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La educación y sus olvidados

Por Pedro Francke y Rossana Mendoza

10 de febrero, 2016.- La educación es una gran preocupación nacional. Muchos pensamos que la mejor herencia que podemos dejar a nuestras hijas es una buena educación, cuyas fronteras ya no se limitan a la secundaria ni a la universidad, sino incluso a los post-grados. Hoy se necesita una gran reforma educativa, y en especial, una que no olvide nuevamente a los postergados de siempre, a quienes desde comunidades alejadas y con costumbres, culturas y lenguajes propios, siguen recibiendo una educación mucho peor que la ya deficiente educación pública.

Hay aproximadamente un millón y medio de niños, niñas y adolescentes que necesitan una Educación Intercultural Bilingüe – EIB. De estos, un millón 200 mil van a casi 20 mil Escuelas declaradas como EIB en función de su localización y la lengua del lugar, sin embargo en muchos casos es poco más que un asunto declarativo, sin materiales y con maestros que no tienen formación para enseñar en esta situación especial. Quedan todavía un gran bloque de niños totalmente excluidos, que viven en más de 4 mil centros poblados en nuestro país, donde no existen escuelas EIB en el nivel inicial y primaria.

Lo monocorde ya no es modernidad

Algunos piensan aún que la educación debe ser uniforme y monocorde, y que no debemos sino instruir en castellano. Me viene a la mente esa extraordinaria escena de “Magallanes” donde el personaje encarnado por Magaly Solier descarga todo su dolor y su justa ira en quechua, un discurso vibrante del que no entendí una palabra pero que todos los espectadores captamos perfectamente la carga emocional y el justo reclamo ante tanta injusticia (paréntesis: ¡qué tal actuación de Magaly Solier! ¡Fantástica!). Uno ahí pueda darse perfectamente cuenta que hay cuestiones centrales en la vida de una persona que tienen que decirse en aquel idioma que uno siente como más propio, que sale del corazón, que lo une a sus raíces.

Me declaro ignorante: no hablo ni entiendo quechua, una limitación que quizás pueda superar en los años venideros, una capacidad que sí tiene Verónika Mendoza y que le permite tener una conexión más profunda con buena parte de nuestros peruanos andinos. Y digo parte, nomás, porque no olvidar que tenemos aymaras en el sur y que tenemos asháninkas, shipibos, ashwar, wampís, awajuns y tantos otros pueblos indígenas con sus propios y distintos idiomas.

Es por eso indispensable tener una educación que asuma las diferencias interculturales y la necesidad de darles habilidades en dos idiomas, recogiendo aquella lengua que hablan sus padres y abuelos, con la que se saludan al despertarse y con la que trasmiten sus sentimientos más profundos. Está además, claramente establecido a nivel científico que para un niño o niña que aprendió en casa otro idioma, asumir el castellano es más fácil si la educación es bilingüe que si simplemente se ignora su idioma materno, como se hizo por décadas en el Perú y aun se hace en cantidad de colegios públicos que siguen en la lógica de la evangelización colonial.

La Defensoría del Pueblo ha estimado que 42,439 docentes necesitan especializarse en Educación Intercultural Bilingüe - EIB porque aún no alcanzan las competencias necesarias para brindarles a los niños y niñas la educación que necesitan. La formación de carreras EIB de reciente creación en algunas universidades tendrá sus primeros graduados en unos años, pero la Educación Intercultural Bilingüe no puede esperar más; ya espero siglos. Es urgente la especialización de los miles de docentes que están en ejercicio, es urgente que se les acompañe y fortalezca en su labor, es urgente que los niños y niños de todos los pueblos originarios alcancen el máximo de sus capacidades aprendiendo en su lengua y en su cultura.

Una política de educación intercultural bilingüe

La población que necesita una EIB de calidad no solo es amplia sino diversa y dispersa: se trata de miles de pueblos de 47 lenguas originarias distintas, solo 2 andinas (Quechua y Aymara) y las demás son de pueblos amazónicos. Esto hace la tarea compleja pero no imposible, lo tendrá que hacer no solo el gobierno central a través del Ministerio de Educación, sino también los gobiernos regionales y locales de la mano de sus pueblos y sus organizaciones, con la sociedad, con los expertos, con las universidades. Es loable que en este gobierno se haya incrementado el presupuesto para la EIB de 5 a 100 millones de soles anuales y que “haygan” (un breve reconocimiento al castellano hablado por nuestro pueblo) logros importantes, pero sin duda falta mucho camino por recorrer. Miles de escuelas declaradas EIB son multigrados, es decir, que un profesor debe enseñar a varios niveles a la vez, a veces a toda la primaria en una sola aula, y eso requiere también una atención y capacitación especial.

Esto desde luego requiere que la educación intercultural bilingüe tenga una importancia que no ha tenido ni en este ni en los gobiernos anteriores. No sé puede dejar de reconocer, sin embargo, que se está dando lecciones a las empresas mineras, al MINAM y al MINEM, al someter a consulta previa el plan nacional de educación intercultural bilingüe, como corresponde a ley.

Las políticas centrales para dar un cambio fundamental y hacer la reforma educativa que en este ámbito se requiere, pasa por algunas medidas clave. La primera, es declarar la Educación Intercultural Bilingüe como prioridad en la política de Estado hasta lograr que el 100% de niños, niñas y adolescentes indígenas reciban una educación EIB. Para ello, debemos especializar a miles de docentes en EIB, dando bonos para docentes de escuelas EIB que se especialicen. Lógicamente, quienes mejor pueden hacer esto son los propios jóvenes indígenas, a quienes hay que promover y dar becas para que asuman la carrera de EIB. También hay que fortalecer y reformar la educación superior para habilitar las carreras de EIB y mejorarla en donde ya exista. Finalmente, en los colegios de estas zonas rurales y con identidad cultural propia, debe haber una co-gestión comunitaria para que las familias y las comunidades junto a sus gobiernos locales y regionales mejoren las escuelas y la nutrición, salud, y condiciones familiares y comunitarias de los niños.

Marco necesario de política general

El Frente Amplio ha presentado recientemente su plan educativo en un Foro Público, planteándose como lema Una educación con justicia para una sociedad justa. Nos parece fundamental, como dice el resumen hecho por nuestro equipo técnico “enfrentar las DESIGUALDADES educativas y sociales existentes en el país, con una política de justicia educativa que garantice el DERECHO universal a la educación de calidad por igual para todas las personas”. En este esquema, es evidente la necesidad de darle especial atención a la Educación Intercultural Bilingüe.

Es también perfectamente congruente con nuestra propuesta de tener Buenas Escuelas, fortaleciendo la educación pública gratuita y de calidad, en locales apropiados, con más horas de clase con jornada completa incluyendo almuerzo, todas las escuelas contarán con internet, las niñas y niños serán tratados como iguales y tendrán atención en salud, recibirán textos y cuadernos de trabajo y serán reconocidos en sus saberes y culturas. Y lo más importante, tendrán buenos maestros, profesionalizados y bien remunerados: un maestro que empieza su carrera ganará 2,600 soles, porque vamos a colocar a los maestros en la primera fila del cambio educativo, convocándolos y considerando su opinión.

Una educación con justicia para una sociedad justa. Con una buena Educación Intercultural Bilingüe. Así de simple es nuestra propuesta.

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Fuente: Tomado de la cuenta de Facebook de Pedro Francke: https://m.facebook.com/pedrofranckeballve/posts/1713054678906444
Publicado en el semanario Hildebrandt en sus trece en su edición del 5 de febrero de 2016.
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