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Colombia: El Libro de la Selva

Por Cabildo Indígena Cerro Tijeras

"Por que si los niños son tan inteligentes los adultos somos tan imbéciles... debe ser por la educación"

Charles Dickens

Hace ya varios años los pueblos indígenas entendimos que la llave que permitiría abrir los grilletes del desprecio y el olvido era la educación. Tan solo necesitamos mirar a nuestro pauperizado alrededor para saber que desde la escuela (pensada, desarrollada y manejada por el estado) se perfilan individuos dóciles y coptables antes que libertarios, guerreros y soñadores. Como Juan Tama, La Gaitana y Quintin Lame.

Entonces nos reunimos con los mayores, con nuestro pasado y espíritus hasta diseñar nuestro propio modelo educativo al que llamamos Proyecto de Educación Comunitaria, PEC, como contra propuesta a los Planes de Educación Institucional, PEI. La Tulpa fue el escenario de estas mingas del pensamiento.

Pasaron años de lucha, reclamos, muerte y dolor hasta que la constitución del 91 nos reconoció como pueblos autónomos, siendo así los gobiernos venideros debían asumir y reglamentar los costos de nuestras decisiones. Al paso de las noches y los soles surge legislación que corroboró y estableció lo acordado, como la Ley 21 y el Decreto 804 de 1995 referidos a la etnoeducación en donde se dice que los docentes en territorios indígenas serán escogidos por la misma comunidad, sin concurso público y bajo los criterios de la población sin que esto implique alguna obligación laboral para los cabildos. A regañadientes los mandatarios aceptaron la ley, necesitan hombres sumisos antes que asumidos, como consecuencia comenzamos a convertirnos en un dolor de cabeza para la institucionalidad.

A tal punto incomodamos que no han dudado en atacarnos por todos los frentes, incluyendo el económico. Ya vemos como en el noveno mes del año se le ha cancelado de manera parcial el salario a algunos de los 800 profesores escogidos por las comunidades del departamento del Cauca mientras que la mayoría mantiene su saldo en rojo.....los únicos y grandes perjudicados con estos atropellos son unos 500 niños que ven vulnerado su derecho a la educación tal como lo consagran las leyes colombianas. No hay estabilidad académica, los padres de familia han tenido que "adoptar" a los docentes para que sus hijos no se queden con los brazos cruzados. No hay dinero para los docentes mientras que estupefactos vemos crecer la economía al 7.5%. A este ajuar de atropellos hay que sumarle una nueva prenda emanada desde el Juzgado Primero laboral del Circuito de Popayán que falló una tutela en contra del gobernador del Cabildo Indígena de Cerro Tijeras interpuesta por una ex/docente avalada por la comunidad, en la que se obliga a la autoridad indígena y al Cabildo que representa a cancelar los meses que se le adeudan.

Anoche la comunidad de Cerro Tijeras estuvo reunida bajo la luz de las velas que en estas frías y oscuras noches hace brillar las ideas, como estrellas, unos y otros dijimos que por ningún motivo el Cabildo asumirá obligaciones que le corresponden tan solo al gobierno colombiano (representado en este caso por la secretaría de educación del Cauca y la administración del municipio de Suárez) y que tampoco permitiremos que nuestra autoridad vaya a la cárcel. Pero por si acaso el gobierno nacional y departamental se empeña en que asumamos obligaciones de su exclusivo fuero (como la educación), entonces lo entendemos como una invitación a que nos declaremos Pueblos Libres con los que no tiene obligación alguna. Siendo así nos proclamamos como Naciones Indígenas y le exigimos al estado colombiano a que abandone nuestros territorios de su injerencia, de su arrogancia. que regrese por donde vino, con sus máquinas, con sus multinacionales, con sus soldados y leyes.

Legalmente los Pueblos Indígenas somos autónomos en nuestros territorios, tenemos el albedrío legal de regirnos bajo nuestros usos y costumbres, en esa medida le hacemos un llamado al gobierno colombiano desde los gobiernos indígenas para que recapacite y entienda que su peor enemigo es, justamente, un pueblo sumido en la ignorancia. No hay cuña que más apriete que la del mismo palo.

Altamira, septiembre 25 de 2007

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