Colombia: El mundo tiene mucho que aprender del Consejo Regional Indígena del Cauca (CRIC)

Niño de la guardia indígena del CRIC. Foto: Jorge Agurto / Servindi

Por Hugo Blanco Galdos

14 de marzo, 2011.- Hace pocos días los indígenas del Cauca celebraron los 40 años de existencia de su organización, “Semilla de Unidad, Organización y Fortalecimiento Cultural”. No es que los indígenas del Cauca sean una excepción, al contrario, tienen los mismos principios que los indígenas de todo el mundo: amor y respeto por la Madre Naturaleza.

Los asuntos que atañen a la colectividad no los resuelve el individuo sino la colectividad. Debemos ser profundamente solidarios en el trabajo, con la comida, en el combate a las enfermedades, etc. Gran amor por los antepasados y descendientes, tenemos que aprender de nuestros predecesores y debemos preocuparnos por el mundo que hemos de heredar a nuestros descendientes.

Los pueblos somos diferentes en idioma, en forma de vestirnos, en comidas, etc., pero debemos respetarnos en nuestras diferencias.

Donde hay indígenas, ellos están agrupados en colectividades democráticas, horizontales, en las que no manda un jefe sino la colectividad.

Lo que hace especialmente importante al Consejo Regional Indígena del Cauca (CRIC), es que constituye una colectividad de colectividades, miles de personas están organizadas colectivamente. Así lucharon y triunfaron en el rescate de la tierra.

Pero no es sólo eso, como están orgullosos de ser indígenas, reivindican su cultura, sus principios, en la organización del trabajo, en el cuidado de la salud, en la educación, etc., en permanente lucha contra el sistema imperante que pretende aplastar las culturas indígenas.

Trabajan la tierra en forma colectiva, la atención de la salud tiene realmente el objetivo de curar, no de dar ganancias a los laboratorios y a las clínicas como en la sociedad de consumo.

La educación tiene el objeto de preparar para la vida a los educandos, no es un negocio al servicio de la sociedad de consumo. Es por eso que en lucha contra el sistema plantean que las vacaciones tienen que coincidir con las épocas de siembra y de cosecha, puesto que los alumnos deben participar en ellas, lo que forma parte de su educación, ya que consideran que el trabajo agrícola es importante y necesario y no piensan que dejar de ser campesino es “superarse”.

Existe una red de 10 emisoras indígenas del Cauca que conforman la Red-AMCIC (Asociación de Medios de Comunicación Indígena de Colombia). El Tejido de Comunicaciones de la ACIN es parte de esa red, está conformado por un ejemplar equipo de jóvenes que además edita buen material educativo. Ver: http://cric-colombia.org/index.php?option=com_content&view=article&id=24&Itemid=81 y www.cric-colombia.org

Naturalmente que tienen muchas contradicciones con los gobiernos colombianos que han matado a muchos valientes impulsores del CRIC. Como viven en un país en guerra interna, sufren los ataques de los contendientes, no pueden estar armados pues les acusan se ser miembros de las FARC o del ELN.

Sin embargo, su guardia indígena, elegida por la población y no armada, infunde mucho respeto en su tarea de velar por el orden público. Ejercen gran autonomía, limitada por los gobiernos de los opresores. Ha sido ejemplar su lucha por la recuperación de tierras. Ahora es ejemplar su autogobierno:

El “Consejo Regional Indígena del Cauca” está constituido por nueve miembros, uno por cada una de las zonas que lo constituyen. Ninguno de ellos es “jefe”, todos tienen igual importancia. Se renuevan cada dos años. Esta prohibida la reelección.

No existe ningún personaje, todas son personas. Es una forma de gobierno completamente diferente al de las llamadas “democracias occidentales” que están gobernadas por los defensores del gran capital y al pleno servicio de él, deteriorando la naturaleza y aplastando a la humanidad.

Quienes luchamos por “otro mundo”, tenemos la obligación de difundir esta experiencia de construcción de un tipo de sociedad solidaria, no mercantil, respetuosa de la Madre Tierra, horizontal, sin “jefes”.

Si no retornamos a la ética indígena de amor a la naturaleza, de que es la sociedad quien debe gobernarse a sí misma, de amor a nuestros descendientes, de profunda solidaridad humana, nuestra especie no vivirá 100 años más, extinguida por el calentamiento global y otras formas de deterioro de la naturaleza del gran capital. Los amos del mundo saben esto pero no les importa, lo único que les interesa es ganar la mayor cantidad de dinero posible en el menor tiempo posible.

Invito a que conozcamos más la práctica del CRIC, a que veamos y mostremos que ese “otro mundo” es posible y ya existen los embriones de él. Además, es nuestra obligación mostrar nuestra solidaridad con el CRIC en diferentes formas. Espero que seamos cada vez mayor número quienes lo hagamos.

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