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Interculturalidad en perspectiva de complejidad

Pintura del artista ecuatoriano Oswaldo Guayasamin (1919 - 1999)

Por Rodrigo Arce Rojas

19 de diciembre, 2017.- La palabra interculturalidad remite en primera instancia la relación e interacción entre culturas (Rizo, 2004:12; Rodrigo, 2000; Pech, 2014:7). Por tanto para seguir avanzando necesitamos adentrarnos en el concepto de cultura. Otra vez nos encontramos frente a una categoría con múltiples entendimientos. Así, la cultura es concebida como comportamiento socialmente aprendido; como un modo de vida, con una concepción y visión de la vida y del mundo, que implementa instituciones, realiza prácticas específicas y particulares y desarrolla ciencias (saberes) (Bueno de Mesquita, 2008); sistema de significados organizados socialmente y de manera particular (Bueno de Mesquita, 2008); malla de sentidos (Austin, 2000); e inclusive como gestión de la energía y formas sociales de adaptación al medio. Como se puede apreciar la cultura remite a elementos objetivos y subjetivos cuya creación es humana.

El ser humano es un ente biopsicosocial (ahora se dice que también es tecnobiopsicosocial) por tanto es importante reconocer la relación individuo-sociedad-especie. También es importante reconocer la interrelación cuerpo-mente-fisiología-palabra-acción.

Por ello es necesario comprender la estructura psicológica de las personas que se sustentan en la interacción dinámica entre paradigmas-pensamientos-sentimientos/emociones-manifestaciones (discursos, narrativas, actitudes, comportamientos, prácticas, entre otros). Esto quiere decir entonces que la cultura está conformada por las personas y las personas influyen sobre la construcción de la cultura.

Podríamos entonces estar hablando de sistema persona, sistema sociedad, sistema cultura, los mismos que a su vez están fuertemente intrincados con espacios de traslapes y superposiciones. Como sabemos un sistema siempre está dentro de otro sistema y al interior de los sistemas se encuentran subsistemas. De esta manera podemos aplicar el enfoque de sistemas adaptativos complejos para un mejor entendimiento de la interculturalidad.

Con base en los aportes de Maldonado (2016, 2015, 2014, 2013, 2012, 2011) podemos definir a los sistemas adaptativos complejos como un conjunto de elementos heterogéneos que se encuentran interrelacionados, son interdependientes, son interdefinibles que presentan las características de ser no descomponibles, impredecibles, irreversibles. Estos sistemas tienen la capacidad de dialogar con el entorno y por tanto se puede afirmar que la historia y el contexto importan.

Estos sistemas tienen la capacidad de autorregularse o ajustarse a los cambios en el entorno porque puede aprender de la experiencia y por lo tanto tienen la capacidad de adaptación y evolución. Los sistemas adaptativos complejos se caracterizan por un control difuso (distribuido y no centralizado). Los sistemas adaptativos operan lejos del equilibrio porque hay un flujo constante de energía que viene del exterior y mantiene la organización del sistema y asegura su sobrevivencia. Aunque por ahora pueda parecer compleja la explicación de los sistemas adaptativos complejos acudiremos a estos elementos cuando desglosemos los conceptos de cultura y de interculturalidad.

Siguiendo a Rizo (2014:13) las culturas no se encuentran aisladas (por lo que pueden ser concebidas como sistemas que interctúan), no se producen por generación espontánea (por lo que importa el proceso), y tienden a abarcar espacios que las conducen a entrar en relaciones con otras culturas (por lo que se puede afirmar que se verifican procesos de dialogicidad entre sistemas).

Asimismo, Núñez  y Gonzáles (2014:6) afirman que las culturas son dinámicas (lo que nos remite a los sistemas), no hay culturas puras (lo que da cuenta a la diologicidad entre sistemas), las culturas tiene su propia diversidad interna (lo que remite al hecho que los sistemas complejos están conformados por un gran número de elementos heterogéneos), no hay una cultura superior a otra (lo que nos recuerda que los sistemas complejos son acéntricos o policéntricos), la cultura tiene rasgos manifiestos y rasgos latentes (lo que nos revela los elementos tangibles y los inadvertidos).

Recordemos que un sistema adaptativo complejo está conformado por multiples elementos heterogénos que interctúan, son interdependientes e interdefinibles. Las interacciones de estos elementos conforman la dinámica de los sistemas complejos.

La interculturalidad se mueve en el dilema de la preservación de la identidad cultural y lo “originario” y la apertura para recibir (brindar) los aportes de nuevos conocimientos y elementos culturales a los sujetos interactuantes en la diferencia (

Lo que se busca con la interculturalidad es: la igualdad, la horizontalidad, el intercambio, el diálogo, la participación, la autonomía y la reciprocidad (Núñez y Gonzáles, 2014: 19). Según Fornet-Betancourt (2006: 12) la interculturalidad supone diversidad y diferencia, diálogo y contraste que a su vez suponen procesos de apertura, de indefinición e incluso de contradicción. Por tanto, la interculturalidad requiere de convivencia, contacto y negociación (Rizo, 2014: 12). La interculturalidad se mueve en el dilema de la preservación de la identidad cultural y lo “originario” y la apertura para recibir (brindar) los aportes de nuevos conocimientos y elementos culturales a los sujetos interactuantes en la diferencia (Pech, 2014: 8).

La descripción arriba señalada alude a la dinámica de los sistemas complejos en los que se verifican procesos de orden y desorden, cohesion y repulsion, estabilidad e inestabilidad, certidumbres e incertidumbres. Nos remite a la figura de sistemas caórdicos (que son aquellos en los que se verifican procesos de alternancia entre el caos y el orden) y sistemas  entrópicos en los que se produce desestructuración de elementos o disipación de energía y que por tanto se requiere de nueva información para fortalecer el sistema. Este juego de orden y caos es lo que permite que el sistema se mantenga activo.

El enfoque de sistemas adaptativos complejos constituye una buena herramienta teórica que ayuda a explicar y entender la interculturalidad en su complejidad, en tanto remite a la complejidad de las personas, la complejidad de la sociedad humana, la complejidad del lenguaje. Por la misma naturaleza compleja de la interculturalidad es necesario superar visiones fragmentarias, reduccionistas, lineales y determinísticas que no hacen justicia a la dinámica de las relaciones sociales y culturales.

Bibliografía citada:

- Austin, Tomás. (2000). COMUNICACIÓN INTERCULTURAL. Fundamentos y Sugerencias. Temuco. Recuperado de: http://www.angelfire.com/emo/tomaustin/intercult/comintuno.htm

- Bueno de Mesquita, Mourik. (2008). La Gobernabilidad de la gestión del agua desde un enfoque intercultural (Apuntes sobre gobernabilidad hídrica e interculturalidad). Cusco: Centro Bartolomé de las Casas.

- Maldonado, C. (2016). El evento raro. Epistemología y complejidad. Cinta moebio 56: 187-196.

- Maldonado, C. (2015). Pensar la complejidad, pensar como síntesis Cinta moebio 54: 313‐324

- Maldonado, C. (2014).  “¿Qué es un sistema complejo?”. Rev. Colomb. Filos. Cienc. 14.29 (Julio-Diciembre): 71-93

- Maldonado, C. (2013). Significado e impacto social de las ciencias de la complejidad, Bogotá, Desde Abajo, ISBN 978-958-84-54-66-5 (2013).

- Maldonado, C. (2012). Complejidad de las ciencias sociales. Las contribuciones de la antropología. Jangwa Pana 11: (10 - 26)

- Maldonado, C. (2011). Termodinámica y complejidad. Una introducción para las ciencias sociales y humanas. Bogotá: Ediciones desde abajo.

- Núñez, María y Gonzáles, Celeste. (2014). Interculturalidad como horizonte y posibilidad de relaciones hermanas. República Dominicana: Editorial Centro Cultural Poveda

- Pech, Cynthia. (2014). Introducción: Mirar la interculturalidad de otras maneras, una reflexión necesaria. En: Cynthia Pech Salvador; Marta Rizo García (2014): Interculturalidad: miradas críticas. Bellaterra : Institut de la Comunicació, Universitat Autònoma de Barcelona. ISBN 978-84-944171-1-5

- Rizo, Marta. (2014). Exploraciones sobre la interculturalidad: notas interdisciplinarias para un estado de la cuestión. En: Cynthia Pech Salvador; Marta Rizo García (2014): Interculturalidad: miradas críticas. Bellaterra : Institut de la Comunicació, Universitat Autònoma de Barcelona. ISBN 978-84-944171-1-5

- Rodrigo Alsina, Miquel (2000a). “La comunicación intercultural”. Aula Abierta, Lecciones Básicas. Portal de la Comunicación de la Universitat Autònoma de Barcelona. Obtenido el 24 de octubre de 2017 en http://www.portalcomunicacion.com/uploads/pdf/1_esp.pdf

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Rodrigo Arce Rojas es ingeniero forestal. Su correo electrónico es: [email protected]

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