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El TISA y lo que nos espera (si no se descarrila)

Deborah James, de la organización Nuestro Mundo No Está en Venta. Foto: Jonathan Hurtado

Desde hace algunas horas el economista liberal Pedro Pablo Kuczynski asumió la conducción del país. Muchas son las expectativas en torno a la posición que adoptará frente a temas controversiales que se negocian en la sombra como el Acuerdo sobre el Comercio de Servicios, más conocido como TISA por su sigla en inglés, que negocia el Perú con decenas de países.

Servindi, 29 de julio, 2016.- El tema no ha llegado aún a calar en las mayorías. No se ha hecho una campaña con videos de famosos explicando sus implicancias y por qué es necesario oponerse. Tampoco los grandes medios colaboran en la difusión del tema. Este es el contexto en que se viene introduciendo el Acuerdo sobre el Comercio de Servicios, más conocido como TISA por su sigla en inglés. 

Una explicación básica enuncia que el TISA es un acuerdo comercial que abarca casi todos los sectores de servicios del planeta, y que está siendo negociado por 50 países, entre estos los Estados Unidos, Canadá, Australia, Japón, Colombia, Costa Rica, Perú y los países de la Unión Europea.

Ginebra, esa pequeña ciudad de Suiza de menos de 200 mil habitantes y que para los ciudadanos de América siempre suena a infinita lejanía, ha sido sede de 18 rondas de negociaciones en los últimos cuatro años. Los encuentros se han desarrollado con frenética continuidad, pero también con el más estricto secretismo.

La dinámica es la misma. Pasó con el Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica, conocido como TPP. Primero el "acuerdo" se negocia en el más estricto secreto, a espaldas de la ciudadanía, luego se anuncia al público revestido bajo una fachada de inmejorables logros, para que, finalmente, cada congreso lo apruebe sin mucha discusión.

En el caso del TPP, que involucra a doce países, solo queda que el acuerdo final suscrito por los gobiernos obtenga el visto bueno de cada parlamento. En Perú, el ahora expresidente Ollanta Humala Tasso, aprobó hace unos días el envío del documento al Congreso antes de dejar la jefatura de Estado para cederle la posta al economista Pedro Pablo Kuczynski, conocido por estar a favor de los tratados de libre comercio.

Los movimientos sociales e instituciones ciudadanas de Chile, Perú y México llevan varios meses advirtiendo que el TPP dejará en indefensión a gran parte de la población debido al encarecimiento de los medicamentos una vez se implemente el acuerdo. Pero también hay otros impactos menos visibles como el daño al ambiente, los derechos laborales y los pueblos indígenas.

El TISA rebasa y multiplica todo daño imaginable

 

La intención del TISA rebasa y multiplica todo daño imaginable. ¿Cómo se sabe? Gracias a WikiLeaks que en mayo de 2016 reveló al público el texto central del TISA y 17 anexos propuestos.

Deborah James, de la organización Nuestro Mundo No Está en Venta (OWINFS, por sus siglas en inglés), es una de las personas que más ha estudiado el tema y lo ha debatido en diversos espacios así como en algunos sets de televisión.

Peru tuvo el privilegio de tener presencialmente a James quién arribó a Lima a inicios de julio invitada por la Fundación Friedrich Ebert-Stiftung (FES) para dialogar con periodistas y líderes sociales sobre las serias implicancias y el verdadero espíritu del TISA.

“Su origen estuvo en las organizaciones transnacionales financieras de los Estados Unidos. Ellas vieron cómo a través de los TLC se estaban desarrollando tratados vinculantes. Eran compromisos que no se podían romper aunque se cambiara de gobierno”, dijo ante un auditorio en un hotel de la capital peruana.

A diferencia de otros tratados, el TISA implica políticas que, literalmente, anulan toda capacidad de gestión y defensa de los Estados en todos los niveles: nacional, regional y local. ¿En qué sectores? Según un informe de James, en los servicios financieros (incluyendo seguros); telecomunicaciones; comercio electrónico; transporte carretero, marítimo y aéreo; servicios profesionales, servicios energéticos y servicios medio ambientales, entre otros.

A ello se suman también capítulos sobre funciones gubernamentales vinculadas, explica la experta, a la reglamentación nacional, la transparencia, las compras gubernamentales, entre otros. En total son más de 160 subsectores de servicios involucrados.

La amenaza especial del TISA

El TISA tiene un carácter especial que es bueno advertir y sopesar porque desarrolla y pretende incluir principios muy dañinos nunca antes aplicados en otros acuerdos.

Lo que las grandes corporaciones de EE.UU. y la Unión Europea buscan “es desarrollar un conjunto de normas de desreglamentación y privatización que limiten el control público del funcionamiento de los servicios a nivel nacional y mundial, dejando de lado los asuntos relativos al medioambiente, el empleo y el desarrollo,

Lo que las grandes corporaciones de EE.UU. y la Unión Europea buscan “es desarrollar un conjunto de normas de desreglamentación y privatización que limiten el control público del funcionamiento de los servicios a nivel nacional y mundial, dejando de lado los asuntos relativos al medioambiente, el empleo y el desarrollo, y beneficiar así a las empresas transnacionales y su derecho a funcionar y obtener ganancias”, advirtió James a finales del 2015, en plena decimoquinta ronda de negociaciones en Ginebra.

Los principios que intenta aplicar el TISA y justifican cualquier temor ciudadano son varios, aunque en este texto señalaremos solo algunos. Por ejemplo, el acuerdo plantea el denominado 'trato nacional'; esto quiere decir que el país que lo implemente en cuanto a regulación tiene que tratar a una compañía extranjera igual que a una compañía nacional.

No significa que las mismas reglas tienen que aplicarse a lo extranjero que a lo doméstico, no, las condiciones de competencia que experimenta una compañía transnacional puede ser igual, o puede ser mejor, pero no puede ser peor de lo que experimenta una compañía nacional, esto es algo fundamental del acuerdo”, explicó James en Lima.

Otro principio es el de la 'nación más favorecida'. Esto significa que si, por ejemplo, el Gobierno peruano otorgó beneficios a las compañías de EE.UU. en el marco del TLC que firmaron, al entrar en TISA esos mismos beneficios deberán ser otorgados a todos los socios que forman parte del acuerdo, es decir, a los otros 49 países. 

Las reglas de acceso al mercado que impone el TISA también motivan zozobra y su probable impacto se aprecia más claro. El acuerdo limita a los Estados en varios puntos específicos. De acuerdo a James, en el marco del TISA un gobierno no puede limitar de forma legal cómo una compañía extranjera opera en el país.

Tampoco puede solicitar que se incluyan socios peruanos dentro de una directiva empresarial. De igual modo, no puede limitar el tamaño o alcance de la empresa de servicios. En este punto la experta citó el caso del sector financiero con los bancos. “Algunos son tan grandes que ponen en riesgo sistémico a todo el sistema financiero” indica Deborah James.

El acuerdo también establece una cláusula de mantenimiento del s​tatu quo, que significa que la densidad de normativas nacionales presentes al tiempo de firmar el acuerdo no podrá ser extendida posteriormente. “Esto significa que cuando un privado se hace o se apodera de un sector, el gobierno ya no tiene derecho a decir algo, ya no puede intervenir”, detalló James.

A la fecha el Perú aún no ha comprometido todos sus sectores, según se desprende de lo publicado por WikiLeaks. Parte del contenido del acuerdo elaborado hasta hoy se encuentra enmarcado en corchetes, lo que quiere decir que sobre dichos apuntes aún no hay consenso.

A fines de 2015, Uruguay, de 3 millones y medio de habitantes, hizo algo que no serían capaz de hacer países como Perú o Colombia: abandonó las negociaciones del TISA.

Entendimos "que no es conveniente participar en este tipo de tratados porque van principalmente en línea de los intereses de EEUU y de las transnacionales", sostuvo por aquel entonces Marcos Otegui, senador del Frente Amplio uruguayo, grupo político que por mayoría recomendó dejar la mesa del TISA, lo que finalmente hizo cumplir el presidente Tabaré Vázquez.

Descarrilar el TISA


Juan Diego Gómez de la Internacional de Servicios Públicos estima que sí es posible descarrilar el TISA

"Descarrilar el TISA sí es posible", fue uno de los mensajes que lanzó Juan Diego Gómez a su llegada a Lima. Invitado por la FES, al igual que Deborah James, Gómez es representante por Colombia de la Internacional de Servicios Públicos (ISP), una federación sindical mundial que representa a 20 millones de trabajadores y trabajadoras que prestan servicios públicos en 150 países.

Apoyado en las evidencias, manifestó que sucesos recientes demuestran que “podemos ir arañando ese acuerdo y que podemos ir generando acciones que permitan derrotar esta iniciativa de las multinacionales.” más aun si no cuenta con un texto definitivo por lo que todavía es posible hacerle frente.

Tras repasar el caso de Uruguay, Gómez recordó que Paraguay también entró en las negociaciones pero se retiró. Esto fue “porque al interior del país lograron verificar que lo que se estaba negociando y lo que se pretendía con ese acuerdo de comercio era más desfavorable para el desarrollo de la economía y la prestación de servicios públicos del Paraguay”.

Sin embargo, hay un hecho que nutre mejor la idea de que es posible frenar el TISA. Actualmente, Suiza participa de las rondas de negociaciones y viene prestando su casa como base de los encuentros. No obstante, Zurich, la principal ciudad de ese país, se declaró, en noviembre del 2015, ‘zona libre del TISA’. Esta medida se logró luego de que se realizara una consulta a los ciudadanos.

Cabe recordar dos cosas. Primero, en lo que se lleva negociando el TISA, en el Perú no se ha pedido el parecer y mucho menos se ha consultado a los ciudadanos o a algún sector que los represente. Segundo, recuerda Deborah James, ningún país ha hecho una investigación para conocer el impacto del TISA sobre los derechos humanos, la economía, el trabajo y sobre lo que cada país va a ganar. LO que se conoce del TISA es solo lo que dicen las empresas.

Según Gómez, de la ISP Colombia, “sí es posible derrotar la iniciativa, pero necesitamos afinar las estrategias que desde la sociedad civil y las organizaciones estamos desarrollando en pro de esta derrota”.

En Perú, por lo pronto, sorprende la fuerza que tienen las iniciativas ciudadanas juveniles. Desde hace meses las redes sociales bullen de información, en la medida de lo accesible, a raíz del trabajo que realiza la Plataforma de Peruanos contra el TPP, el cual se ha extendido a las calles a través de cinco marchas que han logrado convocar a miles de personas.

Dicha plataforma está integrada por diferentes colectivos sociales, sindicatos, movimientos, organizaciones indígenas, sociedad civil organizada y personas independientes.

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La juventud es el sector social más sensible a las negociaciones que comprometen la soberanía del país y su futuro

"Las negociaciones (del TISA) se llevan desde el 2012 y en absoluto secreto, lo cual es antidemocrático. Pero además vulnera los derechos humanos de acceso a la salud, agua, educación, al tratar de supeditarlos a los intereses únicamente económicos de las empresas trasnacionales”, sostiene el abogado y politólogo Luis Hallazi, activista de Las Zonas, movimiento urbano que ha sido clave para impulsar la Plataforma de Peruanos contra el TPP y TISA.

Como se puede apreciar los nuevos acuerdos comerciales ya no son solo de bienes, ahora buscan liberalizar el comercio e inversión en servicios y para ello necesitan sobrepasar con más libertad la soberanía de los países, aquellos más débiles o menos industrializados.

Según informa Nuestro Mundo No Está en Venta el antecedente del TISA se remonta a principios de la década de los '80, cuando los grupos del sector financiero presionaron por lo que luego se llamaría el Acuerdo General sobre el Comercio de Servicios (AGCS) para que se incluya en la Organización Mundial del Comercio (OMC) al momento de su fundación, en 1995.

Actualmente, el TISA se negocia por fuera de la OMC, para que los no participantes, así como la sociedad civil, tengan menos acceso a los documentos de las negociaciones, los textos y reuniones. De Latinoamérica participan: Chile, Colombia, Costa Rica, México, Panamá y Perú.

En el caso de Perú, el 28 de julio asume la presidencia don Pedro Pablo Kuczynski, economista que las pocas veces en que se le ha interrogado por el TPP se ha mostrado claramente a favor, sin una pizca de duda. Según su plan de gobierno en el mediano plazo está el “promover la ratificación de los acuerdos del TPP.” Este plan no menciona expresamente al TISA, ¿pero alguien tiene duda sobre el impulso que el nuevo gobierno le va a dar?


El TPP ha generado un movimiento ciudadano de rechazo que se ha expresado en marchas multitudinarias. El TISA merecería un rechazo aún mayor
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