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Dos madres, por Milciades Ruiz

Micaela Bastidas. Mural de Olfer Leonardo (2009).

La tensión electoral y la pandemia ocupan toda nuestra atención. En estas circunstancias, la neblina deja sin relevancia el Día del Trabajador y el Día de la Madre. Pero precisamente, ambas fechas alusivas tienen mucho que ver con el momento político que estamos viviendo y deberíamos hacer algo para que la manipulación mediática no las opaque. En especial, porque se trata de nuestras madres trabajadoras, sin distingo de clases sociales.

Dos madres

Por Milcíades Ruiz*

28 de abril, 2021.- La crueldad contra las madres siempre estuvo presente en los gobiernos autoritarios. Entre estos, tuvimos un gobierno de mentalidad asiática que aplicó políticas de estado siguiendo sus tradiciones ancestrales extranjeras y causó muchos sufrimientos a la población peruana. Esta amenaza la estamos sintiendo en este proceso electoral en que la candidata del mismo origen étnico, enarbola la política de mano dura para gobernar.

Esta política de mano dura la hemos vivido ya con su padre cuyo gobierno puso en marcha un programa de castración de varones y esterilizaciones a las madres peruanas “para que no nazcan más niños pobres”. Según la fiscalía, muchísimas madres de 19 a 25 años, fueron sometidas a ligaduras de trompas, sin informarles que se trataba de un método de esterilización irreversible.

La acusación fiscal indica que la mayoría, eran madres indefensas de la serranía, llegándose al extremo de intervenirlas previa sesión de embriaguez y amarrándolas a las camas para vencer sus resistencias. Esta política de mano dura y de crueldad contra los indefensos, me hace recordar a una madre, que es símbolo de heroicidad. Me refiero a Micaela Bastidas, esposa de Túpac Amaru II, sometida por los ancestros de los colonialistas actuales al más horrible suplicio, como nunca hubo en la historia mundial.

El 18 de mayo de 1871, los colonialistas ejecutaron a Túpac Amaru II, en el Cusco en un macabro espectáculo. Micaela Bastidas estaba allí prisionera, con sus dos hijos. Uno de ellos de cinco años. A esta madre, antes de subirla al cadalso, le hicieron presenciar, el ahorcamiento de sus seres queridos. Un texto de la época relata lo siguiente:

“A Berdejo, Castelú, al zambo Oblitas y a Bastidas, se les ahorcó llanamente; a Francisco Túpac-Amaru, tío del insurgente, y a su hijo Hipólito se les cortó la lengua antes de arrojarlos de la escalera de la horca; y a la india Condemaita se le dio garrote en un tabladillo, que estaba dispuesto con un torno de fierro; el indio y su mujer (Túpac Amaru) vio ejecutar estos suplicios hasta en su hijo Hipólito, que fue el último que subió a la horca.

Luego subió la india Micaela al tablado, donde así mismo, a presencia del marido, se le cortó la lengua, y se le dio garrote, en que padeció infinito, porque teniendo el pescuezo muy delgado, no podía el torno ahogarla, y fue menester que los verdugos, echándola lazos al pescuezo tirando de una y otra parte y dándole patadas en el estómago y pechos, la acabasen de matar”.

Micaela Bastidas Puyucahua. Fuente de la imagen: Congreso de la República del Perú.

Es incomparable este sufrimiento de madre. Pero también nuestras madres esposas, hermanas e hijas, en sus roles de madres, sufren muchos desvelos a que son sometidas por el injusto sistema capitalista. Algunas madres de nuestra época, se ven obligadas a prostituirse, para llevar el pan para sus hijos. Y en este momento, en nuestro país, en este gobierno de transición, se mantiene prisionera a una madre joven acusada sin prueba alguna, de terrorismo, teniendo que amamantar en estas condiciones a su bebe.

en este gobierno de transición, se mantiene prisionera a una madre joven acusada sin prueba alguna, de terrorismo, teniendo que amamantar en estas condiciones a su bebe.

Son muchas las maldades e injusticias contra las madres, como las que ha sufrido la esposa del ex presidente Fujimori, por atreverse a discrepar de su marido. La destituyó del cargo de primera dama, la hizo torturar en el “pentagonito” y la echó del hogar. La hija mayor, Keiko, en vez de solidarizarse con su madre, apoyó al padre y usurpó el cargo de primera dama. Para esa mentalidad asiática, el marido estaba en su derecho y podía hacer lo que quisiera, por ser la esposa, una propiedad del esposo.

Sin embargo, hay peruanos y peruanas, a los que no les importa estas crueldades y creen que necesitamos un gobierno de mano dura con muchos “grupo Colina”. Olvidan que tienen una madre que se desvela por ellos y es la sufre más con los gobiernos de mano dura como los del emperador Hirohito, Hitler, Pinochet y otros. ¿Quiénes llorarán cuando nos lleven presos y nos ejecuten extrajudicialmente?

Esa no es nuestra mentalidad andina. Nuestros valores humanos son diferentes. Hasta en las peores desgracias podemos cantar “Amarillito, amarillando. Flor de retama”.

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*Milcíades Ruiz es especialista en desarrollo rural. Dirige el portal República Equittiva: https://republicaequitativa.wordpress.com/

 

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