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El hambre acecha a las comunidades campesinas en plena pandemia

Bacilio Mayta, líder campesino de Amaro Huasmin, en una reunión el 29 de abril 2018 / Foto César Estrada

A más de 4000 metros sobre el nivel del mar, el hambre azota a varias comunidades campesinas, postas médicas no cuentan ni con paracetamol y tampoco pueden acceder a la educación.

Por César Estrada Chuquilín*

10 de agosto, 2020.- El líder campesino Bacilio Mayta, de la comunidad Amaro Huasmin, cuenta que miembros de su comunidad sufren la peor crisis de hambre en lo que va de la epidemia del coronavirus. “Acá la presencia del Estado es nula. El apoyo nunca llegó y nunca llegará. Esto lo tenemos claro”, señala.

Familias en pobreza y extrema pobreza no hemos recibido ningún subsidio del Estado, ni siquiera una canasta de víveres. Los pocos recursos con los que contábamos producto de la agricultura y la venta de lácteos se nos han terminado. Ahora no tenemos nada.

“Algunos días la pasamos sin comer junto a nuestros niños”, indica el líder campesino con la voz entrecortada. “La educación virtual para nuestros hijos está lejos de nuestro alcance, acá no tenemos internet”, agrega.

Bacilio Mayta cuenta que no hay cobertura de ninguna operadora y tampoco tienen energía eléctrica. “La radio sí existe, pero las pilas para comprar ahora soy muy caras. Además, no hay dónde comprarlas”, comenta.

“Tenemos varias personas con los síntomas de COVID-19. Sin embargo, ya los hemos aislado para prevenir. Esto se saldrá de control. Ante la necesidad de no morir de hambre estamos saliendo a buscar algo para sobrevivir, sin resultados. Algunos días no traemos nada a casa, pero si el enorme riesgo del contagio”, indica.

Víctor Huamán, líder campesino de la comunidad Valle Laguna Azul, junto a otros líderes el 29 de abril 2018 / Foto César Estrada

Víctor Huamán, líder campesino de la comunidad Valle Laguna Azul, señala que la presencia del Estado en su centro poblado tampoco existe y que desde el inicio de la pandemia no recibieron ningún apoyo.

“Acá el hambre es el principal problema. No tenemos víveres y tampoco con qué comprarlos. La papa, la oca y el olluco, productos de la cosecha de enero y febrero, se han terminado por completo. Nos hemos quedado hasta sin semillas para poder volver a sembrar, lo hemos consumido todo”, indica Huamán.

Preguntado por la educación virtual, señala que los escolares solo llevan clases virtuales dos días a la semana, la energía eléctrica es bien cara porque es prepago y requiere recarga de 10 soles para abastecerse.

“Tenemos que viajar a la ciudad. El pasaje ahora está 40 soles de ida y 40 de regreso, mas tu alimentación y otros gastos, una recarga de luz de 10 soles te cuesta entre 110 y 120 soles para dos focos que utilizamos solo en la noche”, indica.

Yerson Murga Chuquilín, en Vista Alegre / Foto: César Estrada

Yerson Murga, líder campesino de la comunidad Juan Velasco Alvarado, con gran preocupación nos cuenta que en su comunidad tiene los mismos problemas. “Familias enteras ya no tenemos qué comer, pedimos con urgencia la ayuda del Estado”, indica.

Con relación al sector salud, los líderes indicaron que la posta médica que existe se encuentra en precarias condiciones.

“Acá ni siquiera existe un paracetamol. En tal sentido, es como si no existieran, lo cual es una enorme preocupación ante el incremento de los contagios y el colapso del sistema sanitario en nuestra región. Pedimos la intervención del Estado de manera urgente”, manifestaron.

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* César Estrada Chuquilín es comunicador indígena de Cajamarca y miembro de la Red de Comunicadores Indígenas del Perú (REDCIP).

 

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Comentarios

Hoy veo con mucha preocupacion que se esta abusando de los pobres de los pueblos rurales y sub urbanos, el costo de la luz es demasiado caro, y, el pasaje a S/. 40 es imperdonable. Que estrategia valiosa ejecuto este gobierno para preservar a los naturales y colonos, nativos y demas de las areas rurales. Que defensa sanitaria o proteccion biotecnologica y saluda ble han efectuado para ayudar a salvarlos del virus, el hambre y la necesidad. Que tal abuso ellos oganan maximo S/. 10 soles diarios por jornada, con eso no pueden subsistir sus familias, comprar medicinas, pagar servicios. Exigimos al gobierno que sincere los costos de una debida atencion a los ciudadanos, que no deje que mueran de hambre, inopia y abandono. dra. bertha de peru

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