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Violeta Quispe Yupari, heredera de una tradición familiar de Sarhua

"Mi traje es mi DNI", comenta Violeta Quispe Yupari / Foto: Marco Ramón - Perú21

Por Roger Tunque

Servindi, 21 de abril, 2019.- Aunque nació en el distrito limeño de Chorrillos, Violeta Quispe Yupari se siente más sarhuina que nunca. Descendiente de padres artesanos, luce su traje típico con orgullo. “A veces salgo de mis presentaciones y me voy con mis ojotas por la calle. Mi traje es mi DNI”, comenta.

Violeta es hija de grandes artesanos y heredera de la tradición. Su padre Juan Walberto Quispe Miche fue un maestro artesano reconocido y uno de los fundadores de la Asociación de Artistas Populares de Sarhua (ADAPS). Su madre, Gaudencia Yupari Quispe, es una de las principales referentes y promotoras de la tradición sarhuina.

La joven artista vivió en el mundo del arte popular, aunque no se involucró en el trabajo. Sin embargo, no fue hasta después de la muerte de su padre que incursionó, de manera involuntaria, como artesana. Sucedió cuando su madre, al no poder abastecerse, le pidió ayuda. No le fue difícil adaptarse porque tenía a su madre también como maestra.

“Trato de aprender de mi madre. Aparte de ser mi madre es mi maestra. Ella sabe arte textil, tejido, canto. Cómo me encantaría cantar como ella, pero no puedo. Varios me dicen: 'tu mamá te está dejando la valla bien alta'”, reflexiona.

Violeta Quispe Yupari junto a su madre y maestra Gaudencia Yupari Quispe / Foto: Marcos Reátegui - RPP Noticias

Violeta confiesa que aunque no se dedicó al arte desde un inicio, estaba segura de que por sus venas corría sangre artesana. Ahora lo hace también por preservar el nombre de sus padres en el imaginario popular. “Mi padre ha sido un reconocido pintor. Me he dado cuenta que poco a poco su nombre ha ido desapareciendo. Eso me ha chocado. No puedo permitir que desaparezca el linaje de mis padres”, relata.

“De lo que me arrepiento es de no hablar quechua. Ya estaría cantando como mi mamá”

En su viaje al distrito de Sarhua cuando su madre fue mayordoma de una fiesta popular, cuenta que fortaleció su identidad. Allí pudo conocer a sus primas quienes participaban en todas las tradiciones y se fue contagiando del espíritu festivo. –Me empezó a gustar. Después ya iba a los carnavales. En el 2011 fui a mi primer carnaval de Sarhua y me gustó– comenta. “De lo que me arrepiento es de no hablar quechua. Ya estaría cantando como mi mamá”, agrega.

Violeta Quispe Yupari lleva con orgullo el traje típico de Sarhua / Foto: Marco Ramón - Perú21

“Es que le gusta mi tradición. Más que nada el vestuario que llevamos. De un momento a otro viajó a Sarhua para carnavales y cuando regresó me dijo: 'mami, quiero manta, pollera, blusa' y comenzó a vestirse. Ahora ella se viste más que sarhuina”, relata su madre y maestra, quien teje sus propios trajes. La maestra Gaudencia también confiesa que ella aprendió el arte sarhuino de sus padres. “Mi papá ni siquiera sabía leer ni escribir, pero sabía diseñar. Por ejemplo, hacía un pastorcito con su sonajita, chalina y saquito. Mi mamá también era artesana. Ella tejía manta, faja, chompa”, recuerda.

Los trajes sarhuinos (...)  son únicos e irrepetibles. Cada poncho, sombrero, blusa o pollera tiene un diseño diferente

Los trajes sarhuinos –comentan las artesanas– son únicos e irrepetibles. Cada poncho, sombrero, blusa o pollera tiene un diseño diferente. Sobre ellos se plasman todo lo referente a la naturaleza y cada cual con su significado.

Las tablas de Sarhua

Sarhua es un  distrito ayacuchano ubicado en la provincia de Víctor Fajardo. Las tablas de Sarhua son originarias del distrito. En ellas se plasman las vivencias cotidianas, así como las costumbres y tradiciones de la comunidad, que en un principio se emplearon para obsequiar a los compadres durante el techado de la casa.

Para la elaboración de las tablas tradicionales donde se plasmará el árbol genealógico del beneficiario, el donante tiene que realizar una investigación minuciosa sobre el compadre. En la tabla, que puede llegar a medir cuatro metros, se dibujan por escenas. “En la primera escena va el santo a quien mayor devoción se le tenga. Mayormente le ponen la Virgen de la Asunción. De ahí viene la pareja junto a sus hijos. Luego, la representación de la familia más cercana a la más lejana. La última escena es el harawi y el Tayta inti, el astro sol”, describe Violeta.

“Trato de aprender de mi madre. Aparte de ser mi madre es mi maestra", confiesa Violeta. / Foto: Andina

Carnaval sarhuino

El último viaje que realizó Violeta a Sarhua fue la primera semana de marzo y coincidió con los carnavales. Parte de la travesía lo transmitió a través del Facebook. En ella se escucha el sonido cautivador de la guitarra, acompañado de cantos en quechua y silbidos en coro. Hombres y mujeres llevan el traje típico de Sarhua. El cuello lo tienen rodeado con serpentinas de colores como si llevaran una chalina. Se observan varios grupos bien definidos que bailan al compás de la música.

“Allá en Sarhua siempre acostumbran armar comparsas. Por ejemplo, hay una comparsa de los jóvenes residentes de Lima, residentes de Huamanga. Nosotros estábamos en el grupo de los residentes de Lima y Pisco. También hay una comparsa adultos. Es por edades. O hay personas que quieren armar su propio grupo, ponen su traguito, todo el adorno y los músicos”, explica la joven sarhuina.

Una vez agrupadas, las personas están prohibidas de abandonar los grupos. –Una vez que entras al grupo, ya no puedes estar en otro grupo al día siguiente porque eso es traición–, dice Violeta. –Así es la costumbre y tienes que respetar–, agrega su madre y maestra.

Ambas hijas de Sarhua también confiesan que las canciones se componen en el momento, mientras se comparte el calentadito, el trago tradicional de la fecha. –Ahora han dado puro alcohol nomas. No han dado ni siquiera cervecita– se queja la joven artesana. –A veces la cerveza también toman como agua y nunca se marean. Para que bailen tienes que darles trago ya– responde la madre. –Es que los jóvenes todavía tienen vergüenza de hacer más bulla, bailar y cantar más fuerte– justifica Violeta.

Innovación

La nueva propuesta de la joven artista es llevar el surrealismo a las tablas de Sarhua, donde retrata animales humanizados como muestra de respeto hacia ellos. Confiesa además que está trabajando en un proyecto para lanzar su propia marca. –Todas mis piezas de arte ya van a tener una marca, una identidad– anuncia emocionada.

Arte surrealista, la propuesta de Violeta Quispe Yupari / Imagen tomada del Facebook personal de la artista

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