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Santiago, el rayo o Illapa que ilumina el cielo

Foto: Incasita.com

Servindi, 21 de agosto, 2016.- "Los jinetes sedientos de sangre espolearon a los caballos y al grito de ¡Santiago! ¡Santiago!, entraron al galope a la plaza de Cajamarca, atropellando, causando un infernal espanto entre quienes acompañaban al inca Atahualpa".

Así se inicia la exposición del historiador y periodista José Luis Ayala en la presentación del Libro "Santiago apóstol en el imaginario andino mesoamericano" realizada el 11 de agosto último.

José Luis Ayala analiza con municiosidad las diferentes investigaciones que en el contexto de los Andes y Mesoamérica se producen en torno al mítico personaje que ha sufrido diversas trasnformaciones en su perfil socio-histórico y socio-cultural.

Se trata de un personaje vivo, dinámica, actual. En La sierra central del Perú, los meses de julio y agosto son meses de celebración a Santiago, principalmente como ritual ganadero, produciendose en la festividad un sincretismo religioso, por que además la fiesta es al Wamani, la deidad montaña o Pachamama.

La festividad es replicada hoy en día en la capital y otros lugares del país por los migrantes procedentes de la sierra central.

A continuación la exposición de José Luis Ayala:


Foto: Donofré Chuco / Servindi

Santiago, el rayo o Illapa que ilumina el cielo

Por José Luis Ayala Olazával*

Los jinetes sedientos de sangre espolearon a los caballos y al grito de ¡Santiago! ¡Santiago!, entraron al galope a la plaza de Cajamarca, atropellando, causando un infernal espanto entre quienes acompañaban al inca Atahualpa. La tarde del 16 de noviembre de 1532, el inca fue sorprendido durante un ataque militar anticipadamente planificado por Francisco Pizarro. De ese modo, se produjo la agresión bélica e invasión de España imperial contra el sistema político de los incas. Con esa célebre y nefasta consigna empezó el sistemático saqueo de América del Sur y acumulación de capital en España y Europa. Nunca se sabrá exactamente cuántas toneladas de oro, plata y otros metales valiosos, desde 1532 hasta el año 2016 fueron extraídos y trasladados durante la Colonia y la República Colonial Peruana.

Fue Pizarro quien dio la orden de un ataque sorpresa contra las desarmadas huestes que acompañaban al inca. Pedro de Candia disparó un folconete desde lo alto de la torre, retumbaron los arcabuces, sonaron las trompetas y la caballería salió al galope atropellando a quienes jamás habían visto a una bestia que mascaba fierro. El pánico que causó el alevoso ataque español, desorientó a los responsables del custodio del inca, ante quien apareció Pizarro montado a caballo. Los cronistas como algunos historiados prohispanos, aseveran que hubo una masacre, pero no dicen que fue un acto de agresión militar e invasión territorial al mando de Pizarro. Menos un asalto de España imperial, prefieren hablar de Conquista del imperio incaico y Rescate de Atahualpa. En realidad, se trata de una acción bélica planificada y financiada contra el incanato con actos de extorsión, chantaje, robo, saqueo, traición y sicariato.


Santiago Apóstol, patrón de España. Imagen: Hispaniainfo.es

Así, desde 1532 el nombre de Santiago aparece en América con una distinta dimensión, ya no es el Santo Patrón de España, sino el símbolo de agresión y ocupación territorial, ataque guerrero, irrupción política y violenta penetración territorial. Sin embargo, la iglesia católica hizo un persistente trabajo de pedagogía clerical y prédica metafísica durante la Colonia, para imponer a Santiago como patrón de varios pueblos de América. En efecto, el libro titulado Santiago apóstol en el imaginario andino mesoamericano (1) de Juan José García Miranda, es una compilación de autores que tratan el tema desde el análisis académico como distintas disciplinas, pero también concurren autores autodidactas.

Juan José García Miranda empieza diciendo: Santiago apóstol en el imaginario andino mesoamericano es un libro que sintetiza los aportes de un grupo de estudiosos de Argentina, México y Perú, que dan cuenta de las investigaciones que se vienen efectuando en los contextos geográficos del sistema de montañas de los Andes y Centroamérica a cerca de las configuraciones de Santiago apóstol, símbolo religioso católico que ha generado un sin número de interpretaciones de su nombre como apóstol, evangelizador y patrono de España, subversivo, espíritu andino panteizado con identidades recreadas y nuevos rostros que ha asumido su presencia en Centro y Sur América”(2).


Dos versiones americanas del Apóstol Santiago como Santiago mata indios.

En efecto, el largo proceso histórico de adaptación, asimilación y transformación de Santiago el Apóstol, tiene su propia historia que es posible asimilar debido a que el libro, diseña una ruta histórica apropiada. Se trata de armar por partes coherentes, una versión enriquecedora de un personaje que llega como patrono y convierte siglos después en patrono de pueblos y en rayo, configurando así una distinta imagen de la que tenía cuando se produjo la invasión hispana. En otras palabras, Santiago ya no es patrono de España ni el protector de una soldadesca de invasores ni criminales, sino en protector y fenómeno atmosférico que ilumina el tiempo y los caminos.

Gracias al talento y dedicación de Juan José García Miranda, es posible contar entonces con uno de los libros más valiosos referente a la forma como los pueblos vencidos, finalmente derrotan a la adversidad histórica. Los autores seleccionados tienen un gran conocimiento de Santiago que ahora por acción, magia de la cosmopercepción y dialéctica andina, canta, baila, siembra, galopa y hasta hace llover cuando se le ruega con música que le agrada. Entonces, la idea completa debería ser: “De mata moros a mata indios”. “De mata indios a patrón de mestizos”. “De patrón de mestizos a rayo fecundador”. “De rayo fecundador a jinete del cielo americano”. Esa es la metamorfosis completa. Alguna vez se desarrollará el tema completo.

Juan José García Miranda, al presentar a los colaboradores dice: “Con esta entrega hacemos realidad una iniciativa para comprender a Santiago Apóstol porque este escenario andino y mesoamericano y este eje temático constituyen un laboratorio suigéneris para entender los procesos socioculturales desde una visión holística y diacrónica del pensamiento complejo que no se sujeta a la rigidez procesal de las teorías eurocentristas. Los sentimientos y las actitudes en las expresiones religiosas y paganas de los pueblos y en las que está presente la figura del apóstol y otros símbolos de occidente moderno, que han sido incorporados en versiones recreadas y reinterpretadas en nuevos contextos históricos socioculturales” (3).

Angélica Aranguren Paz, escribe desde tres experiencias que le dan al texto titulado Semiótica del culto a Santiago Apóstol en el mundo andino, no solo una enorme riqueza antropológica y lingüística, sino que además logra una visión del eje a la periferia y viceversa. Su experiencia personal al haber observado en situ este hecho cultural, le da un valor excepcional como testigo del tiempo histórico. Su permanencia en Santiago de Chuco, le sirve para interpretar la fiesta en base de datos excepcionales provenientes de la oralidad y cultura popular. El uso de instrumentos de análisis desde las ciencias sociales, le permite ver mejor para entender e interpretar lo que los profanos no podríamos hacer. Sus lecturas de ciencias sociales, desarrollo de una historia no oficial y cultura académica, le permiten realizar una exposición rica en apreciaciones que a la vez enriquecen el texto.

“Cada español – dice- es un portador de esta la devoción y fe. Por eso a lo largo de América Indígena se siembran culto e iglesias para la devoción del Santo. Se convierte en la ideología española en un contundente aliado de la ‘conquista’, se atribuye como los ‘catequizadores’ por excelencia. Impondrán sus usos, costumbres y creencias mágico-religiosas en el Nuevo Mundo. América debe quedar ajena a cultos de ‘behetrías’ propias de los pueblos que se comunican con demonios, cuyos dioses pueden ser ríos, montes, piedras y la tierra, entre otros.

 A los originarios americanos hay que convertirlos al catolicismo. Si los españoles tuvieron a ‘Santiago Mata Moros; el perfil era entonces, que se podía convertir en ‘Santiago Mata Indios” (4).

Laura Amelia Aréchiga Jurado y Alejandro García Rueda escriben La fiesta del señor Santiago en Zapotitlán. Tláhuac. Los autores consideraron necesario dividir el tema en varios capítulos debido a lo complejo de la riqueza etnográfica e histórica de la fiesta de Santiago en Zapotitlán (México). Los pobladores cada año realizan especialmente una Fiesta de luces y sonido en honor a Santiago. Pero en el fondo es un rito de reciprocidad entre quienes se esfuerzan por producir y Santiago prodigue de lluvias y fecundidad. Es una relación entre el trabajo comunal, la fe en el Santo y la naturaleza. Santiago fecunda la tierra para que haya abundancia de frutos y sus devotos lo hacen bailar, cambian de vestidos, siempre tiene una nueva anda. No interesa el gasto, sino que Santiago esté alegre, lleno de vida. Por eso, el texto tiene una distribución temática: “Ubicación geográfica de Santiago Zapotitlán. Santiago en Zapotitlán. Santiago en la religiosidad popular. El carácter dual de la imagen. Santiago en la organización territorial. El señor Santiago se viste de gala. La danza de los santiagueros. La fiesta de luces y sonido del señor Santiago y señora Santa Ana. La mayordomía de Santiago”.

Entre las reflexiones finales que son valiosas es posible leer: “La ceremonia comunitaria a los santos patrones en Santiago Zapotitlán conjugan elementos que expresan la antigua concepción religiosa mesoamericana, en un marco conceptual y simbólico en el ámbito del catolicismo. La profunda raíz agrícola que sustentó durante centurias a esta población, aún se mantiene en cada fase de la festividad, apartándose de los estrictos lineamientos que marcan las estrategias evangelizadoras para crear así, la posibilidad de sustentar un proceso cohesionador y anti-hegemónico que permite la reconfiguración de este pueblo originario” (5) De esa manera el lector puede ubicarse de qué geografía cultural se habla. Palabras claves, geografía y cultura. ¿Por qué en la selva peruana no hay esa devoción? La respuesta es que allí no hubo un personaje a caballo en medio de bosques y enmarañada vegetación. Sin embargo, en algunas aldeas cristianizadas Santiago es un santo menor.

Clara Boggio Carrillo escribe acerca De Santiagos, Felipes y otros santos. Acompañantes o hermanos mellizos.  Se trata de uno de los textos más extensos por lo que la autora ha preferido dividir su participación señalando que las ideas, ideologías, creencias y doctrinas cambian, se superponen y hasta se mezclan con el paso del tiempo y nada entonces es definitivo. Teniendo como premisa esta reflexión hace un recuento de los estudios que se han hecho en referencia a la presencia y significado de Santiago. De modo que de acuerdo a la autora, toda idea religiosa también se reelabora, acorde a la necesidad que tienen los pueblos especialmente empobrecidos. Necesitan de un ser protector, de alguien que cuide el ganado, los sembríos y mantenga la supervivencia de la comunidad.

El trabajo está dividido así: I. La tradición cristiana ‘oficial’ sobre los apóstoles y las leyendas. II La tradición española: Santiago en España, de pescadores a guerreros y patrón protector de España. III La tradición andina: El rayo, el agua y los mellizos. IV Cristianización y confusiones en el territorio andino. Santiago en los Andes. Los Santiagos y Felipe: Santiagos de a dos y/o con acompañantes.

Es significativo que este texto haya sido escrito, después de un trabajo de investigación que se realizó en base a su concurrencia y experiencia a cuatro festividades del patrón Santiago en los últimos años en Santiago de Chuco (La Libertad), Cabana (Ancash), Chongos Bajo (Junín) y San Lucas de Colán (Piura). Pero además ha recogido versiones y testimonios de pobladores que participan en la fiesta. Además, se ha dedicado a buscar textos en revistas y publicaciones regionales que tienen que ver con el tema.

Ahora que se habla de la necesidad de implementar un proceso de descolonización cultural, ideológica, política y sobre todo educativa, Clara Boggio Carrillo dice: “No se puede descolonizar con el discurso, sino con una permanente práctica descolonizadora, solo el mismo pueblo andino puede ir encontrando y ensanchando rendijas para descubrir y recuperar su memoria fracturada, fragmentada y diseminada, redoblar esfuerzos para liberarse de tutelas y normas que la restringen de ir construyendo su cultura y su vida, identificando, rescatando y activando sus propias potencialidades, de manera que viabilicen su reconstrucción armada de prácticas, mecanismos e ideologías correspondientes a sus actuales objetivos. En este quehacer, los académicos solo podemos colaborar” (6).

En el anexo que se acompaña a este texto, hay una relación de pueblos y ciudades con el nombre de Santiago. Lamentablemente se ha omitido mencionar al patrono del templo de Huancané, (departamento de Puno) y que es San Santiago. De niño mi madre me llevaba al templo y una vez me hizo ver de cerca a Santiago montado en su hermoso caballo blanco de yeso y debajo de él había un indio (según el lenguaje dominante de la época), derrotado, vencido, vestido con un poncho viejo, ch’ullo de lana, pantalón de bayeta, ojotas usadas, coca masticada en la boca y un sombrero sucio, viejo. Santiago tenía una capa blanca bordada en la Paz (Bolivia), espuelas de plata, montura nueva y una espada hermosa. Nadie podía tocar nada, estaba prohibido acariciar al caballo y menos tocar las botas ni espuelas de Santiago. Recuerdo que hacia 1949 o 50, mi abuelo Casimiro era muy amigo del cura llamado Luciano Cuestas, español fascista que almorzaba tres veces a la semana en la casa. El cura dividió el panteón el infierno, purgatorio y cielo, cada lugar tenía un distinto precio.

María Azucena Colatarci escribe: Santiago en el Noreste Argentino, señala que el texto fue presentado en el Seminario Internacional Santiago en el Imaginario andino Mesoamericano en el año 2009. El trabajo está centrado en la devoción y culto a San Santiago en el Noreste argentino, específicamente en la puna de Jujuy. Para una visión didáctica la autora ha dividido su trabajo comenzando por realizar 1.- algunas referencias a Santiago. 2.- Algunas consideraciones generales sobre celebraciones y rituales en punas, quebradas y valles salto / jujeños. 3.- Santiago de puna jujeña. 4.- Celebración de Santiago en Puesto del Marqués.

A modo de dar una visión totalizadora dice: “La figura de Santiago se recorta con nitidez en el sistema de creencias de la población puneña, su presencia da lugar a variadas, complejas y ricas celebraciones, así como también se encuentra asociada a otras actividades como la de curanderos, los rituales de quipildor, y su intervención e interacción ambivalente con sus devotos. Antes de finalizar el trabajo se deja planteado que la autora continúa trabajando este apasionante tema puesto que la vigencia que tiene la devoción a Santiago en la puna jujeña es una clara muestra del arraigo de este santo tan genuinamente puneño. Sin embargo, hay que destacar que, en esta región, si bien permanece con las variaciones y resignificaciones propias de la cultura viva, Santiago ha conservado la figura, pero ha perdido su carácter de Mata moros” (7).

Emilio Choy Ma, participa con el texto Santiago apóstol en los Andes y con una certera apreciación asevera que: “Los ideólogos de la época tuvieron el esmero de traernos Santo Yague (Santiago) y más tarde crearon el Santiago Mata indios, el Mahoma católico, junto con el trueno, también daba a la vida lluvia, riego para la agricultura, el hábil entronque del Santo con el Illapa se hace evidente. Así como decía Emilio Romero, que en los cordones de los sacerdotes descalzos o en las bordas moradas de los abates, los indios vieron un símbolo de los quipus, por el mismo motivo se eligió la ubicación de las antiguas huacas en otros templos incaicos para erigir sobre sus cimientos o rocas monumentales iglesias coloniales como ocurrió con la catedral de Lima y el y templo de Santo Domingo en el Cusco” (8)

¿Cómo se ha producido esta lenta transformación? Se debe a la necesidad de tener un defensor frente a la realidad cruel y permanente agresión. Sin embargo, en el fondo lo que sucede es que persiste la presencia de wamanis, apus, achachilas y todos los seres cosmogónicos de la religiosidad andina.

Juan José García Miranda escribe: Santiago Apóstol y las festividades agroganaderas. La afirmación de que Santiago en muchos pueblos del Perú se ha convertido en parte esencial de la cosmopercepción es cierta, pero además regula las lluvias, controla las heladas y hace posible la procreación del ganado. ¿Cómo se ha producido esta lenta transformación? Se debe a la necesidad de tener un defensor frente a la realidad cruel y permanente agresión. Sin embargo, en el fondo lo que sucede es que persiste la presencia de wamanis, apus, achachilas y todos los seres cosmogónicos de la religiosidad andina.

Con razón Juan José García Miranda, dice: “Santiago Apóstol se ha hecho parte del sentimiento andino y posicionado como sagrado y profano, al mismo tiempo en las diversas facetas y funciones que ha adquirido o le han encomendado sus creyentes y aliados a él, desde sus percepciones, se hace vigente como símbolo cristiano y pagano, mundano y viene en la vida de sus pueblos y sus maneras de vivir. En los pueblos del Perú, Santiago ha sido identificado como el protector de los animales domésticos y regulador del comportamiento climático, se le reconoce como ganadero, procurador de las lluvias, controlador de las heladas, promotor de la fertilidad y es el centro de ceremonias rituales, lúdicas, productivas, reproductivas y festivas” (9).

Otro texto de Juan José García Miranda es Santiago en la mitología andina, en el cual hace una revisión de los nombres de Santiago Apóstol en la mitología de varios pueblos del mundo, así, por ejemplo: Jacobo, Jacobus, Yago, Iago, Jaime y después de la canonización: Sant Yago, Sant Iago, Santiago, San Santiago en español. Luego en el Perú se llamará Santi, Shanti o Tayta Shanti en el mundo ganadero, es fiestero y engendrador. En aymara se llama Tata Santiago, Illapa, Santiagu wiraqucha, Santiagu uywiri, Cayallu Santiago. A pesar de los nombres y designaciones, es el mismo personaje de la mitología cristiana impuesta por la colonización española.

Juan José García Miranda al referirse a Santiago el callejero dice: “En el valle del Mantaro, las festividades de Santiago se hacen desde la opción católica como Patrono del pueblo de Chongos Bajo y como illa desde la opción indígena en las fiestas dedicadas al ganado. Esta segunda opción con rituales durante el tinyachikuy, cintachicuy, la marcación del ganado, siempre acompañados por música y danzas alusivas.

En la festividad de Santiago ganadero, podemos observar, dos espacios temporales: El ritual sagrado y el festivo propano. El festivo propano se lleva adelante después de cumplir todas las facetas rituales al ganado y toca la celebración festiva humana. En la facera social cuando las familias en comparsas pasan de los campos, las kanchas y los hatos ganaderos, escenarios cúlticos, a las calles bailando al son de la música del toril y del Santiago. A esta faceta se llama ‘Santiago callejero” (10).

Julio Teddy García Miranda escribe: Santiago: el santo peregrino en el imaginario mesoamericano. Hablando en stricto sensu se trata de un texto que revisa la biografía de Santiago desde cuando aparece como apóstol de Jesús, hasta cuando se transforma en trueno y protector de las comunidades campesinas, por ejemplo, en el valle del Mantaro. Julio Teddy García Miranda asevera que el apelativo de Santiago Matamoros se debe al hecho de que se le apareció al rey Ramiro I en sueños y le reveló que había sido designado por Dios como patrono de España. Fue así como un apóstol se convirtió en guerrero y apoyó a los españoles para expulsar a los moros musulmanes, desde entonces se le conoce como Santiago Mata moros.

Como los españoles invasores tenían fe en Santiago, para protegerse de posibles rebeliones de los pueblos sojuzgados de América, decidieron usarlo como aliado y poner su nombre indiscriminadamente. Con razón Julio Teddy García Miranda afirma: “Esta perspectiva de fundar ciudades con la advocación de Santiago apóstol se expandió en el Nuevo Mundo. Así tenemos Santiago de Cuba, Santiago de Guatemala, Santiago de Panamá y si bajamos hacia Sudamérica tenemos ciudades como Santiago de Chile, Santiago de Caracas, Santiago del Estero, entre muchos otros.  Al inicio se caracterizó por la presencia de un Santiago guerrero, sin embargo, con la consolidación del sistema colonial, cambia la presencia y percepción de Santiago en imaginario colectivo de los pueblos indígenas hacia un sincretismo religioso católico americano que lleva al surgimiento de una nueva religiosidad con los símbolos religiosos y re-significados” (11).

María Teresa Gutiérrez Santayana, escribe: De Santiago León de Chongos a Santiago de Compostela. Crónicas se viaje. Se refiere a un paralelo significativo y coincidencias entre las festividades asociadas a “Santiago Apóstol en el Valle del Mantaro (Junín, Perú) y las celebraciones en referencia al ganado en los Alpes suizos y ‘la simbología cultural en la ruta de peregrinación a Santiago de Compostela de España”. La autora señala que se trata de una observación en referencia a pueblos distantes, pero que tienen una práctica cultural parecida o coincidente. Es decir, la presencia de Santiago apóstol como benefactor de comunidades que se dedican al pastoreo de animales y reproducen gracias a la ayuda de Santiago.

La autora dice: “Generalmente se siguen los siguientes procedimientos: Luego de la misa matinal el sacerdote realiza la ceremonia de bendición del caminante e invita al registro en el libro de peregrinos. Entonces, el sacerdote entrega la Credencial del Peregrino en la que estampa el primer sello y a través de los siguientes sellos, se irán registrando los puntos visitados a lo largo de la ruta. Los símbolos tradicionales además de la credencial y una medalla de Santiago, son el bastón, la concha de un molusco marino (elemento asociado a la ofrenda desde tiempos inmemoriales) que generalmente cuelga de la mochila y da identidad al caminante” (12).

Lorenzo Huertas Vallejos trata el tema: Yayan illapa, Santiago y el Huamani. Se trata de una investigación en base a documentos manuscritos del siglo XVII en referencia a la práctica religiosa en Canta, Chancay y Cajatambo (Lima). Esos pueblos estaban formados por ayllus y cada uno de ellos tenía un machay, que era un lugar para enterrar a sus muertos. Los mallquis o semilla eran personas que mantenían la descendencia de cada familia, los mallquivilcas eran la memoria social de los árboles genealógicos. Los mallquis a la vez estaban relacionados con las pacarinas del Titicaca, eran personas respetadas y acogidas para escuchar además tradiciones orales que con el tiempo se han perdido. Como señala Lorenzo Huertas Vallejos, el documento con el que trabajado es de suma importancia para el estudio del rayo y es posible tener acceso a él en la Sala de Investigaciones de la Biblioteca Nacional. Está fechado en Lircay el 10 de noviembre de 1811. Huertas ha transcrito algunos fragmentos:

Muy señor mío y párroco de mi mayor aprecio. Un cholo de diez y ocho años con su madre tuerta que son de la estancia de Pomachacra hacen algunos días que sus embustes tienen alborotado este vecindarios e indios de la puna. A la una de la mañana, o después de media noche entraron en este pueblo porción de indios, e indias con sus tamborcitos, canciones y campanillas pidiendo que se abriera la iglesia, porque dicho cholo se intitula que quería predicar en el altar mayor con otras mil boberías, a la referida hora con el compañero de vuestra Merced Guillén, el subteniente Mendiola / Sargento, soldados y yo con las armas que pudimos sosegamos el tumulto, y el predicador con su par de grillos, está en la cárcel con varios de sus compañeros suyos, y mujeres y cholas, y por no ser difuso dejo a los demás pormenores porque no dudo que Vuestra Merced (en) en breve estará aquí para remediar tanta superstición que huele a motín. Y Dios guarde a vuestra merced muchos años- Soy su atento amigo feligrés. Juan Bidalón Señor Doctor Don Domingo del Barco.

El manuscrito con el que trabajó Lorenzo Huertas Vallejos es valioso, pero, además, servirá para comparar la práctica en referencia a la vida y la muerte en otras comunidades de la época. Como dice el historiador: “Aparte de todo lo que nos muestra el documento y que evidencia el acendrado culto a illapa, se saca en claro, también, como en otros lugares que para la manutención del culto a Yapan illapa y los otros mallquis progenitores, el ayllu guardaba tierras y ganado. Al fundarse la cofradía fue una institución que monopolizó los bienes de los dioses gentilicios, este es un fenómeno panperuano. En Uyupacha, los pobladores separaron para la fiesta de Santiago gran cantidad de maíz que eran cosechadas de la chacra de Santiago. Dos vacas, una becerrilla de múltiplo, tres ovejas machorras de tierra” (13).

Sergio Quijada Jara escribe: La fiesta de Santiago. Asevera que: “La fiesta de Santiago es celebrada por la casi totalidad de nuestros aborígenes de la sierra peruanas, considerando como el día de los animales y de los pastores basándose en la superstición de considerar al Taita Huamani como dueño y señor de los cerros”(14). Es un artículo que se refiere también a la música, preparación de la chicha, la víspera y el día del desarrollo de los bailes y alegría de concurrentes. Un elemento valioso es la transcripción de canciones en quechua y traducidas al español. Las contribuciones de este autor han sido muy valiosas, sin embargo, tal vez hubiera sido mejor transcribir otro texto con mayor rigor y significación cultural.

Néstor Godofredo Taipe Campos suscribe el texto: Las resignificaciones del apóstol Santiago entre la Península Ibérica, Mesoamérica y los Andes. Con el nombre de Santiago Matamoros explora la invención del mito que le otorga una existencia cosmogónica al apóstol de Cristo. Empieza mencionando al hecho que, a mediados del siglo IX, los cristianos españoles lucharon para liberarse del dominio musulmán. El autor rememora que Santiago entre los siglos XI y XIV fue un personaje peregrino, precisamente cuando se produjeron las grandes peregrinaciones hacia Santiago de Compostela. Como se sabe, al empezar el siglo XVI Santiago fue traído a América por invasores españoles. (Una pregunta: ¿Hasta cuándo algunos historiadores prohispanos y en la educación peruana se dirá conquistadores?). Los ideólogos invasores acuñaron el término Santiago Mata indios. En realidad, el lenguaje y la carga semántica que tienen los términos históricos es muy importante. Hay quienes no dicen ocupación, asalto, ataque, incursión, irrupción, asedio ni penetración española, usan los términos conquista, rescate, etc., etc.

“Describo –dice Néstor Godofredo Taipe Campos -- cómo las reinvenciones míticas y su conjunto de signos transfiguraron a Santiago Mata indios en Illapa (Dios andino del Rayo, trueno y relámpago). Aparecerán aun nuevas metamorfosis de Santiago porque un símbolo guerrero, vencedor y dominante, que fue olvidado y temido, tuvo que ser objeto de deseo de apropiación por los indígenas, entonces surgirán en Mesoamérica algunos mitos en los que Santiago defiende a los aborígenes; surgirá en Perú situaciones mesiánicas en profetas indígenas que dijeron ser Santiago y que anunciaron el retorno del orden anterior. Habrá situaciones de ‘retraducción’ y ‘apropiación haciendo aparecer a Santiago como defensor de los indígenas frente a los demonios” (15)

El libro además cuenta con una adenda titulada: El arte andino sobre la fiesta del Santiago de Josué Sánchez, cuyos autores son Néstor Godofredo Taipe Campos y Juan José García Miranda. Josué es un artista real maravilloso que ha trabajado los temas de su cultura con una riqueza cosmogónica y autenticidad realmente admirable. Gracias a su genio y permanente esfuerzo por ser auténtico, es posible hacer trabajos por ejemplo antropológicos en base a su pintura. En una apreciación adecuada los autores dicen: “Igual transformación ha tenido el que es pisoteado por el corcel. No es moro, pero tampoco es un indio de los tiempos de la conquista, sino es un indígena contemporáneo con el mismo tipo de sombrero que utiliza Santiago, pero con prendas que caracterizan al campesino actual. Tanto el apóstol como el indígena tienen el cabello corto, muy propio de los campesinos varones actuales. En esta pintura se opone la espada y la lanza como símbolos del vencedor y derrotado, que al mismo tiempo uno está arriba y otro abajo. El apóstol tiene ojos azules y bigotes mientras que el indígena tiene los ojos negros y es lampiño. Se trata pues de dualismos que configuran y ordenan los símbolos del poder y subordinación y también marcan las diferencias étnicas” (16).

Así entonces, Santiago, el apóstol de Jesús, convertido en Mata moros, con el paso de los siglos se ha convertido en los rayos que iluminan el cielo de América.

Notas:

(1) Santiago Apóstol en el imaginario andino-mesoamericano. Producciones estratégicas. Ayacucho, Lima, 2016.

(2) Juan José García Miranda. Santiago Apóstol en el imaginario mesoamericano. Pág. 9. Producciones estratégicas. Ayacucho. Lima, 2016

(3) Juan José García Miranda. Santiago Apóstol en el imaginario mesoamericano. Págs. 14-15. Producciones estratégicas. Ayacucho. Lima, 2016

(4) Angélica Aranguren Paz. Semiótica del culto a Santiago apóstol en el mundo andino. En Juan José García Miranda. Santiago Apóstol en el imaginario mesoamericano. Pág. 19. Producciones estratégicas. Ayacucho. Lima, 2016. 

(5) Laura Amelia Aréchiga Jurado y Alejandro García Rueda. La fiesta del señor Santiago en Zapotitlán. Tláhuac. En Juan José García Miranda. Santiago Apóstol en el imaginario mesoamericano. Pág. 29.  Producciones estratégicas. Ayacucho. Lima, 2016

(6) Clara Boggio Carrillo. De Santiagos, Felipes y otros santos. ¿Acompañantes o hermanos mellizos? En Juan José García Miranda. Santiago Apóstol en el imaginario mesoamericano. Pág. 133. Producciones estratégicas. Ayacucho. Lima, 2016.

(7) María Azucena Colatarci. Santiago en el Noreste Argentino. En Juan José García Miranda. Santiago Apóstol en el imaginario mesoamericano. Pág. 173. Producciones estratégicas. Ayacucho. Lima, 2016.

(8) Emilio Choy Ma. Santiago Apóstol en los Andes. En Juan José García Miranda. Santiago Apóstol en el imaginario mesoamericano. Pág. 197. Producciones estratégicas. Ayacucho. Lima, 2016.

(9) Juan José García Miranda. Santiago Apóstol y las festividades agroganaderas. En Juan José García Miranda. Santiago Apóstol en el imaginario mesoamericano. Pág. 201. Producciones estratégicas. Ayacucho. Lima, 2016.

(10) Juan José García Miranda. Santiago en la mitología andina. En Juan José García Miranda. Santiago Apóstol en el imaginario mesoamericano. Pág. 243. Producciones estratégicas. Ayacucho. Lima, 2016.

(11) Julio Teddy García Miranda. Santiago: el santo peregrino en el imaginario mesoamericano En Juan José García Miranda. Santiago Apóstol en el imaginario mesoamericano. Pág. 257. Producciones estratégicas. Ayacucho. Lima, 2016. María Teresa Gutiérrez Santayana. De Santiago León de Chongos a Santiago de Compostela, Crónicas se viaje. En Juan José García Miranda. Santiago Apóstol en el imaginario mesoamericano. Pág. 279. Producciones estratégicas. Ayacucho. Lima, 2016

(12) María Teresa Gutiérrez Santayana. De Santiago León de Chongos a Santiago de Compostela, Crónicas se viaje. En Juan José García Miranda. Santiago Apóstol en el imaginario mesoamericano. Pág. 279. Producciones estratégicas. Ayacucho. Lima, 2016

(13) Lorenzo Huertas Vallejos. Yayan illapa, Santiago y el Huamani. En Juan José García Miranda. Santiago Apóstol en el imaginario mesoamericano. Pág. 288. Producciones estratégicas. Ayacucho. Lima, 2016.  

(14) Sergio Quijada Jara. La fiesta de Santiago. En Juan José García Miranda. Santiago Apóstol en el imaginario mesoamericano. Pág. 305. Producciones estratégicas. Ayacucho. Lima, 2016. 

(15) Néstor Godofredo Taipe Campos. Las resignaciones del apóstol Santiago entre la península ibérica, Mesoamérica y los Andes. En Juan José García Miranda. Santiago Apóstol en el imaginario mesoamericano. Pág. 311. Producciones estratégicas. Ayacucho. Lima, 2016. 

(16) Néstor Godofredo Taipe Campos y Juan José García Miranda. El arte andino sobre la fiesta del Santiago de Josué Sánchez. En Juan José García Miranda. Santiago Apóstol en el imaginario mesoamericano. Pág. 372. Producciones estratégicas. Ayacucho. Lima, 2016

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*José Luis Ayala Olazával es periodista e historiador, cronista, poeta, ensayista, narrador y gran promotor de la cultura aimara.

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