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Agricultura oceánica contra el hambre y el cambio climático

Cultivar sólo el 2% del océano podría alimentar a 12 mil. Foto: Manahas Farquhar Matthew Morgan

Un reporte de las Naciones Unidas sitúa a la agricultura oceánica como una herramienta potencial para combatir el hambre y el cambio climático.

Servindi, 25 de noviembre, 2020.- Si la humanidad cultivara de manera sostenible tan solo el 2% de los océanos, se podría alimentar fácilmente a todo el mundo, señala un reporte de las Naciones Unidas.

El informe agrega que, aunque la agricultura oceánica continúa siendo una gran desconocida para el gran público, cuenta con organismos como las algas marinas que poseen un “enorme potencial transformador”.

Dicho potencial podría ser de gran utilidad para reducir el cambio climático, disminuir la contaminación marina; así como para ponerle fin al hambre, apunta el reporte.

Contra el hambre

Vicent Doumeizel, asesor principal para cuestiones relacionadas con el océano del Pacto Mundial de las Naciones Unidas, explica los beneficios de la agricultura oceánica.

"Si cultiváramos sólo el 2% del océano, podríamos aportar las proteínas suficientes para alimentar a una población de 12.000 millones de personas”, indica.

Doumeizel, que también es especialista en algas marinas, resalta que estos organismos “son extremadamente ricos en proteínas, vitaminas, zinc y hierro, y bajas en grasas y carbohidratos”.

La mayoría de los japoneses comen algas marinas tres veces al día. Los rollos japoneses de sushi suelen envolverse en algas marinas. Foto: Unsplash/freetousesounds

Contra el cambio climático

Pero, además de su riqueza en propiedades, las algas también poseen beneficios ambientales si son usadas como alimentos para animales, señala Doumeizel.

Si, en lugar de soja, el ganado se alimentara con alimentos a base de algas marinas —que no necesitan tierra, agua dulce o pesticidas, solo sol y agua— “las emisiones de metano podrían reducirse en un 90%”, explica.

Esto, agrega, también “ayudaría a mejorar la digestión al tiempo que reforzarían el sistema inmunológico de los animales, reduciendo al mismo tiempo la necesidad de antibióticos”.

Las algas también pueden ser usadas como fertilizante natural, reemplazo sostenible para los plásticos y componente de medicinas y cosméticos.

Además, desempeñan un papel importante en la lucha contra la contaminación de los océanos limpiada el agua de nitratos y fosfatos.

El archipiélago de Tuvalu en el Océano Pacífico está a solo dos metros por encima del nivel del mar, por lo que es muy suceptible al cambio climático. Foto: PNUD Tuvalu/Aurélia Rusek

Limitaciones técnicas

No obstante, a la fecha existen algunas limitaciones para darle mayor uso a las algas, como la falta de normas de seguridad de ámbito mundial y la resistencia a colaborar entre empresas.

Frente a esto, Naciones Unidas informa de la publicación de un manifiesto sobre las algas, donde se insta a la adopción de normas concertadas internacionalmente y se invita a unir esfuerzos de inversión, entre otros puntos.

Si esto prospera, “la industria de las algas marinas podría llegar a desempeñar un papel todavía más importante que la lucha contra la crisis climática y el fortalecimiento de los ecosistemas marinos: el fin del hambre”, indica el reporte.

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Puede leer el reporte completo aquí: https://news.un.org/es/story/2020/11/1484552

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