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Nuestra Colombia, sin dueños ni señores

Foto: Jahfrann, fotógrafo documentalista colombiano.

Seguimos avanzando en todos los espacios, para no callar, para contar la realidad desde las voces, desde los sonidos, desde los diferentes espacios, a través de actos simbólicos, movilizaciones y marchas, para ver y soñar, ese gran sueño colectivo, de tener un país sin dueños ni señores.

Por Diana Jembuel*

16 de junio, 2021.- Hoy en Colombia vivimos una gran crisis política, social, cultural, espiritual y humanitaria, quizás, una de las más grandes de nuestra historia. El pasado 28 de mayo de 2021, miles de personas se movilizaron en todo el país. La protesta que inició como una expresión de descontento por la reforma tributaria propuesta por el presidente Ivan Duque, se convirtió en un paro nacional indefinido que busca visibilizar la desigualdad, la violencia y la injusticia.

La ideología dominante en nuestro país no garantiza los derechos de las personas y  los pueblos, sino que más bien persigue, oprime y elimina a su propia gente, a los que hablamos la verdad.

En Colombia vivimos 115 pueblos indígenas, nómadas, seminómadas, sedentarios, nómadas en confinamiento, que nos hemos aislado frente a los hechos de violencia y conflictos que sufre nuestro país.

Los pueblos indígenas tenemos formas de organización, planes de vida y sistemas de alimentación que representan nuestra cosmovisión que contribuyen a la diversidad cultural, a la armonía social y ecológica de la humanidad. Sin embargo, ante las circunstancias, hoy estamos estamos unidos a esta gran movilización.

Son varios los factores que nos han motivado a unirnos a este paro nacional, no solo el rechazo a la reforma tributaria y del sistema de salud, sino también el regreso de las terribles aspersiones aéreas de glifosato en nuestros territorios, el irrespeto a la consulta previa libre e informada, así como el asesinato de  líderes y lideresas indígenas.

Desde que inició el paro nacional el 28 abril, he visto que todos los días se unen más personas, en los territorios, en las grandes ciudades, hay muchas acciones en todo el territorio nacional.

Foto: Foto: Jahfrann, fotógrafo documentalista colombiano.

Hombres y mujeres aguantamos tanto dolor, tanta guerra, que no para ese dolor es el que da pie para salir sin miedo, para hablar lo que está pasando y no callar. La juventud con su arte, su música, sus encantos de rebeldía se han parado tan fuerte que sigue, hemos perdido muchas vidas, duele pero que seguir avanzando sin parar con la  fuerza de la gente.

Según la ONG Indepaz, al menos 300 líderes indígenas han sido asesinados desde las negociaciones de paz entre el gobierno colombiano y las FARC del 2016.

Nuestra propuesta es legítima, sin embargo la respuesta que hemos encontrado es la violencia machista, las agresiones sexuales, la brutalidad policial, el abuso del poder, la violación de los Derechos Humanos y sus escandalosas afectaciones en contra del cuerpo de las mujeres.

Frente a estas violaciones nos unimos los pueblos indígenas y las diferentes organizaciones étnicas, formadas por campesinos afros e indígenas, para contarle, al mundo entero, la realidad que vivimos.

El presidente, no entiende la diversidad cultural del país que pretende gobernar,  no reconoce a la gente de las bases, no se ha sentado con nosotros y no ha cumplido con los Acuerdos de Paz firmados en 2016.

Lo que ha sucedido en Colombia es un llamado para que el presidente y su gobierno reaccionen. Un verdadero líder sale al campo, habla con sus habitantes, visita los territorios, dialoga con las personas de las comunidades. Nosotros sabemos hablar y negociar y, de la misma manera, también sabemos hacernos sentir.

El término MINGA en mi idioma es ALA ISUP-ALA KUALLIP donde se piensa, se hace, se actúa, se trabaja en colectivo, anteriormente solo se escuchaba en el sur, en las recuperaciones de tierras, luego empezó a tener fuerza en las movilizaciones y hoy por hoy, es internacional.

Hoy, desde la Minga, estamos unidos al paro nacional, porque es una fuerza que avanza para garantizar la vida del territorio y de los líderes sociales que son perseguidos y callados.

Es una situación difícil en la que nos encontramos, pero los pueblos indígenas seguimos caminando con la Guardia Indígena, con la Guardia Cimarrona, con la Guardia Campesina. La primera fila de la avanzada es liderada por nuestras mujeres y las nuevas generaciones, quienes son acompañadas por las autoridades tradicionales.

Yo creo que muchos de nuestros hombres y mujeres mayores esperaban ver nuestros pueblos unidos, pero no lo lograron. Ahora, las nuevas generaciones lo estamos haciendo, a pesar de las diferencias hay un verdadero colectivo, basado en la unidad desde todos los ámbitos. Para que las semillas sembradas puedan germinar desde las esencia de la armonía y el equilibrio.

Seguimos avanzando en todos los espacios, para no callar, para contar la realidad desde las voces, desde los sonidos, desde los diferentes espacios, a través de actos simbólicos, movilizaciones y marchas, para ver y soñar, ese gran sueño colectivo, de tener un país sin dueños ni señores.

Como dice Vilma Almendra y que vamos a lograr, a pesar de que se ha derramado sangre, a pesar de haber sufrido feminicidios, genocidio. Desde lo más profundo desde nuestro es que llegue ese cambio para nuestras generaciones, para Colombia y que sea un ejemplo para el mundo entero.

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*Diana Jembuel es periodista indígena. Miembro de la comunidad indígena Misak, comunicadora social y periodista de la Universidad Externado de Colombia. Ha sido galardonada como la mejor periodista indígena en Colombia, y desde muy joven ha luchado por la preservar la comunicación de los pueblos indígenas, por eso utiliza herramientas que transmite a través de la oralidad. Ha sabido superar el machismo que caracteriza a su comunidad gracias a la comunicación y la expresión, pues les ha dado autonomía y fortalecimiento.

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