Empoderar a las mujeres: atajo para erradicar el hambre

ANPE PERÚ, 7 de marzo, 2013.- "Compartir el poder con las mujeres es un atajo para reducir el hambre y la malnutrición. Es la medida más eficaz para la realización del derecho a la alimentación”, sostuvo el Relator Especial de Naciones Unidas sobre el derecho a la alimentación, Olivier De Schutter.

El Relator instó a los gobiernos de todo el mundo a adoptar estrategias transformadoras de seguridad alimentaria que afronten las restricciones culturales y redistribuyan los roles entre mujeres y hombres.

El pedido lo efectuó en lo reciente presentación del informe: “Los derechos de la mujer y el derecho a la alimentación” ante el Consejo de Derechos Humanos de la ONU, en Ginebra.

“La agricultura familiar se feminiza poco a poco a medida que los hombres se ven obligados a abandonar el campo en busca de trabajo. Cada vez son más las mujeres que llevan la carga de sacar adelante granjas y familias y, a pesar de ello, con demasiada frecuencia se ven privadas de las herramientas necesarias para prosperar y mejorar su situación, dentro y fuera del campo”.

Avances y retos

El estudio evidencia que existen iniciativas políticas que empoderan a las mujeres, como los cupos reservados a féminas en India en los programas de obras públicas. No obstante, las barreras que limitan su participación son múltiples.

“Las medidas individuales no son suficientes – la reflexión sobre la redistribución de los roles y las responsabilidades entre mujeres y hombres debe hacerse de manera integral y sistemática”.

Como primera medida, se deberían eliminar todas las leyes y prácticas discriminatorias que impiden a las mujeres acceder a los recursos agrícolas, tales como la tierra, los insumos y el crédito. Entre otros aspectos, también pidió que renueve el interés por la educación.

Los datos de un conjunto de países muestran que, entre 1970 y 1995, hasta un 55% de la reducción del hambre podría atribuirse a mejoras en la situación de la mujer en la sociedad.

Los avances en la educación de la mujer (43%) resultaron ser casi tan importantes como la mayor disponibilidad de alimentos (26%) o los avances en salud (19%) juntos.

“Si se permite que las mujeres tengan acceso a la educación, varias piezas del rompecabezas de la seguridad alimentaria encontrarían finalmente el lugar que les corresponde”, explicó.

“El gasto familiar en alimentación aumentará, los resultados en salud infantil mejorarán, y los sistemas sociales se rediseñarán –para las mujeres, por las mujeres – lo que resultará de gran ayuda y traerá consigo mayores efectos multiplicadores”.

Por otra parte, el experto de la ONU pidió a los Estados a que apliquen estrategias transformadoras multianuales de seguridad alimentaria que promuevan la plena igualdad de todos, y que aboguen activamente por una redistribución de las responsabilidades y de los roles tradicionales entre mujeres y hombres.

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