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Béjar, el ‘terrorismo’ y el linchamiento mediático

Voces autorizadas desestiman la campaña mediática contra el exministro Héctor Béjar Rivera por declaraciones descontextualizadas. Las interpretaciones políticas de las declaraciones del ahora excanciller vuelven a demostrar las inmensas carencias que hay en el ámbito mediático para reflexionar sobre la historia reciente del país y las secuelas que ha dejado en nuestra sociedad.
 

Servindi, 19 de agosto, 2021.- Luego de una campaña de desinformación y ataques, el reconocido sociólogo y catedrático Héctor Béjar Rivera renunció al Ministerio de Relaciones Exteriores del Perú.

Béjar venía siendo cuestionado luego de que unas declaraciones suyas del año pasado, donde criticaba métodos terroristas, sean sacadas de contexto por los medios; tergiversación que provocó la generalizada reacción de sectores conservadores.

Tras el linchamiento político y mediático, voces calificadas explican el error que se ha cometido al confundir el término ‘terrorismo’, que alude a un método, con el periodo del Conflicto Armado Interno (CAI) que se vivió en el Perú.

Inquisiciones mediáticas

El domingo 15 de agosto, el programa Panorama publicó como ‘exclusiva’ una nota con videos tomados de Youtube que buscaba demostrar lo que sus reporteros entendían que constituía el pensamiento de Béjar Rivera.

El reportaje, presentado de manera tendenciosa, mezcló varios fragmentos de declaraciones hechas en distintas ocasiones y sobre distintos temas, sin especificarlo.

En medio de esos videos, se presentó un fragmento inconcluso de quince segundos donde Béjar decía que “… el terrorismo en el Perú lo inició la Marina y eso se puede demostrar históricamente…”.

La cita cuestionada pertenecía a un conversatorio realizado tras los trágicos hechos ocurridos en las marchas de noviembre de 2020, donde se criticaba métodos terroristas de represión. La cita completa era la siguiente:

Quiero tocar un punto que para mí es sumamente importante […]: la represión policial. Este es un conjunto de protocolos secretos […]. Todo esto que hemos tenido de las famosas canicas, de los disparos a quemarropa, eso no lo hacen necesariamente los policías, lo hace gente de inteligencia disfrazada de policía. ¿Quiénes salen en grupos extremistas a armar la bronca? […] Eso es una cosa antiquísima. Eso se ha hecho […] desde el siglo pasado. Lo hacen todas las policías del mundo.

Lo que hay que exigir es que, tanto el Ejército como la Marina que es especialista en estas cosas, porque el terrorismo en el Perú lo inició la Marina y eso se puede demostrar, históricamente, y han sido entrenados para eso por la CIA,  finalmente…

Tiene que pedirse una investigación a fondo. No nos podemos conformar con que sean castigados cuatro o cinco policías que han sido instrumento. Detrás de eso hay gente especializada, son asesinos especializados. Hay que exigir [que se investigue] cómo es que se entrena a determinados policías en estas cosas […].

No obstante, tras la emisión del reportaje dominical, las fragmentadas declaraciones fueron reproducidas en diversos medios y, a su vez, fueron punto de críticas de numerosos periodistas y analistas invitados por la prensa concentrada.

Cabe recordar que, durante las protestas de noviembre de 2020, en Lima se registraron varios casos de detenciones arbitrarias y de agentes policiales ‘terna’ infiltrados en las marchas.

En medio de la represión policial de noviembre, fallecieron dos jóvenes por impactos de proyectil en el corazón y en el rostro. A pesar de que investigaciones señalaban la culpabilidad de agentes policiales, el caso se dilató. En medio de avances y retrocesos, todavía no se encuentra justicia.

Digna retirada

El martes 17 de agosto, Héctor Béjar tomó la decisión de renunciar a la cartera de Relaciones Exteriores luego de que el Primer Ministro, Guido Bellido, se lo solicitara. Esta situación impidió que el excanciller responda al pliego interpelatorio del congreso que estaba programado para este día.

Horas antes de la renuncia, en medio del unísono y errático reproche de la prensa, Bellido fue uno de los primeros miembros del gobierno en desestimar a Béjar.

Declaración de principios

“Los que tienen que explicar son los que me han pedido la renuncia o los que la estuvieron pidiendo con quince de días de anticipación mi renuncia”, sostuvo Béjar al día siguiente de su salida del gabinete en una entrevista con Nicolás Lúcar.

En la entrevista radial, Béjar presentó hechos terroristas realizados por la Marina durante los setentas y que han sido documentados, incluso, en libros de la misma institución.

“Yo no puedo corregir la historia […]. Es evidente. Históricamente, no se puede desmentir […]. Ahora, si quieren rehacer la historia del Perú, reháganla, pero no conmigo”, declaró Béjar.

Además, cuestionó la utilización del tema del terrorismo, por actores interesados que lo presentan de forma casi propagandística.

¿A quién, ahora, le conviene el [tema del] terrorismo?, porque terrorismo ya no tenemos en el Perú… ¿pero quién mantiene vivo el terrorismo?, ¿no son algunos señores de la Marina?”, cuestionó Béjar.

Teniendo en cuenta acusaciones mediáticas, Héctor Béjar explicó que nunca cometió algún asesinato. Además, reprochó el accionar de Sendero Luminoso en el Conflicto Armado Interno, dónde su integridad y la de su familia estuvo en peligro.
 

Tarea a largo plazo

Más tarde, en conversación con TVPerú, Béjar explicó que el país necesitaba un examen ante su falta de memoria y negación propia.

“Nuestra mayor riqueza es nuestra gente, eso es lo que el Perú se niega a reconocer […]. Debemos de reconocernos como una sociedad intercultural. Esto significan que nuestras culturas se reconozcan como iguales”, señaló Béjar.

“Eso no es fácil. No estamos hablando de una tarea para mañana. Eso tiene que ser una política pública que en el Perú se aplique y se refleje en el sistema político”, agregó.

En relación a la actitud del parlamento, indicó que, a través de las interpelaciones a ministros, se buscaba llegar a la vacancia del presidente. Ante ello, manifestó la importancia de apoyar al gobierno frente a las carencias que hay.

“[Castillo] se ha encontrado en un complicado sistema político […], pero hay que ayudarlo. Porque ayudar a Castillo es ayudar al país y ayudar a la democracia”, sostuvo.

Construyamos en el Perú, no destruyamos. Entendámonos entre los peruanos y dialoguemos clara franca y constructivamente”, invocó.
 

Béjar, quien cuenta con una larga trayectoria académica y de actividad política, relató en una de las entrevistas que recibió una notificación amenazadora por parte de la Marina de Guerra del Perú. Aunque este no fue el único gesto de la institución naval.

Mares conocidos

El 16 agosto, un día antes de la renuncia de Béjar, la Marina de Guerra emitió un comunicado unilateralmente donde rechazaba las expresiones del exministro que, según la institución, pretendían “distorsionar la historia de la pacificación nacional”.

A pesar de compartir la perspectiva general, la exministra de Defensa Nuria Esparch apuntó que no le correspondía a la Marina hacer declaraciones políticas sino al Ministerio de Defensa.

Al margen de la reciente indignación institucional, cabe resaltar que, en los últimos meses, han aparecido múltiples señalamientos contra la Marina por una actuación preocupante en el contexto electoral.

Uno de los más graves hechos reside en el no esclarecido escándalo por las llamadas de Vladimiro Montesinos desde su prisión en la base naval para apoyar a la campaña de Keiko Fujimori.

Además, como varias investigaciones demostraron, habían numerosas firmas de exmarinos, entre quienes llamaban a desconocer el resultado de la segunda vuelta electoral, muchos de los cuales pertenecían a las promociones de los congresistas Jorge Montoya y José Cueto.

A pesar del malestar naval, como también recordó el periodista César Hildebrandt, existen pruebas de vínculos de inteligencia de la CIA con la Marina y de actos de terrorismo de la institución naval que él mismo investigó.

No obstante, para forzar la renuncia de Béjar, fue importante el papel de muchos líderes de opinión, más allá de los conocidos conservadores radicales de algunos medios.

Sin filtro

Uno de los más beligerantes críticos fue Augusto Álvarez Rodrich, periodista cuestionado por brindar asesoría a funcionarios estatales tras una trágica explosión en Villa El Salvador y por haber despedido a una periodista que se negó a leer publicidad en televisión.

En un espacio de video-opinión denominado “Béjar, ¿canciller de Movadef?”, el periodista desarrolló una repetitiva línea de cuestionamientos que no terminaron de demostrar la hipótesis de su título.

Refiriéndose a Héctor Béjar como un “romántico del terrorismo”, el columnista de La República calificó de “vergonzosas” las declaraciones de Héctor Béjar sobre actos terroristas de la Marina.

En medio de su monólogo, Álvarez se sumó a las especulaciones de ultra conservadores y sostuvo que Béjar contribuía a que se instalen “ideas chavistas”. En su argumentación, una muestra de ello fue la visita de Evo Morales al país.

Además, con acusaciones de terrorismo al partido de gobierno que se han repetido desde la campaña electoral, justificó el pronunciamiento que la Marina emitió de forma irregular.

“La Marina de Guerra no tiene que sacar esos comunicados, pero es que no hay otra”, expresó para luego cuestionar la legitimidad del gobierno porque “hay demasiada gente vinculada al Movadef”, en alusión a la agrupación sindicada de brazo polìtico de Sendero Luminoso.

En situación que evocó al papel de Víctor Andrés García Belaunde en la segunda vuelta electoral, Álvarez fue más allá y planteó escenarios de vacancia, porque “se puede cuestionar la autoridad moral de alguien [Castillo] que mantiene como canciller a alguien como él [Béjar]”.

Tras las redundantes ideas que Álvarez Rodrich elaboró en sus diez minutos de exposición, concluyó sin problemas ni mayor explicación que “el señor Béjar es el canciller del Movadef hoy en el gobierno”.

Sin guión

Coincidentemente, Rosa María Palacios ya había desarrollado ideas similares horas antes en su video columna del mismo medio.

Tanto las posibilidades de vacancia por el caso de Béjar como la justificación del pronunciamiento de La Marina, fueron ideas que se desarrollaron en su espacio diario de opinión.

Palacios comenzó con una alusión al ‘honor’ de la Marina, sin mencionar los recientes y preocupantes hechos que evidencian un accionar desprolijo en el órgano naval.

“Se han metido con una institución muy querida y muy respetada, que tiene mucho sentido del honor, que tiene la obligación  de mantener la moral de su tropa muy en alto”, dijo Palacios.

En esa línea, si bien recordó la gravedad del pronunciamiento de la Marina justificó la acción, pues señaló una “evidente” ausencia de conductos.

“La Marina de Guerra se defiende… Hay que entender la situación de la Marina de Guerra en este contexto, donde no tienen un canal institucional en el Ministerio de Defensa para ser defendidos”, expresó.

Además, aludió equívocamente a las declaraciones de Béjar cuando refirió que el excanciller dijo que la institución naval “creó Sendero Luminoso”.

Términos, usos y tabúes

La común denominación del periodo del Conflicto Armado Interno (CAI) bajo el término ‘terrorismo’ generó confusión incluso en órganos como Transparencia. Como apuntó el sociólogo Eduardo González Cueva, el terrorismo es un método, no un periodo histórico.

En esa línea, expertos sobre el tema han salido a explicar los problemas que conllevan el incorrecto uso de categorías para referirse al conflicto que se vivió en el Perú en los dos últimos decenios del siglo XX.

Ante el ruido mediático, el historiador Antonio Zapata apuntó la necesidad de precisar a qué se refería el excanciller desde una perspectiva histórica.

“El ataque se ha basado en una descontextualización de una apreciación de Héctor Béjar sobre sucesos de la época de Velazco”, manifestó el historiador en entrevista con La Mula.

Zapata recalcó que el terrorismo es un método. Por ello, en un rápido repaso, indicó que tanto el APRA, como Sendero Luminoso y el Ejército del Perú han recurrido a acciones terroristas en distintos momentos del siglo XX.

Por su parte, la reconocida historiadora Cecilia Méndez Gastelumendi, quien investigó la historia discursiva del terrorismo en el Perú, señaló que el terrorismo en el país no empezó en 1980.

“La razón por la que esto no se entiende es que se usa el término ‘terrorismo’ como si fuera sinónimo del PCP-Sendero Luminoso, como si se tratara del único terrorismo que hemos tenido en nuestra historia”, explicó en redes.

Méndez, profesora de la Universidad de California en Santa Bárbara, es autora del estudio ‘Los caminos del terrorismo en el Perú, siglos XIX al XXI’, donde analiza cómo el término ha sido usado a lo largo de la historia peruana.

Como explicó en entrevista con Ideele Radio, el término ‘terrorismo’ entra América Latina para referirse al terror de gobiernos tiránicos, como se utilizaba en Francia a finales del siglo XVIII.

“El terrorismo estuvo históricamente asociado a los Estados. Ahora nos parece raro porque ahora es un tabú hablar de terrorismo de Estado”, sostuvo.

En ese sentido, subrayó que esa imposibilidad para referirse al terrorismo estatal está vinculada a “una especie de bloqueo de la conciencia histórica debido a muchas razones que tienen que ver con la experiencia de Sendero Luminoso”.

Los planteamientos de Méndez en su investigación, que es parte de una publicación editorial de la Universidad de Cambridge, las expuso también en su conferencia del XXX Coloquio de Historia de la Universidad Católica (PUCP).

En ese espacio, Méndez afirmó que el poder de señalar el terrorismo tiene un proceso histórico, donde la ley y el Estado tienen un papel fundamental.

"No es posible contar una historia del terrorismo sin contar la historia del poder de nombrarlo. El poder de decir qué es terrorismo y quién es terrorista tiene su historia [...], hay una historia discursiva”, planteó.
 

Tras el análisis de especialistas, quedan pocas dudas sobre la descontextualización y del empleo político que se hizo del caso del profesor Héctor Béjar.

Las interpretaciones políticas de las declaraciones del ahora excanciller vuelven a demostrar las inmensas carencias que hay en el ámbito mediático para reflexionar sobre la historia reciente del país y las secuelas que ha dejado en nuestra sociedad.

 

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