Defienden maíz criollo ante USA y Canadá

MAIZ AMARILLO_Foto Frank Meriño MAIZ AMARILLO_Foto Frank Meriño

Desde febrero pasado, el gobierno mexicano prohibió el uso del glifosato al argumentar que los cultivos transgénicos ponen en riesgo cultivos nativos “ancestrales”, los cuales constituyen un pilar de la alimentación y gastronomía mexicana.

Por Melissa Rubio*

Servindi, 27 de noviembre, 2023.- A pesar que México importa anualmente 3,000 millones de dólares en maíz amarillo transgénico a Estados Unidos, el presidente mexicano Andrés López Obrador optó por proteger, por sobre todas las cosas, la salud de su población y la biodiversidad nacional por encima de intereses mercantiles. Esta decisión puede poner fin a un intercambio comercial que data de muchos años atrás.

México argumenta que el maíz transgénico puede tener efectos sobre la salud, incluso cuando se utiliza como forraje. Cultivarlo implica el uso de glifosato, un potente herbicida de amplio espectro conocido por uno de sus nombres comerciales más populares: Roundup. La sola duda, amerita que se realicen estudios científicos donde no participen las empresas trasnacionales, de semillas transgénicas, por ejemplo.

El 13 de febrero de este año, México publicó un decreto que prohíbe el uso de biotecnología en el maíz para consumo humano, es decir, el que se consume en tortillas o masa. Y en 2021, además, se prohibió el uso glifosato, químico necesario para cultivos genéticamente modificados.

La reciente medida, no solo contempla el uso del grano del maíz, para consumo humano, sino que incluye también una instrucción a las agencias gubernamentales mexicanas de sustituir gradualmente el uso de maíz biotecnológico en todos los productos para el consumo humano y para la alimentación animal.

Esta decisión ha despertado tensiones con los americanos porque pone en riesgo más de 5.000 millones de dólares en exportaciones del grano de maíz para forraje que llega anualmente a territorio mexicano desde EE.UU.

La posición de Estados Unidos

Estados Unidos afirma que el decreto publicado por el presidente mexicano para vetar el uso del grano genéticamente modificado para consumo humano no tiene sustento científico y vulnera el comercio entre los tres países (junto a Canadá). 

Totalmente inconforme, el país americano escaló el caso ante el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) y solicitó que sean ellos quienes evalúen la situación y absuelvan las controversias.

La intervención de Canadá

El Gobierno canadiense también se ha unido al panel de controversias iniciado por Estados Unidos respecto al uso del maíz genéticamente modificado en tortillas y masa. “Canadá comparte las preocupaciones de Estados Unidos de que México no cumple con las obligaciones científicas y de análisis de riesgos bajo el capítulo de Medidas Sanitarias y Fitosanitarias de CUSMA (T-MEC). Las medidas adoptadas por México no cuentan con respaldo científico y tienen el potencial de perturbar innecesariamente el comercio en el mercado norteamericano”, refiere la Administración canadiense, por escrito.

¿Las transnacionales que generan semillas genéticamente modificadas cuentan con estudios que demuestren su inocuidad?

No. Lo que tienen son estudios que manifiestan la falta de evidencia contundente de que puedan comprometer la salud de las poblaciones y eso se puede deber a múltiples razones: protocolos de investigación con carencias en su diseño o investigaciones deliberadamente manipuladas por los intereses de la industria que es a la vez la patrocinadora de la mayoría de esos estudios. Uno de ellos es la empresa Bayer (ex Monsanto).

Desde el punto de vista biológico, la introducción masiva de semillas transgénicas terminaría por contaminar todo el material genético que a lo largo de siglos fue desarrollado en México. No es una posibilidad, es una consecuencia porque, una vez liberado el material transgénico nada puede evitar que sea sembrado y al crecer, la fertilización cruzada terminará por extender la dispersión de un material transgenético a todo aquel maíz que fue desarrollado en cada sitio para adaptarse a suelos, climas y demás.

Decir que mediante la regulación y el control eso puede evitarse no es verdad. Las semillas transgénicas inminentemente contaminarán las variedades locales mexicanas.

Decisión de alto riesgo

Se podrían aplicar sanciones comerciales si se determina que México violó alguna normativa del acuerdo del T-MEC. Es decir, si México no puede demostrar que los transgénicos pueden dañar la salud, los Estados Unidos y las empresas biotecnológicas tampoco pueden demostrar que no exista un peligro potencial.

Cabe señalar que en México, la Administración Federal ha tratado de restringir el uso del maíz genéticamente modificado desde el 2020. El principal argumento del Ejecutivo es el de proteger el maíz nativo y la salud de la población frente a los agroquímicos. Es decir, no es una acción improvisada realizada por el gobierno actual.

Desde aquel año 2020, las empresas interesadas en que el decreto no se haga efectivo en México, han realizado un sin fin de impugnaciones encabezadas por empresas trasnacionales que controlan y administran el hambre en el mundo. Especialistas indican que si los magistrados que ven el caso, aprueban el amparo que presentó Monsanto sobre el glifosato y maíz transgénico, se sentaría un precedente fatal que se abonaría al diferendo que Estados Unidos y Canadá sostienen con México en el marco del T-MEC, contra la prohibición de estos productos.

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*Melissa Rubio es periodista con más de diez años de experiencia en Comunicación Corporativa. Asimismo, no pierde de vista sus intereses respecto a la salud de la población, la ecología y trata de mantenerme activa en ese aspecto, ya sea creando artículos o participando como voluntaria en eventos proconservación de la biodiversidad. Colabora con Servindi.

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