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Muere de COVID-19 emblemático defensor de la Amazonía

Fuente: El Espectador

Paulinho Paiakan es recordado por ser uno de los íconos en la defensa del territorio de la tribu Kayapó, interponiéndose ante el avance de mineros y madereros. Con su muerte, se abre paso el abandono en el que viven los pueblos indígenas de Brasil y de la región latinoamericana.

Servindi, 22 de junio, 2020.- La muerte por COVID-19 del cacique brasileño Paulinho Paiakan, emblemático defensor de la Amazonía, retrata la tragedia que atraviesan muchos de los 420 pueblos originarios que viven en la cuenca amazónica.

Su deceso, reportado el pasado miércoles 17 de junio en un hospital de Redencao, estado de Pará, se sumó a los más de 300 fallecimientos que enlutan a 100 comunidades, según la Articulación de Pueblos Indígenas de Brasil (APIB), una cifra que quintuplica las muertes de 2019.

Ante estos hechos, la APIB acusó al gobierno del ultraderechista Jair Bolsonaro de no haber “hecho nada” para contener el avance del virus en las aldeas, donde viven 750.000 nativos y se registran al menos 5.360 contagios.

Abandono regional

Según cifras de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), existen al menos 20.000 indígenas infectados en la cuenca del río Amazonas, que atraviesa Brasil, Perú, Colombia, Bolivia, Ecuador, Venezuela, Guyana y Surinam.

La directora de la OPS, Carissa Etienne detalló que «estos grupos viven tanto en aldeas aisladas con acceso mínimo a servicios sanitarios como en ciudades densamente pobladas como Manaos (en Brasil), Iquitos (en Perú) o Leticia (en Colombia)».

Para Etienne, los datos de la OPS muestran «una tendencia preocupante hacia una alta transmisión en las zonas fronterizas» que suelen albergar poblaciones vulnerables, como indígenas, migrantes y jornaleros, y que carecen de buenas infraestructuras médicas.

Mientras en Loreto (Perú) hay cerca de 1.500 indígenas infectados y al menos 14 han muerto, según las autoridades; en Ecuador se registran 523 casos y 25 muertos en comunidades indígenas, de acuerdo a la Confederación de Nacionalidades Indígenas de la Amazonía Ecuatoriana.

La condición de la etnia yuqui (Bolivia) también es crítica ya que 16 de sus 300 integrantes están infectados y con «grave riesgo» de desaparecer.

En tanto, en Guatemala, un país con la mitad de habitantes originarios, los planes asistenciales de los gobiernos «no han tenido impacto en lugares donde vive la mayor cantidad de población indígena», tal como lo indica un informe de la Procuraduría de los Derechos Humanos (PDH) publicado a inicios de junio.

PREOCUPANTE. Carissa Etienne, directora de la OPS alerta que existe una tendencia preocupante hacia una alta transmisión en las zonas fronterizas / Fuente: OPS/OMS

Temores

El temor de los indígenas como el líder de la comunidad ticuna en El Progreso (Colombia), Remberto Cahuamari, es que el COVID-19 les arrebate a sus “abuelos”, aquellos hombres longevos que poseen una gran sabiduría ancestral.

«Si ellos llegan a terminarse, quedaríamos con nuestros jóvenes que para el futuro no conocerían nada de nuestras culturas, de nuestros usos y costumbres. Eso es a lo que tenemos miedo», le dijo Cahuamari a la AFP.

El Progreso pertenece al departamento de Amazonas, una región trifronteriza, despoblada y pobre ubicada al sur de Colombia. Actualmente este departamento registra una tasa de 320 casos de COVID-19 por cada 10.000 habitantes, la peor del país, y de 954 muertes por millón frente a las 33 por millón del resto del país.

Según denunció la Organización Nacional Indígena de Colombia (ONIC), casi dos tercios de sus pobladores son nativos, los mismos que ahora están en «riesgo de extinción».

• Con información de: El Espectador

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