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Rusia-Ucrania: Una guerra crucial

Muchos se parcializan con Rusia capitalista y no se solidarizan con Ucrania. Si hemos repudiado las intervenciones norteamericanas contra nuestros países, enarbolando las banderas de la libre determinación y no injerencia en los asuntos internos de otro país, no deberíamos tener doblez moral.

Por Milciades Ruiz*

17 de marzo, 2022.- No tenemos una versión nativa de nuestra historia. Solo la versión de la dominación que, con su avasallamiento informativo tergiversa la verdad en función de sus conveniencias. En el 2022, la invasión militar rusa al territorio de Ucrania, ha prendido la mecha de una guerra múltiple, por choque de bloques económicos capitalistas, pero solo tenemos versiones interesadas. Por ser una guerra que nos afecta, deberíamos razonar en defensa propia.

Esta guerra ha estremecido a toda la humanidad como nunca había sucedido antes en el contexto de una globalización capitalista. No solo es el temor a una guerra atómica mundial, sino también por el hecho de que nadie puede eximirse de sus efectos, aunque no tenga culpa alguna. Lo estamos constatando de diversa manera. ¿Qué culpa tienen las personas y objetos rusos de una decisión que, les es ajena?

El asunto es que, esta guerra es piedra de toque de bloques económicos en pugna. No pasó esto, con la guerra de Las Malvinas, ni con el conflicto Perú-Ecuador, porque en estas guerras, no estaban en juego las hegemonías económicas. Por más que se digan otros motivos, es una guerra por el mercado, pues el bloque encabezado por EE UU pretende expandirse penetrando los dominios de Rusia capitalista.

El problema se agudizó cuando Ucrania entró en crisis de gobierno, crisis económica y, la consiguiente crisis de unidad nacional, que llegó a la violencia armada interna. Esta situación fue aprovechada por el bloque occidental para ofrecer “ayuda”, proponiendo Tratado de Libre Comercio –TLC, financiamiento del FMI y del BM, incorporación a la UE y otras lisonjas.

Bien sabemos que estos instrumentos son los que tienen a Perú, como mercado cautivo de EE UU, como otros países están en esta condición por los TLC con la UE. El intercambio desigual de los TLC, nos ha hundido en la dependencia del maíz, trigo y más. No podemos recuperar nuestro patrimonio porque van contra estos tratados y, nacionalizar significa sanciones onerosas. Hacer esto con Ucrania es introducirse con fines de expansión en el bloque comercial de Rusia. El mercado que gana occidente, es lo que pierde oriente. Allí está, la “madre del cordero”

Si EE UU invadió Irak y sometió a otros países árabes, fue por el petróleo y no por una guerra santa contra el terrorismo. Siempre las guerras de dominación se han hecho con fines distintos a los utilizados como pretexto. EE UU tiene una negra historia de decenas de invasiones armadas, a los países de Latinoamérica con falsos pretextos. De modo que rasgarse las vestiduras por la invasión rusa y aplicar sanciones económicas es de miserables sin dignidad.

En 1846, EE UU arrebató por la fuerza a México la mitad de su territorio, (Hoy Texas y California). Le hizo la guerra a España para quitarle sus colonias Puerto Rico, Guam, Filipinas y Hawai. Así se apropió también de Guantánamo (Cuba) desde 1901 y en 1989 tuvo el descaro de invadir Panamá para arrestar a quien fuera su protegido, Manuel Noriega. La operación dejó no menos de 3 mil bajas civiles.

Los países de la Unión Europea UE, también tienen una larga historia de invasiones a países ajenos. Pero, es bueno recordar que la invasión francesa a España decadente, fue la que determinó la independización de las colonias en nuestro continente. La guerra por el mercado hizo que Inglaterra ayudara a los grupos subversivos como a la logia “Lautaro”. El fin era romper el monopolio español para que prosperaran los capitales ingleses con el libre comercio.

En la actualidad tras la crisis mundial agravada por la pandemia, la guerra Rusia Ucrania encuentra a EE UU en una situación decadente y a la UE que todavía no logra recuperar su economía pre pandemia. Involucrase en una guerra los conduciría al desastre. Por ello, no se atreven a intervenir directamente. Solo ofrecen ayudar a Ucrania de otro modo evadiendo involucrarse más de lo necesario. Pueden dar dinero para mercenarios, armamento y tecnología, pero no más, porque no están en condiciones solventes.

Ante la impotencia, atacan de otro modo, aplicando sanciones contra Rusia para dañar su economía y debilitarlo. Bloquean sus conexiones financieras, comerciales, tecnológicas, políticas, etc. Peor aún, obligan bajo amenazas, a los países de sus férulas, a que se involucren haciendo lo mismo contra Rusia. El colmo es amenazar a China para que participe en el bloqueo. Este totalitarismo es claramente hitleriano.

Pero, “el tiro les puede salir por la culata” y causarse daño propio. Si a Rusia se le cortan las conexiones globales, lo obligan a crear sus propios mecanismos autónomos. Todo esto viene siendo tomado en cuenta por China que como medida de precaución diseñará sus propios circuitos económicos, de modo tal que, llegado el momento no podrá ser afectado.

Si se cortan los canales globales, estando dolarizadas todas las operaciones económicas, entonces bajará el flujo de esta divisa, no solo en las transacciones comerciales y financieras, sino también como reservas internacionales de los países desconectados en ambos lados. Esto significa que la demanda del dólar irá bajando y devaluándose, lo cual sería terrible para EE UU. Independizarse del dólar será entones una medida de seguridad para todo país, lo que provocaría el derrumbe del imperialismo.

De modo que, esta guerra, conduce a una modificación severa de los términos de intercambio internacional. El crecimiento económico mundial será afectado por las sanciones y la inflación traerá más pobreza global. Ya se siente el impacto de estas medidas en la seguridad alimentaria y seguridad energética, sin la cual los índices de PBI están condenados a truncarse.

Si todo este proceso se deteriora, quizá habrá llegado la hora de romper las cadenas de la esclavitud del dólar. La desesperación podría llevar a muchos países independizarse de las férulas occidentales, haciendo caso omiso de los mandatos del imperialismo. Sucedió cuando España entró en decadencia por insolvencia económica. Fue impotente para conservar sus colonias, como ahora EE UU sufre de impotencia económica por su alto déficit, endeudamiento y pérdida de poder.

Las bravuconadas no le servirán de nada frente al proceso histórico que no podrá controlar. En el otro lado, Rusia sigue el mismo camino de la negra historia del dominio norteamericano. Ahora, todos los países desmembrados de la ex Unión Soviética, tienen el mismo temor de ser oprimidos por Rusia, y tomarán sus medidas. Nadie puede estar seguro.

Muchos se parcializan con Rusia capitalista y no se solidarizan con Ucrania. Si hemos repudiado las intervenciones norteamericanas contra nuestros países, enarbolando las banderas de la libre determinación y no injerencia en los asuntos internos de otro país, no deberíamos tener doblez moral. Si nuestro país, es invadido por una potencia extranjera, tendremos que dejar de lado nuestras diferencias y luchar por la patria.

Eso es lo que hacen los patriotas ucranianos y sus actos de heroísmo frente al invasor quedarán como heridas abiertas, como las que tenemos nosotros desde que la invasión española nos desheredó de nuestra patria ancestral.

Muchos dirán “así no es”. Bueno pues, cada cual con su moral. Disculpen la impertinencia.

(escrito el 17 de marzo de 2022)

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*Milcíades Ruiz es especialista en desarrollo rural. Dirige el portal República Equitativa: https://republicaequitativa.wordpress.com/ - http://www.gestiones-rurales.blogspot.com

 

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El autor, no analiza o no comprende las razones por las que Rusia ha tenido que intervenir en Ucrania.

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