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Bikut Toribio habla sobre el conflicto de Bagua a través de un poema

Dibujo: Lizbeth Ramírez.

Servindi, 5 de junio 2019.- Con motivo del conflicto de Bagua, ocurrido en la región de Amazonas, el poeta awajún Bikut Toribio Sanchium escribió el poema "El día ardía", inspirado en este hecho.

Proveniente del distrito de Imaza, Toribio Sanchium refleja en su libro “Retorno a la nada” los atropellos contra los pueblos originarios, la deforestación de los bosques milenarios y de los prejuicios sociales. 

El conflicto de Bagua movilizó a cientos de wampís y awajún, quienes exigían la derogación de dos decretos legales del Gobierno de Alan García que atentaban contra los territorios de los pueblos indígenas.

El 5 de junio de 2009, la protesta ocasionó la muerte de 23 policías y 10 civiles en un enfrentamiento en la zona conocida como la “Curva del Diablo”.

A continuación, el poema completo:

El DÍA ARDÍA

Era la madrugada más deliciosa del día.

Atisbado con la presencia de la esperanza el orgullo primó.

Eran los Bagüinos clamando en honor a ras de valentía la riqueza de su tierra.

Bagüinos que soportaron el dolor, el hambre, los golpes, los juicios,...

Eran los Bagüinos querellantes de paz, justicia y armonía;

En definitiva, eran los Bagüinos luchando por el respeto de la madre tierra.

 

El frío no se alejó aquella madrugada,

los cantos de las aves daban la primacía del amanecer.

Atormentados por el sueño,

los semejantes de Dios dormían arrojados en la orilla de la vía.

Eran los peruanos en su última madrugada en aquel cinco de junio.

 

Pero, la sorpresa fue tiránica.

Las balaceras se adueñaron de la madrugada.

El clamor de la justicia perdió dirección.

La lluvia de los disparos sorprendió a los Bagüinos.

Era la política leonina, brutal, irónica e irracional.

En fin, los autores con la sonrisa más brillante inauguraron el día con la escena más trágica.

Fue conculcado la dignidad del Perú.

¿Perú perdía el honor de su pueblo?

No.

Eran los políticos que acribillaban con el demonio de espíritu a su gente, a sus principios, a su riqueza, al Perú.

 

Lloriqueos acapararon a son de escalofrío en la Curva del Diablo.

El día no se excusaba…

La sangre pronto correría…

Pronto la justicia perdería.

Como piezas de ajedrez los actores en la tabla de la escena fueron manipulados por la política podrida.Excretada. Estropeada.

 

Aquella mañana, los niños ya dibujan su futuro.

Las madres se alistaban con la fuerza más diminuta de la naturaleza humana.

Los viejos se alertaban entre murmullos.

Irónicas balas atisbaban la vida.

 

La esperanza de pena se carcomía.

Algunos caían entre gritos.

Era el final de su existencia terrenal.

Daban el último adiós.

Otros sobrevivían sin compasión.

El día ardía.

La sangre corría.

Bagua ya era un hito.

Era el Baguazo.

 

Gritos,

Injusticias,

Muertes a sangre fría,

Bagua se convirtió en una caldera inundada por el viejo ideal.

El ideal del desarrollo arrojó la justicia, la dignidad humana al tacho como un residuo más.

 

Pero Bagua siguió de pie.

Bagua rompió paradigmas…

El Perú lo supo, lo sabe y sabrá que la justicia está en sus manos, en su acción, en sus actos, en su compromiso y servicio al prójimo.

Ese es el Perú, el pueblo.

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