Servicios en comunicación Intercultural

No somos una república bananera... ¿o sí?

Foto: Wikipedia

- Lo que ocurre con el líder awajún Santiago Manuin, el candidato preso Gregorio Santos y, recientemente, con Julio Guzmán y César Acuña demostraría que sí, advierte el autor. 

Por Wilfredo Ardito Vega*

15 de marzo, 2016.- La reciente decisión del Jurado Nacional de Elecciones de excluir a César Acuña y Julio Guzmán de las elecciones del 10 de abril, ha generado que algunos peruanos se pregunten si no vivimos en una “república bananera”.

A mediados del siglo XX surgió este apelativo para referirse a aquellos países centroamericanos que exportaban plátanos a los Estados Unidos. Estaban gobernados por dictadores o por élites corruptas, que empleaban leyes e instituciones para bloquear toda actividad de la oposición y el ejercicio de los derechos fundamentales. 

Un ejemplo siniestro de cómo funciona una república bananera, lo tuvimos hace pocos días en el asesinato de la líder hondureña Bertha Cáceres. Pese a la medida cautelar dispuesta por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos y a las múltiples amenazas que Berta había recibido, ella se encontraba sin protección policial. Los sicarios que la mataron también hirieron a Gustavo Castro, un sociólogo mexicano. Cuando, luego de dar sus declaraciones, Castro estaba por abordar un avión para regresar a México, la policía hondureña se lo impidió violentamente, llegando a forcejear con la embajadora de su país. Actualmente, pese a que su vida corre peligro en Honduras, Castro no puede regresar a su país, por una absurda orden judicial. Para hacer más bananero el panorama, las autoridades le han suspendido la licencia a su abogado.

A quienes este caso puede parecer lejano, les pedimos que piensen en el juicio contra Santiago Manuin y los demás dirigentes indígenas procesados en Bagua sin ninguna prueba en su contra. El Ministerio Público y el Poder Judicial parecen actuar simplemente para humillar a los awajún y wampís e impedirles que alguna vez vuelvan a desafiar al Estado peruano. 

En el caso de la exclusión de Acuña y Guzmán, si bien es verdad que el Jurado Nacional de Elecciones si bien podían existir argumentos legales, también es cierto que se trata de una legalidad totalmente alejada de la realidad de los partidos políticos, que en su mayoría son entelequias con comités y asambleas ficticias.

Un amigo me hace pensar que desde mayo del año 2014, otro candidato, Gregorio Santos, se encuentra bajo prisión preventiva, recluido en el penal Piedras Gordas. Cuando en diciembre, le fue renovada la orden de prisión, la mayoría de gente que ahora se indigna por la incertidumbre electoral,  prefirió mirar a otro lado. Quizás podía haber algún argumento formal para esta medida, pero después de lo ocurrido con Guzmán y Acuña, pareciera que se trató de otra manera de deshacerse de un candidato incómodo.   

Las elecciones del 2016 terminan pareciéndose a las que protagonizaban dictadores como Leguía u Odría, en las cuales los candidatos opositores eran apresados o descalificados por las autoridades electorales. Muchos recuerdan las maniobras que se realizaron en tiempos de Fujimori. La última decisión, tomada esta madrugada por el Jurado Nacional de Elecciones, confirma esta perspectiva. 

Es difícil pensar que estemos simplemente ante la incompetencia de las autoridades electorales. Aún quienes creen que Acuña o Guzmán merecían una sanción se dan cuenta que estas medidas deslegitiman el proceso electoral y benefician a Keiko Fujimori, lo que ha generado  protestas en todo el Perú. 

Sin embargo, quizás nos deberíamos haber dado cuenta antes de cuántos elementos de una república bananera hay en nuestro país. Por ejemplo, que una mujer policía dé pitazos ensordecedores bloqueando el tráfico durante quince minutos, pero permita el paso raudo de un vehículo oficial vulnerando todas las normas de tránsito.  

En una república bananera, la población cae en un cinismo generalizado: nadie cree en la ley ni en el Derecho o la justicia, pues son percibidos como simples expresiones de quien tiene poder. Los ciudadanos viven en permanente desconfianza, asumiendo que cualquiera está dispuesto a engañarle o hacerle daño y que, si eso sucede, seguramente quedará impune. De hecho, frases como “Acá no puedes confiar en nadie” o “El peor enemigo de un peruano es otro peruano” han sido acuñadas como muestras del hartazgo por la propia sociedad. Ese hartazgo quedó evidenciado hace algunas semanas, cuando las planchas y listas electorales parecían un festival de deslealtad donde la ambición era la única motivación de muchos políticos.

El lado más terrible de una república bananera es que no existen derechos, sino existe status, que convierte a algunos en intocables y a otros en vulnerables. Miles de campesinos pueden desaparecer y los autores no son sancionados. Miles de campesinas son violadas y nadie es condenado por ello.

Al mismo tiempo, ante las limitaciones para obtener justicia, que gente justifica los linchamientos. De hecho, hasta las redes sociales se convierten en espacios para crueles linchamientos mediáticos con fines supuestamente moralistas (era racista, maltrató a una mascota, se estacionó en una zona prohibida).   

Pero el Perú no es una república bananera, porque no está en Centroamérica ni exporta plátanos. ¿O sí?  ¿Y si lo es, cómo dejará de serlo?

Además

- Todos los que deseen apoyar a Gustavo Castro pueden adherirse a la presente acción de Amnistía Internacional: http://alzatuvoz.org/gustavo/

- El 10 de marzo zarparon de Iquitos los barcos PIAS, que llevarán a diversos funcionarios estatales a las comunidades de los ríos Morona, Napo y Putumayo. Estarán presentes médicos, registradores de RENIEC, agentes del Banco de la Nación, traductores de idiomas indígenas.  

- La contundente protesta desarrollada desde el día 9 de marzo en Pucallpa ha pasado totalmente desapercibida en Lima, debido a la indiferencia de los medios de comunicación.

- La Municipalidad de Lima emitió una Ordenanza sancionando toda propaganda política que tenga contenido discriminatorio.

- Este sábado 19 de marzo se realizará en la Plazuela de San Pedro una jornada de sensibilización contra el racismo, por la Defensoría del Pueblo. Les recomendamos acudir entre 11am y 4pm. La actividad es porque el 21 de marzo, como recuerdan, es el Día Mundial contra el Racismo.

- Tres años cumplió ayer el Papa Francisco dirigiendo la Iglesia Católica.  Acá tienen un artículo mío al respecto: https://reflexionesperuanas.lamula.pe/2016/03/13/tres-anos-del-papa-francisco/reflexionesperuanas/

- Les recomendamos la exposición De lo Seriado a lo Sagrado.  A través del diseño de vestidos, se genera una reflexión sobre género, identidad étnica y medio ambiente.  otras piezas de vestido en la galería de Euroidiomas, calle Libertad 130, hasta este viernes 18 de marzo. 

Aportes y comentarios  (Sobre la RP 600, relativa al Día de la Mujer):

- Lo que me apena es que hay mujeres tan o más machistas que muchos hombres. Y ni se dan cuenta. Hacen que las hermanas sirvan a los hermanos; toleran infidelidades de su pareja porque son dependientes económicamente; si no están casadas piensan que la solución a todos sus problemas es un hombre y para eso necesitan "ser lindas".  Mientras ellas critican a las otras mujeres porque "no se cuidan", para ellas los hombres no tienen que cumplir con altos estándares de belleza. La raíz de esa actitud es la profunda desigualdad económica que hace vulnerables a las mujeres. Y las leyes no ayudan si desde la cuna la mujer es orientada a carreras que pagan una fracción de las tradicionales carreras masculinas, o glorifican que la madre deje su carrera para cuidar a los hijos. La verdad es que en caso de divorcio o desempleo del marido, las mujeres que nunca trabajaron tienen poco que ofrecer en el mercado laboral. Y a los 40 o 50 es más difícil corregir el curso (Una abogada peruana desde Seattle).

- Sobre la publicación del Colegio de Abogados,  lo peor es leer que hay abogadas que se quejan, pero ¡¡¡por el horario!!! Demuestran cero conciencia, más bien reclaman no poder ir y piden el día libre para poder acicalarse a su gusto. Estamos mal.  (Una psicóloga).

- Está claro que el texto va dirigido a esas madres y padres que aún le dicen a sus hijas "princesitas" y las crían y educan como "adornos" (Una periodista).

- Estoy de acuerdo en la referencia a la comercialización y frivolidad por el Día de la Mujer, pero de todos modos debemos celebrar los esfuerzos de cada mujer en su mundo propio. Las mujeres aún tenemos una percepción de que no nos merecemos mucho o nada y nuestra autoestima suele ser muy baja. Por esto yo creo que las mujeres debemos celebrar el hecho que somos mujeres contribuyendo a este mundo desde diferentes esperas y mundos. Así que yo saludo con orgullo a cada mujer de este planeta (Una peruana desde Londres).

- Me parece muy importante esta conmemoración en estos tiempos de tanta frivolidad y liquidez cómo se entienden las conmemoraciones en torno a la lucha por los derechos humanos, en este caso de las mujeres (Una trabajadora social).

- El 8 de marzo no se festeja se conmemora y se sigue reflexionando sobre las desigualdades de género y sobre todo es motivo para comprometernos más en la lucha por la igualdad de género (Una abogada)

- La RP ha sido la primera noticia que tengo de lo ocurrido en Honduras con Berta Cáceres.
Acaso esto no es noticia para los diarios peruanos? (Un abogado). 

La frase W: 

No esperes a estar en agonía para darte cuenta de que estás enfermo (Mensaje para las personas y los países).

* Wilfredo Ardito Vega es un abogado, escritor, catedrático y activista peruano especializado en temas de derechos humanos, democracia, justicia comunitaria y derechos de los pueblos indígenas. 

Valoración: 
0
Sin votos (todavía)

Añadir nuevo comentario