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Perú: El desafío del desarrollo energético en la cuenca del Marañón

Por: Martín Arana

17 de marzo, 2012.- La gran mayoría de analistas concuerda en que la tendencia del crecimiento económico que ha venido mostrando el Perú en los últimos años, podrá mantenerse si es que se logran ciertas condiciones como el afianzamiento de la inversión privada.

Por otro lado, es sabido que este crecimiento económico genera un crecimiento en la demanda energética nacional, según Serra (1), en un escenario medio de la proyección de la demanda energética nacional hasta el 2030, esta crecerá en un 6% anual. Es en este punto, que el desarrollo de proyectos energéticos se convierte en un tema estratégico, pues por un lado se atendería esta demanda energética permitiendo el desarrollo de otros sectores productivos y de servicios, y adicionalmente, la inyección de grandes capitales en el desarrollo de las obras que dan sustento a la economía. Si bien actualmente el sector energía (sin considerar petróleo) representa el 13.42 % de la inversión extranjera en el Perú, esta podría verse considerablemente incrementada en los próximos años si es que se concretan algunos de los proyectos energéticos actualmente en cartera, destacando notoriamente los proyectos hidroenergéticos.

La discusión sobre la composición de la matriz energética nacional más conveniente, en términos de eficiencia, costos económicos, sociales, ambientales y de cambio climático, es materia de un proceso de análisis y consenso más profundo; sin embargo hay que destacar que la Nueva Matriz Energética Sostenible (NUMES) aún no ha sido definida, no obstante, el anterior gobierno impulsó acuerdos y proyectos para la construcción de centrales hidroeléctricas a nivel nacional, procesos iniciados que al actual gobierno le toca evaluar.

Es dentro de estas iniciativas de aprovechamiento del recurso hídrico para generación de energía, que la cuenca del río Marañón se podría convertir en lo que se ha denominado como la “arteria energética del Perú” en virtud de su alto potencial; es por ello que en la actualidad, se vienen gestionando varios proyectos y estudios para la instalación de centrales hidroeléctricas.

La cuenca del Marañón

Si consideramos todo el espacio de la cuenca del Marañón y todos sus afluentes, tenemos que representa el 23.11% del territorio nacional, abarcando incluso parte del Ecuador -el 14.52 % de la cuenca se ubica en territorio ecuatoriano-. La cuenca del Marañón, se ubica en un espacio que comprende a 10 regiones del territorio nacional (Loreto, San Martín, Amazonas, Cajamarca, Piura, Lambayeque, La Libertad, Ancash, Huánuco y Pasco). Este espacio alberga una gran cantidad de población, aproximadamente el 13.71% de la población nacional (según censo 2007) y comprende poblaciones andinas, comunidades campesinas, comunidades nativas amazónicas, poblaciones ribereñas, zonas urbanas andinas y amazónicas, entre otros.

Los proyectos

Algunos de los proyectos ya han sido adjudicados mediante procesos de concesiones otorgadas por el Ministerio de Energía y Minas y actualmente se vienen desarrollando los estudios, con sus respectivos procesos de participación ciudadana.

En este punto vale la pena mencionar que 19 de los 22 proyectos de centrales mayores a 100 MW de potencia que podrían ser otorgados en concesión temporal de estudios, se encuentran incluidos en el Decreto Supremo N° 020-2011-EM que los declara de interés nacional, los otros tres restantes forman parte del Plan de Desarrollo Energético de la Región San Martín. Sobre el Decreto Supremo N° 020-2011-EM hay que mencionar que previamente a este decreto, en diciembre del 2010, mediante RS N° 342-2010-PCM, se crea la Comisión para el Desarrollo Energético y Agrario del Río Marañón, con la finalidad de impulsar y desarrollar los estudios técnicos para el desarrollo hidroenergético del Marañón y el aprovechamiento agrícola del trasvase de aguas del Marañón y Huallaga hacia la cuenca del pacífico (el llamado proyecto CORINA). Llama la atención que el Decreto Supremo N° 020-2011-EM sea promulgado tres meses antes que dicha comisión presente su informe, que básicamente define los mismos proyectos del DS N° 020-2011-EM; por otro lado, con el cambio de gobierno, en el mes de octubre se deroga la Ley Nº 29760 que declaraba de interés nacional el trasvase de aguas de Marañón y Huallaga hacia el Santa, bajo el principal argumento que la Ley Nº 29760 no pasó por un proceso de consulta.

Para el caso de los proyectos mayores a 100 MW se tiene un total de 30 proyectos, la mayor parte de ellos, se encuentran ubicados sobre el mismo río Marañón y el Huallaga.

Impactos

Un primer aspecto a analizar es la distribución altitudinal de los proyectos en la cuenca y la fisiografía de cuenca. En este caso se tiene que la mayor parte de los proyectos están concentrados en los tramos altos y medios de las cuencas del Marañón y Huallaga, en los cuales la fisiografía predominante es de laderas montañosas relativamente estrechas y profundas; esto implica que en términos de impactos por inundación de áreas, se espera sean significativamente menores que los proyectos en las partes bajas más llanas, como Rentema y Manseriche (Dourojeanni estima un área de inundación de 32,390 y 273,370 Has para Rentema y Manseriche). Esto implica que, exceptuando los proyectos ubicados en la parte baja de la cuenca, para los proyectos restantes, es de esperar que los mayores impactos ambientales y sociales estén relacionados con las afectaciones a la hidrología, pues aún cuando muchos de los proyectos ubicados en estas partes de la cuenca podrían ser considerados como centrales hidroeléctricas de paso, es decir que no mantienen un reservorio de agua significativo, los requerimientos operativos de cada proyecto presuponen una regulación coordinada de caudales lo largo de toda la cuenca.

Asimismo, la construcción de embalses, independientemente de su objetivo principal, implica que el funcionamiento hidrológico natural, como pueden ser el régimen de vaciantes y crecientes, procesos de erosión, transporte de sedimentos, condiciones físico-químicas del agua entre otros, serán afectados de alguna manera. Así, la afectación de la hidrología tiene dos componentes estrechamente ligados entre sí, uno referido a las funciones ecológicas de los cuerpos de agua; y otra relacionada a los usos y demandas del recurso. En el primer caso, el seccionamiento del río mediante barreras (presas) en términos ecológicos es lo que se conoce como fraccionamiento de ecosistemas, que a diferencia de los ecosistemas terrestres (como bosques) resultan mucho más críticos, pues es casi imposible establecer áreas o “corredores ecológicos” para mantener la conectividad de los ecosistemas seccionados.

En el caso de los impactos socio ambientales a la población, estos están relacionados con la pérdida de propiedad privada o comunal, por inundación del embalse u obras de ingeniería y por la afectación de las actividades que dependen del recurso hídrico. Un aspecto fundamental para la estimación de estos posibles impactos, es la definición de las áreas de influencia de los proyectos; en estos casos, se define un área de influencia directa (básicamente relacionada con las pérdidas de áreas) y una indirecta relacionada con los usos, entre otros criterios.

Sin embargo en la práctica, ello no ocurre así. Por ejemplo en el caso del proyecto de la central hidroeléctrica de Veracruz, el área de influencia directa se define como un radio de 200 KM. alrededor del embalse y el área indirecta como 1 Km, bajo este criterio, el proyecto identifica en su área de influencia directa a 15 habitantes.

Con el nivel de información disponible, sobre los proyectos en cartera para el desarrollo hidroenergético del Marañón, resulta muy difícil poder hacer una estimación de la población potencialmente afectada a nivel de toda la cuenca. En el caso de los 20 proyectos priorizados y declarados de interés nacional por el Decreto Supremo N° 020-2011-EM, apenas se llega la identificación de los distritos en los cuales se ubican estos proyectos.

Evaluación socio ambiental y de los impactos

Con estas consideraciones es que la necesidad de realizar una evaluación socio ambiental de los proyectos de manera integral, cobra especial relevancia, pues es necesario analizar cómo sería el funcionamiento de toda la cuenca y no de cada proyecto específico.

Al igual que en los impactos ambientales, en los aspectos sociales también es necesario hacer una evaluación integral de los posibles efectos en todos los usuarios del recurso hídrico y no sólo de los afectados directos en términos de pérdida de tierras por inundación u obras de ingeniería.

Por ello resulta necesario realizar una Evaluación Ambiental Estratégica para el aprovechamiento hidroenergético de la cuenca del Marañón, la cual está definida en la Ley del Sistema Nacional de Evaluación de Impacto Ambiental y su Reglamento y es aplicable a políticas, planes y programas de desarrollo. De acuerdo con esta norma, son los titulares de cada sector los responsables de conducir y desarrollar las Evaluaciones Ambientales Estratégicas, las mismas que son aprobadas por el Ministerio del Ambiente, en este caso, el Ministerio de Energía y Minas, quien tiene la responsabilidad de aplicar esta herramienta.

Es importante destacar, que al igual que los Estudios de Impacto Ambiental, en la EAE, la naturaleza fundamental de la herramienta es el carácter preventivo, por lo tanto, debería ser desarrollada antes del inicio de los proyectos de la aplicación de las políticas y programas; sin embargo, hasta el momento el MEM no ha mostrado una clara iniciativa para llevar adelante este proceso. En la actual coyuntura de conflictos sociales, en la cual, casi la totalidad de los denominados conflictos socioambientales están relacionados directamente con el recurso agua, la conducción de una Evaluación Ambiental Estratégica para el desarrollo hidroenergético del Marañón, resulta más que necesaria y ayudaría en gran medida a disminuir situaciones de conflicto.

La evaluación integral de la cuenca debería ser realizada mediante los procesos establecidos por la ley de Consulta, ya que muchos de los proyectos hidroenergéticos del Marañón potencialmente pueden afectar poblaciones nativas, especialmente los proyectos ubicados en la parte baja de la cuenca, como Rentema y Manseriche; en este último caso hay que destacar que las áreas más afectadas serían las comunidades nativas del río Santiago.

Nota:

1) Serra José, 2010. Inambari la urgencia de una discusión seria y nacional.

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Informe publicado en la revista Voces. Nro 39. Marzo 2012. Cajamarca. Asociación SER

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