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Dicotomías sobre ecologismo y antiecologismo

¿Qué piensan los antiecologistas de los ecologistas? ¿Qué podemos aprender del pensamiento dicotómico? ¿Qué lecciones podemos extraer para la gestión de las ideas desde el pensamiento complejo?

Análisis del pensamiento ecologista desde la perspectiva antiecologista: Lecciones para la gestión de las ideas desde el pensamiento complejo

Por Rodrigo Arce Rojas*

¿Qué piensan los antiecologistas de los ecologistas? ¿Qué podemos aprender del pensamiento dicotómico? ¿Qué lecciones podemos extraer para la gestión de las ideas desde el pensamiento complejo? Estas fueran las preguntas básicas que motivaron la realización de una indagación al respecto. Para contar con información se realizó una búsqueda bibliográfica en la plataforma ProQuest que es una conocida base de datos de investigación multidisciplinaria. La frase que se utilizó para la búsqueda fue “ecologismo radical”. Como primer hallazgo se menciona que todas las fuentes aluden a diarios que es dónde se publican este tipo de opiniones. El cuadro 1 presenta los resultados de la indagación.

Cuadro N° 1: Caracterización del pensamiento ecologista desde la perspectiva antiecologista

Categoría

Contenidos

Conocimientos

  • Ignoran la ciencia y el sentido común (Marshall, 2001)
  • Tienen poca base científica (Marshall, 2004)
  • Usan “ciencia chatarra” (Marshall, 2001)
  • Mirada sesgada (Cárdenas, 2013)

Información

  • Se valen de cifras, datos duros, irrelevantes (Salinas, 2008)
  • Usan datos dudosos, manipulados o falsos (Marshall, 2001)

Actitudes

  • Alarmistas (Cárdenas, 2013)
  • Pesimistas (Cárdenas, 2013)
  • No ven lo positivo (Marshall, 2004)
  • Usan falacias caprichosas (Salinas, 2008)
  • Son manipuladores (Lezama, 1999)
  • Son extremistas (Lezama, 1999)
  • Son confrontacionales (Lezama, 1999)
  • Se han quedado en el pasado (Gilding, 2001)
  • Se preocupan poco por la gente (Marshall, 2004)
  • No les importa el empleo (Sarmiento, 2001)
  • Van en contra de todos (El País, 2010).
  • Quieren controlar nuestras vidas (Lezama, 1999)
  • Niegan absolutamente los logros de la modernidad (Lezama, 1999).
  • Desconocen que lo que funciona es el mercado (Gilding, 2001).

Propuestas

  • Proponen tecnologías no costeables por la gente (Marshall, 2004)
  • Proponen teologías antieconómicas (Salinas, 2008)

Impactos

  • Su interés principal radica en obtener cualquier tipo de desarrollo, especialmente privado (Sarmiento, 2001)
  • Constituyen una serie amenaza para el progreso (Marshall, 2001)
  • No les importa la prosperidad (Sarmiento, 2001)
  • Afectan el desarrollo por la severidad de sus agendas (Sánchez, 2003)
  • En el futuro sus propuestas terminan haciendo más daño al ambiente que protegerlo (Sarmiento, 2001)
  • Terminan provocando el desprecio por lo ambiental (El Espectador, 2014).
  • La falta de desarrollo termina afectando la ecología  (Sarmiento, 2003).

Del análisis del cuadro 1 podemos desprender las siguientes inferencias:

  • El muestreo de opiniones antiecologistas sobre los ecologistas es representativo de la sociedad occidental embarcada en un modelo de desarrollo hegemónico marcado por la predominancia del mercado, del crecimiento económico y de conceptos únicos o acabados.
  • Precisamente el hecho que se inscriban en el pensamiento excluyente lo tipifican como pensamiento dicotómico, o estás conmigo o estás en mi contra. Por tanto se busca descalificar al ecologista.

Un primer problema con esta forma dicotómica de pensar es empaquetar a los “ecologistas” en una sola etiqueta. No hay una única manera de ser ecologista o ambientalista. Así, Pierri (2005), Torres y Prado (2014) presentan la siguiente clasificación: ambientalistas conservacionistas, ambientalistas moderados y humanistas críticos. Para sorpresa de los antiecologistas encontrarán que tienen mucho más en común con los ambientalistas moderados que plantean que es posible conservar la naturaleza con crecimiento económico. La pregunta de fondo es ¿Qué tipo de sustentabilidad estamos buscando? Ello porque las propuestas de sustentabilidad transitan desde una sustentabilidad débil hasta una sustentabilidad fuerte. La figura 1 muestra las diferentes tendencias del ambientalismo.

Fig. 1: Diferentes tendencias del ambientalismo.

La figura 2 muestra las diversas tendencias del ambientalismo en función a la fortaleza de su orientación al desarrollo económico como constitutivo de la conservación de la naturaleza.

Fuente: Foladori, 2007

Fig. 2: Diversas tendencias del ambientalismo en función a la fortaleza de su orientación al desarrollo económico como constitutivo de la conservación de la naturaleza.

En las opiniones de los antiecologistas sobre los ecologistas hay una clara posición respecto al progreso basado en el crecimiento ilimitado. Mencionan por tanto que hay que distanciarse de lo bueno o deseable e inscribirse en el campo de lo posible, pasar de un ambientalismo obstruccionista o un ambientalismo ilustrado o razonable que no trunque el desarrollo (El Espectador, 2014). Desde esta perspectiva de ambientalismo razonable se plantea que el pensamiento moderno implica reconocer “que la naturaleza pueda ser transformada, que el ser humano puede anticiparse a los estados futuros y por eso debe conocer su curso y dominarlo” (Flores y Hernández, 2013).

El ambientalismo superficial, a diferencia del ambientalismo crítico presenta las siguientes características (D´Amico, y Agoglia, 2019; Sánchez y Aguilera, 2014;  Sánchez, 2013; Cortés y Aguilera, 2012; Tobosaura, 2007; Savater, 1988; Bellver Capella, 1997: Dobson, 1997):

  • En sentido estricto no es ambientalista
  • Carece de una descripción de la sociedad actual
  • Carece de una propuesta de agenda alternativa
  • Carece de una agenda de acción política
  • Buscan mantener la plataforma desarrollista y progresista de los territorios
  • Favorecen el crecimiento económico
  • El ambientalismo hegemónico favorece la implementación de instrumentos de mercado para la salvaguarda de la naturaleza.

Pero más allá de una posición defensiva del ecologismo sobre el pensamiento antiecologista, que sería volver a repetir la cuestionada actitud de descalificar al otro. Hay que reconocer que entre el ecologismo y el antiecologismo hay procesos de mutua permeabilidad y que la respuesta va a variar según el contexto espacio-temporal en el que nos encontremos.  Es una invitación para ambas perspectivas a predisponerse al encuentro, al interaprendizaje y a la capacidad de remoción de ideas, posiciones y actitudes para resignificar las propuestas iniciales si es que ambos se inscriben en una propuesta de genuina sustentabilidad.  Eso implica la capacidad de revisar creencias o paradigmas y evaluar la medida en que sus discursos y acciones están afectando la viabilidad de la vida en el planeta. El tema “ambiental” no puede limitarse a tipificarlo como un problema técnico o político porque su carácter sistémico y transversal exige reconocerlo en su dimensión técnica-política.

Reconocer por tanto que el pensamiento dicotómico unidimensional es absolutamente insuficiente para el abordaje de una realidad que en esencia es complejo por lo tanto multidimensional, multitemporal, multiescalar. De ahí la importancia de adoptar otras formas de pensamiento multidimensional (Arce, 2019).

Gestionar las ideas desde la perspectiva del pensamiento ecologista implica tomar en cuenta seriamente cada una de las objeciones que se realiza desde el antiecologismo y analizar la medida en que está influyendo, para bien o para mal, en los propósitos del ecologismo orientado a la sustentabilidad fuerte. Así como no hay un antiecologismo desinteresado tenemos que reconocer que en el ecologismo también se deslizan intereses no siempre coherentes con las posiciones que se dicen defender. Ello nos ayudará a una mayor consistencia, coherencia y pertinencia. Este sinceramiento es absolutamente necesario para mejorar nuestra capacidad de diálogo y de propuesta. El destino del planea nos demanda efectividad sin afectar nuestra capacidad de diálogo. Vale lo mismo para los antiecologistas.

Referencias bibliográficas:

Arce, Rodrigo. (18 de junio, 2019). Aportes del pensamiento complejo a la gestión de ideas. [Mensaje en un blog] SERVINDI. Disponible en: https://www.servindi.org/actualidad-opinion/18/06/2019/aportes-del-pensamiento-complejo-la-gestion-de-las-ideas

Bellver, V.  (1997). Las ecofilosofías. In: Ballesteros, J.; Pérez A, J. Sociedad y Medio Ambiente. 1. ed. Madrid: Trotta. 398 p.

Cárdenas, RM. Y del ambientalismo qué. Portafolio. Bogotá, 15 de enero de 2013.

Carrizoza, J. (2000). ¿Qué es ambientalismo? -La visión ambiental compleja. Santa Fé de Bogotá, Colombia: Centro de Estudios de la Realidad Colombiana –CEREC–, Universidad Nacional de Colombia Instituto de Estudios Ambientales –IDEA–, Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente Red de Formación Ambiental para América Latina y el Caribe 133 p.

Cortés, R., & Aguilera, M. (2012). Política Ambiental en Colombia entre la formulación y la implementación. En: Criterios N.° 5, 111-128

D´Amico, P. y Agoglia, O. (2019). La cuestión ambiental en disputa: el ambientalismo hegemónico y la corriente ambiental crítica. Lecturas desde y para América Latina. Rev. Colomb. Soc., 42(1), 23 p.

Dobson, A. (1997). Pensamiento Político Verde. Una Ideología para el siglo XXI. 1. ed. Barcelona: Paidós. 270 p

El Espectador. Por un ambientalismo viable. Bogotá, 22 de marzo de 2014.

El País. Son ecologistas de mentira. Edición 1st. Ed. Berna. Madrid. 6 de julio 2010: 3

Flores, R. y Hernández, V. Las creencias sobre el medio ambiente. Revista Educación y Desarrollo social. Vol. 6 (1): 15-28.

Foladori, Guillermo. 2007. El pensamiento ambientalista. Anales de la educación común / Tercer siglo / año 3 / número 8 / Educación y ambiente / octubre de 2007. 4 p.

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Pierri, N. (2005). Historia del concepto del desarrollo sustentable. En: G. Foladori, & N. Pierri (Edits.), ¿Sustentabilidad? Desacuerdos sobre el desarrollo sustentable. 27-80. México: Miguel Ángel Porrúa. UAZ. Cámara de Diputados LIX Legislatura. 223 pp.

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Sánchez, D. M. (2013). Propuesta de gestión ambiental para el sistema de espacio público natural urbano de la conurbación Pereira Dosquebradas. Pereira: Universidad Católica de Pereira. 64 pp.

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Torres, Diana Marcela y Prado, Marco. (2014). Corrientes del ambientalismo y alternativas de gestión desde la sustentabilidad y la ética ambiental. Semestre Económico; Medellín Tomo 17, Nº 35,  149-160.

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*Rodrigo Arce Rojas es Doctor en Pensamiento complejo por la Multiversidad Mundo Real Edgar Morin. Correo electrónico: [email protected]

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