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Aliaga Pereira: "Los escritores no podemos desligarnos de la tierra"

José Luis Aliaga Pereira es un escritor nato, del pueblo, que aprendió el arte de las letras de forma autodidacta, escribiendo primero cartas a sus familiares y pequeños relatos después a medida que se nutría de grandes autores como Tolstoi, Riberyro, Mariátegui, Vallejo, entre otros. Militante comunicador y defensor del ambiente y los bienes comunes que prodiga la pachamama a Cajamarca, Aliaga Pereira participa del proceso de comunicación y periodismo que impulsa Servindi con el apoyo de la DW-Akademie en el marco de la Alianza Ríos Voladores. En esta oportunidad compartimos una entrevista con él:  

José Luis Aliaga Pereira leyendo alguna de las publicaciones locales que suelen informar y animar la vida cultural de la región

 

- ¿Cuál es la razón por la que escribes?

La escritura ha sido todo un proceso en mi persona ¿Por qué? Porque cuando era estudiante de colegio, casi no he sido un alumno destacado. Escribía ciertas cositas y a escondidas se los entregaba a mis compañeros, pero nada más.

Después, viajé a Lima para conseguir algún trabajo, y la soledad de estar viviendo en una ciudad grande, realmente me tuvo aislado. Yo trabajaba entonces en una empresa de seguridad, y comencé a escribir cartas a mis familiares y estas cartas eran bien recibidas por ellos y mis amigos de entonces.

He visto ahí, en esas escrituras, en esas cartas que enviaba, algo que me satisfacía, porque describía lo que pasaba, expresaba lo que sentía de Lima y lo que extrañaba de mi pueblo, de mis familiares y mis amigos.

Entonces, me fue gustando la reacción de ellos y también me fue satisfaciendo personalmente cada vez más el escribir. De esta manera comencé a redactar otra clase de textos; y, por supuesto, la lectura es la que me hizo entrar de lleno en la literatura, principalmente en lo que se refiere al cuento, relato, crónica.

- ¿Qué referentes literarios han sido importantes para ti? O sea ¿qué autores recuerdas que han influido?

Fíjese que después que salí del colegio, recién recordé un texto que no lo había respondido ni siquiera en los exámenes de aquel tiempo, cuando era estudiante; pero después lo recordé nítidamente, era una anécdota escrita por Alfonso Peláez Bazán, un escritor celendino. Fue un texto que me sorprendió como el título del mismo libro: “Sin título”. O sea, se me vino como de repente a la cabeza. Y bueno, sí, Alfonso Peláez fue un referente importante para mí, en Celendín.

Alfonso Peláez Bazán. Nació y murió en Celendin (1904-1996) Publicó varios libros de cuentos. Autor del libro "Sin título".

Pero después, ya en Lima, me contacté con un amigo que tenía una buena biblioteca y entonces leí principalmente  a León Tolstói, a Julio Ramón Ribeyro, a Bryce Echenique. Después comencé a leer a José Carlos Mariátegui, a César Vallejo. La poesía de Vallejo me encantó, aunque no la entendía del todo; pero sí había partes que me emocionaban, frases muy profundas y conmovedoras sobre todo acerca de la humanidad, del hambre, de la soledad, del sufrimiento.

León Tolstoi (1828 - 1910) fue un novelista ruso, considerado uno de los escritores más importantes de la literatura mundial. Fuente de la imagen: Yeyebook

Entre esos autores, repito, Tolstói es mi referente principal. Tolstói tiene tres cuentos en un solo libro que me impactaron enormemente. El padre Sergio, La Muerte de Iván Ilich y otro cuento que no recuerdo bien en estos momentos.

- ¿Tú no has tenido formación académica literaria, es decir que tu formación es más autodidacta?

Sí, es autodidacta. No he tenido ninguna formación académica, ni siquiera un taller digamos de cuentos o relatos. Conforme he ido leyendo más o menos he ido trabajando y descubriendo las figuras literarias, por ejemplo.

- Ahora que me mencionas que una de tus lecturas fue de un autor de Celendín ¿Tú crees que hay una tradición literaria o periodística en Celendín?

En aquel tiempo, cuando yo era colegial, casi no había esa tradición, al menos que yo lo recuerde. En Celendín se cultivaba más el arte de pintar. Pero después viene Alfonso Peláez Bazán y el poeta Garrido Malaver y las publicaciones se multiplican como los títulos Café al paso, Integridad,  El Labrador y otras revistas.

En estos momentos hay muchos autores en Sucre. Es típico de Celendín la existencia de escritores jóvenes y también mayores; pero, como siempre lo digo en todas las conversaciones que tengo, lamentablemente, hay un intruso que nos quiere dividir.

La pandemia por ejemplo nos está dividiendo, se aprovechan de ella estos señores que vienen a defender o que defienden el extractivismo, que defienden a la minera y que tiene sus operadores que buscan dividirnos continuamente.

Le cuento un hecho. Hubo una presentación de libros patrocinada por la minera Yanacocha hace dos años más o menos, y presentaron un libro de Yanacocha, sobre Bambamarca. “Hualgayoc, riqueza y tradición” se titula el libro y lo presentaron con un escritor muy renombrado de Cajamarca. Este escritor se prestó para hacer este libro en el que presentan a Hualgayoc como una tierra de mineros, de sacrificados mineros, de héroes mineros y pintan hermosísimamente los paisajes de Hualgayoc y Bambamarca; pero no dicen absolutamente nada de la destrucción ocasionada por la actividad minera. Y este libro, que lo editaron a todo lujo y lo distribuyeron gratis, lo han presentado en el mismo Hualgayoc, en Cajamarca y en Lima. Este señor ha sido el promotor, el rostro visible del libro, pero los verdaderos promotores son el minero Roque Benavides; también está el expresidente Vizcarra y están ellos como autores del libro pues en los datos del libro están sus biografías, sus rostros.

Libro “Hualgayoc: Riqueza y Tradición” del poeta William Guillén Padilla y el pintor José Chávez, patrocinado por la Compañía de Minas Buenaventura S.A.A y cuyo enfoque genera discordia

Entonces, esta persona que te digo, un autor de Cajamarca luego ha comenzado a hacer presentaciones virtuales invitando a los artistas, a los escritores, a los pintores, a los narradores, a los poetas, a participar de sesiones virtuales para tratarlos de jalar y presentarse como representante de la cultura en Cajamarca. Pero, no es más que una trampa, por ello lo denunciamos con otros compañeros, por ejemplo el escritor Jorge Horna, y otros a nivel nacional e internacional, los denunciamos. Guillén Padilla se apellida el escritor a quien me refiero, el felipillo. Éste es un buen escritor de cuento corto, pero se prestó para presentar ese libro de la minera y eso es lo que han estado haciendo ellos en estos últimos años. Y eso es lo que siempre han estado haciendo desde hace más de diez años contra la cultura y eso es lo que en Celendín y Cajamarca nos divide. Hay personas que quieren publicar sus libros de todas maneras y se han prestado para ese juego de Yanacocha.

- ¿Tú te encuentras vinculado a escritores de otras partes del Perú o quizás del extranjero? ¿Cómo es tu relación como escritor? ¿Estás trabajando de una manera más aislada o mantienes una comunicación con otros escritores?

Por el Facebook tenemos relación con diferentes escritores. Por ejemplo, yo presenté mi libro en Lima en la Asociación Guadalupana, hace más o menos cinco o seis años, presenté mi libro con el gremio de escritores del Perú con mi amigo Jorge Luis Roncal. El hizo el prólogo del libro, lo presentó y escribió en la contra carátula. Lo presenté en Lima y desde ahí tengo una relación fluida con Jorge Luis Roncal y también con escritores de Celendín que viven en Lima, con Jorge Chávez, y Alfredo Pita, quien radica en Francia, en París, con quienes editamos la revista Fuscan que próximamente presentará su edición número 26. Esa es mi relación con ellos. Continuamente, con esta facilidad que nos dan las redes virtuales, hablamos por intermedio de nuestras publicaciones acerca de la minería, de cómo trabaja y cómo se organiza para dividir acá a nosotros y engañarnos en cuanto a lo que es el progreso y lo que son las cabeceras de cuenca, sin importarles absolutamente nada la destrucción de la tierra, de cerros, de comunidades enteras, la muerte de animales, de ríos, de las plantas y de todo.

- ¿Tú crees que necesariamente el escritor debe estar comprometido con su realidad y con las luchas de su pueblo?

Claro que sí, esa es la diferencia. Es que no podemos desligarnos de la tierra, de la naturaleza. Es un hecho que nosotros somos hijos de la tierra; ella nos mantiene a nosotros, ella está con nosotros y no podemos escapar. Todo lo que está pasando es por eso. Entonces, nosotros no podemos escapar de lo que hacemos, mal o bien; y si intentamos escapar, tratando de vivir egoístamente, pues estamos actuando mal y tarde o temprano vamos a ser descubiertos por la misma naturaleza, como lo está denunciando ahora. Todo lo que pasa, toda esta situación del extractivismo, el calentamiento global y toda esta situación la misma naturaleza lo está descubriendo, nos está denunciando y nos está castigando. Entonces, nosotros, tenemos que darnos cuenta de eso, y no estamos haciendo absolutamente nada.

- ¿Qué satisfacciones te ha dado el escribir? ¿Cuál ha sido la satisfacción más grande, más enorme has tenido por escribir?

Que la gente humilde, la gente de abajo, me haya felicitado por mis escritos, porque principalmente mis relatos tratan de hacer ver al público que hay gente tan buena en el pueblo, que es anónima, pero que defiende lo que no defienden los que nos representan como autoridades.

En el pueblo hay gente hermosísima y esto es lo que caracteriza a mis escritos

En el pueblo hay gente hermosísima y esto es lo que caracteriza a mis escritos y uno de los personajes también principales en los cuentos es la ironía con la que escribo, incluso el sarcasmo mismo es uno de los personajes que nos hacen ver realmente; con esa burla, quiero que vean cómo se comportan los grandazos con las personas de abajo y ver ese cariño que te tiene la persona humilde, incluso habiendo escrito textos basados en ellos mismos, en sus historias. Es gratificante.

Te cuento una anécdota. Hay un cuento que tengo de una persona que se prostituía. Fui compañero de colegio de su hijo y vi cómo iba creciendo y poco a poco iba dándose cuenta de que su madre era prostituta y poco a poco discutía y se enfrentaba con ella. Es un texto que escribí en el que, al final, el chico, lamentablemente, muere. Pero las propias autoridades eran las que promovían la prostitución, porque ellas mismas iban a su casa. El policía, el alcalde, el gobernador iban a las fiestas y ellos eran cómplices de la prostitución. Entonces, ese relato no les gustó a ellos, pero le gustó a la misma familia. Claro, no lo escribí con sus nombres verdaderos, pero explicaba claramente qué es lo que estaba pasando. Lamentablemente, repito, este chico murió. Después de discutir con su mamá se fue corriendo por el campo, y quiso tomar una caña de maíz de una chacra, y el guardián le dio una patada y se murió a consecuencia de ello. Y ese texto no quedó así, pues al chico—que en la realidad muere—le prolongué su vida e hice que, en el cuento, no que se vengue, pero sí que reaccione frente a las personas que estuvieron en esa situación con su madre. De repente aparecían muertas, una por una, esas personas causantes de desgracias.

Las autoridades decían que, con ese relato, yo estaba desprestigiando al pueblo; pero las personas del pueblo hasta ahora dicen que no es así. Realmente, esta es la satisfacción más grande que uno puede tener.

 

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Comentarios

Qué riqueza la de esta entrevista! Mis felicitaciones al escritor Aliaga Pereira. Me encantaría poder leer el cuento que menciona, ¿será posible encontrarlo en Internet? Gracias.

Agradezco sus palabras, le haré llegar el texto. El cuento se titula El condenau. Un abrazo.

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