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Me voy a Berlín, a ver cine peruano

Retablo, premiada película peruana que no la tuvo tan fácil al momento de su estreno

Por Milton Calopiña*

MIRevista Cultural, 12 de febrero, 2020.- La frase del título puede parecer una broma, o una exageración pero recientes hechos en torno al cine peruano, nos indican que es algo que podría ocurrir en algún momento: que para ver algunas películas peruanas tendríamos que viajar a Europa, Estados Unidos u otros países de la región, porque en nuestro país las propias salas peruanas negaron la posibilidad de exhibirlas, o si lo hicieron, lo hicieron de muy mala gana.

Los hechos a los que nos referimos, tienen que ver con tres de los últimos estrenos nacionales: Retablo, Los Helechos y Prueba de Fondo, todas ellas exhibidas en pocas salas y en horarios bastante complicados, lo cual hacía muy difícil que compitan en igualdad de condiciones con otras producciones, venidas en su mayoría de Hollywood.

Ser una película que ha ganado varios premios y ha sido alabada por la crítica, no es motivo suficiente para los distribuidores: Retablo de Álvaro Delgado Aparicio, solo se estrenó en algunas salas de Lima y ciudades del sur, y fue la presión del público en redes sociales, la que hizo que finalmente se extendiera su estreno a otras ciudades del norte, pero en un solo horario y en una sola sala, lo cual hacía muy difícil el ir a verla.

Pero además, pareciera que los distribuidores estaban interesados en que esa película saliera de cartelera lo más pronto posible, porque aparte de exhibirla en esas condiciones, sus empleados recalcaban cada vez que podían mensajes desalentadores como: “la película está en quechua, tiene subtítulos, van a tener que leer”, como si esas características descalificaran a la película.

El caso de Los Helechos de Antolín Prieto y Prueba de Fondo de Oscar Bermeo y Christian Acuña fue peor. Se estrenaron solo en Lima (a pesar de que los trailers se difundieron también en provincias), en poquísimas salas y en horarios bien complicados (a la hora del almuerzo o poco después. Para verlas había que pedir permiso o faltar al trabajo), lo cual trajo como consecuencia resultados muy bajos en taquilla.

¿Cuáles son los criterios que llevan a las salas a tomar estas decisiones? Si existen, muy pocos los conocen, pero en todo caso parece que tienen que ver mucho con prejuicios y percepciones equivocadas.

Como por ejemplo el prejuicio que toda película en quechua es veneno para la taquilla (lo cual lo desmiente Retablo, que ha llevado hasta el momento más de 50 mil espectadores); o que las comedias románticas ya no funcionan en taquilla, motivo por el cual –según cuentan su productor- casi no se estrena No me digas solterona, la cual sin embargo logró proyectarse, estuvo varios meses en cartelera y casi llega al millón de espectadores.

¿Qué se puede hacer?

Antes de preguntarnos por las soluciones, miremos algunas cifras sobre el poquísimo acceso de las películas peruanas a las salas, según ha publicado el cineasta Christian Wiener en su blog:

“Según datos estadísticos tomados de fuente del Ministerio de Cultura y los propios exhibidores comerciales, existen en este momento en el país 99 complejos de salas de cine comercial de 8 cadenas, que mantienen operativos alrededor de 560 pantallas, que al día tienen un promedio de cinco funciones, lo que resulta un total de 2800 funciones de cine diarias en todo el país. De ese total, la película “Prueba de fondo” tiene 4 funciones, es decir el 0.14%; “los Helechos” consta de 6 funciones, que significa el 0.21% y si incluso sumamos “Retablo” en su curta semana que tiene 14 funciones, o sea el 0.5%; en conjunto no representan ni el uno por ciento del total de funciones diarias en los cines. ¿Se puede seguir diciendo que sería una imposición exigir un trato algo más balanceado para el cine peruano en su propio país?“ (http://blogdelchw.blogspot.com/)

¿Qué hacer entonces para que las salas puedan ofrecer un trato más digno a las películas peruanas? Sin ser pesimistas, no parecen haber soluciones en el corto plazo. La nueva ley de cine –que además aún no ha sido promulgada-, no contempla ninguna solución. Se estuvo proponiendo que contuviera cuotas de pantalla –medida que ha funcionado bien en países vecinos-, pero ese punto no se incluyó al final, solo se habla de algunos contratos-ley, que no garantizan nada.

Solo parecen quedarnos dos opciones: seguir luchando y protestando vía redes sociales por cada película peruana que deseemos ver o resignarnos a que esto no va cambiar, ahorrar para viajar al extranjero y poder apreciar allá, el cine peruano, que no podemos ver en el Perú.

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*Milton Calopiña Avalo es periodista y catedrático en la Escuela de Comunicación de la Universidad Católica Santo Toribio de Mogrovejo de Perú.

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Fuente: Publicado el 23 de junio de 2019 por MIRevista Cultural: 
http://culturamir.com/berlin-cine-peruano/
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