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Compromisos climáticos del Perú son "buenas voluntades, pero pocas posibilidades"

- "Buenas voluntades, pocas posibilidades" es el título de un estudio que resume en una frase la poca viabilidad de los compromisos climáticos que el Perú anunciará el viernes 5 de junio como Contribución Nacional.

Servindi, 5 de junio, 2015.- El Compromiso en el área de Bosques que el Perú anunciará como Contribución Nacional para el Cambio Climático tiene pocas posibilidades de ser alcanzado debido a que no plantea una intervención efectiva en dos ámbitos relevantes para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI).

Así lo advirtió un estudio elaborado por la asociación Derecho, Ambiente y Recursos Naturales (DAR) que estimó de manera alarmante que el 56.4 por ciento de las emisiones de GEI provenga del sector: Uso de Suelo, Cambio de Uso de Suelo y Silvicultura (USCUSS).

Las pérdidas más significativas de cobertura boscosa se producen en áreas que no cuentan con una categoría asignada, las cuales representan casi la mitad del total de estas pérdidas de cobertura ocurrida entre los años 2000 y 2011.

Otras categorías, como los predios rurales, también tienen significativas pérdidas de cobertura y, por lo tanto, también producen elevadas emisiones de GEI.

Una de las dificultades para cumplir con los compromisos es que muchos de los bosques forman parte de territorios indígenas aún sin titular, son áreas con posesionarios que no cuentan con un mecanismo formal de acceso al aprovechamiento sostenible o tampoco cuentan con capacitación, líneas de financiamiento, entre otras limitaciones.

Cabe destacar que el Perú cuenta con aproximadamente 73 millones de hectáreas de bosques, y el 94 por ciento se encuentra en la Amazonía.

Contradicciones en la gestión de bosques

Una de las principales dificultades que el Estado peruano tiene que superar es la política contradictoria en la gestión de bosques por parte de las instituciones públicas que tienen competencia o influencia sobre estos.

Por ejemplo, de un lado el Ministerio de Agricultura y Riego (MINAGRI) promueve el incremento de las áreas agrícolas a nivel nacional, siendo un importante incentivo  a la formalización de la propiedad agraria; sin tomar en cuenta las medidas adecuadas que permitan salvaguardar los bosques.

De otro lado,  el SERFOR, dentro del mismo MINAGRI, tiene el mandato de velar por la gestión sostenible de los bosques que son  parte del patrimonio forestal de la Nación.

Una omisión clamorosa es que aún no se implementan las medidas normativas, de promoción y de articulación que permitan reducir la afectación de bosques por el desarrollo de actividades agropecuarias.

Ausencia de un mecanismo articulado

El compromiso asumido en el año 2011 planteó la necesidad de un trabajo articulado entre las instituciones que tienen competencias e influencia sobre los bosques, en especial entre el Ministerio del Ambiente (MINAM) y el MINAGRI, más aún cuando éste último es el responsable del cambio del uso de suelo y quien determina la capacidad de uso mayor de la tierra.

Sin embargo, cada institución mantiene su propia visión sobre la gestión de los bosques y los mecanismos de coordinación son escasos, existen vacíos legales, poca claridad en las funciones de las Autoridades Regionales Forestales y de Fauna Silvestre (ARFFS) y una débil institucionalidad forestal.

La débil institucionalidad forestal tiene una limitada capacidad para fiscalizar la correcta implementación de los procedimientos recomendados; es decir, de verificar que se cumpla con el porcentaje de bosque que debe quedar en pie.

Incluso -dado que estas autorizaciones no son títulos habilitantes- el Organismo de Supervisión de los Recursos Forestales y de Fauna Silvestre (OSINFOR) no tiene competencias para supervisar que se ejecuten de acuerdo a las normas establecidas.

Toda esta situación viene favoreciendo la conversión de bosques a fines agropecuarios.

Falta de información confiable

DAR apunta asimismo la necesidad de aplicar una sola metodología a nivel nacional para la obtención de datos, ya que sin esto los resultados serán diferentes y se dificultará la comparación.

El problema reconocido por el Estado es que se encontró más de una fuente de información para un mismo nivel de actividad.

En tal sentido es necesario contar con información confiable relacionada a los cambios en la cobertura forestal -pérdida, incremento y otros- y los inventarios de GEI, los cuales deben ser elaborados bajo metodologías confiables y que sean de acceso público.

Sólo así se podrán monitorear los impactos de las políticas y normas en los bosques, realizar ajustes sobre la base de la información real y monitorear el avance hacia el cumplimiento de nuestros compromisos climáticos.

Pérdida de Bosque acumulado (ha) 2000-2011

Ámbito Pérdida de bosque acumulado (ha)(2000-2011) %
Áreas no categorizadas 539 498 46.01
Comunidades Nativas tituladas 184 474 15.73
Bosques de producción permanente en reserva 145 168 12.38
Predios rurales 131 949 11.25
Concesiones forestales maderables 83 779 7.14
Áreas Naturales Protegidas nivel nacional 36 100 3.08
Acumulado 1 136 745 95.59

La ruta del Compromiso: ¿Iniciativas reales o ilusiones?

Desde el año 2008, Perú viene participando en diferentes iniciativas piloto del mecanismo de reducción de la deforestación y degradación en los bosques (REDD+).

Las iniciativas internacionales que surgen en la Conferencia Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático (CMNUCC), son mecanismos que tienen por objetivo reconocer el servicio ecosistémico de almacenamiento de carbono que prestan los bosques y que orienta a incentivar el reemplazo de prácticas generadoras de procesos de degradación y deforestación de coberturas forestales por otras que permitan la disminución de las emisiones de GEI asociadas a esos cambios en el uso del suelo.

Una de las iniciativas de REDD+, implementada por el Banco de Desarrollo Interamericano (BID), donde participa Perú, es el Programa de Inversión Forestal (FIP). Otra iniciativa es el Fondo Cooperativo para el Carbono de los Bosques (FCPF) conformado por el Fondo de Preparación y el Fondo de Carbono. Perú participa desde el 2008 del Fondo de Preparación.

A esas iniciativas tenemos que añadir la Estrategia Nacional de Bosques y Cambio Climático - ENBCC y el diseño del Fondo Nacional REDD+, ambas de responsabilidad del PNCB. Finalmente, en setiembre del 2014, el Gobierno peruano anunció un Acuerdo con Noruega y Alemania por 300 millones de USD.

Es preocupante que nuestro país, luego de haber cumplido con los requisitos para aplicar a cada uno de estos fondos, no cuente con una articulación más adecuada para su implementación, así como una planificación sobre los diferentes componentes y líneas de acción identificadas en cada fondo.

A ello se agrega la falta de una estructura de gobernanza en donde puedan participar activamente los gobiernos regionales, organizaciones indígenas, sociedad civil y el sector privado.

DAR concluye en que no podemos desaprovechar la oportunidad de contar con tales importantes fuentes de financiamiento para frenar la deforestación de nuestros bosques y garantizar el desarrollo sostenible de la Amazonía.

Descargar el estudio completo:

Grabación del evento:

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