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¿Por qué el Estado debe tener ambición climática y acoger propuestas de PP.II.?

Organizaciones indígenas presentan alternativas concretas para prepararnos de la mejor manera y enfrentar el desastre climático que se nos avecina.

En el siguiente artículo se exponen cinco razones por las cuales el Estado peruano debe atender y recoger estas propuestas para superar sus incoherencias, relanzar y fortalecer su lucha contra la crisis climática y revertir las tendencias obstruccionistas dentro del país y negacionistas en las negociaciones climáticas internacionales.

El solo hecho de ser el segundo país amazónico y el cuarto forestal del mundo obliga al Perú a liderar una lucha por la defensa del pulmón del planeta, fuente de agua y biodiversidad de la humanidad.

¿Por qué el Estado debe tener ambición climática y atender las propuestas indígenas?

Por Jorge Agurto*

1 de julio, 2019.- El siguiente artículo expone cinco razones por las que el Estado debe tener ambición climática y atender las alternativas presentadas por organizaciones indígenas para enfrentar el desastre climático nacional y global que se nos avecina.

1. Porque la crisis climática nos conduce hacia un desastre global sin precedentes y debemos actuar para revertir esta tendencia en lo que esté a nuestro alcance

Las negociaciones climáticas presentan un escenario adverso debido a la resistencia y oposición de un grupo de países que se niegan a adoptar y sobre todo cumplir compromisos para reducir la crisis climática.

Se trata de Estados gobernados por regímenes o partidos fascistas, integristas o de ultraderecha que consiguieron bloquear distintas vías de avance en la diplomacia internacional.

Estos países liderados por Estados Unidos, Arabia Saudita y Kuwait se ven fortalecidos por otros gobiernos como el de Brasil, y se niegan a aceptar las evidencias científicas que llaman a reducir ya el calentamiento global.(1)

De espaldas a la vida y a las nuevas generaciones, alentados por una economía irracional y consumista, esos países grandes emisores bloquean las acciones climáticas e ignoran la advertencia de la ciencia cuyo histórico informe es concluyente.

Analistas opinan que lo más probable es que la COP25, a realizarse a fines de 2019 en Chile, debilite aún más el Acuerdo de París, si a esos países se suman otros como China, Rusia, India, Australia, Italia, Austria, Hungría y Polonia.(2)

2. Porque la crisis climática golpeará a los países y pueblos más vulnerables

El informe presentado recientemente por Philip Alston, relator especial de las Naciones Unidas para la pobreza extrema y los derechos humanos, no deja lugar a duda (3).

Alston advierte que vamos hacia un “desastre inminente” y en este siglo XXI, cientos de millones de personas se enfrentarán a la inseguridad alimentaria, la migración forzada y a enfermedades.

Para 2050, el cambio climático podría desplazar a 140 millones de personas en África subsahariana, Asia del Sur y América Latina. Y puede ser antes, ya que el “cambio” climático no es gradual, y pueden darse “saltos impredecibles” en cualquier momento (hipótesis GAIA, de James Lovelock, y Lynn Marguis).

Habrá también cerca de 250.000 muertes adicionales al año como consecuencia de la malnutrición, la malaria, la diarrea y la hipertermia.

El mayor riesgo lo corren los más pobres, y es insignificante lo que pueden hacer los organismos a favor de los derechos humanos en comparación con la escala de problemas en aumento. 

3. Porque el Perú está incumpliendo sus compromisos climáticos y la tendencia es a no cumplirlos

El consejero de Asuntos Climáticos y Forestales de la Real Embajada de Noruega, Thorstein Wangen, no ocultó su desazón por la demora del Perú en implementar la Fase II de la Declaración Conjunta de Intención (DCI) que tenía todas sus metas al 2020.(4)

Y es que el Perú está perdiendo la lucha contra la deforestación. Un informe reciente observa que el Perú no está en camino de cumplir sus objetivos de reducción de emisiones y está muy atrasado para alcanzar el objetivo de deforestación “cero-cero” para 2021. (5)

Un gráfico síntesis del proyecto MAAP estima que aproximadamente 250.000 hectáreas fueron deforestadas en Perú en 2018, una disminución respecto del año anterior, pero sigue siendo el cuarto más alto del país desde 2001.

Fuente del gráfico: "Nearing the Tipping Point: Drivers de la deforestación en la región amazónica”, por Matt Piotrowski. Página 11

Perú estimó que podría lograr más de las tres cuartas partes de sus esfuerzos de mitigación. a través de la conservación forestal. Pero en lugar de declinar, se proyecta que las emisiones de la deforestación aumentarán en más de 80% entre 2012 y 2030.

Se proyecta que las emisiones alcancen un nivel tan alto como 174% por encima de los niveles de 1990 para 2030, en comparación con la meta del 143%.

Un informe de Global Witness concluye que la tala ilegal en los bosques de Perú continúa descontrolada, contribuyendo a la degradación de la Amazonía, y los gobiernos subnacionales no son ninguna garantía de lucha eficaz contra la deforestación.(6)

La contradicción esencial es la dictadura neoliberal extractivista y “desarrollista” de empresarios, tecnócratas y ciertos medios, que buscan imponer los grandes negociados de palma aceitera, minería, hidrocarburos, agronegocios, acompañados de la infraestructura asociada como la hidrovía amazónica y el nefasto dragado, la carretera petrolera Nauta-Andoas-Sarameriza y carreteras madereras en Ucayali.

Lo central es la imposición de los cuatro ministerios deforestadores: Ministerio de Economía y Finanzas (MEF), Ministerio de Energía y Minas (MINEM), Ministerio de Agricultura y Riego (MINAGRI) y Ministerio de Transportes y Comunicaiones (MTC) por encima de las necesidades sociales, ambientales y compromisos internacionales.

4. Porque los pueblos indígenas y sus organizaciones territoriales son un actor clave en la lucha contra el desastre climático

Dado que gran parte de la deforestación peruana proviene de industrias extractivas  así como actividad  delictiva, el país debe incrementar sus esfuerzos para controlar ambos procesos y en especial la actividad ilegal en la Amazonía, particularmente en las zonas más remotas donde la presencia del Estado es débil.

Los gobiernos regionales han fracasado en detener la deforestación y muchas veces son cómplices de actividades delictivas asociadas al enfoque extractivista y del agronegocio. A esto se agrega el fracaso del sistema de justicia ha creado un clima de impunidad.

En este contexto es esencial revalorar el rol de los pueblos indígenas cuyos líderes muchas veces son asesinados, judicializados y amenazados por defender sus territorios ancestrales de diversas amenazas, muchas alentadas por el propio Estado peruano.

Las organizaciones indígenas territoriales son actores claves en la lucha climática por su importante presencia y control del territorio nacional. Este es el caso de AIDESEP que articula 1809 comunidades nativas, agrupadas en 109 federaciones y 9 organizaciones regionales.

Ha logrado la titulación de 14 mills de has y lucha por 20 millones de has adicionales de deuda histórica estatal. Esto significa que el 50 por ciento de la Amazonía peruana está ocupada o posesionada por los pueblos indígenas.

Esa es una razón suficiente por la que los pueblos originarios no pueden ser ninguneados ni marginados. Se trata de un actor estratégico, un sujeto histórico con derechos, que no puede ser soslayado por el Estado al definir una acción climática vigorosa y efectiva desde los territorios buscando proteger de manera eficaz los ecosistemas amazónicos.

5. Porque las propuestas de las organizaciones indígenas son justas, apropiadas y no significan un gran costo para el Estado comparado con el enorme beneficio que traerá al país y el mundo 

La selva amazónica es uno de los ecosistemas más importantes del planeta, una piedra angular en la lucha contra la crisis climática y un tesoro del agua y la biodiversidad mundial.

Es un activo indispensable en la regulación del clima global, y se estima que contiene el 10 por ciento de toda la biomasa en la Tierra. Una de sus funciones ecosistémicas es proveer de "ríos voladores” (Antonio Nobre), es decir, gigantescas masas de evapo-transpiración que refrigeran y regulan el clima nacional, sudamericano y mundial.

Además, posee vastas cantidades de carbono que de estar en la atmósfera calentarían aún mucho más el planeta.

En la Amazonía se libra una de las batallas claves contra la crisis climática pero el Estado peruano está lejos de comprender este problema y actuar de forma coherente ante él.

Menos aún puede librar batallas más clamorosas como la pobreza, la anemia, la desnutrición y la reconstrucción de los pueblos asolados por los desastres. Una evidencia de esto es su incapacidad de ejecutar la inversión pública.

A junio de 2019 los niveles de ejecución presupuestal de la inversión pública eran deplorables en los tres niveles del Estado. Esta es una muestra de la ineficaz burocracia estatal que lo distingue y caracteriza. 

Perú: Inversión pública

  Presupuestado Ejecutado
Gobierno Nacional 17,823,475,952 20,1 %
Gobiernos Locales 8,229,638,061 23,6%
Gobiernos Regionales 6,937,011,702 17,4%
Fuente: Hildebrandt en sus trece, edición 450, 21 de junio de 2019, pag. 35 

Lo que piden las organizaciones indigenas AIDESEP y ONAMIAP, que han suscrito un pronunciamiento juntas, es que no esperemos otro fenómeno "súper Niño" o catástrofes similares para recién lamentarnos y actuar.

Lo que piden es participar mediante una Plataforma Climática Indígena como contraparte del gobierno en la gestión integral del cambio climático y participar en la Comisión de Alto Nivel sobre Cambio Climático a través de sus organizaciones representativas.

Proponen asegurar mecanismos que aseguren que los fondos climáticos lleguen a las comunidades de selvas, andes y valles y se garantice la seguridad jurídica de los territorios indígenas como "condiciones habilitantes" e instrumentos clave para la gestión integral ante el cambio climático. 

Esas y otras propuestas como incrementar la ambición climática, aplicar el Redd+ Indígena Amazónico (RIA) para los territorios indígenas, promover el diálogo de saberes, limitar la injerencia del MEF en los procesos climáticos, etc. son alternativas válidas, justas y económicas que merecen ser atendidas por el Estado.

Las alternativas indígenas de AIDESEP y ONAMIAP corresponden a los compromisos asumidos por el Perú en espacios climáticos internacionales y responden a la necesidad de enfrentar la crisis climática global con eficacia desde los territorios indígenas.

Sus propuestas pueden y deben ser atendidas en la etapa de “diálogo” de la fase final de la consulta previa del Reglamento de la Ley Marco sobre Cambio Climático, previsto para el 8 al 11 de julio.

Caso contrario, es probable que los pueblos indígenas, abran otros escenarios de acciones y conflicto jurídico o político a nivel nacional o internacional, como viene ocurriendo décadas atrás, para resistir y no renunciar a sus legitimos derechos. 

Notas:

(1) Ver nota de Climate Home News: Informe de la ONU sobre 1.5C bloqueado en conversaciones sobre el clima por Arabia Saudita, en https://www.climatechangenews.com/2019/06/27/un-report-1-5c-blocked-climate-talks-saudi-arabia-disputes-science/

(4) Ver nota de Servindi: https://www.servindi.org/actualidad-noticias/13/04/2019/gobierno-noruego-peru-sobre-la-dci-estamos-esperando-resultados

(5) Ver informe "Nearing the Tipping Point: Drivers de la deforestación en la región amazónica”, por Matt Piotrowski, analista senior de Climate Advisers, con un Introducción de Enrique Ortiz, director de programa de la Fondo Andes Amazónico en eñ siguiente enlace: https://www.thedialogue.org/wp-content/uploads/2019/05/Nearing-the-Tipping-Point-FINAL-3.pdf

(6) Ver Global Witness, El justiciero forestal, enero de 2019: file:///C:/Users/Admin/Downloads/El_justiciero_forestal.pdf

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*Jorge Agurto es director de Servicios en Comunicación Intercultural Servindi.

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