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Bono mujer indígena: más allá de la inmediatez y la pandemia

La pandemia del COVID-19 está llevando al Perú y al mundo a una crisis de diversas dimensiones, especialmente económica, social y hasta política, cuyos efectos –que se prolongarán en el tiempo– deben ser abordados con medidas de sostenibilidad y de largo aliento. ¿Qué están proponiendo las mujeres indígenas para resistir esta crisis?

Por Patricia Saavedra

Servindi, 23 de junio, 2020.- El término de las medidas de aislamiento el 30 de junio alienta una peligrosa percepción de retorno a la normalidad, distrayéndonos de lo que es apenas el comienzo de un arduo y largo camino de recuperación.

Se desconoce la duración que tendrá la pandemia y por cuanto tiempo se prolongarán sus impactos. Sin embargo, algunos cálculos estiman una caída de 12 puntos del PBI, pudiendo además tomar hasta dos años recuperar el ritmo.

Ante ello, las subvenciones otorgadas por el gobierno (sean bonos y/o canastas), y focalizadas en la situación momentánea de tres meses de paralización resultan insuficientes para quienes tendrán incluso que volver a empezar.

Han sido en total cinco los bonos aprobados por el gobierno (y que no han llegado a cubrir a la población que los necesita), pensados en salvar el momento, sin considerar medidas con un enfoque sostenible y de largo aliento, que contemplen la crisis pos pandemia.

Datos expuestos por Alexandra Ames durante el foro: Propuesta que declara de interés nacional un ingreso básico universal.

Con esta perspectiva surge el "Bono mujer indígena", una propuesta que nace desde las mujeres indígenas amazónicas, y que la Asociación Interétnica de Desarrollo de la Selva Peruana (Aidesep) ha puesto para la discusión.

¿Qué es el bono mujer indígena?

El bono mujer indígena surge como respuesta a un conjunto de necesidades a atender entre la población indígena seriamente afectada por el COVID-19. Es un conjunto de medidas urgentes para enfrentar dicho escenario desde las comunidades nativas, pero también sus impactos posteriores, principalmente en la economía de las familias.

Así como la pandemia ha mostrado la fragilidad de nuestro sistema público –principalmente el de salud–, en el caso de los pueblos indígenas ha agravado la desigualdad pre existente, profundizando las brechas hacia la población originaria, especialmente en las mujeres indígenas, cuya vulnerabilidad es mayor.

"Esta propuesta nace de la necesidad de que el Estado no tiene identificadas debidamente a las mujeres indígenas de la Amazonía, por lo que no se encuentran debidamente reconocidas ante el Estado", explicó Rocilda Nunta, responsable técnica del Programa Mujer de Aidesep.

Mujeres indígenas y medicina en base a los conocimientos tradicionales.

Y agrega: "Tampoco se les ha reconocido a los pueblos indígenas como parte de la población rural, por lo tanto, los beneficios de los bonos no les ha llegado".

Si bien por un lado hay omisiones y vacíos desde el Estado urgentes de cubrir, ¿por qué no pensar en un reconocimiento al rol y aporte de los pueblos indígenas, y en este caso, desde las mujeres?

"Debemos trabajar este bono con miras a que se reconozca un subsidio a las mujeres indígenas de acuerdo a rol que cumplen en sus comunidades" expresa Deysi Ávalos, miembro de la organización indígena Comaru.

"Por ejemplo, en el manejo de las plantas medicinales, nuestro trabajo en la seguridad alimentaria, reconociendo que las mujeres indígenas tenemos actividades que aportan" indica Deysi.

Si bien es importante una subvención económica, la propuesta va más allá porque propone impulsar acciones concretas en ejes clave para la vida de las mujeres, sus familias y comunidades, como la soberanía alimentaria, la medicina tradicional, la economía indígena y el apoyo en salud y educación.

De esta forma no solo se fomenta una sostenibilidad sino que también se reconoce el rol de las mujeres indígenas en el hogar y en sus comunidades, destacándolas como un factor de resistencia social.

Pese a las brechas que las sobrecargan, las mujeres indígenas amazónicas libran una batalla por defender y conservar sus conocimientos ancestrales y relaciones sociales frente a los conocimientos foráneos que se sobreponen.

"Lo que estamos haciendo las mujeres indígenas está invisibilizado", señala con preocupación Tabea Casique Coronado, directiva de la Coordinadora de las Organizaciones Indígenas de la Cuenca Amazónica (Coica), organización indígena que agrupa a los pueblos de los nueve países amazónicos.

Asimismo, para llevar estas propuestas a cabo, el rol de las organizaciones indígenas territoriales y la organización comunal serán fundamentales.

Las alcances de estas medidas apuntan a una sostenibilidad de mediano y largo plazo, ya que podrían constituir un referente en la construcción de un mecanismo de ayuda social, que sea una base futura para un mecanismo mayor, más permanente, y urgentemente necesario.

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