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Zoológico acoge gato silvestre criado como mascota

Foto: Gato del desierto rescatado - Serfor Perú

Zoológico acoge cachorro de gato del desierto que era criado como mascota en una casa en Lambayeque. La reinserción a su hábitat natural sería complicada.

Por Camila Alomía

Servindi, 18 de noviembre, 2021.- Un gato del desierto (Leopardus garleppi) de cuatro meses de edad, fue decomisado de una casa donde lo criaban como a un gato doméstico en el distrito de La Victoria, en Lambayeque.

El Servicio Forestal y de Fauna Silvestre (Serfor) acudió a realizar el decomiso tras el llamado de la señora que lo criaba hasta que notó que era más agresivo que un gato común.

Luego de que especialistas determinaran que era un gato del desierto, lo trasladaron al zoológico Cecilia Margarita de Piura para que reciba la atención que requiere, donde lo nombraron Garli en honor a su nombre científico.

El felino se encontraba deshidratado y hambriento. En el zoológico, conocido como Margarita Zoo, lo colocaron en cuarentena y en observación tras su llegada el 29 de octubre.
 

El nuevo hogar

En Margarita Zoo también viven Odisea y Ulises, dos gatos del pajonal que también fueron rescatados y acompañarán al nuevo habitante del zoológico cuando salga de su cuarentena.

Desde 2014, el zoológico ha rehabilitado y liberado a más de 200 animales rescatados del tráfico ilegal de animales silvestres, entre aves, mamíferos, marsupiales y reptiles. El objetivo principal es reinsertarlos en su hábitat, pero a veces no es posible.

“La liberación de fauna silvestre es un tema bastante complejo, en el cual se deben considerar varios aspectos”, explica Eva María Navarro, responsable del área de Comunicaciones y Responsabilidad Social Corporativa del zoológico.

“Muchas personas pueden creernos afortunados por tener un zoológico como Margarita Zoo, pero nuestro sueño es un futuro donde no haya necesidad de rescatar ni salvar especies”, comenta Navarro.

Ante la pregunta de si el gato podrá ser liberado alguna vez, en comunicación con Servindi la especialista señaló que el proceso de rehabilitación es largo, debido a su contacto con humanos.

Foto: Serfor

¿Podrá volver a ser libre?

“Debido a que este gato del desierto ha sido tratado como mascota, se debe buscar que no tenga ninguna enfermedad que pueda afectar a otros individuos de su especie que viven en estado silvestre”, explican especialistas del zoológico.

Además, el gato no solo debe ser capaz de cazar, sino que necesita volver a aprender dónde encontrar comida, reconocer quiénes son sus depredadores, entre otros procesos que pueden tomar meses o incluso más de un año.

“Los motivos principales que obstaculizan la reinserción en hábitat natural son dos: que el animal puede estar muy acostumbrado a los humanos o que no cuente con las condiciones físicas para sobrevivir”, detallan.

Además, el proceso no finaliza con la liberación, sino que la especie debe ser monitoreada (posiblemente con collar GPS) para saber si se ha adaptado a su nuevo hábitat, lo cual implica un alto costo monetario.

Los otros gatos del zoológico

Ulises, el primer gato del desierto que acogió Margarita Zoo, fue adquirido por una persona que pensó que era un puma cachorro y lo entregó al Serfor cuando se enteró de su verdadera naturaleza.

También tenía cuatro meses, al igual que Garli. “Lamentablemente, el gato (Ulises) se acostumbró a la presencia del humano y esto originó que no podamos proceder con su liberación”, explica Navarro.

En el caso de Odisea, fue acogida en una casa durante sus primeros 15 días de nacida, hasta que la entregaron al Serfor con temor cuando pensaron que podía ser la cría de un puma.

La cercanía de la gata con los humanos, desde tan temprana edad, dificultó que pueda ser liberada en su hábitat natural posteriormente y actualmente permanece en el zoológico junto a Ulises.

Foto: Odisea en Margarita Zoo - Instagram @margarita.zoo

Especie poco conocida

“El gato del desierto es un felino pequeño poco estudiado a pesar de su distribución. En nuestro país se le encuentra a lo largo de sejas de selva, páramo de la Cordillera de los Andes y en la vertiente del Pacífico”, explica el Serfor.

Este gato puede hallarse en colinas costeras, bosques secos, humedales altoandinos, pajonales de puna, desiertos y humedales costeros. Pese a ello la especie es categorizada en la lista de “Datos insuficientes” por el Decreto Supremo N.º 004-2014-MINAGRI, donde se ubican animales poco estudiados.

Para obtener más luces de la desconocida especie, desde Margarita Zoo se está desarrollando un programa de rehabilitación de pequeños felinos, que incluye al Leopardus garleppi.

El objetivo del programa, en alianza con el Proyecto del Gato del Desierto, será introducir a la mayor cantidad de estos felinos a su hábitat natural.

“Muchas personas entregan estas especies a Serfor indicando que no sabían que era un animal silvestre. Por ello, a través de diversas acciones y nuestras plataformas digitales, estamos apoyando en campañas de educación”.

A partir de sus redes sociales, buscan contribuir a que las personas reconozcan especies como el gato del desierto. “De esta manera, crearemos conciencia y trataremos de reducir el tráfico de fauna silvestre”.
 

 

 

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