Camboya: Las tribus se manifiestan contra la expropiación ilegal de sus tierras

Terra-Efe.- Las comunidades indígenas del noreste de Camboya desafiaron el miedo y las amenazas, y se unieron hoy para llevar a cabo su primera manifestación de protesta contra la expropiación forzosa de sus tierras ancestrales.

La manifestación, secundada por cerca de medio millar de miembros de la tribus, tuvo lugar en Ban Lung, la capital de la provincia de Ratanakiri, una de las más remotas del país, y pese a que las autoridades intentaron impedir que se llevara a cabo.

El despliegue de observadores de Naciones Unidas contribuyó a evitar que se produjeran incidentes violentos similares a los ocurridos el pasado diciembre, cuando la Policía dispersó a la fuerza la primera manifestación.

Unas horas antes, los agentes bloquearon los accesos a la localidad para impedir que los indígenas que llegaban desde diversas zonas, participaran en la manifestación.

"Muchos no han venido por miedo. Aquí están los que no tienen nada que perder", apuntó una cooperante australiana que desarrolla su labor en Ratanakiri.

Las tribus denuncian que detrás de la expropiación de sus tierras, está la demanda de terrenos para plantaciones de caucho, aceite de palma o anacardos, y sobretodo, la especulación por parte de camboyanos adinerados.

Pen Bunna, director de la oficina en Ban Lung del grupo defensor de los derechos humanos Adhoc, aseguró que los indígenas han perdido el 80 por ciento de sus tierras a pesar que la ley camboyana de 2001 prohíbe la compra de tierras en las que habitan las tribus.

Pero la posibilidad de comprar a 40 dólares la hectárea unas tierras que luego se podrán revender por un precio al menos 10 veces superior es demasiado tentadora.

'La ley es buena pero no se cumple', concluyó Pen.

Esta apropiación ilegal está, según el activista, promovida por las autoridades locales, que en realidad, actúan como testaferros de personalidades influyentes de la capital, Phnom Penh, como militares de alto rango o familiares de ministros.

'Les ofrecen una cantidad pequeña de dinero y les dicen que si no lo aceptan al día siguiente vendrá la Policía a echarlos', explicó Pen.

Algo así le ocurrió a Touch Sreng, uno de los que se manifestó para reclamar que se le devuelvan las tierras que le fueron arrebatadas el pasado febrero tras recibir una paliza.

'Intentaron convencerme para vender las tierras de mi poblado pero me negué y me pegaron', relató Touch mientras sostenía un periódico con las fotografías de dos cargos del Gobierno provincial.

Las amenazas y el abuso de poder en los conflictos de tierras no son un fenómeno exclusivo de Ratanakiri y otras provincias remotas de Camboya.

Unas 150.000 personas en Camboya corren ese riesgo, según aseguró Amnistía Internacional en un informe en el que denunció el uso del sistema judicial por parte de los 'ricos y poderosos' del país para salir airosos en las disputas por tierras.

Solo durante la última semana, nueve personas fueron detenidas en otras tres provincias de Camboya, tras resistirse a vender sus tierras, aseguró el grupo camboyano comprometido con la defensa de los derechos humanos, Licadho.

Las expropiaciones amenazan la supervivencia de los indígenas que viven de la caza y del cultivo de sus tierras.

Pero además, la voracidad de los especuladores se ha convertido en un problema ecológico.

'Sobre todo expropian bosques y cortan todos los árboles porque es donde los indígenas van a cazar', relató Pen.

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Fuente: Terra Actualidad - EFE

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