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¿Quién debe asumir el costo de la desinformación por la Covid-19?

Humberto Ortíz Pajuelo, Willax y Ernesto Bustamante Donayre, los puntales de la campaña de desinformación contra la efectividad de las vacunas.

Editorial de Servindi

Servindi, 9 de agosto, 2021.- El gobierno peruano impulsa una campaña para inmunizar a la población en previsión de una tercera ola que podría expandirse a fines de agosto y en setiembre en su variante Delta, relativamente nueva en el país.

El esfuerzo se ve dificultado por una contracampaña basada en medias verdades promovida por el canal Willax, el presentador televisivo Humberto Ortíz Pajuelo y Ernesto Bustamante Donayre, actual congresista por el fujimorismo.

El costo social, humano y sanitario de las mentiras es inmenso, debido a que tales actores televisivos y políticos –entre otros– han generado desconfianza en la población ante la eficacia de la vacuna china Sinopharm.

Obsesionados políticamente por desacreditar a las gestiones de los expresidentes Martín Vizcarra y Francico Sagasti echan lodo sobre una vacuna cuya efectividad está comprobada (1).

¿Es justo que el Estado peruano asuma el costo de la desinformación, mientras que estos personajes siguen mintiendo con descaro e impunidad al país?

Humberto Ortíz Pajuelo desde su refugio en México para no ser alcanzado por la justicia peruana, Ernesto Bustamante desde su recién obtenida inmunidad parlamentaria y Willax sin ninguna sanción de por medio.

Ernesto Bustamante Donayre, un mentiroso contumaz

El biólogo y director científico de la empresa BioGenómica S.A. se desempeñó como uno de los asesores en Salud de la excandidata presidencial Keiko Fujimori. El portal Salud con Lupa ha registrado algunas de sus mentiras más contumaces:

  • Desinformó sobre la eficacia de la vacuna de Sinopharm al malinterpretar un estudio preliminar sobre los resultados del ensayo clínico realizado en Perú por el laboratorio chino. El biólogo dijo, en más de una ocasión, que dicha vacuna presenta una eficacia de 33.3% para la "cepa" (sic) de Wuhan y de 11.5% para la de Beijing. Unos meses después, la Organización Mundial de la Salud dio a conocer que la candidata a vacuna de Beijing, del laboratorio Sinopharm, la cual es la que adquirió el gobierno peruano para la inoculación de los profesionales de la salud, tiene una eficacia del 78.1%.
  • Aseguró que la vacuna de Sinopharm no es eficaz en mayores de 59 años ni en los que padecen comorbilidades. Si bien el número de voluntarios mayores de 60 años que participó de los ensayos clínicos fue bajo, la Organización Mundial de la Salud no ha descartado su eficacia en esta población. En cuanto a los grupos con comorbilidades, el laboratorio chino reportó una eficacia de 63.7% en voluntarios con diabetes y 80.7% en los que padecen de obesidad.
  • Dice que la vacuna de Sinopharm es de "menor calidad" que la de Pifzer y que no ha demostrado ser efectiva en la protección contra la infección. Sin embargo, ambas vacunas tienen más del 60% de eficacia para prevenirla, así como más del 70% para prevenir la hospitalización y muerte, según estudios internacionales. Respecto a la efectividad, la vacuna de Sinopharm ha mostrado un 94% de efectividad frente al riesgo de fallecimiento, de acuerdo con un estudio del Instituto Nacional de Salud que abarcó cerca de 400 mil trabajadores de salud peruanos.
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Fuente: Salud con Lupa: https://saludconlupa.com/series/desinformantes/ernesto-bustamante-donayre/

 

El costo de la desinformación provocada por las noticias falsas es enorme si consideramos que en Perú hay más de un millón de adultos mayores de 60 años que no ha recibido ninguna dosis.

A lo anterior se agrega que hay unos 300 mil ciudadanos que no han regresado por su segunda dosis, por lo que su inmunización es incompleta.

Perú está entre los países más desprotegidos del mundo por su bajo nivel de vacunación y una tercera ola podría ser fatal si consideramos que la variante Delta es un 60 por ciento más transmisible que la variante Alfa.

Según el Centro de Control de Enfermedades de los Estados Unidos “podría ser más contagiosa que la viruela y casi tanto como la varicela”, indica un reporte del último semanario Hildebrandt en sus trece (p. 25).

El profesor universitario Andrés Calderón opina que "válidamente se podría demandar, en la vía civil, una indemnización para que un medio de comunicación repare los daños ocasionados e internalice los costos de su actuar desprolijo o malintencionado" (2).

Esta sería una via idónea para que de manera práctica los difusores de noticias falsas asuman su responsabilidad inmediata por la desinformación que generan, causando daño y zozobra en la sociedad.

No hay que olvidar que al inicio de la pandemia las autoridades del Ministerio de Justicia y del Ministerio del Interior comunicaron que denunciarían a quienes propaguen fake news referidas a la pandemia.

El fundamento era el delito de grave perturbación a la tranquilidad pública, tipificado en el Artículo 315-A del Código Penal.

Código Penal

Artículo 315-A°.- Delito de grave perturbación de la tranquilidad pública

El que perturbe gravemente la paz pública usando cualquier medio razonable capaz de producir alarma, será sancionado con pena privativa de libertad no menor de tres ni mayor de seis años. Se considera perturbación grave a todo acto por el cual se difunda o ponga en conocimiento de la autoridad pública, medios de comunicación social o de cualquier otro por el cual pueda difundirse masivamente la noticia, la inminente realización de un hecho o situación falsa o inexistente, relacionado con un daño o potencial daño a la vida e integridad de las personas o de bienes públicos o privados.

 

Sin embargo, a enero de 2021, no existían casos en proceso según una indagación efectuada por la Clínica Jurídica de Libertades Informativas y Transparencia de la Universidad del Pacífico (3). 

Respecto a la autoregulación ésta no funciona en el caso de Willax. Organismos como la Sociedad Nacional de Radio y Televisión, el Consejo de la Prensa Peruana o Concortv no han actuado de oficio en este terreno, según se sepa.

Lo cierto es que el daño ocasionado por Humberto Ortíz Pajuelo a través del canal Willax es enorme. Su obsesión por la falacia y la desinformación lo descalifican y alejan del periodismo uno de cuyos principios es la veracidad y la búsqueda de la verdad.

Notas:

(1) La eficacia de la vacuna china de Sinopharm está sustentada por diversos estudios e instituciones. No solo cuenta con el respaldo de la Organizacion Mundial de la Salud (OMS) sino que además según un estudio aplicado en trabajadores del sector Salud efectuado por el Instituto Nacional de Salud, el Instituto de Evaluación de Tecnologías en Salud e Investigación (IETSI), EsSalud y la Universidad Científica del Sur confirma que tiene un 94 por ciento de efectividad para prevenir muertes cuando se aplican ambas dosis.

(2) Andrés Calderón: "Willax y las ‘fake news’", columna de opinión publicada en el diario El Comercio, 10 de marzo, 2021: https://elcomercio.pe/opinion/columnistas/willax-y-las-fake-news-por-andres-calderon-covid-19-vacunas-noticia/?ref=ecr

(3) Thais Arroyo, Phiero Montero, Guadalupe Ruiz y Jacqueline St. Laurent en: Infodemia: informar o condenar: https://clinicajuridica.up.edu.pe/infodemia-informar-o-condenar/

 

 

 

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Comentarios

Hasta cuando se va permitir tanto daño irreparable a familias que perdieron un ser querido debido a la desinformación y las mentiras del falso médico Ernesto Bustamante. El gobierno debe tomar medidas drásticas al igual que el congreso; de lo contrario seguirán las mentiras y calumnias por causa de una mala entendida libertad de prensa.

Gracias por esta página de contenido valioso para el estudio.

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