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México: Lo que viene para los, por Lucina Jiménez

A 10 años de los Acuerdos de San Andrés y con apoyo de la UNAM, surge un nuevo organismo, integrado por 87 líderes, que se propone rearticular el movimiento y promover la reflexión sobre el futuro de las comunidades étnicas. En contraste con la exclusión y dispersión, hoy se destaca la participación de mujeres y jóvenes en la lucha por sus derechos.

El Universal, 19 de febrero de 2006.- Hace 10 años, luego de un intenso proceso de negociaciones en diversos planos, tendientes a resolver el conflicto armado que iniciaron en 1994 los pueblos indígenas de Chiapas, el gobierno federal, la Cocopa y la Conai (Comisión Nacional de Intermediación), firmaron con los zapatistas los llamados Acuerdos de San Andrés.

El cumplimiento de estos acuerdos fue descartado en 2001, por parte de los poderes Ejecutivo y Legislativo, cancelándose su posible aprobación.

Hoy, en 2006, nace un nuevo movimiento indígena nacional, en un escenario marcado por el debate de importantes temas nacionales, como parte de un proceso electoral, de cuyos resultados depende el rumbo del país en los próximos años.

La emergencia de nuevos actores en la vida cultural y política del país incluye, de manera destacada, a los movimientos indígenas tanto en México como en los sitios donde la migración los lleva.

El contexto internacional en que esta emergencia se produce se ve favorecido por la reciente aprobación de la llamada "Convención de la Diversidad", promovida por la UNESCO y que fuera aprobada a fines del año pasado, la cual anima a los gobiernos a legislar a favor de la diversidad. Vale la pena, en este replanteamiento de lo nacional, escuchar con mucha atención lo que este nuevo movimiento indígena está planteando.

Nuevo movimiento indígena

En la coyuntura del décimo aniversario de los Acuerdos de San Andrés y bajo el apoyo de la UNAM, a través del Programa Universitario México Nación Multicultural, surge el movimiento "Devenir de los Pueblos Indígenas de México", fruto del segundo encuentro del mismo nombre realizado el 14 o 15 de febrero de 2006 en la ciudad de México.

Integrado por 87 líderes indígenas de diversas etnias de más 20 estados de la República, el nuevo organismo se propone rearticular el movimiento indígena y promover la reflexión en torno del futuro de los pueblos indios en México no sólo ante la coyuntura electoral, sino de cara al contexto latinoamericano, donde los movimientos indígenas viven un nuevo momento, tal vez simbolizado en la asunción del aymara Evo Morales como presidente constitucional de Bolivia.

El balance y la esperanza

Luego del debate realizado en la UNAM, los integrantes de la Comisión de Seguimiento del Pacto Devenir de los Pueblos Indígenas, también denominado Comisión Política del Pacto, reflexionan sobre el estado de los pueblos y la situación política nacional.

Taayrohyadi Bermúdez, presidente de la Asociación Nacional de Escritores en Lenguas Indígenas, hace el recuento. "Más allá de los antecedentes históricos de la lucha de resistencia contra la colonización, el movimiento indígena contemporáneo arranca en los años 70, se prolonga en el Movimiento 500 años de Resistencia de los 90 y luego, de manera destacada, en la lucha de los pueblos de Chiapas y en los Acuerdos de San Andrés, que simbolizan los "derechos mínimos" de los indígenas. Hoy el movimiento se ramifica en una gran diversidad de vertientes que el nuevo pacto apoya, pero al mismo tiempo se propone respetar".

El balance del movimiento indígena contemporáneo es negativo, señala Marcos Matías Alonso, también coordinador del Foro de los Pueblos Indígenas de Guerrero. El incumplimiento de los Acuerdos de San Andrés -dice- es un tema emergente ya que, a 10 años de su firma, es el "emblema de las promesas rotas" para con los pueblos indios, luego de su rechazo por todos los partidos políticos.

"Reconocemos que los Acuerdos de San Andrés lograron la convergencia de voces de pueblos, organizaciones, comunidades, autoridades y actores sociales. Fueron tomados como bandera política y contribuyeron a la reivindicación de nuestra identidad indígena. Igualmente, generaron procesos organizativos importantes como el reconocimiento constitucional de los derechos lingüísticos de los pueblos indígenas."

Sin embargo, señala el documento de balance de estos 10 años. "Hemos sido excluidos. A partir de 2001, el tema indígena dejó de ser prioridad en las agendas nacionales. El movimiento indígena ha vivido una dispersión y una división que le impidió una movilización masiva."

Un nuevo elemento que destaca es la mayor participación de las mujeres y los jóvenes en la lucha por sus derechos.

En ese sentido, conviene subrayar la reciente creación de la Asamblea Nacional de Jóvenes Indígenas de México, integrada por más de 100 representantes de diversas etnias, el cual trabaja ya a manera de seminario a fin de formar a los nuevos cuadros del movimiento indígena. Esta agrupación cobró forma final en diciembre del año pasado.

¿Democracia representativa?

La Comisión Política del Pacto, señala Ernesto Argüelles, también coordinador del Grupo Técnico de las Autoridades Tradicionales de la Tribu Yaqui, será la voz de los pueblos indios, luego de reconocer que "los partidos políticos no son representativos de los pueblos indios".

"La democracia representativa ya no representa la aspiración democrática de la sociedad, los partidos políticos no son alternativa para los pueblos indígenas, sólo plantean una relación utilitaria. Reconocemos que también ha sido culpa de los pueblos indígenas permitir esta manipulación".

Se proponen entonces "convertirse en interlocutores de los pueblos indios para promover las reformas legales que les reconozcan sus derechos, a fin de no llegar tarde a las coyunturas políticas, pero tener también un camino propio".

Restablecer el diálogo

"El movimiento indígena se prepara para una nueva etapa de renovación de los pactos con las fuerzas que impulsan el cambio. Abrigamos la esperanza de que México se incorpore a las transformaciones que vive América Latina", dice Marcos Matías.

"El incumplimiento de los Acuerdos de San Andrés hizo de lado el diálogo. Ahora necesitamos que ese diálogo se restablezca porque para los pueblos indígenas la defensa del patrimonio, el aprovechamiento de los recursos naturales y de la tierra son temas fundamentales".

"México vive un escenario de batallas, un escenario complicado en donde los pueblos indígenas van a sellar pactos con las fuerzas más progresistas para retomar la lucha por nuestros lugares sagrados", concluye con un tono de firmeza, luego de comentar que asistió a la toma de posesión de Evo Martínez, en Bolivia.

La Otra Campaña

Como parte de los acuerdos del nuevo movimiento, los integrantes de la Comisión Política del nuevo organismo se pronunciaron por la confluencia de propósitos con la Otra Campaña, que encabeza el subcomandante Marcos, aunque, a diferencia de éste, el nuevo movimiento propone respetar y asumir los derechos políticos de los indígenas en el marco de la organización política actual.

Sin embargo, señalan no estar a favor de coartar los derechos políticos de los indígenas como ciudadanos. El pacto se pronuncia por respetar la individualidad y la determinación de desahogar su postura electoral y votar por "el menos peor" de los candidatos a la Presidencia de la República, pero sin "utilizar el pacto para inducir el apoyo a uno u otro candidato. Fomentar el abstencionismo, dice Argüelles, abre la puerta al neoliberalismo.

No obstante, Martha Sánchez agrega que se trata de "no tendenciar el movimiento, ni de ponerlo como charola de plata a ningún candidato. Estamos llamando a un diálogo al EZLN y a otras organizaciones para abordar estos temas. Se trata de un pacto entre hermanos, pero de puertas abiertas al exterior". Ello sin renunciar a los derechos políticos. Pero este movimiento, señala, no termina el 2 de julio".

La alianza con la UNAM

Los delegados indígenas hacen un reconocimiento expreso al Programa Universitario México Nación Multicultural, que dirige José del Val, por la apertura de un espacio autónomo de reflexión y toma de acuerdos.

Los pueblos indios, señala Marcos Matías, han realizado una alianza con la UNAM para contar con una sombrilla institucional que apoye el desarrollo autónomo y el pensamiento de los principales dirigentes y cuadros del movimiento indígena, a fin de fortalecer sus posibilidades de participación en diferentes campos de la vida política, social y cultural de la nación.

Un tema básico acordado en términos de la agenda será sistematizar el pensamiento político de los pueblos indígenas del siglo XXI e influir en la reorientación, modificación y/o creación de una fuerza política indígena con capacidad de proponer nuevas alternativas institucionales, dice el documento de conclusiones.

"Estamos ante un movimiento que incluye a regidores, presidentes municipales, maestros, profesionales, escritores, líderes de diferentes experiencias que vamos a transmitir la enseñanza para aprender de los errores. La intención es que se restablezca el diálogo político con las fuerzas indígenas a fin de avanzar en la redefinición del futuro de los pueblos indios en los cambios que se avecinan", agrega Marcos Matías.

"Queremos fomentar una alianza con todos los sectores democráticos que estén dispuestos a promover el respeto y el fortalecimiento de la cultura, el patrimonio, las lenguas, las ceremonias y los conocimientos y las prácticas de los médicos tradicionales", señala Sebastián Poot Balam, secretario ejecutivo de la Academia y la Cultura Maya de Quintana Roo.

Los temas centrales

El nuevo movimiento se plantea la "lucha por la reforma del Estado, por una nueva alianza de sectores dentro de la diversidad, la realización de un nuevo Constituyente a fin de refundar la Nación". El proyecto actual, no nos incluye, concluyen a la vez. La evaluación es que el movimiento indígena del país es negativo respecto de la "palabra empeñada", insisten.

El nuevo pacto se propone ser "interlocutor de una agenda propia, a fin de promover las reformas legales necesarias para que se nos reconozca, incluyendo no sólo a los indígenas que viven en México, sino a los migrantes que viven en el extranjero".

La charla termina con el listado de los temas de esa agenda. Odilia Romero, coordinadora de Asuntos de la Mujer del Frente Indígena de Organizaciones Binacionales, tiene la palabra. Los temas encierran cosmovisiones radicalmente distintas a las que estamos acostumbrados los "de razón".

  • Nuevo proyecto de nación.
  • Nuevo Constituyente.
  • Tierra y territorio.
  • Soberanía alimentaria.
  • Políticas públicas para el desarrollo de la educación y la cultura, con enfoque intercultural.
  • Mecanismos de representación en todos los espacios.
  • Lazos de cooperación y fraternidad con los migrantes.
  • Rechazo al muro de la vergüenza.
  • Soberanía del país.
  • Derecho a la autonomía.
  • Recuperación de espacios institucionales de donde han sido excluidos.
  • Alianzas con los grupos progresistas del país.
  • Un nuevo diálogo intercultural

¿Será momento de una nueva apertura del diálogo? En todo caso, los temas ponen el acento en la organización de la nación, a escasos cuatro años de que la Revolución Mexicana llegue a su primer centenario.

Por lo pronto, la Comisión Política del Pacto para el Devenir de los Pueblos Indígenas de México se retira a evaluar. se ponen a trabajar. En mi cabeza resuenan los tenábaris de las danzas que el domingo previo al encuentro anunciaban en el Centro de Coyoacán el advenimiento de un nuevo intento. Danzantes e indígenas de muchos estados y de varios países, se arremolinaban a un costado de la franciscana iglesia de San Juan Bautista. Los paseantes no cesan de tomar fotos, algunos intentan imitar los pasos, sin comprender que ese sonido y ese ritmo encierran un nuevo movimiento.

* Lucina Jiménez es antropóloga.
Fuente: El Universal on line

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Pacto por el devenir de los Pueblos Indígenas de México

Reunidos en el espacio universitario del Programa México Nación Multicultural de la UNAM, ochenta y siete representantes de organizaciones indígenas, provenientes de las diferentes regiones del país, analizamos la situación que prevalece en nuestros pueblos, llegando a la conclusión de que la política actual del Estado Mexicano y de gobierno ha sido un fracaso y está agotado.

Consecuentemente, ha aumentado la simulación, la actitud excluyente y de marginación empeorando la situación de nuestros pueblos y traicionando sus propios compromisos, como el incumplimiento de los acuerdo de San Andrés y del Convenio No 169 de la Organización Internacional del Trabajo.

Por lo anterior, hemos decidido crear una gran alianza nacional amplia, plural e incluyente que denominamos Pacto por el Devenir de los Pueblos Indígenas de México, que impulsará los siguientes acuerdos y compromisos políticos:

  1. Construir un nuevo proyecto de nación, una reforma del Estado y un nuevo Constituyente que garantice el reconocimiento y la inclusión de los pueblos indígenas.
  2. Luchar por garantizar los derechos fundamentales de los pueblos indígenas: libre determinación y autonomía, tierra y territorio, cosmovisión y espiritualidad ancestral, el derecho a la soberanía alimentaria, el derecho a la pluralidad jurídica y el reconocimiento de nuestros pueblos como sujetos de derecho.
  3. Pugnar por el establecimiento de un programa nacional de desarrollo integral y sostenible, que combata la desigualdad y garantice el acceso de oportunidades en condiciones dignas y equitativas para los jóvenes, mujeres y hombres.
  4. Diseñar y aplicar políticas públicas para el desarrollo de la cultura, la educación desde un enfoque intercultural multilingüe y la afirmación de la identidad de nuestros pueblos, en todos los niveles y modalidades.
  5. Construir mecanismos para la participación y representación política de los pueblos indígenas en todos los ámbitos y niveles de toma de decisiones.
  6. Establecer alianzas políticas y acciones estratégicas con los diferentes sectores de la sociedad, para fortalecer nuestra lucha; tanto en el ámbito nacional como internacional.
  7. Fortalecer los lazos de fraternidad, solidaridad y lucha conjunta con los hermanos indígenas migrantes, tanto en el interior del país como en el extranjero, para la defensa y el ejercicio de sus derechos.
  8. Rechazar y condenar, de manera enérgica, la construcción del muro de la vergüenza y de la política racista de los Estados Unidos de Norteamérica, así como la debilidad del gobierno foxista, en la defensa de los migrantes y la soberanía del país.
  9. Crear, en el mediano plazo, una organización plural, representativa e incluyente que se constituya en una fuerza política emanada de los pueblos indígenas de México.

Hacemos un llamado a todas las organizaciones y sectores de la sociedad a sumarse a la lucha por un país incluyente, en el que las relaciones de nuestros pueblos con el conjunto de la sociedad, se den el marco de un diálogo intercultural con respeto, dignidad y solidaridad.

“Por la construcción de nuestro futuro”

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Fuente: Información recibida por cortesía deJuan Mario Pérez, Coordinador de Proyectos del Programa Universitario México Nación Multicultural

 

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