Perú: Identidades indígenas: redefiniciones políticas y culturales

Cepes, 24 de julio, 2012.- ¿Cuál es el proceso largo y dinámico que han atravesado los pueblos indígenas en las búsqueda y redefinición de sus identidades? Ahora que estamos a punto de aplicar la Ley de Consulta a los pueblos indígenas, se empieza a reflexionar sobre quiénes deben ser contemplados por esta ley. Es decir, se empieza a discutir quiénes son indígenas y quienes no. Sobre estos temas, entrevistamos a la antropóloga Margarita Benavides, experta en la vida y cultura de las comunidades nativas amazónicas.

Entrevista de Ricardo Marapi, periodista del CEPES

- El término “indígena”, semánticamente hablando, y también en el imaginario, es una creación artificial…

Claro. Por ejemplo cuando yo comencé en los años 70’ s, a trabajar como antropóloga con comunidades de la selva, en ese tiempo no se utilizaba mucho el termino pueblo indígena. Se hablaba de indígenas pero muy esporádicamente. Más bien se hablaba de grupos étnicos, e incluso ellos mismo se llamaban asháninkas, nomatsiguengas, shipibos, etc., pero no había ese término ‘indígena’ como existe hoy en día.

Luego, con la creación de AIDESEP en los 80’s, de nuevas federaciones, con el convenio 169, con la participación y contactos con organizaciones de otros países comienza a expandirse este término de ‘pueblo indígena’ y de ‘indígena’, con lo cual se construye una identidad, que va comenzando a encontrar elementos comunes entre los diferentes grupos étnicos. ¿Qué es lo que los une? Una historia común y una ubicación similar dentro de la sociedad y frente al Estado. Y entonces comienza todo el tema de los derechos indígenas: al territorio, a la identidad, a la autodeterminación, a la lengua, a la participación frente a las decisiones del Estado, etc.

Entonces aparece esa identidad indígena, que es un término más político a mi modo de ver. El Convenio 169 no se crea porque los presidentes de los diferentes gobiernos quisieron crear esta ley porque eran buena gente. Se crea por la lucha de organizaciones indígenas en las Naciones Unidas.

- Entonces, aparte de esta motivación por lograr el reconocimiento de derechos, el revalorar el término indígena ha sido también una cuestión de estrategia política.

Claro, pero no es que se quiera crear una identidad indígena que está en el aire porque ‘yo quiero ser indígena’ o una cosa así. Está relacionado a la sobrevivencia de los pueblos. Es el derecho al territorio, que es la base de todo. Toda su cultura, toda su vivencia está enraizada  en ese hábitat. Toda su cosmovisión está arraigada en ese hábitat.

Por eso es que para ellos es tan importante defender el territorio, no como un mero instrumento de subsistencia, sino también como parte de una identidad muy arraigada en la geografía. Entonces, es la defensa del territorio, es la defensa de la lengua.  Por ejemplo el Estado ya reconoce la educación bilingüe intercultural, se habla de la cultura indígena, de los derechos indígenas. Hace 50 años no pasaba eso y ellos mismos van reivindicando una identidad indígena, en términos políticos, organizacionales, y de defensa de derechos.

- ¿La aparición del convenio 169 y de las tendencias de revalorar los derechos de los pueblos indígenas, han influenciado a una redefinición de sus identidades?

Todo lo que digo es pensando en la Amazonía, porque la Sierra es otra historia diferente. Por ejemplo en la Amazonía no hay el término de campesino ni el de indio. Ellos no eran indios, no asimilaron ese término tan colonialista que era ‘indio’. Ellos eran asháninkas, nomatsiguengas, etc. Tienen un espíritu mucho más libre en ese sentido. Si bien han pasado la época del caucho y etapas de esclavización, no han tenido el sometimiento que hubo en la Sierra. Más bien han pasado de sentirse grupos familiares, participantes de una cierta identidad e idioma, a pueblos como grupos étnicos y de ahí asumir la identidad como indígenas.

- ¿Cómo se dio este proceso de redefinición de identidades? Porque, hasta hace unos años, incluso dichos pueblos tampoco se consideraban como indígenas…

A nivel de dirigencias yo creo que es desde hace 10 años y toma mucha más fuerza con las protestas del 2008 y 2009, donde se pide la consulta a los proyectos de industrias extractivas en territorios indígenas y a los decretos legislativos que habían sido dados en el gobierno de Alan García. Es más, se nota en el discurso de los dirigentes que conocen el convenio 169, y también en las reuniones, donde ya se empieza a hablar de ‘pueblos indígenas’.

Yo diría que con el convenio 169 se ha reforzado esta identidad en los últimos 5 años, y evidentemente ha ayudado muchísimo a que la gente tenga mayor claridad sobre cuáles son sus derechos. Es decir, que tienen unos instrumentos internacionales con valor constitucional en los cuales ellos se pueden amparar. Ellos tienen un instrumento muy importante para sentirse mucho más seguros por lo que están luchando.

- Esta exigencia de derechos y la estrategia política de apelar a la identidad indígena ¿también se está plasmando en otros aspectos de sus vidas, en lo cultural y en la reafirmación de ciertas costumbres?

Es bien interesante eso y es bien complejo. No se puede decir que hay una sola tendencia, hay diversas. Por ejemplo, la identidad indígena es muy fuerte cuando ellos tienen que juntarse entre diferentes grupos étnicos o pueblos, para enfrentar cierta situación que está amenazando sus derechos. Pero ellos tienen mucho más claro el pueblo al que pertenecen: ashaninkas, nomatsiguengas, shipibos, awajun, etc. Porque hay variaciones entre ellos, entre un huitoto y un bora , no solamente de lengua, sino que ellos se diferencian entre sí. Entonces, la identidad étnica está muy fuerte en ciertos contextos donde hay que luchar por sus derechos, y es donde aparece la identidad indígena como una cuestión más política de defensa de derechos. Pero su cultura está arraigada al grupo étnico al que ellos pertenecen.

- De lo contrario existiría un riesgo de esencialización de los indígenas, porque no todos son iguales, y más bien hay una gran diversidad de pueblos y etnias…

Hay una variación por supuesto. Por ejemplo yo estoy explorando el tema del Buen Vivir. En las organizaciones indígenas y los movimientos sociales, especialmente andinos, está cada vez más en boga el Buen Vivir como un paradigma que propone un sistema de vida más sostenible, más acorde con la naturaleza. Yo pensaba que era algo más elaborado por ideólogos aimaras o quechuas en Ecuador y Bolivia, y que acá en Perú estaba solo a nivel de dirigentes. Pero mi gran sorpresa fue que muchos jóvenes indígenas también tienen el concepto del Buen Vivir, aunque no necesariamente bajo ese término. Entonces el Buen Vivir es la cuestión de vivir en armonía, la colaboración entre todos en función a la naturaleza, a cuidar el territorio, a pensar en el futuro. Entonces es una vida armónica entre las personas y la naturaleza.

- En medio de este proceso de globalización ¿Cuál es la tensión entre esta cosmovisión del Buen Vivir y la ideología capitalista o de mercado?

Sí, hay una tensión. Ellos critican que en el capitalismo todo es dinero, ambición, codicia. No es que rechacen el dinero, pero sí critican que todo está centrado en la economía, mientras que el mundo del Buen Vivir es un mundo mucho mas holístico, que agarra aspectos como la alimentación, la salud, el convivir con los otros. Es un ideal de vida. No te voy a decir que no hay pleitos, pero el ideal de vida está ahí presente. Ahora, ellos cuestionan el actual desarrollo y si en verdad debe llamársele así, porque muchas cosas se han descuidado: el medio ambiente que se destruye y su vida social también.

Por ejemplo he leído recientemente un libro que habla de los suicidios adolescentes indígenas. La adolescencia, como es una etapa de transición y difícil en la vida de todos los adolescentes, hay altos índices de suicidios. Dentro de Latinoamérica, las zonas indígenas tienen altos índices de suicidios adolescentes, mucho más alto que el índice nacional. Hay una cuestión de mucha angustia que tiene que ver con los patrones que se deben seguir para ser un buen hombre y una buena mujer, que tiene mucho que ver con lo del Buen Vivir.

Por ejemplo la mujer tiene un rol en la chacra, en el cultivo de la yuca; pero es todo un conocimiento, no es solo ir y sembrar la yuca. Existe un conocimiento y una tradición detrás de eso. El del hombre es de proveedor de la casa, etc. Sin embargo, se presentan innumerables cambios. Por ejemplo, las chicas y chicos están en el colegio y todo ese patrón del modelo de vida que llevan sus padres, comienza a ser desvalorizado desde la escuela, los pueblos, y las ciudades. Entonces comienzan a tener problemas grandes de identidad.

- ¿Qué papel cumplen las instituciones y las organizaciones de la sociedad en la construcción de esta identidad étnica y cultural?

La escuela cumple un papel, muchas veces, muy dañino, porque desvaloriza. A veces los profesores no son bilingües, no son interculturales; son profesores mestizos que desvalorizan la cultura y el idioma. Entonces los jóvenes van creciendo y desvalorizan a sus padres. Eso puede pasar también en la ciudad, donde la generación joven dice: “¡Ay mis papás son unos anticuados!”. Pero en los pueblos indígenas es peor porque es: “Esa cultura que tienen mis padres no la quiero. Todo eso de ahí es atrasado. Yo quiero ser como el que está en la ciudad”.

- Pero es una tensión que va a seguir produciéndose, porque los jóvenes indígenas van seguir relacionándose con zonas urbanas, culturalmente distintas…

Claro, sí, pero a mí me parece que tiene que cambiar. Tiene que cambiar en la ciudad y en el campo. Hay cierto tipo de instituciones que no están funcionando y, en las comunidades la entrada de la escuela y del ‘desarrollo’, quiebra también ciertos estatus, vínculos familiares, o ciertas contenciones que todo adolescente necesita. Entonces comienza a producirse una crisis al punto de los suicidios. El índice alto de suicidios es bien alarmante. Yo acabo de estar hace unos meses en una comunidad entre los boras y allí en los últimos cuatro años hubo 14 suicidios de jóvenes. Yo no puedo decir la razón, porque no he hecho una investigación a fondo, pero en muchos casos es porque terminaban su educación secundaria y no tenían oportunidades; los padres no tenían los recursos para pagarles sus estudios en la ciudad, es decir una serie de problemas.

- ¿Y cómo califica las políticas de educación intercultural bilingüe en el país?

Bueno, se había avanzado bastante, pero con el gobierno aprista casi se destruyó este Programa de Educación Bilingüe de AIDESEP, en Iquitos, el Formabiap, porque no se tomó en cuenta la particularidad de esos jóvenes que vienen de escuelas primarias y secundarias de mala calidad y que no daban con la nota 14. Pero eso no puede hacer que elimines todos los programas de educación bilingüe. O los preparas previamente para que puedan llegar a la nota 14 o bajas la valla. Pero no puedes aplicarle la nota 14 como a un limeño o a un arequipeño que probablemente tienen mayor nivel de educación. Entonces la cosa es complicada.

Yo diría que por lo menos existen dos tendencias: los que sí están buscando alimentar su propia identidad étnica como parte de una cosa más general indígena, pero desde su propio pueblo; es un descubrimiento de sí mismos a raíz de su propia cultura; y claro, hay los otros que van por otro camino que es “me voy a la ciudad, para ver que estudio, a ver si consigo una profesión o un trabajo y me alejo lo más que puedo de mi pueblo, tratando de dejar atrás las raíces”. Y entre quienes buscan sus raíces, tienen que plantearlo en un nuevo contexto histórico, por ejemplo el de la globalización. Creo que esto es muy interesante. Toda esta cuestión de derechos indígenas, así como de los derechos humanos, son una respuesta crítica a la globalización. Así como la globalización nos quiere igualar a todos culturalmente, también hay respuestas a eso. No es que la gente sea pasiva.

- Los problemas recientes relacionados a los pueblos indígenas han sido por el tema de territorio. ¿Qué tan importante es el tema de tierra y territorio?

Es absolutamente crucial porque el territorio es su vida. No solamente como sustento físico sino sustento cultural. Esto que se dice que los indígenas tienen una relación con la naturaleza, puede sonar medio cliché, pero en verdad es así. Las diferentes especies y los arboles, tienen seres, tienen dueños, tienen espíritus. Si alguien va a cazar tiene que agradecerle por lo que le está dando. Uno no puede cazar más de cierta cantidad porque se va a enfermar, porque está yendo en contra de ciertas reglas, porque está extrayendo demasiado. Entonces, la relación con la naturaleza es muy importante. La relación con los otros seres es casi como cuando tú te relacionas con otra gente.

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Fuente: Cepes Rural:http://cepesrural.lamula.pe/2012/07/23/identidades-indigenas-redefiniciones-politicas-y-culturales/cepesrural

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