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Amazonía: Debilidad del sistema de salud es más letal que el Covid-19 para indígenas

Posta de Salud en la C.N. 12 de Octubre, en la cuenca del río Tigre

"Indigna cómo se montan a nivel nacional e internacional campañas para conseguir fondos dizque para apoyar en la emergencia del Covid-19 a las comunidades indígenas. Si saben de qué hablan deberían saber que lo que se requiere es que el sistema de salud en las regiones indígenas realmente se refuerce, de manera sostenida y vigilada por la población local y sus organizaciones. Lo demás es cinismo puro", afirma con la legítima indignación Frederica Barclay, especialista que conoce de cerca la clamorosa desidia estatal para atender la demanda de salud de los pueblos indígenas.

Carta a Servindi

Estimados,

No sé si Servindi tenga la práctica de publicar cartas al editor. Recurro al método por falta de tiempo para preparar un artículo, urgencia del tema e indignación por la forma en que se desarrollan y entienden las cosas de cara a la vulnerabilidad de los pueblos indígenas frente al Covid-19.

A estas alturas de mi vida profesional entiendo un poco de las crisis históricas que han experimentado los pueblos indígenas de la Amazonía a consecuencia de las epidemias, pero también conozco la debilidad y fracaso de la oferta estatal de salud en las áreas rurales donde están sus territorios.

Quiero tratar de puntualizar algunos temas que se suman a los grandes esfuerzos realizados por la Defensoría para llamar la atención del Estado acerca de su obligación de brindar una respuesta a los pueblos indígenas en la situación actual desde un enfoque de derechos y en razón de su vulnerabilidad.

Diversas organizaciones indígenas de distinto nivel han expresado también este pedido urgiendo la actuación del Estado. Pero se requiere enfocar mejor el asunto si no queremos una catástrofe en los siguientes meses. A este punto, y por falta de tiempo me centro en un asunto que parece requiere ser tomado en serio.

Vulnerabilidad. Lo que puede aniquilar a los pueblos indígenas es la falta de infraestructura de un sistema sanitario y no propiamente el Covid-19

Vulnerabilidad. Lo que puede aniquilar a los pueblos indígenas es la falta de infraestructura de un sistema sanitario y no propiamente el Covid-19

Podríamos hablar bastante sobre la vulnerabilidad histórica y actual de los pueblos indígenas ante determinados virus y bacterias. Ese no es el punto ahora. Están tan expuestos ahora como los demás ciudadanos que no han estado tampoco previamente expuestos al Covid-19.

Porque los pueblos indígenas tienen la gran experiencia derivada de las crisis que durante generaciones han experimentado, ahora han tenido la sabiduría de aislarse, de cerrar sus territorios. Han sido tremendamente efectivos, hasta donde sabemos gracias al seguimiento que logran hacer algunas organizaciones, en cerrar sus puertos.

Al interior de las comunidades, la gente ha dejado de visitarse, las familias han procurado ir a vivir a sus tambos, en las chacras, para “mantener la distancia social”. Han conseguido, a través de sus organizaciones comunales y federaciones y a partir de su memoria, más que todas las campañas de #QuédateEnCasa juntas. Algunos medios ya lo han reportado.

Hasta aquí vemos que la acción colectiva ha sido bastante efectiva. Aunque no cantamos victoria porque pueden haber empezado a presentarse casos debido a situaciones diversas que incluyen la falta de protocolos para la entrega de ayudas, viajes a ciudades por emergencias y retorno, ingreso de comerciantes, presencia de militares en los territorios.

hay necesidad de que se diseñen planes específicos para estas regiones de baja densidad

Entonces sí hay necesidad de que se diseñen planes específicos para estas regiones de baja densidad (no pesan en las estadísticas), alejadas, mal atendidas. Están en camino varias iniciativas para aconsejar al estado, con énfasis en involucrar a las organizaciones indígenas, y conozco a varias personas que está poniendo todo su empeño en eso.

Bien. Pero la experiencia advierte que el principal riesgo no es ahora que la curva en el Perú todavía está creciendo o llegando a la meseta y la gente tiene restricciones de movilidad. El mayor riesgo se va a presentar cuando se reabran las comunicaciones y regresen a los territorios indígenas los comerciantes, los madereros, los petroleros…

Entonces, aquellos que han logrado no exponerse y no contagiarse enfrentarán el mayor riesgo. Para las comunidades el acceso a servicios adecuados será solo una ficción.  Aún si las direcciones generales de salud llegan a implementar acciones de algún tipo ahora.

He tenido la suerte de poder acompañar el impresionante trabajo de la plataforma PUINANUDT, las llamadas 4 Cuencas, en su exigencia del saldo de la inmensa deuda histórica por el daño ocasionado por las actividades petroleras a su territorio y familias.

Desde marzo del 2015, hace 5 años, el Estado firmó compromisos de mejorar el sistema, a pesar de los decretos, resoluciones ministeriales, y compromisos reiterados la mejora es nula. Nula. Y la corrupción ha sido rampante.

Andoas, que es el establecimiento mejor dotado para la atención de estos pueblos cercanos a la frontera con Ecuador, situado en el epicentro de la explotación petrolera, sigue esperando que se convierta en verdad en un establecimiento capaz de atender la morbilidad regular de la zona.

Posta de la Comunidad 12 de Octubre. Foto: Frederica Barclay

Lo mismo ha pasado con el establecimiento de 12 de Octubre en el río Tigre, donde la posta funciona encima de un zancudal donde prolifera el vector de la malaria. Las brigadas que se comprometieron para fortalecer la atención funcionan a cuentagotas y cada año avisan que solo se dispondrá del 35, 30, 25 o 10% de lo comprometido presupuestalmente para el llamado Modelo de Atención de Salud Intercultural que derivó de los compromisos del 2015.

Y se trata de población que tiene riesgos adicionales por la exposición crónica a metales pesados y porque lo que producen y consumen, incluyendo el agua, en ese ambiente, los sigue exponiendo. Porque no hay remediación hasta ahora.

cuando el tráfico se reabra no habrá ninguna capacidad de responder a la proliferación del virus

Ahí y en todas partes, cuando el tráfico se reabra no habrá ninguna capacidad de responder a la proliferación del virus. Ni aún si tuvieran acceso a la atención en los establecimientos de las microrredes por vía fluvial, donde es frecuente que los botellones de oxígeno estén vacíos, podrían acceder a respuestas de emergencias que requieran otro tipo de atención. Porque tampoco hay embarcaciones ni combustible.

Si llegamos a tener la suerte de que en el mediano plazo se pueda proporcionar a la población vacunas o antígenos de algún tipo, las comunidades en muchas regiones estarán fuera de alcance efectivo. Una médico que estuvo a cargo del Modelo de atención intercultural acordado para las cuatro cuencas, cuando discutíamos las bajas tasas de cobertura de vacunas, confesó en su momento que en realidad no era solo que las coberturas eran bajas, sino que se  “estaba vacunando con agua”.

Esto porque para cuando los pequeños coolers que el personal de las brigadas lleva con hielo para la vacunación, llegan a las comunidades, una tras otra, las vacunas han perdido efectividad. Tanto que hace unos meses 19 niños de tres comunidades del río Pastaza fueron vacunados con SR multidosis –es decir aplicaron a cada niño 10 dosis de una– los niños no tuvieron reacción alguna. Probablemente tampoco quedaron protegidos contra el sarampión y rubeola. En efecto, se vacuna con agua. El evento que pudo tener gravísimas consecuencias se registra como un “error programático” y nada se corrige.

¿Es esto lo que les espera cuando llegue la vacuna u otros métodos para del coronavirus cuando el tráfico se reabra? Dónde -en los documentos de MINSA y Ministerio de Cultura- se habla de asegurar protegerlos mediante un sólido y sostenible mecanismo para asegurar la cadena de frío de la diseminación.

Por eso indigna también cómo se montan a nivel nacional e internacional campañas para conseguir fondos dizque para apoyar en la emergencia del Covid-19 a las comunidades indígenas. Si saben de qué hablan deberían saber que lo que se requiere es que el sistema de salud en las regiones indígenas realmente se refuerce, de manera sostenida y vigilada por la población local y sus organizaciones. Lo demás es cinismo puro.

Cordialmente,

Flica

Domingo, 12 de abril, 2020.

 

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