de laboriosas hormiguitas que trabajan 12 horas al día para ganar unos 30 dólares mensuales: una situación que papa Francisco, entre otros, define “trabajo esclavo”. Para ella, el sueño de aportar algunas lentísimas mejoras a su familia, renunciando a su tiempo con ellos, y poniendo en riesgo su salud; para las empresa intermediarias y  las grandes compañías de moda que dan trabajo en Bangladesh, como Mango, Primark, GAP, C&A, KIK, JC Penney,  Wal-Mart", Corte Inglés, etc.un negocio redondo. En 2012 el sector textil en el país, donde trabajan 3 millones de personas, exportó productos por 29 billones dólares, el 80% del total de las exportaciones del populoso país del delta del Gange.BanglaDeshse ha vuelto en las últimas décadas el segundo país del mundo por exportaciones textiles, y desde el ’90 muestra un crecimiento económico del 5% al año. ¿Pero, a qué precio?

1700 muertos desde el 2005, entre incendios y derrumbes, evidencian la inseguridad  en que operan millones de trabajadores y trabajadoras en el país, (el 90 % de ellos son mujeres) denunciada hasta ahora sin suerte desde las Ong. Después de la tragedia del edificio Rana Plaza, millares de personas ocupadas en el sector textil han salido a la calle, gritando BASTA YA. Los escasos y poco confiables controles encargados por las compañías textiles no habían logrado denunciar los abusos ediliciosy garantizar la seguridad en el trabajo.

Al parecer el derrumbe del Rana Plaza fue provocado, en un edificio mal construido, por  la vibración de los generadores, puestos en función después de un corte de luz, que se agregó a las vibraciones de miles de máquinas. Unos trabajadores habían señalado a la propiedad la presencia de grietas, pero no les habían hecho caso. Solo después de la tragedia la policía ha arrestado 12 personas, entre las cuales el propietario del edificio, Mohamed Sahel Rana.

Sí, Basta Ya. A problema global, respuesta global.¿Cómo se pueden comprar alegremente en Lima, Los  Angeles o Berlín unas coloridas prendas Benetton, C&A, H.M, Wall Mart, ( u otras famosas marcas), sabiendo que  han sido cocidas por una mujeres explotadas, que arriesgan sus vidas en condiciones pésimas de trabajo?  La gente tiene que conocer la “otra” cara de la moda, y finalmente usar su poder de presión sobre las marcas, para que se den condiciones de trabajo más dignas.

Con este propósito nació en 1989 en Londres la  Campaña Ropa Neta (CleanClothesCampaign-CCC), que se ha difundido en varios países, como Italia o España, para sensibilizar la opinión pública sobre el tema.

Ahora, una coalición de  sindicatos y organizaciones ciudadanas en defensa de los derechos del trabajo en todo el mundo, se ha juntado a  la CleanClothesCampaign (CCC),  para recoger firmas y enviar un llamado a las empresas,comprometiéndolas a medidas concretas para evitar nuevas tragedias. Juntando esfuerzos, organizaciones como la IndustriALL Global Union, UNI Global Union, International Labor RightsForum (ILRF), UnitedStudentsAgainstSweatshops (USAS), Maquila Solidarity Network (MSN), WaronWant, People and Planet, SumOfUs. org, Change. org, Credo Action, Avaaz e Causes, han logrado recoger más de un millón de firmas de ciudadanas y ciudadanos alrededor del mundo, pidiendo a las empresas la firma de un acuerdo dentro del 15 de mayo, que prevé inspecciones independientes de los edificios, revisión de las normas de seguridad, formación de trabajadores y trabajadoras sobre el tema. El acuerdo se llama ”Bangladesh Fire and Building Safety Agreement”, sobre  seguridad en la construcción y medidas contra los incendios: no es nada revolucionario, sino responde a simples criterios de buen sentido.

“Las empresas no pueden seguir mirando por el otro lado, frente al repetirse de tragedias: es cuestión de vida o muerte”, declaró Deborah Lucchetti, coordinadora de la  “CampagnaAbitiPulit", sección italiana de la CleanClothesCampaign. Anteriormente, en el 2012, PVH (propietario di Calvin Klein e Tommy Hilfiger) y  el  distribuidor alemán Tchibohabían sido las primeras marcas en suscribir el acuerdo sobre seguridad.

IndustriALL es un sindicato que representa 50 millones de trabajadores y trabajadoras en 140 países del mundo. Calcula que destinar sólo 1,5 céntimos de euro de beneficio obtenido  por camiseta confeccionada en BanglaDesh duplicaría el salario de quien la cosió. 7,7 centavos de euro de beneficios en cada prenda, en cambio, pagarían la mejora de las condiciones de seguridad de toda la industria. Nada imposible. Ahora, una comisión de expertos del gobierno se ha propuesto estudiar la posibilidad de aumento del salario mínimo (que en Cambogia, por ejemplo, es de 150 dólares).La presión internacional no puede parar.

BanglaDesh es un pequeño país de 142 000 Kmq, con 167 millones de habitantes. Casi la misma población de Rusia, que es 120 veces más extensa. Tiene el 48% de analfabetos, y 63 años como esperanza de vida. La tierra del delta del Gange es muy fértil, pero expuesta a tremendas inundaciones (en 1998 dos terceras partes del país se inundaron), también por la deforestación y la erosión del suelo. En estas últimas décadas BlanglaDesh ha hecho esfuerzos importantes en lalucha a la corrupción y en la alfabetización, con un programa de alimentos para la educación, y becas para las niñas y adolescentes. La planificación familiar ha ralentizado el crecimiento demográfico.  Con la difusión del micro crédito a través de la organización Grameen de MuhamedYunus, (premio Nobel de la Paz en 2006),y otras organizaciones, cinco millones de bangladesíes han mejorado su vida. Aunque según Goldman Sachs sea uno de los once países que saldrán pronto del subdesarrollo, Bangladesh tiene un terrible problema: es uno de los países más vulnerables del mundo frente al el cambio climático, por el aumento de las lluvias,el deshielo del Himalaya,  la elevación del nivel del mar, el aumento de los ciclones.

Demasiada agua, o poca agua. Como si esto fuera poco, India en 1975 construyó una represa en el Gange, cerca de la frontera con BanglaDesh, reduciendo los recursos hídricos del país.

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*Gisella Evangelisti es escritora y antropóloga italiana. Nació en Cerdeña, Italia, estudió letras en Pisa, antropología en Lima y mediación de conflictos en Barcelona. Trabajó veinte años en la Cooperación Internacional en el Perú, como representante de oenegés italianas y consultora del Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF, en inglés) en países latinoamericanos. Es autora de la novela “Mariposas Rojas”.

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