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El COVID golpea a la selva, una mirada panamazónica

Con más de 315 mil casos de coronavirus confirmados en la Amazonía, de los cuales 8.700 se encontrarían en pueblos indígenas, este territorio tiene una de las tasas de contagio más altas del planeta. Ante ello, diversos grupos indígenas han optado por abandonar sus comunidades y refugiarse en el bosque amazónico.

Por José Díaz

Servindi, 22 de junio, 2020.- Mientras diversas áreas del mundo ya empezaron a desconfinar sus ciudades y a reducir sus tasas de contagios de la COVID-19, en Sudamérica el ritmo de contagio parece no frenar. En ese sentido, una de las zonas que más está siendo afectada en las últimas semanas es la Amazonía, el bosque forestal que abarca territorios en nueva países sudamericanos.

Según un registro de la Red Eclesial Panamazónica, publicado el último fin de semana, hasta el momento hay más de 315 mil casos en la Amazonía, contando a los nueve países, de los cuales más de 8.700 se encuentran en pueblos indígenas con 697 muertes confirmadas por coronavirus en poblaciones originarias.

En esta línea, se informa que al menos 127 pueblos indígenas del territorio Panamazónico se han visto afectados, de un total de 390 grupos étnicos diferentes. La tasa de contagio del territorio amazónico, que cuenta con 33 millones de habitantes, de los cuales 3 millones son indígenas, ubican a este territorio como uno de los más impactados por el coronavirus.

Refugiados en el bosque

Ante la ineficacia de los aparatos estatales para brindar una ayuda adecuada a las poblaciones amazónicas en general, y a las indígenas en particular, algunos pueblos originarios han optado por refugiarse en el bosque tropical de la Amazonía, como una forma de evitar el contacto con personas infectadas.

Uno de los ejemplos más claros es el de la comunidad indígena de Cruzeirinho, ubicado en uno de los afluentes del río Amazonas en territorio brasileño. Según reportó la agencia France24, en este pueblo solían vivir hasta 32 familias del grupo étnico Mayuruna quienes han optado por abandonar sus centros poblados y refugiarse en el bosque.

“Ellos quieren cuidarse, protegerse a sí mismos y a los niños de contraer el coronavirus. Es una región de frontera y mucha gente pasa por aquí todos los días, entonces el pueblo fue a la selva para protegerse”, explicó a esta agencia Bené Mayuruna, uno de los pocos habitantes de Cruzeirinho que aún permanecen en el centro poblado.

Esto ocurre en un momento en el que el Gobierno Federal de Brasil envió un equipo médico para atender a los pueblos indígenas no contactados, donde las cifras de contagios continúan siendo una incertidumbre no solo en territorio brasileño sino en otros países con pueblos en aislamiento voluntario como Perú, Ecuador, Colombia y Bolivia.

 

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