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Kurdistán: Ecologismo en el confederalismo democrático

Por Ercan Ayboga 

Red Latina sin Fronteras, 31 de mayo, 2022.- La ecología es uno de los tres pilares del paradigma del Confederalismo Democrático, el concepto político-teórico del Movimiento de Liberación Kurdo. Además de la democracia y la liberación de género, la ecología ha sido mencionada explícitamente como una dimensión de este paradigma desde 2005. Sin embargo, hasta la fecha, la ecología es menos discutida y practicada que los otros dos pilares.

Destrucción y explotación ecológica en Kurdistán

Con la introducción generalizada del capitalismo en Kurdistán en la década de 1950 se produjo una explotación sistémica y destructiva de la naturaleza. Los cuatro Estados colonialistas -Turquía, Irán, Irak y Siria- comenzaron a planificar grandes proyectos en energía, minería, agricultura, infraestructuras y otros proyectos de inversión cuya implementación condujo a una destrucción y explotación ecológica extremadamente grave (1). Esto se debe, entre otros factores, al modelo económico capitalista, en lo que respecta a los bajos estándares ecológicos y sociales en la implementación de los muchos proyectos, así como al simple hecho de que el Kurdistán tiene el estatus de facto de una colonia cuarteada. Al mismo tiempo que mantenían el estatus colonial, los Estados hegemónicos introdujeron paso a paso, usando medidas económicas y militares, las relaciones económicas capitalistas en las sociedades del Kurdistán. En la década de 1970, la construcción de numerosos proyectos de gran envergadura, en particular presas, perforaciones petrolíferas y mineras, se llevaron a cabo mediante el ejercicio del poder hegemónico de Estados altamente centralizados en las cuatro partes del Kurdistán bajo el pretexto del progreso. Después del primer trabajo de preparación en los años 60, la agricultura comenzó a industrializarse en los años 70, particularmente en Kurdistán Occidental (Rojava) y Kurdistán del Norte (Bakur); más tarde en Kurdistán del Sur (Bashur) y Kurdistán del Este (Rojhilat).

Una consecuencia de estas políticas fue que las relaciones comunales y solidarias se debilitaron en la sociedad del Kurdistán. Los proyectos de infraestructuras y las inversiones fueron diseñadas e implementadas sin consultar a la población local y a través de un enfoque autoritario, bajo el interés de los Estados colonialistas y de las clases altas kurdas colonialistas y colaboracionistas que apuntaban a una maximización de las ganancias a través de la modernización capitalista, la opresión y una asimilación cultural cada vez más profunda. Si bien este desarrollo fue todavía lento en las décadas de 1950 y 1960, adquirió un carácter acelerado en la década de 1970. Como resultado de la ejecución de grandes proyectos de infraestructura en las zonas rurales y el consiguiente desplazamiento de cientos de miles de personas, la industrialización de la agricultura, la continua migración de la población rural impulsada por la economía, la rápida urbanización, así como la industrialización y las guerras colonialistas contra la población a partir de la década de 1980, la sociedad ha perdido en gran parte sus características de solidaridad y comunalidad. Las principales características de las sociedades precapitalistas eran el enfoque comunalista y la solidaridad en la toma de decisiones, la economía, la sociabilidad, la cultura y otras cuestiones, pero también había un grado diferente de formas feudales y conservadoras. Desde la década de 1990, el número de grandes proyectos ejecutados, así como los medios de subsistencia de la población y las relaciones económicas experimentaron grandes cambios. Los elementos supervivientes de la economía de subsistencia y de los círculos locales de la economía quedaron marginados, y el Kurdistán se convirtió plenamente en parte del «mercado nacional» de cada Estado y entró en el mercado global neoliberal.

Los tiempos pasados estaban ciertamente llenos de jerarquía, patriarcado y discriminación, pero la transición al capitalismo fue una ruptura brutal en el desarrollo social e histórico y, en cierto modo, incluso ha profundizado el sexismo y el patriarcado social. Para entender lo que ha quedado disminuido en estas décadas, los siguientes enfoques y características del comunalismo y la solidaridad fueron erosionados entre las décadas de 1950 y 1990. Típicamente:

- Aunque por lo general no eran inclusivas en lo que se refiere al sexo y la edad, muchas aldeas tenían en la práctica una especie de asamblea compuesta en su mayoría por hombres mayores, y a veces por algunas mujeres mayores, que se reunían si era necesario y tomaban decisiones.

- La solidaridad en cuestiones económicas era común. Por ejemplo, cuando una familia o un clan deseaba construir una nueva casa, la totalidad (o la mayor parte) de la aldea se unía a la construcción durante al menos varios días, lo que era crucial para que las obras avanzaran de forma significativa.

- Era usual que los animales de todos los hogares fueran pastoreados juntos en lugares apropiados. Esto era gestionado por turnos por todos los hogares.

- Cuando un hogar tenía un mal año de cosecha, los otros miembros de la aldea apoyaban a la familia afectada suministrándole los alimentos básicos.

- Cuando un hogar carecía de levadura para cocinar pan o leche, los vecinos la compartían sin vacilación ni discusión alguna. En los días siguientes, el hogar que había recibido el apoyo ponía la misma cantidad frente a la casa de la familia que había dado el apoyo.

- Cuando un hogar tenía una gran cosecha de cierto producto (como la nuez), a menudo la práctica era compartir parte del excedente con otros dentro y alrededor de la aldea.

- La solidaridad en los asuntos sociales también era común. Por ejemplo, cuando uno o dos padres de familia morían o se veían obligados a emigrar en busca de trabajo, los otros miembros de la aldea se ocupaban de los niños que no podían mantenerse por sí mismos.

- Había solidaridad cultural. Por las tardes, a menudo la gente se reunía en una de las casas y compartían historias, mitos, poemas y canciones entre ellos.

Kurdistán pertenece a aquellos países de todo el mundo donde hasta hace poco la modernidad capitalista (2) era débil y la solidaridad y las estructuras comunales en las sociedades todavía existían de manera significativa. Hoy en día, las generaciones más antiguas de Kurdistán recuerdan muy bien cómo era la vida hasta los años 60 o 70.

No tiene sentido idealizar la vida de hace varias décadas; sin embargo, había una solidaridad y una participación significativa en la sociedad, y no todo era valorado monetariamente; la vida y la mercantilización (3) no estaban materializadas como lo están hoy en día.

Comienzo de la discusión sobre ecología

Después de dos décadas de lucha por la libertad en Kurdistán del Norte (Bakur), en los años 90, el Movimiento de Liberación Kurdo (MLK) empezó a discutir la cuestión ecológica a nivel kurdo y mundial. El debate tuvo lugar en el contexto de la destrucción sistemática de Bakur a través de la guerra del Estado turco contra los kurdos; más de 2,5 millones de personas desplazadas se enfrentaron de forma brutal a la vida urbana y capitalista, mientras que las fuerzas estatales turcas destruían hasta 4.000 aldeas e incendiaban enormes zonas boscosas en Bakur. La mayoría de las personas desplazadas habían vivido antes en una economía principalmente de subsistencia, con circulación regional de productos y daños ecológicos limitados. Especialmente entre 1992 y 1995 se despoblaron grandes zonas, y muchas ciudades de Bakur a menudo duplicaron su población sin estar preparadas en modo alguno y sin el apoyo del gobierno turco u otros.

En los años 90, especialmente el líder político del Movimiento de Liberación Kurdo (MLK), Abdullah Öcalan, cuestionó el surgimiento del capitalismo neoliberal con nuevos análisis generales, y en particular la relación de los impactos del neoliberalismo en la naturaleza. En especial, el concepto de crecimiento y la creciente desconexión del beneficio respecto de la producción han sido criticados en los escritos y discursos de Öcalan. En este sentido, habla en contra del cada vez mayor número de grandes proyectos de inversión por la enorme e irreparable destrucción que causan en la naturaleza. Incluye también el cambio climático que, entre otras cosas, ha considerado como una aceleración de la destrucción ecológica por el capitalismo. Destruir la naturaleza por el interés de los gobiernos centrales y el beneficio de las empresas significa normalmente destruir la base de la vida de millones. La destrucción ecológica masiva afecta seriamente la vida humana. A menudo, los grandes proyectos desplazan a un gran número de personas y/o explotan la tierra y las zonas circundantes, las cuales se ven obligadas a abandonar. Öcalan también ha discutido acerca de la desconexión del ser humano con la naturaleza y el tipo de impactos que esto podría tener en la mente de las personas y la relación de éstas entre sí. De manera contundente, ha expuesto la relación de la alienación de las personas con su desconexión de la naturaleza. En este punto, Öcalan conecta la discusión sobre ecología con la jerarquía institucionalizada que tiene sus raíces en el patriarcado.

Pero la ecología no había encontrado un lugar en el centro de las discusiones en curso en la década de 1990. Era algo nuevo, aún no muy desarrollado teóricamente y a la sombra de la guerra brutal del Estado turco. La discusión teórica central en ese momento se centraba en el tema altamente importante de la liberación de la mujer. En ese momento, era muy urgente que los kurdos discutieran sobre la liberación de la mujer, ya que era la principal herramienta para superar las estructuras conservadoras y jerárquicas de la sociedad. Sin embargo, una parte importante de los revolucionarios y activistas políticos del MLK tomaron nota de la discusión sobre la ecología de la década de 1990. Influyó en los años siguientes en las mentes de miles de personas interesadas y políticamente comprometidas. La exposición de Öcalan mostraba un enfoque estratégico, ya que era un debate que se adelantaba a los tiempos en comparación con todos los otros grupos y movimientos democráticos de izquierda en Kurdistán y Turquía. Öcalan se encontraba más bien a un nivel similar de algunos debates y movimientos globales que habían empezado a discutir la contradicción ecológica.

Municipios de Bakur: desafío para desarrollar una práctica ecológica

Poco después de que Öcalan fuera secuestrado mediante una conspiración internacional bajo la coordinación de Estados Unidos y entregado al Estado turco en 1999, la lucha armada del Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK) se detuvo, y se inició una nueva y amplia discusión sobre los medios y perspectivas de la lucha por la libertad, al tiempo que se daba prioridad a la lucha político-civil. Finalmente, se abandonó el objetivo de crear un “Estado kurdo”. Ese mismo año, en las elecciones locales, varios municipios importantes fueron ganados por el HADEP, el Partido Democrático del Pueblo, el partido legal del MLK en ese momento. Los municipios ganados -entre ellos Amed (Diyarbakir), Batman y Wan (Van)- se convirtieron en elementos esenciales de la lucha por la libertad de los kurdos. Lo anterior coincidió con la disminución de las condiciones represivas, debido principalmente al cese de la lucha armada. Esto facilitó el espacio para que los municipios, el HADEP y otras organizaciones del MLK difundieran sus propias ideas políticas y mejoraran sus contactos con nuevos componentes sociales y sin organización política. Lo que se afirmaba durante años, a saber, que el MLK tiene conceptos mejores y mucho más democráticos, podía aplicarse a nivel local a través de los municipios y otras organizaciones políticas. Pero al mismo tiempo, la dinámica creada por la lucha armada ya no existía. Se hizo necesario un cambio en la forma de pensar y actuar.

Entre 1999 y 2004, el HADEP administró 37 municipios y se le retó a que demostrara a la población que era capaz de gobernar mejor y con mayor responsabilidad social que todos los demás partidos políticos autoritarios y corruptos del sistema hegemónico. Después de tomar el control de los municipios, la represión estatal nunca cesó, pero fue mucho menor que en la década de 1990. Más bien, el enfoque del Estado consistía en dar un poco de espacio, pero lograr que los municipios del HADEP (reemplazados en 2002 por el DEHAP, el DTP de 2004, el BDP de 2009 y el HDP/DBP de 2014) con ciertas políticas impuestas, incluidos marcos desafiantes como el neoliberalismo y el centralismo administrativo, llegaran a un punto en el que fracasaran, perdiendo así las siguientes elecciones locales y finalmente su atractivo.

Los municipios del HADEP y, en términos más amplios, el Movimiento de Liberación Kurdo, declararon en el año 2000 el objetivo de crear una sociedad democrática y ecológica. Se expresó públicamente que el enfoque hacia la naturaleza sería respetuoso; los sitios naturales se conservarían y desarrollarían dentro de las ciudades, y sus alrededores serían más limpios y verdes; y los proyectos de inversión no se ejecutarían a expensas de la naturaleza. La práctica tenía que ser significativamente diferente de los municipios gobernados por otros partidos, que en Kurdistán no se preocupaban de ninguna manera por la vida ecológica.

Estos primeros años fueron el tiempo en que miles de activistas políticos y otras personas políticamente interesadas en Kurdistán y Turquía comenzaron a leer artículos y libros sobre ecología y particularmente sobre ecología social, incluyendo a Murray Bookchin. Esto adelantó el debate sobre cómo debería desarrollarse una vida ecológica y lo que eso podría significar en la política a corto y largo plazo. Afectó también a algunos empleados y políticos de los municipios. Esto era importante, ya que la diferencia se puede observar a veces en los detalles. Hay que tener en cuenta que en todo el Estado turco las discusiones sobre un país más ecológico o «sostenible» eran bastante nuevas, y las campañas políticas contra los desarrollos y proyectos destructivos y explotadores rara vez se llevaban a cabo. Pero también fue el momento en que en varias regiones surgieron luchas contra grandes proyectos de inversión. En Bakur se dieron a conocer dos luchas. Una de ellas era contra la presa de Ilisu en el Tigris, que está previsto que inunde una gran parte del valle del Tigris y la antigua ciudad de Hasankeyf. Otra se enfrentaba a varias presas en el río Munzur en Dersim, donde viven principalmente personas de creencia aleví. Ambas luchas ganaron un gran apoyo entre los kurdos. La sociedad kurda empezó a discutir por primera vez cuestiones de ríos, presas, energía, patrimonio cultural y natural, desarrollo y sus interrelaciones a una escala más amplia, lo que contribuyó a aumentar la conciencia crítica sobre estas cuestiones.

Sin embargo, el hecho es que los municipios ganados en este primer período (hasta 2004) mostraron una práctica que resultó mucho mejor que las otras desde un punto de vista ecológico. Las ciudades se volvieron más limpias y saludables con la mejora del sistema de basuras; también en los barrios más pobres, que habían sido descuidados durante décadas. El abastecimiento de agua potable y la gestión de las aguas residuales mejoraron considerablemente en varias ciudades en pocos años. El área verde por persona también aumentó. Los lugares de patrimonio cultural recibieron más atención y accesibilidad para el público. Se construyeron más espacios públicos como plazas o mercados. El transporte público se desarrolló hacia todas las zonas pobladas y a un precio comparativamente bajo. Algunos de los grandes proyectos diseñados con impactos sociales y ecológicos problemáticos fueron cancelados o alterados por las municipalidades o no se les dio seguimiento. Las condiciones de vida en los barrios pobres mejoraron también gracias a la pavimentación de las calles, la construcción de infraestructuras sociales, como centros sociales o centros de lavado de ropa, y la condonación de las facturas de agua impagadas. Los esfuerzos para incluir a los grupos de la sociedad civil en el proceso de toma de decisiones de muchos proyectos, e incluso en la planificación urbana, se hicieron realidad día a día. Podemos afirmar que al principio hubo que realizar muchas obras urgentes en el campo de los servicios básicos. La calidad de vida en la mayoría de las ciudades estaba bajo una gran amenaza, una tensión que se vio exacerbada por la situación de los desplazados por el conflicto en el decenio de 1990.

Aunque se produjeron avances positivos, no hubo un consenso general sobre cómo desarrollar una política ecológica más amplia y a futuro, y el contexto ecológico más amplio no pudo explicarse bien. Casi todos los alcaldes y responsables de la toma de decisiones políticas de los municipios y otras estructuras del MLK no consideraron la perspectiva ecológica como uno de los principales enfoques estratégicos, y a menudo siguió siendo secundaria, prevaleciendo otros aspectos. La conciencia ecológica de estas personas quedó limitada por el pragmatismo del parlamentarismo. Esto no resultó muy sorprendente, ya que el movimiento político general se mantenía débil en el campo de la ecología y la discusión era bastante nueva para el movimiento en general y para la sociedad en particular. No había actores fuertes dentro de la sociedad que reclamaran una política ecológica más fuerte por parte de los municipios. En estos años, los mencionados movimientos ecologistas contra los proyectos de presas concentraron sus esfuerzos en los proyectos de presas; y las nuevas asociaciones «ambientales» y organizaciones civiles que estaban surgiendo en las ciudades, incluyendo organizaciones de ingenieros, arquitectos, abogados y médicos, todavía no exigían con suficiente fuerza que criterios ecológicos deberían ser incluidos en el desarrollo urbano.

Había otros dos aspectos de relevancia. El primero era que la sociedad acababa de salir de un período prolongado de terror estatal sistemático e intensivo y aún se encontraba en una fase de recuperación básica. El enfoque político del MLK se centró principalmente en las violaciones de los derechos humanos de los años 90 y en la exigencia de que la identidad kurda en Bakur fuera aceptada con derechos autónomos básicos dentro de la República de Turquía. La segunda es que el capitalismo en Kurdistán se hizo muy fuerte después de la crisis de 2001. En 2003-2004, la tasa oficial de crecimiento económico alcanzó hasta el 10%, el dinero en la economía se acumuló significativamente y en todas partes se hicieron nuevas y mayores inversiones. Mucha más gente comenzó a ganar grandes cantidades de dinero a través del comercio y las inversiones. Esto creó una intensa presión también sobre las ciudades de Bakur y los planteamientos para abrir espacios a los inversores privados afectaron a casi todos los municipios que sufrían de bajos ingresos financieros estructurales. Estos fueron los años en que el neoliberalismo entró en Bakur.

En Bakur, y también en Bashur (con la ocupación estadounidense en 2003) y Rojhilat (Kurdistán Iraní), el desarrollo de las industrias extractivas (minería, petróleo y gas) se volvió muy extremo en estos años. Los proyectos de inversión en todos los ámbitos se generalizaron. En este sentido, las zonas rurales se habían enfrentado a los siguientes proyectos: todos los ríos debían ser transformados por cientos de presas en lagos artificiales o secados por presas de desviación; se concedieron miles de licencias a empresas para pruebas de perforación en minas; comenzaron los ensanchamientos de todas las carreteras principales; se construyeron megacentrales de carbón en varias provincias; se construyó una de las mayores fábricas de cemento del mundo; Bakur se convirtió en un punto caliente para el fracking; y, finalmente, toda la tierra agrícola -incluso la de las zonas montañosas- se enfrentó a rápidos cambios de acuerdo con las reglas del mercado capitalista. La planificación estatal comenzó a considerar cada metro cuadrado de tierra en términos de explotación financiera y prepararon o aprobaron miles de proyectos. El gobierno del AKP bajo Erdogan atrajo con tales políticas el interés del capital global. Sólo las ciudades administradas por el MLK resistieron en gran medida a este desarrollo. Por eso, el gobierno no pudo implementar las políticas planificadas en la mitad de las ciudades de Bakur.

En un período en el que la sociedad de Bakur comenzaba a desarrollar rápidamente una conciencia ecológica, el capitalismo neoliberalizado comenzó a realizar la mayor destrucción y explotación ecológica (y por lo tanto social) histórica en Bakur. La destrucción de la naturaleza y la superación de la mayoría de los elementos socio-tradicionales que quedaban en la sociedad fueron mucho más intensas que durante la guerra de los años 90. Sólo las zonas montañosas de difícil acceso para los seres humanos podrían recuperarse después del año 2000.

Ecología en el confederalismo democrático: el concepto teórico

En el Newroz de 2005, Abdullah Öcalan declaró el “Confederalismo Democrático” como el nuevo concepto político-teórico del Movimiento de Liberación Kurdo. De esta manera, los escritos y discusiones de los años anteriores y toda la experiencia de 30 años de lucha podrían resumirse y relacionarse entre sí de manera sistemática. Sin ninguna duda, el Confederalismo Democrático no puede considerarse desconectado de las discusiones y las críticas tras el colapso del “socialismo estatal/real” alrededor de 1990 y de los nuevos movimientos sociales y políticos de izquierda y libertarios en todo el mundo. El resultado fue un pensamiento crítico, inclusivo y radical, con nuevas perspectivas para los kurdos en relación con otros pueblos en Oriente Medio. El nuevo concepto político se expresa con un paradigma basado en tres pilares. Se hizo hincapié en un enfoque ecológico de la vida, así como en la democracia radical, que va más allá del parlamentarismo, y la liberación de género enfocado en la liberación de la mujer. Repitiendo lo obvio: los pilares y todo el concepto se expresan con el objetivo de lograr una sociedad liberada, emancipada, igualitaria y solidaria en armonía con la naturaleza.

La democracia radical y la liberación de la mujer ya habían sido enfatizadas y desarrolladas fuertemente entre los kurdos durante muchos años. Pero en realidad, cada uno de los tres pilares del Confederalismo Democrático no puede desarrollarse a fondo sin nexos con los otros dos. Sin embargo, el punto de partida inicial es la liberación de la mujer.

Previo a los 5000 años de opresión y exclusión de la mujer, se desarrolló el período Neolítico, cuando se creó un orden social comunal completo alrededor de la mujer que también puede ser llamado sociedad matricéntrica. Öcalan enfatiza que este orden social no mostraba ninguna de las prácticas del orden estatal, y que existió durante miles de años. Se caracterizaba por la igualdad y la libertad; era viable porque la moralidad social del orden matriarcal no permitía la propiedad y estaba en armonía con la naturaleza. Fue este orden de larga duración el que dio forma a la conciencia social colectiva de la humanidad; y es nuestro anhelo recuperar e inmortalizar este orden social de igualdad y libertad que lleva a nuestra construcción del paraíso.

Öcalan afirma que con la superación de la sociedad matricéntrica por parte del patriarcado, las estructuras jerárquicas institucionalizadas surgen y se extienden entre las sociedades humanas y caracterizan a los Estados venideros hasta la actualidad. Mucho antes de que surgieran clases sociales explícitas, las mujeres fueron la primera clase oprimida y explotada. Esto se ha mantenido durante los siglos y milenios posteriores con la opresión de la infancia y del hombre. Esta formación político-ideológica ha conducido también a la dominación y destrucción de la naturaleza por los seres humanos durante los diferentes períodos de la historia humana. La explotación y destrucción ecológica debe ser analizada básicamente desde este enfoque.

Hoy en día, los enfoques conservadores y reaccionarios de los Estados existentes son experimentados en primera instancia por la sociedad a través de la opresión de la mujer. Otro punto importante es que las mujeres como género oprimido tienen una relación más fuerte con la naturaleza que los hombres; en todas las sociedades patriarcales los hombres suelen estar más apegados al poder y, por lo tanto, más alienados de la naturaleza que las mujeres. Así, la lucha por una sociedad ecológica y liberada significa también la lucha contra el patriarcado y por la liberación de la mujer o, dicho de otro modo, sin la liberación de la mujer no puede haber una sociedad ecológica.

Como la opresión de la sociedad comienza con el patriarcado, es lógico que el MLK comenzara a centrarse cada vez más en la liberación de la mujer, que al mismo tiempo es la liberación de todo tipo de géneros y de toda la sociedad. En el seno del MLK, esta concienciación surgió a principios de la década de 1990 y, en consecuencia, se inició un intenso y amplio debate sobre la liberación de la mujer, que se hizo más profundo y sistemático tras el cese de la guerra en Bakur en 1999, y aún más con el desarrollo del Confederalismo Democrático.

el MLK ve a la naturaleza como el cuerpo de todos los seres vivos, incluidos los seres humanos. Los seres humanos son parte de la naturaleza y no están por encima de ella ni de ninguna especie

Para una discusión más a fondo del enfoque del MLK sobre la naturaleza, hay que decir que el MLK ve a la naturaleza como el cuerpo de todos los seres vivos, incluidos los seres humanos. Los seres humanos son parte de la naturaleza y no están por encima de ella ni de ninguna especie. Al igual que lo fue en el Neolítico, se la considera viva y animada, no diferente de los humanos mismos. Todos los seres vivos son parte de un gran ecosistema común que ofrece suficientes oportunidades para que vivan todos. La naturaleza era omnipresente, para una mayoría significativa de la gente siempre había en la vida diaria una fuerte conexión con la naturaleza. Öcalan describe esto de la siguiente manera:

“Esta conciencia anterior de la naturaleza fomentaba una mentalidad que reconocía una multitud de santidades y divinidades en la naturaleza. Podemos comprender mejor la esencia de la vida colectiva si reconocemos que se basaba en la metafísica de la santidad y la divinidad, derivada de la reverencia hacia la madre-mujer».

Hoy en día todavía existen algunas creencias que ven en la naturaleza una multitud de santidades y divinidades, una de ellas es la creencia aleví. En consecuencia, para la espiritualidad y la inspiración entre los seres humanos, la naturaleza fue y es la principal fuente.

En base a la adhesión a los principios ecológicos, la naturaleza debe ser tratada con respeto y no como un recurso con fines de lucro. La naturaleza fue y es la fuente de alimentos, vivienda y todas las demás necesidades materiales de la vida. Bajo la modernidad capitalista, los seres humanos que viven en los centros urbanos están por lo general débilmente conectados con la naturaleza y entienden menos la relación y la conexión con ésta. La naturaleza tenía y tiene un significado multidimensional en la vida y es esencial para el desarrollo de la cultura y la identidad, así como de la espiritualidad. Hoy en día la naturaleza está sobreexplotada a cauda de la alienación existente entre los seres humanos, lo que contribuye significativamente a la alienación entre naturaleza y seres humanos. A pesar de que todos experimentamos los impactos y la grave destrucción ecológica en las últimas décadas, la destrucción de la naturaleza parece continuar. El enfoque actual de la modernidad capitalista impulsada por el hombre es un estado de traición del hombre a la naturaleza, a su cuerpo.

En este sentido, si los seres humanos satisficieran sólo sus necesidades (4), la naturaleza no experimentaría una destrucción grave y los ecosistemas tendrían la capacidad de recuperarse por sí mismos. En este punto, no es fácil responder a la pregunta de cuáles son las necesidades reales de la gente hoy en día, y no debería dejarse sólo en manos de biólogos o economistas, ya que se relaciona con la cuestión de la democracia; es decir, cuando una sociedad puede tomar decisiones bajo condiciones ampliamente democráticas, libre de políticas económicas explotadoras y extractivistas impuestas. Asumimos que en una sociedad liberada, solidaria, radicalmente democrática y ecológica no habrá presión para sobreexplotar “elementos” (5) de la naturaleza.

Asumimos que en una sociedad liberada, solidaria, radicalmente democrática y ecológica no habrá presión para sobreexplotar “elementos” de la naturaleza.

No olvidemos que los seres humanos no son sólo organismos físicos o materiales, sino que tienen fuertes y profundos sentimientos inmateriales y necesidades metafísicas en su vida. Aunque los humanos no pueden expresarlas, no piensan y actúan sólo de manera racional. Durante miles de años, la gente ha buscado inspiración y motivación siguiendo diferentes métodos, incluso alejándose de su entorno habitual y yendo hacia la naturaleza. Con el aumento exponencial de la urbanización, la ampliación del asfaltado, el cultivo de terrenos y los proyectos de inversión en todos los territorios, cada vez menos áreas resultan adecuadas en este sentido y, por lo tanto, cada vez es más difícil inspirarse en la naturaleza en la modernidad capitalista, en particular para la gente más pobre de las ciudades, que tienen menos capacidad económica para experimentar la naturaleza de forma directa. En relación a lo anterior, esto afecta también a las actividades de reproducción y recuperación física de las personas de los centros urbanos.

Las comunidades alejadas de los centros urbanos, de la industria y de las zonas agrícolas industriales están más cerca de la naturaleza y tienen una conexión más espiritual con el medio ambiente. Cuanta menos modernidad capitalista haya, más natural y espiritual puede ser la vida. Si tales comunidades en áreas no urbanas pertenecen a grupos oprimidos como los pueblos indígenas de América Latina, los adivasi de la India y los kurdos alevís, entonces la conexión con la naturaleza puede tener una importancia adicional, puesto que los pueblos oprimidos se expresan también a través de la naturaleza. En este sentido, la naturaleza es una parte esencial de su identidad oprimida. Por consiguiente, la destrucción o apropiación indebida de la naturaleza por la fuerza colonialista es una eliminación de su identidad. Esto a menudo no es comprendido por la gente en los centros capitalistas y los grandes centros urbanos, donde la vida ya no tiene una fuerte relación con la naturaleza.

En la ideología del MLK, la perspectiva ecológica es considerada de importancia estratégica y como una herramienta para crear conciencia en toda la sociedad humana y en todas las actividades y procesos vinculados al ser humano desde una perspectiva de conservación de la naturaleza, anticapitalista y holística. Al hacerlo, el enfoque supone que las dimensiones no cubiertas por la liberación de género o la democracia radical se expresan a través de la ecología. En este sentido, el énfasis en la ecología dentro del Confederalismo Democrático puede entenderse también como la culminación de los otros dos pilares.

Sin embargo, debe subrayarse que la conservación de la naturaleza, e incluso su restauración por parte de los seres humanos, es un objetivo estratégico. Desde el principio, el MLK ha insistido en que cada ser vivo tiene derecho a existir por su mera existencia natural. La vida de animales y plantas debe ser protegida activamente por los humanos. En cuanto a la conservación de la naturaleza, el objetivo de limitar y detener el cambio climático antropogénico es un tema crucial, ya que en las próximas décadas podría afectar de una manera mucho más dramática a todo lo que existe en nuestro planeta -en realidad, el Kurdistán y Oriente Medio ya se han visto afectados durante casi dos décadas debido a la disminución de las precipitaciones. El cambio climático no es menos importante que la «conservación de la naturaleza» (aquí se trata de proyectos/políticas para conservar especies, hábitats y áreas de alta biodiversidad) y al revés, tal como algunas organizaciones ambientales o políticos priorizan en sus discusiones, ya que son interdependientes y no deberían ser tratados, en consecuencia, de forma independiente. El cambio climático no puede frenarse sin la conservación y restauración de los bosques, la vegetación, los ríos, el ciclo del agua, el suelo, el aire, etc. Para el MLK, el cambio climático es parte de la conservación de la naturaleza y una razón por la cual en este documento no se menciona específicamente el cambio climático.

Por lo tanto, se concluye que cada lucha contra la destrucción ecológica es esencial y un paso necesario para restablecer una relación con la naturaleza para muchas personas, pero a largo plazo no es suficiente para proteger el área natural en disputa y la sociedad humana relacional. No es suficiente porque los proyectos de inversión relacionados, así como todos los demás proyectos destructivos, son causados por el sistema político-económico dominante. Este sistema dominante nunca dará un paso atrás en la implementación de todos los proyectos diseñados y planificados.

Esta es la razón por la que ser ecológico significa también criticar todos los procesos de la sociedad, en particular la forma de producir y consumir, la alimentación, la vivienda, la movilidad, la organización del ocio, etc. El MLK rechaza categóricamente la manera en que estos modelos son implementados por la modernidad capitalista y la dirección que toman hoy; la insistencia del MLK en la vida comunal es una expresión de tal rechazo. El nivel actual de consumo es sin duda demasiado para la tierra. Continuar así terminaría en la destrucción dramática o el deterioro significativo de todos los ecosistemas existentes y la pérdida de la mayor parte de la biodiversidad. Si no hay una desaceleración en el corto plazo y un cambio conceptual significativo en el medio plazo, la destrucción de la naturaleza y el cambio climático continuarán y la base de la vida se debilitará mucho con graves impactos para los ecosistemas, la biodiversidad, los animales, las plantas y miles de millones de seres humanos. Las personas más afectadas serían principalmente las personas, las comunidades y los Estados con capacidades socioeconómicas débiles.

Para lograr un cambio considerable de estos modelos, el enfoque básico debe consistir en reducir el consumo de energía y materiales en al menos un 80% en los Estados industrializados a medio plazo y encontrar un nuevo equilibrio en el que cada ser humano tenga la misma cantidad de energía y materiales para su uso; un criterio importante debe ser permitir la recuperación de la biodiversidad y los ecosistemas degradados.

En este punto debe enfatizarse que toda destrucción de la naturaleza o del ecosistema tiene serios impactos en los seres humanos y, por lo tanto, es una destrucción social -varios factores determinan el nivel-. Cada proyecto de inversión, como las represas y la minería, tiene un alto potencial de destruir la naturaleza, así como para violar los derechos básicos de las personas afectadas. Por lo tanto, la destrucción ecológica debe entenderse también como la violación de los derechos políticos, sociales, culturales y económicos de las personas. Esta conexión todavía no la hacen muchos activistas o analistas críticos en nuestro mundo.

Yendo un paso más allá, el MLK es consciente de que con el capitalismo -incluso sin el neoliberalismo- la destrucción ecológica nunca podrá detenerse, por no hablar de la reversión, es decir, la renaturalización de la naturaleza y la restauración del equilibrio climático. Si el capitalismo domina la economía global y la modernidad capitalista la esfera política, habrá una intensa presión para mantener un “crecimiento” en el sentido capitalista y (casi) ningún espacio para desarrollar otras formas de vida, para procesos democráticos de toma de decisiones y una economía comunal y democrática. Durante siglos y décadas, la modernidad capitalista ha conquistado los cerebros y comportamientos de miles de millones de seres humanos de una manera sutil. No se puede superar con un concepto basado sólo en nuevos objetivos sociales y económicos como el “socialismo real/estatal”. La jerarquía, el Estado y el capitalismo son en primer lugar un desarrollo ideológico.

La modernidad capitalista ha comenzado a profundizar a un ritmo acelerado la alienación de los humanos hacia los humanos y la naturaleza; y de una forma mayor que los anteriores sistemas políticos jerárquicos. Particularmente en los últimos 200 años, cada área del mundo y de cada comunidad se han visto afectadas por la modernidad capitalista. Hoy en día, todas las personas -excepto los ricos- son presionadas por el neoliberalismo. Al desplazar a las personas de sus entornos naturales por la fuerza física o económica hacia las ciudades, los seres humanos han perdido su cultura de vivir en entornos mucho más naturales. Y cuando los territorios están amenazados por tales inversiones destructivas en zonas donde los pueblos son oprimidos en base a su identidad, el desplazamiento de los pueblos por los Estados-nación contribuye a la asimilación de las culturas bajo presión y amenazadas. Las culturas minoritarias o marginadas oprimidas se ven particularmente afectadas por estas políticas. Los kurdos son un ejemplo importante de ello.

Los habitantes de las ciudades no sólo consumen, sino que también están desconectados de su fuerte patrimonio social y cultural y, por lo tanto, se pierden fácilmente como peces en el mar. La desconexión de su pasado cultural significa, entre otras cosas, abrirse a formas de vida extremas, individualistas y aisladas, donde no existe un equilibrio sano entre los individuos y la sociedad. Las personas alienadas de la naturaleza y las relaciones comunales y solidarias son mucho más fáciles de convertir en instrumentos de explotación en la producción industrial, el consumo, los pensamientos reaccionarios y el establecimiento de sistemas políticos autoritarios. La población urbana ya no conoce el nombre de la mayoría de las plantas y animales, cómo funcionan en la práctica los procesos de la naturaleza o cómo los seres humanos pueden beneficiarse de ellos de forma sostenible, como hicieran nuestros antepasados durante miles de años. Así que los humanos en las ciudades no viven la naturaleza de forma diaria. En otras palabras, los humanos no sienten el suelo, las plantas, el agua, el sol y el aire y empiezan a dejar de tener una profunda comprensión de ellos y de su contexto; pueden conocerlo desde la teoría, como los biólogos. En las ciudades, ahora más que nunca, todo está organizado en base al dinero, mientras que los aldeanos todavía pueden producir para cubrir algunas de sus necesidades, intercambiar bienes entre ellos y apoyarse unos a otros con bienes de producción propia. Los habitantes de las zonas rurales suelen verse menos afectados por la modernidad capitalista y reproducen un pensamiento y un estilo de vida menos conectados con el capitalismo y la hegemonía del Estado. En las ciudades, en promedio, los seres humanos se enfrentan a más traumas psicológicos y sociales que en las comunidades rurales; y estos traumas se transfieren a sus hijos. Los traumas de las personas desplazadas de las zonas rurales son quizás los peores. En realidad, hoy en día, la mayoría de nuestras sociedades viven en condiciones psicológicas complicadas.

La modernidad capitalista crea personas que entregan su mano de obra a empresas privadas o públicas que no producen ninguna de sus necesidades, como sí lo hacían sus antepasados en las aldeas. Por lo tanto, de su salario tienen que comprar todas sus necesidades. Estas personas son sometidas a condiciones de trabajo duras y estresantes. A los trabajadores bajo esta presión permanente no les preocupaba mucho la destrucción ecológica sostenida durante el primer período de industrialización, cuando las condiciones de trabajo y los salarios estaban en el centro de su interés. Por ello, los grandes sindicatos no desarrollaron un enfoque ecológico hasta hace poco. Sin embargo, después de varias generaciones, más y más gente en casi todas partes del mundo han comenzado a pensar en la ecología y en alternativas a la forma de vida capitalista. Mientras que en los antiguos Estados industrializados, una mayoría de gente comienza a aprender los hechos sobre la naturaleza y la vida ecológica desde cero, en los recientemente o poco industrializados Estados hay muchas más características y remanentes de las relaciones, procesos y pensamientos no capitalistas sobre los cuales la gente crítica puede constituirse. La recuperación puede realizarse de una manera más fácil y rápida ya que, por ejemplo, las personas críticas pueden beneficiarse de la experiencia de sus abuelos o incluso de sus padres. El Kurdistán se encuentra en este marco geográfico.

Mientras que más arriba ya hemos introducido la conexión entre ecología y liberación de la mujer, todavía queda la conexión entre ecología y democracia, la cual está pendiente de describir. Para defender la naturaleza y las relaciones ecológicas, es necesario poner fin a los proyectos destructivos y explotadores, y modificar radicalmente los modelos de vivienda, producción, consumo, movilidad, etc. Todo esto sólo puede hacerse si las estructuras democráticas de toma de decisiones son dominantes en la sociedad; es decir, si se desarrolla una democracia radical, no habiendo más pequeños círculos (“lobbies”) en la sociedad que puedan influir presionando sobre las decisiones políticas. Sólo cuando haya una economía basada en la solidaridad y la comunalidad se podrá prevenir la gran destrucción ecológica a largo plazo. Resumiendo, se puede analizar que la conexión entre ecología y democracia se realiza particularmente a través de la esfera de las relaciones económicas.

El MLK ha desarrollado a lo largo de los años una nueva terminología, junto con el concepto de Confederalismo Democrático, que puede ser de interés. Muchos movimientos hacen esto, pero con el Confederalismo Democrático se han creado algunos términos más. Comienza con el nombre del concepto. Algunas definiciones son una combinación de palabras como “democracia” y “autonomía” o “democrático” y “nación”, que se utilizan ampliamente. La teoría del Confederalismo Democrático sigue también la línea de ocupar definiciones cruciales existentes como “nación” o “modernidad” y darles también un contenido positivo en un marco determinado. Desde una perspectiva ecológica dentro del Confederalismo Democrático, los términos “industria ecológica” y “vida comunitaria” son de gran relevancia. “Industria ecológica” puede ser polémica, ya que las actividades industriales han contribuido en gran medida a la destrucción y contaminación de la naturaleza y concentran continuamente el poder económico y político. Pero al mismo tiempo, las sociedades humanas han logrado un punto de vida y de relaciones económicas que no se pueden mantener sin industria. Para el MLK, la “industria” se entiende como la producción de bienes de forma sistemática y concentrada, es decir, mediante procesos mecanizados. Necesita algunas habilidades expertas y tecnologías más avanzadas. En realidad, las formas primitivas de industria existen desde hace mucho tiempo en la historia de la humanidad. El nivel actual de industrialización, con sus impactos negativos, no era inevitable; la historia podría haber dado un giro diferente. Sin embargo, hoy en día es extremadamente difícil (casi imposible) desindustrializar sociedades, lo que comportaría riesgos incalculables. Por lo tanto, la cuestión es cómo reorganizar la industria en términos de tecnología, capacidad y gestión desde una perspectiva ecológica y romper con el concepto existente de crecimiento económico. El Confederalismo Democrático no tiene sobre este tema conceptos bien desarrollados, sino más bien ideas básicas.

El papel de la guerrilla en la creciente conciencia ecológica

La creciente conciencia ecológica está relacionada también con la guerrilla del PKK, las HPG (Fuerzas de Defensa Popular), que desde los años 80 no han dejado de existir en las montañas del Kurdistán del Norte y del Sur. HPG tiene miles de guerrilleros en amplias áreas de Kurdistán del Norte y en un tramo de 250 kilómetros en Kurdistán del Sur, por lo que debe ser considerado como un factor geográfico y político de gran importancia. Cuando no luchan contra el ejército turco, los guerrilleros pasan su tiempo en una mezcla de educación militar y política. En Kurdistán del Sur, la actividad se centra aún más en el debate político y la formación.

La guerrilla discute todo el abanico de temas sociales y políticos en su programa de formación política. Desde los años 90, cuando Öcalan comenzó a debatir sobre la crisis ecológica, la guerrilla incluyó la ecología en sus discusiones. La manera en que se discute la ecología y todos los demás temas difiere de las personas y organizaciones de la sociedad kurda en general, lo que hace que el debate en sí sea más independiente. Los guerrilleros no forman parte del sistema político hegemónico y no tienen expectativas individuales estrechas con el Estado ni otros. En contraste, las personas y organizaciones de la sociedad “normal” están influenciadas continuamente por preocupaciones y limitaciones personales. Incluso si luchan intensamente para deshacerse de las influencias del capitalismo y el estatismo, siempre quedará una parte.

La diferencia con la guerrilla es que, desde su surgimiento a principios de la década de 1990, las condiciones de vida son sumamente difíciles, pero completamente comunales, basadas en la solidaridad y alejadas de la modernidad capitalista. Casi no existe la propiedad privada; el dinero y los intereses materiales no juegan ningún papel en las relaciones entre los seres humanos; las decisiones se toman a veces sobre una base democrática y se implementa de forma sistemática un modelo de crítica y autocrítica.

En cuanto a la ecología, también es crucial que la guerrilla vive en armonía con la naturaleza. Casi no hay impacto negativo de la guerrilla sobre las plantas, los animales y los ecosistemas; sobre todo en los últimos años, se han preocupado más que nunca por este tema. La vida está fuertemente orientada por criterios ecológicos. La existencia de la guerrilla en muchas regiones montañosas lleva a la prevención de la caza generalizada, y a la preservación de muchos bosques a través de llamadas o prohibiciones sobre el inicio o la continuación de numerosos proyectos de grandes infraestructuras destructivas del Estado turco o del gobierno regional kurdo en Kurdistán del Sur.

Las discusiones y propuestas para superar la crisis ecológica se practican a menudo en las áreas guerrilleras a pequeña escala y en la medida de lo posible en la vida de cada guerrillero y como comunidad. Así que no sólo hay resultados teóricos, también hay una dimensión práctica. A través de esta práctica, puede darse el caso de que la guerrilla ajuste sus suposiciones teóricas.

La práctica ecológica de la guerrilla se puede explicar con los siguientes ejemplos. Está absolutamente prohibido tirar desechos plásticos o metálicos en el medio ambiente; los árboles se cortan sólo en casos excepcionales; se cazan animales poco y sólo de una manera que no ponga en peligro a ninguna especie en una región determinada -algunas especies podrían recuperarse-; en Kurdistán del Sur se han construido unas docenas de pequeñas presas de desviación para la electricidad, que desvían generalmente un tercio de la corriente de agua (la mayoría de los Estados desvían entre 2/3 y 90%); en la medida de lo posible, los alimentos son producidos por los propios medios de la guerrilla en las montañas.

Los resultados y los enfoques desarrollados en la guerrilla reflejan las condiciones materiales con fuertes características de solidaridad, comunalidad y ecología; y animan a los demás sectores de la sociedad, en particular a la parte de la población que está física y políticamente cercana a ellos. La razón es que la crítica es mucho más profunda e ideológicamente justificada, las reivindicaciones son más altas y hay elementos menos «realistas» que podrían limitar el pensamiento. Por lo tanto, la guerrilla acepta menos compromisos y, por lo tanto, menos espacios para el capitalismo. El enfoque de la guerrilla está más cerca de la armonía con la naturaleza y requiere estructuras comunales más fuertes y amplias.

Los enfoques y propuestas desarrollados sobre la ecología -como con los otros campos- pueden ser conectados y transferidos fácilmente de forma general a la sociedad kurda, ya que existe una fuerte relación de la guerrilla con ésta. Hay que considerar que cada año cientos de miles de personas se reúnen y discuten con la guerrilla. Venir de la modernidad capitalista y conocer a revolucionarios que comparten la vida comunal afecta a estas personas y en mayor grado, especialmente a los jóvenes.

Sin embargo, en todos los campos chocan a menudo fuertemente dos enfoques básicos dentro del Movimiento de Liberación Kurdo, uno representado principalmente por las ideas expresadas en la guerrilla. No todas las propuestas son aprobadas una a una por activistas políticos o personas políticamente implicadas en la sociedad en general que viven en condiciones materiales diferentes. Hay aspectos que la guerrilla no considera en sus discusiones porque viven lejos y en condiciones diferentes y extraordinarias. En general, los enfoques de la guerrilla se acercan más a lo que se considera más democrático, comunal, liberador de género y ecológico.

La síntesis ha debido ser en la mayoría de los casos la forma más correcta, ya que el MLK ha logrado sobrevivir y fortalecerse en los últimos años. Podemos decir que las relaciones montaña-ciudad (guerrilla-movimiento civil) de los kurdos han creado a lo largo de los años una dinámica específica que es beneficiosa para todo el MLK.

Cómo la contradicción crea una dinámica

El Movimiento de Liberación Kurdo ha estado ganando las elecciones locales en un número cada vez mayor de ciudades en Kurdistán del Norte desde 1999, y ha adquirido algunos conocimientos importantes sobre cómo los gobiernos locales pueden transformar la sociedad para que sea más social, liberadora en materia de género y orientada ecológicamente. Fue sólo a partir de 2010/2011 cuando las razones para transformar la vida ecológicamente fueron comprendidas en profundidad; anteriormente, el enfoque y el discurso de la ecología eran bastante superficiales, como se ha descrito anteriormente.

Básicamente, hay tres razones para ello. En primer lugar, las relaciones capitalistas continuaron avanzando rápidamente en Kurdistán del Norte en la segunda mitad de los años 2000 y la destrucción ecológica alcanzó niveles muy preocupantes. En segundo lugar, el concepto de Confederalismo Democrático ha alentado y fortalecido a los ecologistas de Bakur para que profundicen y amplíen su lucha. En tercer lugar, la crítica y la resistencia contra la destrucción y explotación ecológica aumentaron de manera organizada, acumulando experiencias clave e incluso pequeños éxitos.

El libro “En defensa de un pueblo” de Öcalan, publicado en 2004, y la declaración del Confederalismo Democrático, en marzo de 2005, contribuyeron definitivamente a una mayor sistematización de las ideas y discusiones sobre una sociedad ecológica en Bakur y otras partes del Kurdistán. En los primeros meses tras la declaración del Confederalismo Democrático, hubo una controvertida discusión entre muchos activistas políticos dentro del MLK y afiliados, sobre el pilar de la ecología. Mientras que para los activistas que ya habían incorporado la ecología en su activismo y discusiones esto fue de gran apoyo y muy alentador, otros no lo tomaron en cuenta seriamente y consideraron prematuro enfatizar la ecología, o bien señalaban que «no encajaba con la realidad de la sociedad kurda». Sin embargo, en general, las estructuras políticas del MLK acogieron de buena gana la ecología como pilar y comenzaron a debatirla, aunque fuera solo superficialmente. Al menos abrió la mente a debates, campañas y peticiones ecológicas.

Justo en ese momento, la presa de Ilisu y su central hidroeléctrica, el mayor proyecto de represa en planificación o construcción en Bakur y Turquía, volvieron a figurar en la agenda después de que el gobierno turco iniciara un nuevo esfuerzo por construirla; el primer intento había fracasado en 2001/2002. Entre 2006 y 2010, la lucha contra este proyecto de presa, que provocaría un enorme impacto en las estructuras sociales, el patrimonio cultural y el ecosistema del Tigris, así como consecuencias destructivas para la sociedad local, estuvo siempre en la agenda de los kurdos y recibió el apoyo de muchas organizaciones, activistas y medios de comunicación kurdos. Coordinada por la “Iniciativa para Mantener Vivo Hasankeyf”, esta campaña fue una expresión de la creciente conciencia ecológica y cultural entre los kurdos. Contribuyó a un nuevo nivel de cuestionamiento de las políticas de energía, agua, agricultura y desarrollo del Estado turco y superó significativamente los debates durante la primera fase de la lucha contra el proyecto Ilisu entre 1999 y 2002.

En los años siguientes hubo un aumento constante en el número de grupos y personas que trabajaban en temas relacionados con la conservación de la naturaleza, los impactos de los grandes proyectos de infraestructura y energía, la producción de alimentos y la teoría de la ecología social. En Amed, Dersim, Çolemerg (Hakkari), Batman, Qoser (Kiziltepe), Wan y Riha (Urfa), por ejemplo, se han iniciado o fortalecido asociaciones e iniciativas que se oponen a las represas, la minería, las centrales de carbón, la contaminación ambiental, el desarrollo urbano, la comercialización de la vida, etc. Aunque en esos años se amplió la diversidad de los tipos de proyectos impugnados, las presas seguían siendo el principal desafío para los movimientos ecologistas. Fueron los años en los que cada kilómetro cuadrado de Bakur y todo el territorio del Estado turco eran considerados por los planificadores estatales y las grandes empresas como una fuente de beneficios -a nivel internacional, este enfoque comenzó a ser discutido como “extractivismo”-. El capitalismo se estaba extendiendo a todos los nichos de la sociedad de Bakur. La modernidad capitalista desplegó al máximo sus fuerzas destructivas, el gobierno del AKP hizo todo lo posible para permitir las inversiones en la región. La necesidad de formar una coalición de grupos y activistas con una fuerte conciencia ecológica y crítica en Bakur se tornó importante en estos años.

Tomando en consideración estas crecientes protestas y la necesidad de actuar de manera integral contra la invasión del capitalismo neoliberal, la coordinación del Foro Social Mesopotámico, que se organizó por primera vez en 2009 en Amed, decidió organizar un Foro Ecológico. En este foro, en enero de 2011, con la contribución de activistas de todas las luchas de Bakur, investigadores, representantes de diferentes organizaciones y movimientos civiles y activistas de Turquía y otros países, las luchas ecológicas y sus enfoques fueron discutidos en Kurdistán de una manera amplia y organizada por primera vez en la historia. Como consecuencia del foro, los “activistas ecologistas” iniciaron una discusión para formar una red de grupos en Bakur. Se tardó más de un año y medio en lograr las primeras reuniones de unos diez grupos y se tomó la decisión de formar el “Movimiento Ecologista de Mesopotamia”. La base teórica desde el principio fue la Ecología Social y el Confederalismo Democrático. Aunque el nombre lo describía como un movimiento, en los primeros años era más bien una red.

En estos años, el capitalismo comenzó a afectar de una manera fuerte también algunas estructuras políticas y el pensamiento de activistas en el MLK, incluyendo a municipios y activistas en las ciudades pequeñas. Debido al hecho de que todavía había una falta de sistematización y profundidad en la discusión sobre ecología con respecto a todas las decisiones y acciones dentro del MLK, no es sorprendente que algunas personas y estructuras actuaran de manera contraria. El impacto en la práctica fue que, entre otras cosas, el comportamiento y los enfoques de los partidos políticos y las organizaciones del sistema hegemónico existente no cambiaron significativamente. Para muchos activistas del MLK, decisiones como la planificación urbanística no rompieron realmente con las prácticas prescriptivas capitalistas-estatistas; algunos alcaldes fueron cooptados por empresarios locales para obtener licitaciones; y la competencia, lejos de las relaciones de solidaridad entre las organizaciones y los activistas, aumentó. Estos desafíos siempre pueden surgir y convertirse en dominantes en el caso de una estructura democrática radical no muy bien desarrollada y aceptada, con procesos de toma de decisiones transparentes e inclusivos. Hasta 2007, el MLK no había comenzado a establecer una estructura política completamente nueva que tomara como base el paradigma del Confederalismo Democrático. El Congreso de la Sociedad Democrática (en kurdo: KCD; en turco: DTK), como estructura paraguas del MLK para los nuevos consejos populares de los barrios, las organizaciones de la sociedad civil, los movimientos sociales, las organizaciones profesionales, las municipalidades y los partidos políticos era bastante nuevo y aún estaba en proceso de encontrar una forma de funcionar adecuada, dada la gran diversidad de las estructuras mencionadas.

En su etapa inicial, el Movimiento Ecologista de Mesopotamia (MEM) tenía el desafío de encontrar maneras de reunir a los grupos miembros en torno a temas, campañas y discusiones, y establecer una estructura de trabajo permanente y confiable. Si esto pudiera llevarse a cabo, la lucha contra los numerosos proyectos y políticas destructivas y explotadoras del Estado podrían enfrentarse mejor y, dentro del KCD, la lucha mediante debates, pensamientos y enfoques ecológicos tendría más peso político. Al confrontar los proyectos y objetivos del gobierno, un número cada vez mayor de personas comenzó a cuestionar las políticas estatales en otras áreas. No sólo las políticas sobre la identidad kurda, los derechos colectivos, la educación, los derechos de la mujer, la militarización, sino también las relativas a la economía, la energía, la agricultura, y cuestiones conexas en Bakur se convirtieron cada vez más en el centro de la lucha política. Cada decisión económica o proyecto de inversión comenzó a ser percibido de manera más crítica.

Al mismo tiempo, los municipios gobernados por el partido legal del MLK fueron objeto de críticas por parte del MEM ya que actuaban en contra de los objetivos políticos del movimiento general y dañarían toda la lucha, incluyendo la dimensión ecológica. La demanda era que las políticas municipales debían cambiar integralmente de acuerdo con los principios ecológicos, desarrollados por el MEM y la administración autónoma de los consejos populares. El objetivo del Estado es claro: quiere dominar, oprimir y explotar a la sociedad en estrecha colaboración con las grandes empresas, y en Bakur también con las empresas medianas. En esta lucha, los municipios del MLK tenían que adoptar una postura clara en contra de las políticas estatales. Aunque los municipios son en última instancia, según la legislación turca, un órgano del gobierno central, tienen una capacidad y libertad limitadas para cuestionar las políticas del Estado. Mientras que, por una parte, se ven obligados a actuar de conformidad con la legislación turca, por otra, los municipios deben hacer todo lo que esté en su mano para apoyar las estructuras democráticas radicales de la sociedad, es decir, en particular los consejos populares, la organización autónoma de las mujeres y la economía comunal, además de adoptar una postura contraria al aburguesamiento de las zonas urbanas y prestar servicios equitativos a toda la población. Pero la realidad en estos años es que a menudo sólo en parte era así. El capitalismo ha puesto a los municipios de Bakur bajo la presión de seguir a los municipios neoliberales del AKP como modelo de desarrollo a través del dominio sobre los debates acerca del desarrollo urbano. Era una época -hasta 2011- en la que el crecimiento económico en Turquía era alto, las contradicciones sociales en Turquía y Bakur eran significativamente menores y el gobierno del AKP todavía no era muy represivo: por lo tanto, la crítica del MLK contra la modernidad capitalista no cayó bien en la sociedad kurda. Otra presión fue la discriminación financiera sistemática por parte del gobierno nacional turco: desde 1999, los municipios del MLK no pudieron beneficiarse de muchos fondos gubernamentales, a diferencia de otros municipios, y a menudo se crearon obstáculos en la aprobación de grandes proyectos (cada gran proyecto necesita normalmente la aprobación del gobernador, que es designado directamente por el gobierno turco) y los municipios del MLK no fueron apoyados con expertos y competencias como los demás municipios. Esta última discriminación no resultó muy sorprendente, ya que los kurdos han sido oprimidos desde la fundación de la República de Turquía. Es una situación con la que hay que lidiar.

Sin embargo, lo más preocupante para el MEM era la falta de postura de los municipios sobre el desarrollo capitalista. En este sentido, un caso concreto llegó a ser importante para la lucha ecológica en Kurdistán. Se trata de la colina “Kırklar Dağı”, en las afueras de la ciudad de Amed, donde se anunció un proyecto inmobiliario en 2009. Como área histórica y natural en el borde sur de la ciudad de Amed, Kırklar Dağı es muy conocido entre la población y, por lo tanto, un lugar sensible. Cuando se inició la preparación del proyecto inmobiliario en 2011/2012, que en realidad no estaba en línea con el plan maestro aprobado en 2006, el MEM y algunas otras organizaciones civiles solicitaron su cese y cancelación inmediatos: después de largas discusiones y negociaciones, las dos municipalidades de Amed involucradas rechazaron esta demanda. Así, cuando la construcción comenzó completamente en 2013, se organizó una manifestación del MEM con miles de personas. Aunque el proyecto no se detuvo, la manifestación fue una novedad en el MLK: una organización civil criticaba con dureza y públicamente a un municipio del “propio movimiento político” por un proyecto urbano. Sin embargo, esto tuvo algunos impactos a largo plazo. En los años siguientes, los municipios del Partido de las Regiones Democráticas (DBP; el partido del MLK y miembro del HDP) comenzaron a actuar con más cuidado a la hora de planificar cualquier proyecto de vivienda o de gran envergadura. Este caso demostró que pensar y actuar ecológicamente necesita que los activistas consideren también su propio lado y no sólo el otro lado, el Estado y el gran capital. Aparte del caso de Kırklar Dağı, hay muchos otros proyectos en las ciudades que son objeto de transformación capitalista y necesitan ser considerados mucho más críticamente.

Otra crítica del MEM se dirige a los grandes centros comerciales que se han construido en los últimos años en cada ciudad. Se trata de proyectos privados y, por supuesto, apoyados por el gobierno del AKP, pero en algunos casos, los municipios del DBP no han intervenido, y en algunos pocos incluso los han acogido con satisfacción. Algunos de los centros comerciales podrían haberse evitado, o al menos retrasado. La ley turca permite al gobierno central hacerse cargo de la planificación urbana siempre que lo considere necesario. Por lo tanto, la cuestión es cómo resistir esta injusticia legal; incluso si no es posible impedir a largo plazo los proyectos no deseados, al menos deberían retrasarse y ser objeto de debate público. En 2014, después de intensas críticas por parte del MEM y otros movimientos, como el movimiento de liberación de la mujer, los municipios del DBP han implementado un enfoque mucho más crítico.

Estos dos casos muestran que la lucha ecológica en Bakur no sólo tiene que centrarse en las zonas rurales, sino también en las urbanas, porque el capitalismo ha comenzado hace muchos años a buscar proyectos de inversión rentables en todas partes. 2013 fue el año en que la conciencia ecológica y la crítica comenzaron a expresarse mucho más abiertamente, acompañadas de acciones públicas y no sólo a través del MEM. El movimiento de juventud, el movimiento de mujeres, las organizaciones de profesionales (en particular arquitectos, ingenieros, médicos) y los sindicatos lograron un nuevo nivel cualitativo en su enfoque de cómo la sociedad podría ser concebida desde una perspectiva ecológica.

En este punto, es necesario señalar que dentro del concepto de Confederalismo Democrático, cada área -en Bakur, la sociedad está organizada por el Congreso de la Sociedad Democrática (DTK/KCD) en 14 áreas (también rama o sector), entre ellas las de mujer, justicia, salud, educación, diplomacia, creencias, ecología, municipios, juventud, autodefensa- suele ser promovida por un movimiento u organización, pero no se limita sólo a tal organización. En realidad, se favorece que activistas de otros campos también discutan profundamente sobre ecología, liberación de la mujer o economía comunal-democrática. Para esto, las conexiones entre las áreas se vuelven importantes. En los sistemas parlamentarios, las ONG y movimientos ecologistas/ambientales suelen actuar por su cuenta con el objetivo de detener ciertos proyectos y/o cambiar las leyes o la sociedad en sentido ecológico. En el nuevo sistema de Bakur -y Rojava- los movimientos sociales luchan por sus objetivos, pero lo hacen dentro de un sistema democrático e inclusivo. Esto proviene de la percepción de que la sociedad es un todo y ha estado tan dividida por la modernidad capitalista que los diferentes grupos sociales y políticos y los géneros no actúan en equilibrio entre sí: un grupo trata siempre de dominar al otro. En la modernidad capitalista, por lo general los grupos con grandes capacidades financieras o armamentísticas dominan sobre los demás. Esta es una diferencia significativa que ha traído el Confederalismo Democrático.

Un ejemplo de cómo los diferentes movimientos pueden trabajar juntos con éxito y hasta qué punto las diferentes áreas están interrelacionadas, son las relaciones del MEM con el movimiento económico. El movimiento económico se formó en 2013 tras amplias discusiones entre docenas de activistas de diferentes luchas y economistas críticos de Bakur y Turquía. Entre estas personas había varios activistas del MEM. Desde entonces hay una buena conexión e intercambio entre las dos ramas. La buena relación ha resultado en colaboraciones entre ambas ramas; en proyectos que están relacionados tanto con la ecología como con la economía. Un ejemplo es la ampliamente discutida construcción de un banco de semillas orgánicas locales. Una relación dinámica, cooperativa y crítica con el nuevo movimiento de la economía emergente, que quiere desarrollar una economía comunal y democrática en Bakur, es crucial para el objetivo de desarrollar una sociedad ecológica. Todo lo que se discute y desarrolla entre el MEM está dirigido a ser implementado en cooperación con el área de economía, así como con las municipalidades. Sin considerar la economía comunal, una sociedad ecológica es imposible como se describió anteriormente.

El Movimiento Ecologista de Mesopotamia

En 2014, se inició un nuevo debate entre los activistas del MEM sobre su reestructuración con el objetivo de convertirse en un movimiento social real y amplio. Después de muchas discusiones, resultó en la formación de consejos en cada provincia de Bakur que ofrecieron espacio para los activistas políticos que trabajan en ecología y para los recién llegados. Se invitó a participar a todas las iniciativas y asociaciones y activistas anteriores y nuevos que trabajaban en el ámbito de la ecología, así como a otras organizaciones de la sociedad civil, organizaciones profesionales, sindicatos, municipios y consejos populares del KCD/DTK en los barrios urbanos y las regiones rurales. Esta forma de representación pretende incluir, en la medida de lo posible, a los actores sociales y establecer algo que a corto y medio plazo debería construir una sociedad más ecológica y, por lo tanto, más justa y democrática.

El principal trabajo del MEM se realiza en las diferentes comisiones que se establecen de acuerdo a las necesidades y énfasis definidos por los consejos provinciales. Cada activista en el MEM se une por lo menos a una comisión en su provincia. Aparte de las comisiones que existen en casi todas las provincias, hay algunas comisiones específicas. Por ejemplo, en la provincia de Dersim, hay una comisión para los bosques y, en el área metropolitana de Amed, una para los derechos de los animales. También hay algunas comisiones a nivel de Bakur, como las de diplomacia, legislación y organización. La coordinación a nivel provincial consiste en dos copresidentes: una mujer y un hombre. Los copresidentes son elegidos periódicamente (3 ó 6 meses) por la asamblea provincial, que se reúne al menos dos veces al año (a veces hasta 4 veces al año). Cada asamblea provincial elige anualmente varios (alrededor de 6) delegados en función de la cuota de género para la asamblea a nivel de Bakur, que se reúne dos veces al año. Las coordinaciones a nivel provincial eligen dos delegados, una mujer y un hombre, para la coordinación de Bakur, que se reúne más a menudo que la asamblea de Bakur. Como se puede determinar dentro del MEM, cada estructura tiene una cuota mínima de género del 40% para sus delegados. El MEM tiene una cuota del 50%.

Desde esta reestructuración, el MEM está ahora más representado en el KCD/DTK a través de las acciones, proyectos y campañas que está llevando a cabo. El MEM puede llevar mejor sus contenidos y sus peticiones a las coordinaciones del KCD/DTK a nivel provincial y de Bakur y a la asamblea general del KCD/DTK. Cuanto más fuerte es el MEM, más repercusión puede tener en el KCD/DTK en su conjunto y en sus activistas. Por ejemplo, es crucial trabajar con aquellos municipios que no tienen buenas prácticas en ecología, así como en otras cuestiones.

El MEM está muy bien conectado con muchos movimientos ecologistas y ONGs fuera de Bakur dentro del estado turco. Desde 2015, en varias ocasiones se han realizado acciones conjuntas, delegaciones (como en el caso de los incendios forestales) y debates. En este sentido, forma parte del Consejo Ecológico del Consejo Democrático Popular (HDK). El HDK es la supraestructura de toda Turquía de todas las estructuras de la democracia directa, incluyendo así también el HDP. En otras palabras, HDK es equivalente a KCD/DTK aunque comparativamente no es tan fuerte.

Desde sus inicios el MEM ha tenido que luchar con una baja conciencia ecológica en la sociedad que tiene sus impactos en las diferentes organizaciones del KCD/DTK. Aunque hay un cambio significativo en los últimos años, la ecología sigue siendo considerada por gran parte de la sociedad como algo elitista y alejado de la vida real y se asocia con centrarse en la conservación de algunas especies o áreas naturales importantes o tener alimentos orgánicos sanos pero caros. Por otra parte, la terminología utilizada todavía hace mucho menos comprensible lo que los activistas están buscando. Es por ello que la práctica se ha vuelto crucial para atraer a más gente para el movimiento. Teniendo en cuenta que incluso un gran número de personas con formación académica están menos interesadas en la teoría y más en la práctica, los proyectos sobre el terreno pueden motivar y activar a muchos y pueden hacer más comprensible lo que se pretende con una sociedad ecológica. Proyectos como la jardinería común y la construcción tradicional, a los que se pueden unir todas las personas interesadas, tienen también el impacto que el MEM puede validar y desarrollar su enfoque teórico basado en los resultados de dichos proyectos. Esto debe considerarse también a la luz de que el MLK comienza con el enfoque general en la mayoría de los campos de la sociedad y fundamenta su enfoque en un proceso prolongado de práctica y debate. Los proyectos sobre el terreno ofrecen trabajo colectivo y devuelven el sentimiento de comunidad y solidaridad a la gente, especialmente de las ciudades. Un proyecto exitoso fue la recolección de semillas locales y orgánicas de diferentes áreas de Bakur en el invierno 2015/2016 y su reproducción en 2016 en siete provincias. La reproducción se ha realizado en su mayor parte con los consejos vecinales de la población local, lo que es un buen ejemplo de cómo las diferentes áreas del KCD/DTK pueden trabajar juntas. Esta campaña sobre semillas recibió el interés de muchos sectores de la sociedad. Considerando que los seres humanos son racionales tanto como emocionales, tocar el suelo, el agua, el barro, las plantas y la madera puede crear una gran sinergia. Otro resultado que puede tener este enfoque práctico es que, en tiempos de represión y guerra, puede mantener a la gente unida y le permite atravesar períodos políticamente difíciles como el que comenzó con la guerra en el verano de 2015, que empeoró con el estado de emergencia en el verano de 2016.

En otoño de 2015, el MEM llevó a cabo un debate de seis meses sobre las ocho áreas políticas principales (agricultura, energía, agua, salud, economía comunal, bosques/biodiversidad, ciudades ecológicas, ecotecnología) para las que se establecieron grupos de trabajo a nivel de Bakur. Al final de estos procesos, la documentación fue preparada y posteriormente aprobada en la primera conferencia del MEM en abril de 2016 en Wan. Estos documentos políticos se han convertido en las directrices para el trabajo futuro, que abarcan un amplio espectro y están vinculados a otros campos políticos como la liberación de la mujer, la economía y la salud. Este trabajo desafiante puede ayudar a encontrar respuestas iniciales a la pregunta de qué dirección debe tomar el MEM, fortalecer sin duda el compromiso con la lucha y proveer de herramientas para luchar con éxito contra el Estado y las empresas, así como dentro del MLK.

Observaciones

1) Es necesario señalar que la fuerte represión política en Bakur en todos los niveles de activismo político, que comenzó en el verano de 2015 y se consagró con el estado de emergencia, declarado en julio de 2016, a un nivel extremo, ha afectado de manera importante también al MEM. Desde entonces, la mayoría de las actividades del MEM han sido limitadas, detenidas o cambiadas. Sin embargo, las actividades han experimentado algunos cambios importantes. En este documento no se ha considerado el período posterior al estado de emergencia. Más bien ha tenido como objetivo describir el desarrollo de la conciencia, la discusión y la lucha por la ecología en Bakur antes de la represión actual.

2) Las discusiones y prácticas de Rojava no se han incluido en este documento, ya que hay marcos muy diferentes (ya no hay Estado, mucho menos capitalismo, etc.) aunque el concepto político es el mismo.

Notas:

(1) En discusiones recientes, también descrito como «extractivismo».

(2) El MLK utiliza el término de ‘modernidad capitalista’ para describir el actual sistema político-económico hegemónico. Según esto, el capitalismo cubre principalmente las actividades económicas, mientras que la modernidad capitalista es un sistema que incluye la dimensión política e ideológica (por ejemplo: mentalidad, relaciones humanas, comportamiento social) del sistema hegemónico desarrollado.

(3) Cambio del valor de uso al valor de cambio.

(4) A menudo, las “necesidades básicas” se utilizan en tales discusiones. Pero es bastante difícil diferenciar entre “necesidades” y “necesidades básicas”, por lo que aquí se renuncia a utilizar el término “básico”.

(5) En lugar de “recursos”, que se utilizan hoy en día de forma generalizada, aquí se prefiere el uso de “elementos”. Se asume que los “recursos” existen o esperan ser extraídos y explotados por la economía capitalista.

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Fuente: Publicado en Red Latina sin Fronteras el 30 de mayo de 2022: https://bit.ly/3N4qEUU

 

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Comentarios

En muy parecidas líneas de creación, lenguaje, conexión social y trabajo colectivo, también los ecologistas vascos del movimiento Eguzki (en vasco: ‘sol’) ofrecen propuestas muy desarrolladas para un abanico general de luchas en todos los terrenos.
Están expresadas con fuerza en el EGA (Acuerdo Social de Futuro, en vasco: Etorkizuneko Giza Akordioa) cada vez más difundido también fuera de Europa, desde el pueblo originario Euskal Herria (País Vasco):
https://eguzki.org/es/2022/01/21/libro-connstruir-euskal-herria-desde-la...

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