Colombia: Indígenas reafirman resistencia ante negativa de desmilitarización del Cauca

Foto: El País

Por Jonathan Hurtado

Servindi, 11 de julio, 2012.- El impacto de un artefacto explosivo en un centro de salud en la zona rural de Toribío, norte del Cauca, que dejó nueve heridos, entre ellos cinco enfermeros, fue el detonante para que miles de indígenas iniciaran esta semana acciones sin precedentes con el objetivo de dar fin a la violencia proveniente del gobierno y la guerrilla.

Así el país fue testigo de cómo mientras centenares de habitantes del Municipio de Toribío desmontaban las trincheras de la fuerzas del orden, levantadas muy cerda de las viviendas, otros, alrededor de mil 500, se internaban en la cordillera para darle el encuentro a las fuerzas de las FARC y exigirles el cese de los ataques y hostigamientos.

Ataques que solo entre el viernes y sábado dejaron dos personas heridas, destruyeron 40 casas y obligaron a desplazarse a 600 habitantes. Hechos de violencia que pasan a formar parte de una lista de más de 400 ataques guerrilleros que sufren desde que se instala la "política de seguridad democrática" hace 10 años.

Pese a que los enfrentamientos entre las fuerzas del Estado y las guerrillas como las FARC o las bandas criminales dedicadas al narcotráfico se siente en otras zonas del país, en poblaciones caucanas como Toribio, Jambaló, Caldono, Caloto y Miranda la diferencia la hacen los 110 mil indígenas nasas, guambianos y paeces que se resisten a vivir en medio del fuego cruzado.

Indígenas no dan su brazo a torcer

Tras el incidente del domingo que casi termina con la vida de aquellos que se encontraban en un centro de salud en Toribío, las organizaciones de la Asociación de Cabildos Indígenas del Norte del Cauca (ACIN) se reunieron para resumir en tres sus principales demandas.

Ellos son el respeto por la soberanía del autogobierno indígena, el retiro de sus territorios de toda presencia armada, sea legal o ilegal, y que gobierno y guerrilla inicien un diálogo, con participación de la población civil, para buscar la paz.

“Ya nos cansamos, ya acudimos al gobierno, el gobierno ha expedido un sin número de sentencias constitucionales para proteger a la población civil pero nunca ha funcionado” afirmó Feliciano Valencia de la ACIN en declaraciones a ALER en medio de la expectativa que generaba el anuncio de la llegada hasta el lugar del presidente Santos.

Valencia criticó asimismo que desconociendo medidas cautelares dadas por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) para proteger a las comunidades, se haya militarizado más la zona.

Explicó de este modo que al no poder las fuerzas armadas garantizar su seguridad en Toribío lo que hace esta presencia es ponerlos más en peligro ante los ataques guerrilleros.

“No queremos la militarización, ni las armas, ni sus tanquetas de guerra. Nuestra propuesta al Gobierno es que los cuatro mil guardias indígenas de ocho municipios del Cauca ejerzan el control territorial con las comunidades y los gobernadores de la región”, declaró el portavoz de ACIN.

Algo que las mismas autoridades de Toribío ven con escepticismo ante los reiterados anuncios del gobierno de que ninguna parte del país está vetado para la fuerza pública.

Piden que sean devueltos los niños reclutados por las FARC

Las décadas de violencia que vienen castigando a la región del Cauca, la más convulsionada del país, han provocado que los indígenas en Toribío que conforman el 97 por ciento de los 35 mil habitantes, extiendan sus demandas.

Pidieron así el retiro de las multinacionales que operan en sus territorios y de toda actividad del narcotráfico, y anunciaron que a los comandantes de la guerrilla le van a pedir los niños que últimamente reclutan en las escuelas.

“Vamos por los niños y vamos por todo indio que haya sido reclutado por la guerrilla de las FARC”, advirtió Valencia.

En 1999 la guerrilla firmó un compromiso de no alistar menores de edad en sus filas, en los últimos años, sin embargo, esta ha sido una de sus estrategias de guerra en el Cauca en busca recomponer el número de sus menguadas filas.

Indígenas acusan al gobierno de discriminación

Ezequiel Vitonás, alcalde de Toribío, dio cuenta de la presencia de las FARC en su municipio desde que ésta este era un lugar abandonado que tenía más del 70 por ciento de las necesidades básicas insatisfechas.

Situación que no difiere mucho de la actual. El Cauca solo tiene el 10 por ciento de las carreteras pavimentadas y el 60 por ciento de la población está bajo el umbral de pobreza.

Respecto a la actuación del gobierno dijo que existe una estigmatización. Agregó que para el gobierno todos los indígenas son guerrilleros porque no aceptan sus políticas y que para los guerrilleros son gobiernistas que retrasan la insurrección de las masas. Esta es la contradicción que se da en este momento en su territorio.

Denunció además que a un año de conmemorarse un atentado que tenía como objetivo un puesto de la policía, que dejó 4 muertos, 130 heridos y 170 viviendas afectadas, no se ha hecho mucho por remediar la situación.

Vitonás explicó que hasta el momento ni una de las casas afectadas ha sido levantada, algo que sí ocurrió luego de un atentado similar en Cali donde a los tres meses ya estaban reparadas todas las viviendas.

“O sea que por ser un municipio distante de donde está el gran desarrollo no se ha parado ninguna casa (…) la gente sigue en albergues temporales, en posadas, los heridos siguen pidiendo limosna para comprar su droga y mejorarse por su propia cuenta”, lamentó el alcalde de Toribío.

Juan Manuel Santos anuncia que no desmilitarizará el departamento del Cauca

El presidente de la República, Juan Manuel Santos, llegó el miércoles hasta Toribío en un ambiente donde solo se escuchaban las pifias de los indígenas que tenían como telón de fondo las ráfagas lejanas de una guerrilla que tuvo que distanciarse ante la presencia militar que rodeó todo el pueblo por tierra y aire.

Pese a que el mandatario anunció días antes que la situación en el Cauca estaba controlada era evidente que la seguridad no la garantizaban los cerca de 80 efectivos que se encuentran instalados en Toribío. Los mismos que deben resguardarse en su bunker cada vez que la guerrilla les sale al frente.

Hecho que termina por dejar a su suerte a la población de la zona a la que supuestamente deben proteger. Desde 2002, según la Asociación Indígena del Norte del Cauca, estos ataques han dejado 110 muertos en sus comunidades.

Tras la sesión del Consejo de Ministros presidido por Santos a puertas cerradas, algo que fue cuestionado por la población local, se intentó generar un acercamiento con las autoridades del lugar. Sin embargo esto no se llegó a dar debido a que por parte del gobierno solo se había dispuesto la presencia de autoridades de rango medio.

Más tarde el mandatario colombiano anunció que no está dispuesto a retirar la presencia militar de la zona y se mostró a favor de continuar con la guerra si luego ésta lleva a la paz.

El anuncio de los indígenas ante las declaraciones de Juan Manuel Santos fue reafirmar su posición de resistencia que involucra a las autoridades indígenas y a la Guardia Indígena. Precisaron así que continuarán con el ejercicio de la autonomía de defensa territorial.

De otro lado a cuatro kilómetros de la zona donde Santos celebraba un Consejo de Ministros (Toribío), una comisión de pueblos indígenas del Cauca vivieron momentos tensos tras el careo que tuvieron con líderes de las FARC.

Pese a los reclamos que le hicieron a la guerrilla, ésta anunció que solo dejaran los territorios que ocupan cuando los militares y la policía inicien su retiro. “Cuando ellos se vayan no habrá ni un tiro”, afirmó un mando de las FARC ante Marcos Yule, gobernador indígena.

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