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Soluciones prácticas pueden facilitar acceso a agua saludable

Fuente de la imagen: Agencia Andina / difusión.

Entidades internacionales han desarrollado respuestas urgentes para la problemática de acceso a agua segura en contextos rurales. Soluciones pueden ser adaptadas a contexto de comunidades de frontera.

Servindi, 20 de agosto, 2022.- Ante la ausencia de agua segura en comunidades nativas de distritos fronterizos algunas alternativas prácticas podrían presentarse como una solución a corto plazo.

Recurrir a estas respuestas se presenta como una urgencia debido a los serios problemas de salud vinculados a la situación del agua y a la falta de respuesta estatal a las demandas de pueblos indígenas.

Como destacó un estudio sobre la situación de salud en contextos fronterizos de Amazonas y Ucayali, hay una alarmante prevalencia de enfermedades diarreicas agudas, desnutrición crónica infantil y malaria.

Salud de frontera

Ante la falta de acceso a agua segura comunidades de Purús recurren a tomar agua de fuentes superficiales, que pueden contener un alto nivel de gérmenes, bacterias o virus.

Como señaló anteriormente Sergio Salomón, en Purús hay comunidades que toman directamente agua del río, sin tratarla previamente.

“No tenemos ningún tipo de mecanismo para limpiar el agua. Hay algunas comunidades que hierven el agua en una olla, pero no todas”, resaltó el presidente de la Federación de Comunidades de Purús (Feconapu).

Las soluciones con insumos químicos pueden ayudar para el tratamiento del agua. No obstante, estos productos no son asequibles en este distrito al que solo se puede acceder vía aérea, situación que aumenta notablemente el costo de productos.

Por su parte, Edwin Montenegro, presidente de la Federación de las Comunidades Awajún de Río Santiago (Fecas), ha solicitado que las autoridades de salud realicen talleres de sensibilización en comunidades para prevenir y tratar enfermedades como la tifoidea.

“¿Por qué los indígenas no podemos tener los mismos derechos que tienen en la ciudad?”, cuestionó en junio de este año el dirigente de la provincia de Condorcanqui, región Amazonas.
 

Como apus de las federaciones indígenas de los distritos de Rïo Santiago (Amazonas) y Purús (Ucayali), Edwin Montenegro y Sergio Salomón exigen la atención del estado en temas de salud. 

Respuestas urgentes

La problemática para el acceso al agua segura ha motivado a que múltiples organismos nacionales e internacionales planteen recomendaciones.

En ese sentido, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) ha resaltado la necesidad de que los proyectos a desarrollarse consideren las realidades étnicas de las comunidades y se construyan a partir de un diálogo con las mismas.

En el Perú, la institución estatal encargada de atender a esta situación es el Programa Nacional de Saneamiento Rural (PNSR). Una de las alternativas que promueve esta entidad ejecutora del Ministerio de Vivienda, Construcción y Saneamiento (MVCS) es la Estrategia de Cloración.

Esta estrategia busca mitigar el limitado acceso de la población rural a agua segura. Tiene tres etapas: acompañamiento técnico y sensibilización, instalación de sistemas de cloración y abastecimiento de insumos de cloro.

No obstante, los aspectos geográficos y de financiamiento, representan uno de los principales obstáculos para implementar soluciones a largo plazo en comunidades de frontera. El limitado alcance estatal no contribuye a contrarrestar esta situación.

Alternativas prácticas

Ante la urgencia de respuestas existen algunas soluciones prácticas y de fácil implementación que pueden ir adaptándose a los contextos de las comunidades indígenas que presentan brechas en agua y saneamiento.

Diversos organismos han desarrollado proyectos de potabilización para proveer agua segura en contextos de emergencia y, a su vez, han difundido respuestas caseras.
 

Se recomienda que el agua a utilizar no tenga una turbiedad mayor a 30 NTU (Nephlometric Turbidity Units). Imagen: Red Agrícola

Como detalla la Cruz Roja Internacional son diversas las formas de tratar el agua, aunque ninguna es perfecta. Ante ello, la mejor solución es combinar los métodos disponibles.

Antes de tratar el agua, la recomendación inicial de esta organización internacional es dejarla reposar y colarla con un trapo limpio, esta acción impedirá el paso de algunos residuos e insectos.

De igual forma, en el marco de la pandemia por el Covid.19, la Organización Mundial de la Salud (OMS) compartió algunas indicaciones para eliminar los virus del agua en lugares donde no existe un mecanismo para el suministro seguro de este recurso.

Para aguas turbias, la OMS propone como respuestas a la ebullición, el uso de filtros ultrafiltrantes o de nanomembranas de alto rendimiento y la exposición a la radiación solar.

Mientras que para aguas no turbias, la irradiación con luz ultravioleta (UV) y el uso de dosis adecuadas de productos de cloro –como el hipoclorito de sodio y el NaDCC– son alternativas factibles.

A su vez, la Agencia de la ONU para los Refugiados (Acnur) resalta la importancia de enfocarse en la calidad del agua por su repercusión en la salud de la población.

De acuerdo al tipo de contaminación, la organización plantea algunos sistemas para tratar el agua de lluvia, subterránea y superficial.

 

Los contaminantes físicos y microbiológicos son los más presentes en contextos amazónicos de frontera. Cuadro: Acnur
  1. Hervir el agua

Una solución eficaz es hervir el agua en una olla o recipiente metálico por al menos 10 minutos. Si bien esta técnica está muy extendida en espacios urbanos, en algunos contextos rurales amazónicos no suele ser empleada.

Si bien el hervido eliminará la mayoría de microbios, tras el proceso aún pueden quedar algunas sustancias o componentes químicos.

En el pueblo awajún, por ejemplo, el uso de agua hervida ha sido una costumbre. Sin embargo, el ingreso de productos industrializados ha generado la exclusión de este hábito tanto para la higiene como para la alimentación.

Si bien se presenta viable recuperar esta práctica, es necesario recalcar que el trabajo debe de estar acompañado de campañas de sensibilización a través de talleres, capacitaciones, charlas o asesoramiento.

  1. Uso de cloro

El uso del cloro líquido de uso doméstico que contenga como único ingrediente activo entre 5,25% y 6% de hipoclorito de sodio también es una alternativa para tratar el agua.

Para cada litro de agua, es necesario utilizar 4 gotas de cloro (0,5 mg/L). Luego se deja reposar por 30 minutos. Si pasado el tiempo, el agua no presenta un leve olor a cloro, se debe de repetir la dosis una vez y dejar reposar por 15 minutos más.

En caso el agua siga sin oler a cloro, se debe de botar el agua y buscar otra fuente.

  1. Pastillas potabilizadoras

En contextos donde no hay acceso a agua hervida, embotellada o potable, se suele recurrir al uso de pastillas potabilizadoras de agua, las que contienen cloro y se pueden conseguir en farmacias.

Estas pastillas pueden ayudar a tratar distintas cantidades de agua, de acuerdo a lo que indiquen sus envolturas. Tras aplicarlas, se deja que se disuelva por alrededor de 30 minutos y ya está lista para tomar.

Estas pastillas suelen utilizarse para tratar agua de grifo que está contaminada y suelen dejar un sabor peculiar al líquido. Como indica la Acnur, es aconsejable no utilizarlas durante mucho tiempo para evitar problemas de salud.
 

Foto: Acnur

No obstante, como resalta el estudio de fronteras, en ambos contextos estudiados, el acceso a este tipo de insumos es limitado, situación que va de la mano con el desabastecimiento de medicamentos.

Por otro lado, es necesario tener en cuenta las brechas de género que se intensifican en algunas comunidades, las que derivan en la división de labores domésticas y de cuidado.

Además, pueden presentarse problemas por la escasa información sobre el uso de estos insumos a los que la población tampoco está acostumbrada a recurrir.

Como indica la antropóloga médica Susana Ramírez Hita en un estudio sobre comunidades de Amazonas, el uso del cloro no es extendido y genera confusión con los fertilizantes agrícolas que traen problemas de contaminación ambiental.

En este contexto, estas alternativas con químicos podrían ser soluciones temporales e intermitentes, que dependerían del ingreso de equipos de especialistas a las comunidades.

  1. Purificador de luz ultravioleta

El tratamiento de agua con luz ultravioleta es un método seguro, rápido, que no añade sustancias químicas y resulta eficaz contra todo tipo de microorganismos, de acuerdo a la Acnur.

Siendo una lámpara de pilas que emite la luz ultravioleta, el aparato solo requiere de pilas recargables para funcionar.

Las alternativas con luz ultra violeta podrían ser viables, de acuerdo a la disposición de energía eléctrica o solar. Además, depende de financiamiento, capacitación y mantenimiento.

En 2019, fue implementado un proyecto similar denominado ‘Allin Yaku III: Purificador de agua autónomo’, que consistía en un prototipo de purificador de agua en base a energía renovable, bajo el principio de luz ultravioleta.

Implementado por el grupo de investigadores ‘Innovación Social Aplicada’, esta iniciativa se desarrolló en comunidades nativas Awajún de Amazonas, donde se pudo contrarrestar enfermedades diarreicas.

Sin embargo, es necesario considerar que para este tipo de soluciones se requiere del apoyo económico de instituciones, organizaciones privadas y estatales.

  1. Desinfección solar

El tratamiento con luz ultravioleta también se puede obtener de la exposición al sol. El agua almacenada no debe de ser muy turbia, por lo que se recomienda que las fuentes sean de lluvia.

Para este método simple y económico solo se necesita una botella limpia (preferentemente de plástico PET) donde almacenar el agua. Aunque puede generar un problema adicional por la generación de residuos.

El recipiente lleno de agua y tapado se coloca de forma horizontal en una superficie donde reciba directamente los rayos solares (cuando el día esté despejado) y se deja en ese espacio por al menos seis horas.

Esta estrategia, conocida como método Sodis, depende en gran medida de las condiciones climáticas para funcionar. Además, para una aplicación exitosa debe de ir acompañada de programas de capacitación y concientización, como lo recomiendan investigadores.
 

  El Instituto Federal Suizo para la Ciencia y la Tecnología Ambiental (EAWAG) y el Departamento de Agua y Saneamiento en Países en Desarrollo (SANDEC) desarrollaron un manual en 2003 sobre este método. Imagen: EAWAG/SANDEC

Si bien esta práctica es de simple aplicación, es necesario resaltar la necesidad de que su implementación debe de acompañarse de una labor de capacitación para que las comunidades hagan de esta una práctica común.

Otro punto a tomar en cuenta es que el uso de botellas plásticas no sería tan recomendable en comunidades nativas. Este aspecto podría fomentar indirectamente el consumo de gaseosas en la población y afectar a su salud.

Igualmente, es importante tener presente que en las comunidades no hay manera de reciclar plásticos, latas o vidrios, por lo que la implementación de esta solución debería de considerar estos aspectos para no terminar afectando el medio ambiente.

Consideraciones adicionales

Adicionalmente, la capacitación con estas diversas soluciones debe enfocarse en la población joven (que tiene un mayor acceso a la información). Esto contribuiría a que se instauren mejor las prácticas.

Como recomienda el diagnóstico ‘Aproximaciones a la situación de salud en zonas de frontera’, la gestión de los servicios de salud debe incorporar a las organizaciones indígenas, dado su importante papel en la atención y transmisión de mensajes claves.

“Sin la participación e involucramiento de la estructura organizativa y la logística indígena, el aparato estatal difícilmente podrá mejorar la atención sanitaria en las comunidades”, resalta el diagnóstico.

Acceso abierto

Instituciones internacionales, como la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja (IFRC), cuentan con manuales para el tratamiento de agua.

 

*Esta nota ha sido elaborada con el apoyo del economista y gestor ambiental Bikut Toribio Sanchium.

 

El presente reporte fue realizado en el marco del proyecto “El poder de la confianza: Contrarrestar la desconfianza y desinformación sobre las vacunas en Perú”, una campaña de Servindi, con el apoyo de Internews.

 

 

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