Consciencia política de lucha

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La lucha social es una reacción natural contra el sistema que oprime la sociedad. Pero esta, no es homogénea. Su estructura es piramidal, con escalones de clases sociales. Por ello, el sistema exprime más a las clases sociales indefensas. Los más débiles soportan el mayor peso de toda dominación. Es allí donde prende el fuego de la lucha social. ¿Qué está pasando en nuestro país?

Por Milciades Ruiz

14 de octubre, 2023.- Todo en la vida es proceso y no hay acción, sin reacción. La situación actual del mundo y del país es el resultado de un proceso histórico que ha pasado por etapas consecutivas previas de acciones y reacciones. Cada etapa, genera condiciones económicas, con base a las cuales, se establecen las condiciones jurídicas y políticas que rigen nuestras vidas. De nuestra parte está, aceptarlas o rechazarlas.

Estamos dentro de una envoltura global capitalista y lo que estamos viviendo ahora, es consecuencia de las condiciones que han generado quienes impusieron la modalidad capitalista del neoliberalismo. Nada de proteccionismo, ni nacionalismos. Tratados de libre comercio, privatización de empresas estatales. No regulación del mercado, el estado solo como subsidiario a lo privado.

Nada de soberanía nacional, ni auto determinación de los pueblos. Seguridad jurídica a la inversión extranjera mediante contratos ley, sujetos a tribunales y penas internacionales. Propiedad privada de la ciencia y tecnología, libre empresa corporativa y otras ataduras de sometimiento. No tenemos escape, ni aun cambiando de constitución, porque los amos de la estructura de dominación aplican represalias, sabotean y castigan toda opción diferente. Lo sufre Venezuela y Cuba.

En esta prisión globalizada, si los países dominantes entran en crisis económica, automáticamente trasladan el peso de la misma a los países dominados. Los países más débiles soportan el mayor peso al no poder correr traslado. Entonces, la gente huye de su país en masa migratoria, aunque les cueste la vida. Es el propio sistema el que genera el desequilibrio social que se vuelca en su contra, de cualquier manera.

Esto es lo que está sucediendo en Latinoamérica y en nuestro país. Soportamos sin culpa, la migración venezolana que huye de su país bombardeado por represalias económicas. EE UU cierra las puertas a la migración que ha generado y la deriva hacia Latinoamérica, desequilibrando el empleo, la economía y la seguridad ciudadana en nuestros países.

Nuestros depredadores nos trasladan su inflación y sus ajustes por crisis de menor crecimiento. Pero también, seremos nosotros los que financiaremos la recuperación de los mismos, porque ellos crecen succionando riqueza a costa nuestra. De lo contrario, el nivel de vida de sus “economía avanzadas” se vendría abajo.

Como se aprecia en el siguiente gráfico del FMI, la inflación trasladada es mayor en los países emergentes (derecha) que la de los países de economías avanzadas. Inflación en rojo.

El neoliberalismo está empotrado en nuestro país y ejerce el dominio social a través de sus testaferros políticos que, modifican la estructura jurídica en su beneficio y, en contra de la población oprimida. Son estos, los sicarios del pueblo. Esto es así, porque el pueblo no ha desarrollado el contrapoder que evite su avasallamiento. Es que el neoliberalismo también actúa a través de la prensa que lo parasita. Esta, forma opinión pública manipulada, sin que nada lo impida.

De este modo, por más que haya nuevas elecciones, el pueblo elegirá nuevamente a otros sicarios de la misma calaña. Es que la opinión pública está condicionada de antemano. Disuelto el Parlamento anterior, el pueblo eligió a otro que resultó ser de lo peor y pide nueva disolución para repetir el mismo error. Pero si los testaferros del neoliberalismo están en el congreso es porque el electorado manipulado los puso allí. Esto es lo que hay que corregir.

Sucede todo esto, porque el pueblo en su mayoría no tiene consciencia política de la estructura de dominación que soporta. Alza su voz de protesta y lucha, sin percatarse de dónde, proviene todo. Ignora las ataduras legalizadas que utilizan la dominación y por eso no reacciona oportunamente. Esto continuará así, mientras el pueblo no tenga consciencia política de su situación. Pero, ¿sus dirigentes tienen consciencia  y claridad política? O son simples oportunistas.

Se gobierna mediante leyes y estas las da el Parlamento. Si las fuerzas populares no cuentan con mayoría propia en este poder, tendrá siempre una legislación en su contra. Pero no solamente se requiere cantidad, sino también, calidad. De nada sirve tener representantes ineptos, si no tienen capacidad para ejercer la defensa popular con fundamento.

Lamentablemente, no contamos en el Parlamento, ni con la cantidad, ni la calidad ideológica requerida. La pobreza cualitativa de la representación parlamentaria, indica la decadencia ideológica que impera en las organizaciones políticas populares, plagadas de oportunistas que solo buscan provecho personal. Pero este, es el reto que tenemos por delante. Si el objetivo es alcanzar mayoría parlamentaria y de calidad, se tiene que trabajar para lograrlo.

El deterioro de los partidos de izquierda viene desde muy atrás. Se les apoyó oportunamente, pero han defraudado uno tras otro, al no liberarse de la corrupción. Algunos dirigentes “radicales”, pero deshonestos, han pisado la cárcel y, el oportunismo mafioso se ha enquistado en la izquierda, desprestigiando la ideología. Esos partidos han acabado con la esperanza popular, a tal punto que prescinde de estos, en sus últimas movilizaciones de protesta.

El neoliberalismo también se está deteriorando y creando las condiciones de repudio popular que estimulará la lucha social. Debemos estar preparados para actuar conscientemente. Con la crisis mundial y nacional, se avecinan días de lucha en defensa propia. Pero esta lucha no debería ser empírica. Bastante muertos ha ocasionado la falta de conducción apropiada que, ahora se culpa a otros. La lucha es contra el sistema y no, contra las personas circunstanciales.

La lucha social tiene que plantearse en términos claros, con objetivos y metas factibles. La lucha ciega suele ser fatal. Sin estrategia, la lucha no alcanzará sus objetivos al menor costo de vidas. Si no hay objetividad y la emotividad predomina sobre lo racional, no habrá triunfo. Son muchos los casos de fracasos políticos de proyectos sustentados en la emotividad.

Por todo lo señalado, hacer consciencia política es nuestra tarea primordial. No podremos recuperar la confianza en nuestro mensaje ideológico, si no hay honestidad. Limpiar nuestras filas de los malos elementos oportunistas, será el inicio de nuestra recuperación. Nuevas opciones orgánicas son válidas para iniciar una nueva etapa. La renovación y formación ideológica coherente, es urgente. Salvo mejor parecer.

(escrito el 13 de octubre, 2023).

 


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