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Perú: La institucionalidad indígena de Loreto

Por Jorge Pérez Rubio*

23 de febrero, 2013.- Ya es una década desde que el Gobierno Regional de Loreto dispuso el funcionamiento de la Sub Gerencia de Nacionalidades Indígenas, dentro de su estructura orgánica, cuya dinámica funcional depende de una Gerencia de mayor estatus orgánico (Gerencia de Desarrollo Social), que por la diversidad ambigua de su desempeño, no logró construir para esta Sub Gerencia una propuesta de vitalidad extendida que habría procurado en ganar la batalla de la aculturación inadecuada,

aciago y vehemente; cuyas consecuencias afectan gravemente las bases milenarias de las motivaciones originarias, percepciones, moralidades, arte, régimen alimentario y medicina propia; imponiendo la recurrencia del desvarío cultural respecto a la búsqueda de la conservación y reproducción progresista y disciplinada de los valores ancestrales, que se vería en el realismo de la horticultura tradicional y fecunda, alimentando a miles de personas con increíble autonomía; se notaría en el prestigioso funcionamiento de un sanatorio mediante prácticas interculturales y tendría, Loreto, una sociedad sin imbricaciones sino con la libertad y el respeto de la virtudes y racionalidades existentes. Libertad, para éste análisis, implica oportunidad, ejercicio de deberes y derechos.

Nada de la teoría que el sentido común esboza ha sido incoado, la Sub Gerencia de Nacionalidades Indígenas de la Región Loreto caminó por una senda infértil, dejando huellas de asistencialismo perecible (lo más fácil de ofrecer), cubriendo con el manto de la apariencia cada desafío (consulta previa, remediación de daños ambientales, infraestructura para la educación profesional de jóvenes indígenas y uso de los saberes tradicionales para el bienestar comunitario).

Durante una década gastaron mucha energía – válido en la sintonía del espectáculo – promoviendo la expresión exterior y sincrética de la milenaria sabiduría amazónica (concursos de danzas, fiestas pintorescas, alegóricas y costumbristas), también, conversaron demasiado (congresos, talleres y consultorías para los archivos) y sermones que perora a diario el pueblo entretenido.

Desde el año pasado se viene escuchando, en los pasillos del Gobierno Regional de Loreto, que la Sub Gerencia de Nacionalidades Indígenas de la Región Loreto será convertida en Gerencia, con el fin de confrontar el fiasco funcional imperante y emprender la apertura de un espacio público con metas proclives a iniciativas duraderas e inversiones que se relacione con la decisión crítica de los pueblos y comunidades.

Pero, el cambio de estatus de la Sub Gerencia debe comprender el diseño participativo de un plan y definir el nivel de obligatoriedad de las partes involucradas, acaso han de enfilar decisiones subrepticias para mantener el mismo personal, lineamientos y programas, muchas veces articulado con intereses políticos.

Frente a los supuestos mencionados cabe doblar los ánimos con tristeza ante la inconsistencia y desinterés de las organizaciones indígenas respecto a la importancia de fortalecer un estamento regional público que hoy tiene la forma media y no el fondo de un proyecto indigenista. Entretanto, todo sigue igual en la Sub Gerencia sin señales de reapertura e innovación. Los dirigentes indígenas de Loreto se han afincado en los temas relacionados con la actividad petrolera – unos en contra y otros a favor –, han focalizado los esfuerzos en desmedro de una agenda integral.

Lo mismo ocurre en el escenario nacional. En octubre de 2012, mediante Resolución Ministerial 361-2012-MC, se creó el Grupo de Trabajo sobre la Institucionalidad Pública en materia de Pueblos Indígenas, con el fin de “analizar y formular propuestas sobre las características de la entidad responsable en materia de políticas públicas indígenas, en un periodo de 120 días calendario”. Al respecto, Jorge Agurto de SERVINDI, concluye con objetividad: “Por eso no sorprende que a pocos días de que venza el plazo del Grupo de Trabajo creado por el gobierno de Ollanta Humala no exista una propuesta bien trabajada y menos aún consensuada”, “El gobierno que durante su campaña electoral insufló una esperanza de abordar el tema indígena con mayor compromiso ha defraudado al darle la estocada final al Instituto Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Andinos, Amazónicos y Afroperuano (INDEPA), institución que ha sido maltratada y debilitada hasta su liquidación completa”.

El tema indígena en la agenda del Estado deberá ser tratado en mancomunidad y profunda convicción democrática, los dirigentes y la población organizada y no organizada deberán involucrarse a partir del fruto de canales de comunicación vigentes y de alcance comunitario.

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*Jorge Pérez Rubio es indígena del pueblo Huitoto y ex dirigente regional de la Asociación Interétnica de Desarrollo de la Selva Peruana (AIDESEP).

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