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Soluciones ancestrales a la crisis

En los momentos más dramáticos de la vida, nos acordamos de nuestros padres. Extrañamos su sabiduría y nos duele en el alma haber sido tan ingratos e injustos con ellos. Ahora que sufrimos el exterminio por nuestros desatinos planetarios, es bueno recordar a nuestros ancestros andinos. Su sabiduría milenaria salvó muchísimas vidas en el genocidio colonial. La coca fue la tabla de salvación, como lo puede ser ahora.

Crisis: soluciones ancestrales

Por Milcíades Ruiz*

1 de junio, 2020.- Hemos sido ingratos con los cultivos andinos, a los que hemos dado la espalda adquiriendo hábitos de consumo extranjeros, que ahora resultan más caros y nos esclavizan con la dependencia alimentaria. Han sido desplazados por el pollo industrial que nos hace dependientes del maíz norteamericano, habiendo sido país originario de este cereal. Ahora importamos papa para lo mismo. Nos hemos acostumbrado al arroz que nos quita divisas y hasta importamos chocolate, teniendo de sobra nuestro cacao nativo.

Nuestra coca tiene doble virtud. Es un gran alimento y una gran medicina. Dos pilares del origen y desarrollo de la civilización andina. Fue su principal alimento en estado salvaje y su salvación ante muchas epidemias, incluyendo las que trajeron los conquistadores europeos. Perseguida, satanizada, pisoteada, reprimida de mil maneras durante siglos, no han podido eliminarla de nuestra cultura. Esta planta milenaria sigue alimentando y curando. ¿Cómo no comprender la adoración ancestral por ella?

Nuestra coca tiene doble virtud. Es un gran alimento y una gran medicina. Dos pilares del origen y desarrollo de la civilización andina

La coca siempre ha sido y es la vida para hombres y mujeres ancestrales. La peor desgracia fue la llegada de los conquistadores que les arrebataron sus fuentes de vida y los sometían al trabajo criminoso. Pero allí estaba la coca, siempre aliviando los males del holocausto colonial. Esta identidad, jamás fue comprendida por los descendientes de los conquistadores que se adueñaron de la república, hoy bicentenaria. El tesoro natural, que nos legó nuestra cultura milenaria, ha sido envilecido por la cultura occidental.

Hoy que la pandemia mata mucha gente por falta de oxígeno, viene a mi memoria la triste historia de la mita colonial que, obligaba a aportar un joven de la familia para los trabajos en los socavones mineros, donde faltaba el oxígeno. Pero allí estaba la coca socorriéndolos, oxigenando su sangre. ¿Cómo no estar agradecidos de su bondad? Y fueron millones los que lograron sobrevivir, sin medicinas, sin apoyo alimentario, sin protección sanitaria.

Es que la coca es un cardiotónico que regula la carencia de oxígeno, mejorando la circulación sanguínea. El oxígeno es absorbido por los glóbulos rojos y llevado por ellos a todos las partes del cuerpo. Allí reacciona con las sustancias grasas, produciéndose la combustión que mantiene la temperatura del cuerpo y, con ello, la vida misma. ¿A cuántos no ha sucedido el síndrome hipóxico del mal de altura, por deficiencia de oxígeno en la sangre? La receta, mate de coca.

Ella fue siempre la salvación en el martirio colonial. Esto debemos tener presente ahora que el hambre amenaza a los más desprotegidos. Y es el alimento más barato. Con un dólar a la semana se cubre los requerimientos del organismo, aunque no te llene el estómago. ¿Saben por qué? Esto es lo que hay en cada 100 gramos de coca:

Análisis Bromatológico:

Vitaminas

Oligoelementos

Calorías 305

Caroteno(*) 8 mg

Fósforo(*) 405 mg

Acidos orgánicos 3.2 mg.

Alfa carotina 2.65 mg.

Bario 17.00 mg.

Carbohidratos 46.2 g.

B2 (riboflavina)(*) 1.49 mg.

Boro 24.00 mg.

Fibras 14.4 g.

B1 (tiamina)(*) 0.8 mg.

Calcio(*) 2196.00 mg.

Grasas 3.3 g.

B6 (piridoxina) 6.30 mg.

Aluminio 49.00 mg.

Proteínas 18.9 g.

Beta carotina 20.00 mg.

Cobre 1.10 mg.

Humedad 7.0 g.

E (tocoferol) 44.10 mg.

Cromo 0.23 mg.

Nitrógeno(*) 2.88 g

G (niacina)(*) 8.62 mg

Estroncio 204.00 mg.

 

Acido nicotínico 5.00 mg.

Hierro (*) 7. mg.

 

H (biotina) 0.54 mg.

Fosfato 911.8 mg.

 

 

Magnesio 0.37 mg.

 

 

Manganeso 0.50 mg.

 

 

Potasio 1.90 mg.

 

 

Zinc 3.80 mg.

Tabla elaborada sobre la información: “Nutricional value of coca” James Duke, D. Aulik, T. Plowman. Botanical Museum Leaflets, 1975. (*) “Nutrición y coqueo” Carlos Collazos, R. Urquieta, E. Alvistur. Rev. del viernes médico, 1975. “Tabla de Composición química de los Alimentos” Carlos Collazos, E. Alvistur y otros.

También contiene alcaloides que, en estado natural son benéficos como estimulantes vitales. Hoy que el estrés y la depresión abruma, no hay nada mejor que un mate de coca. Solo la maldad por lucro capitalista, extrae químicamente la cocaína. El centro de este negocio es EE UU, que amasa inmensas fortunas pues el narcotráfico mueve su economía, expandiendo el mercado e inversiones. Pero este es otro cantar. Este problema nunca existió en las sociedades andinas.

Los elementos vitamínicos y minerales de la coca, ingeridos al masticar o, como harina sola y combinada con otros alimentos, desarrolla un proceso metabólico de resultados asombrosos. Es levanta muertos e inmunizante. Como sabemos, un organismo debilitado es presa fácil de enfermedades y epidemias, pero no un cuerpo nutrido con coca, pues se defiende y desarrolla anticuerpos. Casos hay muchísimos. Hasta de cáncer. Con coca no hay obesidad ni anorexia, ni raquitismo ni hambre.

La harina de coca combina con una inmensa cantidad de alimentos para preparar galletas, caramelos. chocolates, queques, jugos, refrescos, etc. pero también con productos terminados como gelatinas, helados, postres, dulcería diversa. Pero la cultura de la dominación ha demonizado el consumo de alimentos andinos, discriminándolos como propios de costumbres salvajes. Por eso es necesario reivindicar el enorme valor de la coca como alimento. Rescatar el sentimiento de compartir, inherente a su consumo.

Al igual que otros recursos naturales, nuestro país no ha sabido darle a la coca la condición de recurso estratégico, como sí, lo ha hecho EE UU, utilizándola como insumo de la bebida gaseosa coca cola distribuida en todo el mundo acopiando divisas para su fortalecimiento económico. En nuestro país, tenemos la empresa estatal ENACO, que no es desarrollada para combatir el hambre ni para explotar comercialmente las virtudes de la coca. Apenas fabrica filtrantes sin incursionar en otros rubros legales rentables.

Pero al igual que la coca, nuestro país posee una inmensa variedad de cultivos de alto valor nutritivo, en granos, tubérculos, raíces, frutas, hortalizas, semillas comestibles, como también crianzas de animales menores. Escuelas e instituciones pueden disponer de espacios para esto, aliviando esta crisis. Aprovecho esta nota para sugerir la agricultura urbana, en terrazas, terrenos desocupados, patios y jardines. Hortalizas y frutales se cultivan en macetas y jardineras. A los dos meses ya hay producción.

Criar animales menores es un encanto para los niños. Criar gallinas ponedoras y codornices será de gran valor nutritivo. La comida de descarte también es reciclable. Las autoridades deben proporcionar lo necesario. Todas las municipalidades poseen terrenos, instalaciones y personal de parques y jardines que bien podrían dedicarse a la producción de hortalizas para la gente necesitada, como alivio a la crisis.

Pero tenemos otro gran tesoro ancestral sepultado por la república bicentenaria: La ayuda mutua. La minca y ayni, no reconoce desigualdades sociales. Solo el bien común y la solidaridad con los que necesitan ayuda. Todos podemos colaborar aportando trabajo o un pan, para socorrer a las víctimas de la crisis en nuestra vecindad. Reconciliémonos con nuestro pasado nativo. Lo necesitamos.

Nota: Si usted no cree en los cuentos de caperucita y de la “meseta” pandémica, podrá ver las tendencias de este mal en cada país, pulsando el siguiente enlace.

Otra información en https://republicaequitativa.wordpress.com/

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*Milcíades Ruiz es especialista en desarrollo rural. Dirige el portal República Equittiva: https://republicaequitativa.wordpress.com/

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