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Incendios forestales y COVID ahogan a la Amazonía

Según un estudio científico, los incendios forestales en el 2020 podrían ser más dramáticos que los ocurridos en el 2019. El cambio climático en el Atlántico y el incremento de la agricultura tendrían repercusión directa en la deforestación. Todo esto mientras el coronavirus se sigue expandiendo entre los pueblos amazónicos.

Por José Díaz

Servindi, 27 de julio, 2020.- Las malas noticias parecen no cesar en este 2020. Hace unos días una investigación científica realizada por la Universidad de California dio a conocer que el 2020 podría ser el peor año para la Amazonía en términos de incendios forestales. Superando incluso a lo ocurrido a mediados del 2019 con un histórico incendio forestal que afectó cientos de hectáreas de bosque tropical.

Según los datos analizados, proveído por satélites de la NASA, a mediados de junio de este año se registró una temperatura inusualmente alta en el océano Atlántico. El cambio climático de esta zona reduciría drásticamente el nivel de humedad de los bosques tropicales amazónicos, generando un escenario de sequía proclive a los focos de fuego.

“En junio, el número de incendios en la Amazonía fue el mayor en 13 años, con un incremento del 20% en comparación con el año pasado. Pero es temprano para decir si este año será peor, porque el pico de la temporada de incendios es en agosto y septiembre”, advirtió Claudio Angelo, coordinador del Observatorio del Clima de Brasil, a la agencia Deutsche Welle (DW).

Como era de esperarse, lejos de anunciar medidas para mitigar el impacto de los incendios forestales, el presidente brasileño Jair Bolsonaro ha advertido que en esta temporada de sequías se vendrá una “campaña desproponcionada” contra su país.

COVID y deforestación

La principal causa de deforestación en la Amazonía sigue siendo la expansión de la actividad agrícola, la misma que ha sido promovida por Jair Bolsonaro. Para crear terrenos de sembríos, muchos colones tienden incendiar parcelas cuyos fuegos se salen de control provocan sequías desproporcionadas. Lejos de sancionarlo, el mandatario brasileño lo justifica como una actividad “cultural”.

De esta manera, a los históricos niveles de deforestación que viene sufriendo la Amazonía, se le suma la vigente crisis provocada por la pandemia de la COVID-19, conocida como coronavirus, que hasta el momento ha afectado a más de 23 mil personas en los pueblos amazónicos, según los datos recolectados por la Red Eclesial Panamazónica (Repam).

La Amazonía, en Brasil y en los otros ochos países que integran su biomasa, sigue acumulando malas noticias. Mientras tantos, el coronavirus se expande con tanta velocidad y mortalidad como las actividades extractivas y los propios incendios forestales.

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